Fomento pide 1.000 millones al BEI para desbloquear el AVE en el País Vasco | Compañías

El Ministerio de Fomento se dispone a retomar cierto pulso en la obra pública y tanto la financiación privada como el recurso al Banco Europeo de Inversiones (BEI) van a convertirse en herramientas fundamentales. Tras presentar el Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras, con proyectos por 5.000 millones, de los que el BEI financiará el 40%, el Ministerio que dirige Íñigo de la Serna ha vuelto a dirigirse a la entidad pública europea para pedir respaldo a la finalización del AVE al País Vasco, donde hay tramos congelados desde hace más de un año.

El crédito solicitado alcanza los 1.030 millones sobre un presupuesto de obras por 4.860 millones. La entidad que demanda la inyección es el Adif, empresa responsable de la construcción de la infraestructura ferroviaria en España, que ya cuenta con el BEI como su principal financiador. El crédito está bajo estudio por parte del banco con sede en Luxemburgo.

El Gobierno trata de sacar adelante la compleja Y vasca, tramo de 160 kilómetros que enlaza Vitoria con Bilbao y San Sebastián. Sus dos ramales, Vitoria-Bilbao y Bergara-San Sebastián, confluyen en el nudo de Bergara, todo un punto crítico en el mapa de la obra pública española. De hecho, Fomento se vio obligado a rescindir cuatro contratos en diciembre del año pasado, a Isolux, Acciona y Comsa, ante los sobrecostes en que iban a incurrir por problemas técnicos.

El Gobierno justifica la petición del crédito son su intención de hacer más competivivo el tren frente a la carretera y el avión

Esas adjudicaciones venían de los años 2014 y 2015 y sumaban poco más de 200 millones. La suspensión, aprobada en Consejo de Ministros “en aras del interés general”, se produjo de mutuo acuerdo. Las constructoras solicitaban cambios sustanciales en sus contratos para actuar de forma conjunta con tuneladora, lo que aconsejó a finiquitar las adjudicaciones y volver a licitar las obras del nudo de Bergara.

El proyecto, siempre presente en las relaciones entre el Gobierno Central y el PNV, incluye el paso por las tres capitales vascas, el aprovechamiento de las estaciones existentes y un último tramo, entre San Sebastián e Irún, que conectará con la frontera francesa.

El Gobierno español argumenta en su petición del crédito blando que trata de “promover un cambio modal desde la carretera y el aire hacia el ferrocarril”. Un punto sensible a la vista de las reivindicaciones del transporte de pasajeros por carretera, cuyas grandes líneas dependen de concesiones de Fomento y donde se aprecia como competencia desleal el decidido impulso al AVE y la política de precios a la baja de Renfe.

Otros argumentos que cimentan la petición del Adif son el ahorro en los tiempos de viaje entre las capitales vascas; los beneficios ambientales del tren respecto a otros modos de transporte, en conformidad con la política de préstamos del BEI, y la seguridad.

Un acreedor por más de 9.000 millones

– Adif tuvo acceso a un préstamo de 1.000 millones de euros del BEI, entre 2012 y 2013, para financiar el avance del AVE en el País Vasco.

– Adif Alta Velocidad contaba con una deuda de 14.189 millones al cierre de marzo de este año. La cifra que depende del BEI roza los 9.800 millones, mientras el recurso a otras entidades financieras asciende a 1.220 millones, y la empresa tenía emitidas obligaciones por 3.190 millones. El tipo mediode la deuda es del 2,14%.

– En el nudo de Bergara Acciona vio rescindida el año pasado una obra de 46 millones; la adjudicación levantada a Comsa ascendía a 56 millones, e Isolux contaba con dos tramos por 101 millones.

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