Danone, el próximo plato del inversor activista | Compañías

Danone podría ser el siguiente plato de los activistas hambrientos. El fabricante de yogures es un objetivo lógico por sus bajos márgenes y la reducida rentabilidad de sus accionistas. La campaña del inversor activista estadounidense Nelson Peltz en 2012 tuvo un éxito modesto, pero la nueva participación del fondo Third Point, del también activista Dan Loeb, en la firma y la agenda a favor de la empresa de Emmanuel Macron impulsan una nueva mirada.

Los márgenes operativos de Danone, en el 13,8%, están entre los más bajos del sector de consumo europeo. La retribución total al accionista el último lustro está muy por debajo de la de Unilever y Reckitt Benckiser. Todo ello debería crear las condiciones ideales para el tipo de campaña que Dan Loeb ha lanzado en Nestlé.

Hay buenas razones para la menor rentabilidad de Danone, incluida la exposición al mercado lácteo europeo. Sin embargo, tiene todavía menores márgenes en el agua y la nutrición infantil que gestiona. Y mientras que ambas divisiones empiezan con el mismo margen bruto del 51%, el grupo francés consume una gran parte de los beneficios con sus gastos generales. La partida de marketing y promoción, que equivale al 25% de las ventas, es una de las culpables.

La irregular trayectoria de Danone supone que un activista podría ser útil únicamente haciendo que la administración se ocupe. El consejero delegado, Emmanuel Faber, ya está apuntando a un margen operativo por encima del 16% para 2020 gracias a las sinergias de la compra de WhiteWave.

Lo más difícil de arreglar es la baja confianza de los inversores. Una serie de errores, como subestimar a los competidores del mercado estadounidense de yogures, está minando la confianza en la gestión.

Hay un problema: Francia. La amenaza de la intervención del Gobierno acabó con el posible acercamiento de Pepsi hace más de una década y marcó a Danone como inasequible, al menos para una opa. Sin embargo, la postura de Macron puede marcar un cambio. Después de todo, qué mejor manera de mostrar que las compañías francesas están a la escucha de buenas ideas, aunque no lleguen sin ser invitadas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías.

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Nestlé se convierte en el reto alpino de Loeb | Compañías

Nestlé ha proporcionado a Dan Loeb una nueva cumbre que escalar. El multimillonario que lidera el hedge fund Third Point ha puesto los ojos en el productor suizo de todo, desde Alpo hasta Kit Kat o Perrier.

La inversión de 3.500 millones de dólares en Nestlé es la mayor que ha realizado hasta la fecha Loeb. Este considera que el grupo alimentario suizo debería abandonar la participación del 23% que tiene en L’Oréal y solicitar más fondos para recomprar acciones. “La cultura sobria de la compañía y la tendencia al incremento” también necesitan una guía, afirmó Loeb en una carta a los inversores.

Los conglomerados en expansión suelen atraer miradas, pero también pueden ser complicados de mover. Nelson Peltz, por ejemplo, nunca logró fragmentar Pepsi. A principios de este año, su fondo Trian se centró en los 230.000 millones de Procter & Gamble, donde Pershing Square, de Bill Ackman, se había aventurado antes. Asimismo, Ackman empezó a presionar a Irene Rosenfeld, de Mondelez, donde Peltz es también inversor, pero el precio de los títulos no se ha presupuestado desde que Ackman comprara 5.500 millones en agosto de 2015.

El músculo corporativo se ha topado también con fuertes defensas. Unilever, el fabricante anglo-holandés de Hellmann’s, acabó en febrero con un intento de compra de 143.000 millones por parte de Kraft Heinz, respaldado por Warren Buffett y los inversores brasileños en 3G. Y Hershey rechazó los avances indeseados de Mondelez el año pasado.

Loeb es indomable. Se atrevió a entrar en las salas de juntas del Japón corporativo tras las iniciativas del primer ministro nipón, Shinzo Abe. Logró algunas victorias, como exprimir mayores pagos al fabricante de robots Fanuc. A pesar de alzarse con el beneficio de una inversión en Sony, el peso pesado de la electrónica japonesa rechazó dividir su negocio de entretenimiento.

Nestlé es un objetivo más apetecible. Ulf Mark Schneider aún se está instalando como CEO. Como base del éxito de la multinacional suiza, Nestlé supone una fantástica cumbre para Loeb. Podría encontrar allí algo movible.

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