El Plan Bolonia, una asignatura difícil | Fortuna

El 29 de octubre de 2007 el sistema universitario español comenzó su particular revolución. Un real decreto implantaba entonces en nuestro país el denominado Plan Bolonia, con el propósito de mejorar la calidad de la educación y la movilidad de los estudiantes dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Una década después, las universidades hacen un balance positivo, pero se quejan de los problemas que han tenido para implantar el nuevo modelo.

Bolonia pretendía introducir mayor autonomía en la configuración de las enseñanzas por parte de los centros, reclamaba una renovación de las metodologías, fomentaba la movilidad de los estudiantes, potenciaba los estudios de posgrado y regulaba un complejo sistema de evaluación de títulos orientado a acreditar la calidad. Aunque, por el momento, lo que sí ha generado es una notable transformación de los centros.

Como apunta Antonio Obregón, vicerrector de ordenación académica y profesorado de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, “se han renovado todos los títulos universitarios, se ha aplicado un nuevo y prolijo sistema oficial de aprobación y acreditación de títulos; se han incrementado los intercambios y las alianzas con universidades extranjeras, y han aumentado las prácticas curriculares, lo que también ha multiplicado los convenios de cooperación con empresas e instituciones”.

El nuevo sistema ha desarrollado titulaciones reconocidas en todos los países que pertenecen al espacio europeo

Además, el Plan Bolonia ha supuesto un cambio de estructuras y metodologías. “De una estructura de licenciatura y doctorado hemos pasado a otra más secuencial de grado, máster y doctorado. El grado es más generalista; el máster, más especializado, y el doctorado, dirigido a la investigación”, indica Isabel Vázquez, vicerrectora de estudios de grado y política lingüística de la Universidad de Valencia. Por otra parte, el foco del aprendizaje se ha trasladado del profesorado al estudiantado. “Un caso muy concreto y beneficioso ha sido la obligatoriedad de desarrollar en cada título, grado o máster un trabajo final y la introducción de las prácticas externas”, añade.

El nuevo sistema ha desarrollado titulaciones reconocidas en todos los países que pertenecen al espacio europeo. Pilar Herreros de Tejada, vicerrectora de estudios de la Universidad Complutense, explica que para garantizar su calidad “se ha implantado un procedimiento que debe aprobar una agencia evaluadora, encargada también de renovar la acreditación de los másteres”. Con vistas al futuro, añade que “sería muy importante llegar también a acuerdos nacionales sobre mapas de titulaciones y precios de matrícu­las y másteres”.

Un camino incierto

Los inicios de la implantación de Bolonia fueron inciertos, admiten los responsables de los centros educativos. Enrique Herrero, vicerrector de estudios de la Universidad de Alicante, cuenta que cuando empezó el proceso se depositaron muchas expectativas. “Se esperaba que la mejora de la docencia llevaría aparejada una reducción del número de estudiantes por profesor, la introducción de la evaluación continua y nuevas metodologías docentes”.

Pero esos cambios necesitaban una financiación extra que nunca llegó, “por lo que algunos no se han podido implantar o se han llevado a cabo de forma parcial”. Además, la puesta en marcha de los grados y másteres coincidió con la crisis económica y “muchas universidades vieron reducida su financiación”, afirma.

A pesar de esto, el balance general es positivo. En opinión de Sergio Calvo, vicerrector de apoyo a la docencia y la investigación de la Universidad Europea, “su implantación ha supuesto un aumento considerable de la calidad de la docencia y de la investigación, y ha permitido que la universidad española sea menos endogámica y que mire más hacia fuera”. “Ahora, cuando nos ponemos a diseñar un nuevo título, no solo analizamos las salidas profesionales inmediatas, sino que pensamos en salidas a medio plazo y en todo el territorio europeo”, añade.

Eso sí, alumnos y profesores no se han adaptado fácilmente. Juan Cayón, rector de la Universidad Nebrija, reconoce que a los docentes les ha supuesto “un esfuerzo notable de orientación al estudiante, a mejorar sus competencias y habilidades y no solo sus conocimientos”.

Campus de ESADE en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, diseñado bajo los criterios del Plan Bolonia.
Campus de ESADE en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, diseñado bajo los criterios del Plan Bolonia.

También a los alumnos les supone más exigencia: “Trabajo autónomo, individual operativo y reflexivo”. Enrique Herrero indica que han aumentado las actividades de evaluación para los profesores y se han multiplicado los trabajos y controles para los estudiantes. “Puedes tener a toda la plantilla docente una semana o más exclusivamente dedicada a la evaluación de los trabajos fin de grado”, afirma.

Los cambios metodológicos tampoco han sido sencillos. Antonio Obregón, de Comillas, advierte de que la formación integral y el carácter práctico de los estudios se han acentuado. “Ha habido cambios en el calendario académico para favorecer los intercambios con universidades extranjeras y mejorar el rendimiento; se han aumentado las actividades formativas y los casos prácticos…, y se utilizan más las nuevas tecnologías (canales de comunicación, pizarras digitales, dispositivos electrónicos, bases de datos)”.

Públicas versus privadas

La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior ha supuesto las mismas exigencias tanto para las universidades privadas como para las públicas. Sin embargo, Juan Cayón, de Nebrija, asegura que en España las primeras estaban mejor preparadas para abordar los cambios, por el “ya mítico inmovilismo que caracteriza a algunas públicas y sus funcionarios docentes”. Pero también reconoce que “hay ejemplos notabilísimos de centros públicos que han entendido a la perfección el desafío y lo han resuelto con enorme solvencia”.

Rafael Crespo, vicerrector de estudios de posgrado de la Universidad de Valencia, recuerda que “la mayoría de las privadas han surgido ya dentro del nuevo esquema, por lo que no han necesitado adaptarse”. Mientras que las públicas, como la suya, “han tenido que afrontar un cambio radical sufriendo unos recortes importantes en sus presupuestos y plantillas”.

Los expertos coinciden en que Bolonia ha sido un acicate para renovar modelos, estructuras y formas de enseñar y aprender

En tanto, Antonio Obregón, de Comillas, prefiere no diferenciar entre unas y otras, sino que es partidario de destacar “las que han demostrado una gran capacidad de adaptación al cambio, que son las que, partiendo de estructuras sólidas, reconocida reputación y una clara identificación de su misión, han sabido aprovechar las posibilidades de innovación y progreso del nuevo sistema”.

Con mayor o menor intensidad, todos los expertos coinciden en que Bolonia ha sido un acicate para renovar modelos, estructuras y formas de enseñar y aprender. Y ha servido para que las universidades se abran más a la sociedad y al mercado laboral. Los resultados ahora no deben hacerse esperar.

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Un avatar será mi futuro orientador profesional | Fortuna

La universidad tampoco se ha resistido a la erótica del big data. Los más críticos dicen que es un invento de los fabricantes de ordenadores porque el análisis de datos existe desde hace mucho. Lo que pasa es que “ahora se genera una ingente cantidad de información en los dispositivos digitales (tableta, móvil, navegador, etc.); es mucho más barato almacenarlos y, gracias a los potentes ordenadores en el mercado, también procesarlos”, sostiene Roberto Garrote, director de sistemas de la Universidad Nebrija.

La analítica es solo una pieza más del puzle de la digitalización de las universidades, donde la administración electrónica,la incorporación de tecnologías digitales en la metodología docente o la virtualización son otros de sus principales ejes, explica Juan Gómez Ortega, presidente del comité sectorial de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas-TIC. “La universidad está madurando digitalmente a buen ritmo”, pese a que el presupuesto destinado está por debajo del 5% recomendado por la OCDE, afirma, y hoy ya nadie duda de sus posibilidades.

El paso siguiente sería la incorporación de la inteligencia artificial en las aulas. Algo que, a juicio de Garrote, se producirá en breve porque ya existen versiones avanzadas de programas con sofisticados algoritmos que dentro de nada permitirán que la máquina aprenda y actúe con sentido común”. Una difícil tarea en la que llevan años trabajando gigantes como Google, IBM o Microsoft. “No es descabellado pensar que, más pronto que tarde, el orientador profesional de nuestros hijos sea un avatar digital”, aventura.

Reconocer si el alumno va mal en los estudios, prevenir el abandono de los campus, identificar el grado de satisfacción o averiguar si un examen o seminario virtual ha sido realizado (tecleado) por el alumno o no son algunas de las ventajas que este matemático identifica en el big data, “una tecnología de métodos”. “El aprovechamiento es enorme, tan solo depende de la imaginación que se tenga”, asegura.

El 90% de los profesores universitarios manejan hoy las plataformas virtuales para enseñar en los campus, según estudios de la Conferencia de Rectores. 

Pero quizá la posibilidad que brinda de adaptar los estudios a las necesidades actuales y la mejora de los resultados en los estudios son las ventajas más destacadas.

En la Universidad de Nebrija han entrado de lleno en la digitalización. Además de implantar el análisis de datos en la gestión, se procesa la información recogida en su plataforma virtual. Un suculento nicho de datos que hoy utiliza más del 70% de los campus españoles.

Aunque aún las competencias digitales no son obligatorias para acceder al profesorado, muchos centros ya trabajan en formar a los formadores. El CEU invierte al año más de tres millones de euros en este capítulo.

La información es poder. Luis Francisco Blanco Esteban, director del servicio TIC de Universidad Pontificia Comillas ICAI-Icade, señala: “Lo importante no es el dato, sino saber formular las preguntas”. El plan estratégico de esta institución, dividido en varias áreas, está permitiendo, además de la promoción de alumnos, analizar su comportamiento y sus hábitos para mejorar sus resultados.

Al igual que en las empresas “captar más información permite ofrecer un producto mejor y en el momento justo, en la universidad significa ofertar mejores titulaciones”, avanza José Luis Guillen, director general de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, convencido de que “lo digital traerá una enseñanza más personalizada”.

Otra de las ventajas que Leire Nuere, directora de Nebrija Global Campus, destaca de esta técnica es “tener los datos de los alumnos volcados en los foros virtuales. Permite un tratamiento individualizado que ayuda a reducir el abandono de los estudios, que en este centro no supera el 4%, y es una forma de empoderar al alumno”, añade.

El cambio, asimismo, está generando titulaciones más digitales, aunque, a su juicio, “aún no son suficientes para la demanda actual y la que se espera. De momento, en Nebrija ya imparten un máster de transformación digital de organizaciones, otro de TIC para la educación y aprendizaje digital o ciberdelincuencia, además de un grado de diseño digital y multimedia. CEU está también aumentando estos perfiles. Ya cuenta con varios cursos de inteligencia artificial, de big data y ciberataque y, en breve, comenzará a impartir un máster de ciberseguridad y big data analitic.

Comillas, por su parte, también cuenta con un máster de big data y otro de industria 4.0 ( la cuarta revolución industrial), y ha empezado a combinar títulos como Derecho y ADE con el análisis de datos. Este es, quizá, uno de los retos de los centros públicos, “que no van a la velocidad necesaria por las restricciones presupuestarias de los últimos años”, concluye Gómez Ortega. 

Tendencias

 E-learning. Este sistema de enseñanza, que es un 30% más barato que la educación presencial, está muy implantado en los centros españoles, principalmente en los cursos masivos online (MOOC), donde España lidera la demanda.

 Profesiones. En los próximos años, el 65% de los alumnos de primaria actuales trabajarán en carreras profesionales que hoy no existen, predicen varios expertos. Los perfiles digitales y la economía colaborativa serán los más activos.

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Las fábricas de coches invierten en ‘big data’ para ahorrar en mantenimiento | Compañías

Las factorías de coches llevan años recogiendo grandes cantidades de datos a través de sensores distribuidos a lo largo de toda la cadena de montaje. Hasta ahora la finalidad de ese despliegue se ha limitado a hacer seguimiento de la producción: cuántos puntos de soldadura ha recibido una pieza o cuántos componentes entran y salen por las líneas.

Pero últimamente han dado un paso más: extraer datos del interior de los brazos robots que manipulan las partes para conocer su estado y anticiparse a problemas en su funcionamiento.

“Si, por ejemplo, un autómata está a punto de fallar o está consumiendo más energía que otro igual en la misma línea, pueden detectarlo y corregirlo a tiempo”, explica Jorge Pereira, director general de la consultora Keyland. Este cambio de orientación, de la producción al mantenimiento, “que es donde está el coste gordo del sector”, es lo más reciente que fábricas como las de Mercedes-Benz en Vitoria o Seat en Martorell están haciendo en big data.

Según un estudio realizado por Keyland, a partir de entrevistas a más de 100 directivos y mandos medios de ocho industrias en España, la automoción lidera la implantación de tecnologías digitales en los procesos de fabricación, entre las cuales destaca el big data.

En ocho años, el 60% de las operaciones de mantenimiento de chapa y pintura en Seat serán predictivas

La firma, participada por el grupo Antolin, atribuye la primacía del sector a su vasta experiencia en el uso de robots y multitud de mecanismos, sensores y softwares conectados entre sí. “La industria 4.0 se construye sobre esa base, que en automoción está muy estandarizada y, por eso, con poco esfuerzo, las marcas pueden lanzar iniciativas de este tipo”, mantiene.

Bernardo Villazán, director de la cátedra en Industria Conectada de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-Icade, recuerda que el sector hace frente a una serie de presiones muy grandes: costes, competencia globalizada, cambios en las tendencias de mercado y los hábitos de compra… “En este contexto tan competitivo, tecnologías como el big data y el machine learning ofrecen oportunidades hasta ahora impensables”, destaca.

Aumentar la eficiencia de las operaciones, bajar los costes derivados de la no calidad (concepto que engloba los gastos por devoluciones, reparaciones, reemplazos, atención de quejas y cumplimiento de garantías), predecir con más exactitud la demanda, reducir los días de fabricación y mejorar la satisfacción del cliente son algunas de ellas, indica.

No hay estudios sobre el impacto económico que el big data puede tener en la automoción española, pero en el caso de EE UU, expertos del instituto alemán Fraunhofer IPA estiman que las factorías se ahorrarán entre un 10% y un 20% en gastos de mantenimiento gracias a la predicción de fallos a partir de la analítica de datos.

Falta de especialistas

A diferencia de bancos, telecos y utilities, las factorías de coches no disponen todavía de suficiente personal especializado en big data, lo que dificulta la penetración de esta tecnología en el sector.

“Casi todas las universidades ofrecen ya titulaciones específicas en analítica de datos, pero todavía pasarán tres o cuatro años hasta que esos jóvenes salgan al mercado”, dice Jorge Pereira, de Keyland.

“Estos perfiles son muy cotizados por el fuerte desequilibrio entre los profesionales disponibles y la alta demanda de las empresas”, confirma Bernardo Villazán, de la Pontificia Comillas ICAI-Icade.

Anticiparse a los problemas puede ayudar también a reducir los tiempos de parada, un percance muy temido por la industria por las elevadas pérdidas que acarrea: una media de 22.000 dólares (19.600 euros) por minuto, según la empresa de mantenimiento industrial Advanced Technology Services (ATS).

“Somos conscientes del gran valor que los datos tienen para predecir y adelantarse a cualquier reto”, comentan fuentes de Seat. La compañía se ha propuesto que dentro de ocho años el 60% de las intervenciones relacionadas con el mantenimiento de chapistería y el proceso de pintado sean predictivas. Para lograrlo, ha puesto en marcha varios proyectos piloto en los talleres de Martorell a fin de “estudiar minuciosamente cómo extraer todos los datos que sean relevantes”.

PSA también tiene varios proyectos en curso. “Estamos en fase de pruebas con nuestros socios tecnológicos para optimizar procesos de gestión y administración, así como industriales y de mantenimiento”, apunta un portavoz de la fábrica del grupo en Vigo. Precisa que están recogiendo información de todo tipo: texto, imagen, vídeo, audio, etc. “Por ejemplo, trabajamos en geoposicionamiento, con datos ligados al flujo y a las instalaciones. Esto nos permitirá progresivamente digitalizar las fábricas, con todas las posibilidades que ello ofrece”, abunda.

Alberto Sotomayor, director de analítica y big data de Ibermática, señala que casi todas las marcas tienen entre sus planes el abordar procesos de este tipo, aunque todavía muchos de ellos se encuentran en fase piloto o exploratoria. “Lo están haciendo de manera muy comedida para controlar el coste y ver el retorno que pueden obtener”, afirma. Ibermática ha asesorado a Mercedes-Benz en la implantación de un sistema de sensores ópticos para recoger información de 700 parámetros relacionados con la calidad de la pintura de cada una de las 700 furgonetas diarias que salen de la planta de Vitoria-Gasteiz.

Eines
Túnel desarrollado por Eines que controla la calidad de la pintura. Eines

Dado que forman parte de la cadena de suministro, los fabricantes de componentes, sobre todo los de primer nivel (aquellos que entregan los equipos terminados), también están invirtiendo en big data, aunque de manera algo más lenta por su menor disponibilidad de recursos. “Nuestro sector es pionero en la digitalización como medio para producir de forma más rápida, flexible y competitiva y mantenernos en un mercado cada vez más global”, señala Cecilia Medina, responsable de I+D+i de Sernauto.

El equipo que supervisa la calidad de la pintura del Ibiza, León y Audi Q3 en Martorell, por ejemplo, ha sido suministrado por Eines, una empresa valenciana especializada en ingeniería de automoción. Después de recibir el baño de pintura, los coches pasan por un túnel led que escanea toda la superficie. El sistema toma más de 25.000 fotografías de cada carrocería en apenas 35 segundos y las procesa antes de que salgan de la estación.

La ventaja de este sistema es que el vehículo no se detiene en absoluto y que utiliza las mismas líneas de transporte interno de la planta, por lo que su instalación requiere un 50% menos de inversión. Además, puede utilizarse para cualquier vehículo o modelo nuevo.

Ya es posible comprar un coche a través de Twitter

Toyota C-HR
El C-HR que Toyota permitió reservar online. Toyota

Carlos Otiniano Pulido

La tercera industria con la comunidad más grande de seguidores, nada menos que 4,7 millones de fans, utiliza las redes sociales para analizar el perfil de sus clientes y lanzar campañas y promociones específicas.

En abril del año pasado se realizó la primera operación de compraventa de un coche a través de Twitter. Desde su cuenta, el experto en marketing digital Raúl Escolano desafió a las marcas a venderle un modelo de siete plazas y motor de gasolina sin que tuviese que pisar el concesionario. Hasta 12 contestaron, y tras una semana de intercambio de tuits se anunció el ganador: el X-Trail de Nissan.

La experiencia no se ha repetido, pero el sector es muy activo en redes sociales. Según un estudio de IAB Spain, es el tercero en número de seguidores, con 4,7 millones; el segundo en interacciones (el 17% del total), y el tercero en viralidad (13%), concepto que engloba los retuits y mensajes o fotos compartidos por sus followers.

BMW es la única de la industria que figura en el top ten de marcas con la comunidad más grande de seguidores, donde ocupa el puesto 10, con 772.078 fans (a manera de referencia, el líder es El Corte Inglés con 2,1 millones).

“Tanto la web como las redes sociales, pero especialmente estas últimas, son herramientas básicas para conocer el perfil de cliente y este permite llevar a cabo acciones y campañas enfocadas a satisfacer sus demandas y aspiraciones”, comentan fuentes de Toyota.

Hace unos meses, con motivo del lanzamiento del nuevo Toyota C-HR Launch Edition, la marca japonesa ofreció la posibilidad de reservar a través de su sitio una de las 200 unidades exclusivas, rellenando un sencillo formulario y realizando un adelanto de 500 euros. Además, expertos en producto contactan a los interesados en alguno de sus modelos a través de videollamadas gratuitas para aclarar sus dudas.

Otra marca, la surcoreana Kia, estudia el comportamiento de los visitantes de su web para optimizar de manera constante las campañas de medios, adaptando la selección de soportes publicitarios en base a objetivos. Asimismo, el grupo analiza el perfil de potenciales clientes que muestran interés en sus páginas en redes sociales para captar nuevos usuarios con características similares (técnica que los mercadotécnicos conocen como look alike o audiencia similar).

Kia destaca que, de acuerdo con un estudio, el 90% de las ventas de vehículos en concesionarios provienen de usuarios que se han informado previamente en internet, tendencia con la que estarían en línea.

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