Euskadi invertirá 295 millones en fomentar el emprendimiento | Compañías

Posicionar al País Vasco como un territorio atractivo para emprender. Ese es el objetivo básico del Plan Interinstitucional de Emprendimiento de Euskadi 2020 (PIE 2020), explica Aitor Urzelai, director de Emprendimiento del Gobierno vasco, a CincoDías . El programa, que se presentó esta semana en el Parlamento, recoge más de 300 acciones con un marco común y un repositorio único, y cuenta con una previsión presupuestaria de 295 millones hasta 2020.

“El plan es muy ambicioso. País Vasco siempre ha sido pionero en políticas públicas de emprendimiento, ahora se pretende que sea el mejor sitio para situar una startup”, explica Iñaki Ortega, director de Deusto Business School. El programa incluye medidas de formación, eliminación de barreras burocráticas o revisión de la fiscalidad. “Es amplio y apunta en la buena dirección. Involucra a todas las Administraciones –Gobierno vasco, diputaciones y ayuntamientos–”, indica Lander Beloki, decano de la facultad de empresariales de Mondragon Unibersitatea.

El ecosistema emprendedor vasco destaca por su carácter industrial

Otro de los objetivos de la iniciativa es fomentar la cultura emprendedora entre los ciudadanos vascos. “Hay todavía mucho camino por recorrer. Ahora mucha gente emprende porque no encuentra hueco en el mercado laboral”, lamenta Beloki.

El último informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) señala a Euskadi como una de las comunidades donde menos personas prevén iniciar un negocio. “Se detectó que se estaba perdiendo fuelle emprendedor, porque implica un riesgo. Las oportunidades de empleo hacen que la gente opte por la cuenta ajena”, dice Ortega.

Todos los actores destacan la importancia de la constancia en el apoyo al emprendimiento. “No son políticas a corto plazo, sino programas de lluvia fina, de generar un ecosistema”, afirma Ortega. “El ecosistema emprendedor destaca por su carácter industrial. Las startups tecnológicas que tengan una aplicación industrial tienen un encaje perfecto en Euskadi”, cuenta Urzelai.

La aventura de emprender

Euskadi invertirá 295 millones en fomentar el emprendimiento

Perfil. El emprendedor en Euskadi suele ser un profesional con formación universitaria que ronda los 40 años. Destaca el papel de las mujeres emprendedoras, que llega casi al 50%.

Nuevo perfil. Los expertos señalan un cambio. “Hay una nueva generación que emprende en industria 4.0, big data o intenet de las cosas”, cuenta Iñaki Ortega. La universidad de Mondragón imparte desde 2009 un grado centrado en el emprendimiento –LEINN–, donde los alumnos crean su propia empresa.

Reconocimiento. “Falta una labor de reconocimiento social del empresario. Aquí era algo que estaba mal visto. En otras culturas consideran que genera empleo y crea riqueza”, señala Gonzalo Artiach.

Abrir una empresa en España requiere 13 días de media, según el informe Doing Business del Banco Mundial. “Crear una compañía es fácil, pero lo más complicado es conseguir un primer cliente”, apunta Gonzalo Artiach, fundador de Decidata, una startup de Getxo (Bizkaia) que se dedica a la ayuda a otras empresas en la toma de decisiones mediante análisis de datos.

Esta compañía resultó elegida en uno de los programas de emprendimiento más conocidos, el BIND 4.0, una aceleradora que ofrece la posibilidad de firmar un contrato con una gran empresa industrial, explica Urzelai. “Para nosotros fue decisivo ser uno de los ganadores”, cuenta Artiach. Con esta iniciativa, Decidata logró un contrato con Euskaltel y este año prevé alcanzar una facturación de 175.000 euros.

Source link

Cinco grandes semilleros de ‘start-ups’ | Fortuna

Los viveros de empresas son parte fundamental de un ecosistema emprendedor fuerte, ya que reducen la mortalidad de los proyectos. Surgidos en los años noventa en Europa, en España han tenido un desarrollo más reciente, pero explosivo. En pocos años, estos semilleros se han multiplicado por todo el territorio para ayudar a miles de profesionales a crearse el empleo que no han podido conseguir en el mercado laboral.

La mayoría de estas aceleradoras de negocios han sido promocionadas por ayuntamientos, comunidades autónomas, universidades y cámaras de comercio, aunque últimamente también han aparecido algunas patrocinadas por inversores privados.

Junto con su impacto social, las universidades españolas han encontrado en los viveros una forma eficaz de trasladar al mercado los resultados de sus investigaciones y de introducir a sus titulados en el circuito de la economía. Las escuelas de negocios, por su parte, ven en ellos una fórmula de afianzar la vocación empresarial de sus alumnos y de generar redes de contactos entre ellos y otros agentes del ecosistema de innovación.

Según la comunidad de inversión Startupxplore, en España hay unos 278 viveros, de los cuales 140 son aceleradoras, 99 incubadoras y 39 cumplen ambos roles.

Las incubadoras acogen a los emprendedores en espacios de trabajo compartido (coworking) durante periodos de entre uno y cinco años para protegerlos mientras maduran su idea de negocio. Las aceleradoras, en cambio, impulsan proyectos en fases más avanzadas para acelerar su salida al mercado.

Mientras las primeras dependen de entidades públicas y alquilan los espacios a precios subvencionados, las segundas dependen de inversores privados que aportan capital para el arranque de los proyectos a cambio de una participación en los beneficios.

De acuerdo con Startupxplore, el 10% de los viveros españoles depende de universidades. “Entre ellas suelen ser mucho más habituales las incubadoras, que a través de un proceso de formación, asesoría y coworking, ayudan a que las ideas de sus alumnos se conviertan en empresas, lo que a menudo complementan con apoyo financiero e incluso servicios horizontales, como el acceso a abogados con los que tienen algún acuerdo”, dice Javier Megias, su consejero delegado.

En cuanto a la calidad de sus programas, Megias sostiene que las incubadoras universitarias están bien valoradas, quizás por delante de las dependientes de entidades públicas y por detrás de las privadas. “Pero depende muchísimo del equipo gestor, del valor real que aporten al proyecto y hasta qué punto se involucren”. A continuación presentamos cinco que destacan en estos tres aspectos.

EsadeCreápolis. Dos en uno hasta levantar el vuelo

EsadeCreápolis
Espacio de networking en EsadeCreápolis. Esade

Es el ejemplo perfecto de cómo una entidad puede tener la doble vertiente incubadora-aceleradora. EsadeCreápolis es el parque empresarial creado por la escuela de negocios barcelonesa para alojar a start-ups, pymes innovadoras y departamentos de I+D de grandes empresas.

Desde su inauguración en 2009, han pasado por él 229 emprendedores, entre los que está María Fernanda González, cofundadora de la firma de software Moca: “Llevamos tres años aquí y nos ha ayudado mucho a captar socios. Nos invitan a conferencias sectoriales, donde tenemos la oportunidad de contactar con potenciales clientes e inversores”, comenta la emprendedora, que tiene una ronda de financiación abierta por 400.000 euros.

El campus se sostiene con los ingresos generados por el alquiler de los espacios (Moca es uno de sus inquilinos) y la prestación de servicios. A esta faceta de incubadora sumó hace seis años el programa de aceleración Empenta (Impulsa en catalán), dirigido a empresas tecnológicas que ya tengan su prototipo listo y necesiten financiación.

“Por lo general son proyectos científicos a los que les falta capacidad de gestión”, señala Oriol Alcoba, director general de EsadeCreápolis. “Durante seis meses los incubamos —aunque no necesariamente estén aquí— con clases magistrales, consultoría y mentores”, añade.

El programa, que acaba siempre con la presentación de los proyectos a un foro de inversores, admite 20 start-ups al año.

Actúaupm. El puente de la Politécnica con el mercado

Actúaupm
Taller de Actúaupm en la Politécnica de Madrid. El País

La Universidad Politécnica de Madrid tiene un programa de innovación, UPM Innovatech, y otro de emprendimiento, Actúaupm, que están abiertos a su comunidad universitaria e incluso a personas externas, siempre que formen equipo con alguien de dentro. Ambos programas tienen su sede en el Centro de Apoyo a la Innovación Tecnológica (CAIT) inaugurado hace cuatro años junto al Centro de Empresas, constituyendo así un ecosistema de innovación que busca estrechar lazos entre la academia y el mercado.

“Innovación, viabilidad, equipo y las ganas que demuestren son los criterios de selección que tenemos en cuenta”, indica Arístides Senra, director del programa. No hay un número máximo de plazas. “En las últimas ediciones hemos recibido unas 500 propuestas anuales que involucran a más de 1.000 personas”, detalla. El edificio del CAIT dispone de un total de 25 espacios para start-ups consolidadas y 10 en modalidad compartida para start-ups en fases tempranas.

Para estas últimas, el tiempo de permanencia en la incubadora es de seis meses prorrogables otros seis, en tanto que para empresas consolidadas no hay un límite definido. “Normalmente se quedan hasta que tienen necesidad de un espacio mayor por el crecimiento del negocio”, apunta Senra. En sus 14 años de vida, Actúaupm ha creado 230 start-ups que han atraído más de 54 millones de euros de inversores privados desde 2007.

DeustoKabi. La entrevista personal es clave

DeustoKabi
Emprendedoras reciben asesoría en la incubadora de Deusto. Deusto BS

Deusto tiene dos incubadoras, una en su campus de Bilbao y otra en el de San Sebastián. La primera se abrió en 2009 y ha acogido 43 proyectos. El vivero donostiarra se creó en 2011 y desde entonces ha incubado 48 iniciativas. Ambas forman parte del Centro de Emprendimiento de la universidad vasca. Entre los servicios que prestan, los más apreciados por los emprendedores son los de networking y conformación de equipos. Este último da a los estudiantes la oportunidad de realizar sus prácticas en start-ups.

La universidad imparte dos programas formativos (DeustoStart para proyectos en fases iniciales y Deusto Digital Accelerate para fases avanzadas), organiza foros de inversión y cuenta con la Escuela de Business Angels. Para formar parte de este ecosistema, es preciso que alguno de los integrantes del equipo promotor pertenezca a la comunidad universitaria y que el objeto social de la empresa esté vinculado con el conocimiento que se imparte y genera en ella.

La selección se basa en una entrevista personal con los miembros del equipo promotor en la que se miden aspectos como su capacidad de adaptación a situaciones adversas y su asertividad. Una vez superada esta prueba, el equipo puede permanecer en la incubadora por periodos que varían dependiendo del grado de desarrollo del proyecto. Si está en fase inicial, la estancia es de seis meses prorrogables por otros seis. Una vez constituida la start-up, puede domiciliarse durante dos años prorrogables a un tercero.

European Coworking. Estancias en incubadoras europeas

Rocío Torres
Rocío Torres, fundadora de Spain in the Bag, estuvo cinco semanas en el Impact Hub de Praga gracias a un programa europeo que coordina EOI. El País

Rocío Torres, licenciada en turismo, estuvo cuatro años trabajando en un hotel en Londres. El tiempo que perdió haciendo papeleos para obtener permisos la motivó a crear Spain in the Bag, una agencia que ayuda a estudiantes y profesionales extranjeros a instalarse en España. La consultora orienta al expatriado sobre los pasos a seguir para tramitar la tarjeta de residencia, abrir una cuenta bancaria o conseguir piso o colegio para los niños. “La idea es que cuando llegue encuentre todo listo”, afirma.

El año pasado, la emprendedora fue seleccionada por el programa European Coworking para realizar una estancia de cinco semanas en una incubadora de la Unión Europea (UE). Participan viveros de 12 países, pero en su caso, fue asignada al Impact Hub de Praga, donde recibió formación y asesoramiento.

Torres dice que la experiencia le sirvió para definir su mercado, valorar el proyecto y aprender a captar clientes en Internet. “Para poder lanzarte necesitas saber un poquito de todo: economía, marketing, gestión de equipos… Si te faltan conocimientos en un área, el programa te ayuda a completarlos”, explica.

Financiado por el Fondo Social Europeo y coordinado en España por la Escuela de Organización Industrial (EOI), el programa ha celebrado dos ediciones. Ahora prepara la tercera, cuyas inscripciones estarán abiertas en www.eoi.es hasta el 24 de septiembre, pero únicamente para iniciativas de Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias, Asturias, Galicia, Ceuta y Melilla. Hay cupo para 50 start-ups. Una decena deben enfocarse en economía verde o circular.

Innovation Factory. Dinero para capital riesgo

Innovation Factory
El Innovation Factory de la Universidad de Navarra. UNAV

La Universidad de Navarra creó hace dos años el Innovation Factory, un centro de innovación y emprendimiento con el que lleva al mercado sus investigaciones, genera habilidades empresariales en sus alumnos y les ayuda a sacar adelante sus ideas de negocio. En paralelo, promovió la constitución de un fondo de capital riesgo de 8,5 millones de euros para financiar iniciativas que se encuadren dentro de estas tres líneas. El fondo aporta un máximo de 500.000 euros por proyecto y siempre en la modalidad de coinversión. Este primer año ha participado en las rondas de seis start-ups que han levantado 1,5 millones en total.

La gestora Clave Mayor administra el fondo y la universidad lo nutre de proyectos. “No somos un fondo de inversión puro”, aclara David Luquin, director general de Innovation Factory. “No queremos competir con otros fondos sino colaborar con ellos presentándoles proyectos que salen de la universidad y ayudan a que esta sea mejor”.

En el plano de la aceleración, la universidad no tiene un programa estándar de duración definida sino que ajusta sus servicios a las necesidades de cada proyecto. “No hacemos convocatorias ni abrimos ventanas de entrada. Si eres alumno o exalumno y tienes una idea de negocio, puedes reunirte con nosotros y te ayudamos a armar el proyecto y buscar financiación”, puntualiza. Hoy el centro de Pamplona apoya a 90 emprendedores.

Source link