Cuando el farmacéutico corrige al médico | Compañías

Los errores en la medicación se han convertido en comunes. Son la causa más frecuente de lesión a los pacientes y una de las razones de ampliación de los ingresos, incluso una de las más comunes en los reingresos. Ocurre en todos los ámbitos de la atención sanitaria y pueden alargar la enfermedad, dificultar el control de la misma, conllevar el desarrollo de síntomas rebote al retirarlos, e incluso, en casos extremos, llegar a la mortalidad.

Pero, ¿por qué se producen? “Muchos errores ocurren en las transiciones asistenciales de los enfermos. En la mayoría de los casos son de edad avanzada, toman mucha medicación y tienen muchas patologías, por lo que cuando pasan de una especialidad a otra las prisas del hospital lleva a errores desintencionados”, explica Laura García, farmacéutica hospitalaria del hospital de Salamanca.

También ocurren por “falta de control y conciliación entre la medicación que se tomaba antes de un ingreso y tras él”, afirma Rosa María Torrubias, médico de cabecera de Brihuega. Torrubias cuenta que en los informes hospitalarios es muy fácil encontrar junto a la receta del nuevo medicamento la frase “el resto igual”, pero que nadie ha comprobado si la medicación anterior tenía un fármaco idéntico al nuevo o incompatible.

Por otro lado, las personas mayores identifican las pastillas que deben tomar por su color o el de su caja por lo que si se les dispensa ese mismo fármaco, pero de un laboratorio diferente, pierden el control del mismo, es entonces cuando dejan de tomarlo o toman los dos surgiendo una duplicidad clara. En este sentido, la agencia española del medicamento impulsa que los laboratorios genéricos intenten que los envases de un mismo fármaco sean similares.

12% de los casos de discrepancia supusieron un error de conciliación en la medicación de los pacientes.

Otro de los problemas que surgen entre el colectivo de la tercera edad es que desconocen cómo utilizar los medicamentos. “Esto es mucho más común de lo que pensamos, sobre todo con la utilización de inhaladores. El 80% de los enfermos no sabe bien cómo utilizarlos. En el mercado hay más de 50 tipos y debemos emplear el tiempo suficiente para que ellos aprendan a usarlos adecuadamente, pero en muchas ocasiones no se hace”, asegura Ana Tentor Viñas, médico de urgencias hospitalarias y de cabecera.

Para identificar y evitar las discrepancias cuando los pacientes reciben el alta tras un ingreso el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, en colaboración con la Universidad de Salamanca y los laboratorios Cinfa, ha llevado a cabo el proyecto Concilia Medicamentos. En él los farmacéuticos hospitalarios, comunitarios (los de calle) y de primaria eran los encargados de llevar a cabo la supervisión de la medicación de los pacientes. Al hacerlo se dieron cuenta de que en el 87,5% existía algún tipo de discrepancia. La mayoría de las cuestiones se solventaban por el farmacéutico del barrio, pero cuando este no era capaz de saber si era justificable, acudía a sus compañeros de hospital o primaria o al médico de cabecera. Finalmente, el 12% de las discrepancias supusieron un error de conciliación.

“La comunicación entre los farmacéuticos de diferentes niveles es primordial a la hora de solucionar los errores de conciliación”, afirma Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, quien asegura que de llevarse a la realidad el proyecto piloto, el porcentaje de equívocos en la medicación debería reducirse totalmente.

Para Tentor Viñas, la solución podría venir del refuerzo de la figura de las enfermeras de enlace o gestoras de casos. Presentes en algunos centros de salud, nexo de unión entre los hospitales y los médicos de primaria, y en ellas podría recaer también la función del control de la medicación.

La realidad de la situación

 La seguridad del paciente es uno de los mandatos del código médico deontológico, sin embargo algo está fallando cuando ocurren tantos errores de conciliación en los medicamentos. “Muchas veces se le está dando más importancia al tecnicismo, al diagnóstico y al tratamiento de los pacientes, dejando otras cosas de lado”, asegura Ana Tentor Viñas, médica de urgencias.

“Con más de 1.000 pacientes por médico y. cinco minutos de media por cada uno de ellos, es muy difícil que el doctor de cabecera pueda llevar a cabo la labor de control y conciliación de los medicamentos”, explica Rosa María Torrerubias, doctora de cabecera. Por ello, Torrerubias considera acertado que la labor recaiga en la figura de los farmacéuticos. Pero se trata de una tarea compleja.

“Llevar a cabo el control de la medicación entre los farmacéuticos hospitalarios sería posible solo con mayores recursos de personal”, afirma Laura García, farmacéutica hospitalaria. De llevarse a cabo dentro de la botica de barrio, Inmaculada López, farmacéutica de Asturias, considera que debería existir una recompensa económica. “El trabajo es gratificante y el servicio al paciente es incalculable, pero si se quiere implantar en toda la red debería existir una compensación económica porque se trata de una labor ardua”, manifiesta López, quien asegura que para llevar la tarea de control se emplean tiempos que pueden superar la media hora. Pero estas alegaciones son solucionables.

Lo importante es que ya se conoce que desde la farmacia se puede llevar a cabo, al contar con un sistema cada vez más automatizado, y en el que la receta electrónica ya es una realidad.

80% de errores se produce a la hora de manejar los dispositivos de inhalación. Se puede reducir de forma muy significativa con una instrucción adecuada.

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