La logística urge un plan para multiplicar en Barajas la carga internacional | Compañías

Madrid cuenta en la localidad de Coslada con uno de los cinco grandes polos logísticos de Europa, pero el cercano aeropuerto de Barajas está muy por debajo del peso de los comparables europeos en gestión de mercancías. Un déficit que la patronal de la logística UNO está poniendo de manifiesto en busca de un plan de desarrollo. Este colectivo, junto a Aena, Iata o Hacienda, participa en mesas de trabajo para potenciar Barajas como imán para la carga.

Bajo el punto de vista de Francisco Aranda, director general de UNO, es necesario emprender la digitalización de los procesos para generar mayor competitividad. “Aeropuertos como el de Amsterdam o el de Fráncfort han suprimido barreras a la gestión de carga pese a mantener controles sobre la misma. En España deben coordinarse trabajos como el de Aduanas y Sanidad, y ofrecerse acceso a la información sobre la carga a los agentes de la cadena logística”.

Esto es poner a la distancia de un click a las aerolíneas, transportistas, comercializadores (GSA), Administración y al propio cliente, para facilitar trámites y el seguimiento. Un asunto crítico cuando se trata de gestionar al segundo, como sucede con los perecederos o en el comercio electrónico.

El grupo textil de Amancio Ortega va a destinar 100 millones a un centro de distribución en la holandesa Lelystad

Barajas juega con la desventaja de su situación periférica para atraer mercancías de la UE con destino América, Oriente Medio o Asia. Sin embargo, puede competir como parada intermedia para la producción que vuela desde América a Europa o las que parte de Asia y debe distribuirse por Suramérica, África y la UE.

“Tenemos capacidad aeroportuaria y operadores con experiencia, pero los aviones, saltan a América con pasajeros y con poca carga”, subraya Aranda. La citada UNO, en la que se integró el año pasado el colectivo de profesionales de carga aérea Madcargo, aglutina empresas que gestionan 500 millones de envíos anuales y cinco millones de toneladas.

La comparativa de los principales aeropuertos españoles para este negocio (Barajas, El Prat y Zaragoza) con los grandes hubs europeos aflora una considerable distancia tanto en toneladas de mercancías como en la atracción de operadores logísticos. De hecho, aeropuertos tan cercanos como el parisino Charles de Gaulle no solo hace de base principal para la potente Air France sino que sirve de nodo de conexiones en Europa para FeDex, que integró el año pasado TNT, con hub en Lieja. DHL está asentada en el aeropuerto de Leipzig; UPS opera principalmente desde Colonia; Amazon ha cambiado Bruselas por Schiphol; Cargolux y Qatar Airways están disparando el tráfico de carga del aeropuerto de Luxemburgo, que además vio un incremento del 13% en las mercancías chinas el pasado diciembre, y Bruselas crece conla industria farmacéutica. En España, Inditex utiliza Zaragoza; DHL tiene prácticamente copado Vitoria e invierte en Barajas, donde el líder es Iberia.

El grupo textil de Amancio Ortega va a destinar 100 millones a un centro de distribución en la holandesa Lelystad por la “combinación ideal de la infraestructura física [Lelystad Airport Business Park] y digital de alta calidad”. La inversión en el campo de la logística entiende poco de nacionalidades.

Por infraestructuras, el aeropuerto de Fráncfort, donde opera Lufthansa, gestionó el año pasado 2,15 millones de toneladas de carga; el citado París-Charles de Gaulle prácticamente calca esa cifra, con 2,14 millones; por Amsterdam-Schiphol pasaron 1,7 millones de toneladas, y el londinense Heathrow, base de British Airways, declaró 1,54 millones. Este último aeropuerto acoge el 70% de la carga que entra o sale de Reino Unido, con un 38% del total destino América del Norte y algo más de un 33% con final en Asia.

El entorno es de fuerte competencia, con infraestructuras adaptadas y aviones cada vez más grandes y eficientes, frente al potente tráfico naval.

Aena ultima un plan de aprovechamiento inmobiliario en el aeropuerto madrileño. Tanto el gestor aeroportuario como los operadores logísticos piensan que antes de ofrecer suelo habrá que generar las condiciones de operación.

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