España: de mercado apestado a atraer a los gigantes de la televisión de pago | Compañías

El sector de la televisión de pago ha vivido una absoluta transformación en los últimos años en España. A mediados de 2013, había en España cerca de 3,7 millones de clientes en este segmento. En la actualidad, este mercado ha disparado su número de usuarios hasta alcanzar un parque total por encima de seis millones a final de 2016.

Si entonces el ámbito de la televisión de pago estaba muy castigado por factores como la piratería, en la actualidad ha concentrado fuertes competidores entre los que destacan las grandes operadoras, Telefónica, Vodafone y Orange, junto a gigantes del sector como Netflix, HBO o la británica Sky TV, que este lunes anunció su aterrizaje en el mercado español con una oferta de 12 canales a través de streaming por 10 euros al mes. Netflix y HBO han apoyado su llegada a España con acuerdos con grupos como Vodafone y Orange.

Por compañías, Telefónica encabeza el mercado con 3,66 millones de clientes al cierre del segundo trimestre, por 1,28 millones de Vodafone y en torno a 542.000 de Orange. Entre los nuevos servicios, la CNMC destacó que a final de 2016, un 3,4% de los hogares con acceso a internet, en torno a 540.000, se conectaban a Netflix, que prácticamente había duplicado el número de usuarios en medio año.

Fuentes del mercado creen que esta evolución ha venido motivada, en buena medida, por la entrada de las operadoras en el segmento del fútbol televisado, que se ha convertido en una de las vías de captación de nuevos clientes, tanto en la propia televisión de pago como en la banda ancha fija. Las telecos han apostado por la comercialización de ofertas convergentes con internet, telefonía móvil y televisión, lo que ha facilitado este crecimiento.

Además, tiene un papel clave en sus políticas comerciales, Vodafone, Orange y Movistar se han posicionado en las últimas semanas con agresivas ofertas en torno al fútbol ante el comienzo de la temporada, que coincide con el periodo de mayor crecimiento de la banda ancha (septiembre y octubre son los meses de mayor aumento de clientes de esta área).

Una de las cuestiones que se plantean se centra en saber si el mercado seguirá creciendo. En su presentación, Andrew Griffith, director de Operaciones de Sky, destacó que en España hay más de 12 millones de hogares que todavía no han contratado ningún servicio de televisión de pago.

La compañía de Rupert Murdoch también apuesta por atraer a los usuarios de las nuevas generaciones que prefieren fórmulas televisivas como el streaming o los contenidos bajo demanda. El último panel de la CNMC ya destacaba que cuatro de cada diez españoles ya veían contenidos audiovisuales a través de internet, al menos una vez a la semana.

Otro factor que puede facilitar la expansión de este mercado es la decisión de Telefónica España, anunciada este verano, de que toda la oferta convergente de Movistar Fusión tenga acceso a la televisión Movistar+. Su presidente, Luis Miguel Gilpérez, dejó claro que la intención es universalizar la televisión de pago. También compañías como MásMóvil estudian lanzar su propio servicio televisivo.

Adquisiciones en el sector

Operaciones. Las operadoras españolas de telecomunicaciones reforzaron su posición en la televisión de pago a través de distintas adquisiciones, entre los años 2014 y 2015. Entre ellas destacaron las compras de DTS, matriz de la antigua Canal+, por parte de Telefónica, así como de Ono por parte de Vodafone. Orange, por su parte, adquirió Jazztel, si bien esta compra tenía una mayor relevancia en la banda ancha.

Deportes. Con su nuevo posicionamiento, las telecos han apostado por la compra de derechos televisivos de grandes eventos deportivos.

Nuevos grupos. Los nuevos actores del sector como Netflix, HBO y Sky han centrado su apuesta por el entretenimiento, descartando por el momento los deportes.

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La oferta de Murdoch por Sky parece cada vez menos razonable | Compañías

La puja de Rupert Murdoch por Sky parece cada vez menos razonable. El magnate de los medios de comunicación, dueño de Twenty-First Century Fox, ofreció en diciembre 11.700 millones de libras por el 61% que no posee del grupo de TV de pago. Le costará lograr que le salga rentable, aunque puede que eso no lo detenga.

Es probable que la principal motivación no sea el retorno. Su hijo James, CEO de Fox y presidente de Sky, dijo en 2015 que la participación minoritaria de Fox en Sky no era “un estado final natural” para ellos. Los estables ingresos por suscripciones de la cadena británica también darían a Fox otro flujo de efectivo previsible y geográficamente diversificado, y la compañía combinada tendría mayor influencia en la carrera mundial por el caro contenido de TV.

Es difícil que los números salgan. La oferta de Fox valoraría Sky, incluida su deuda neta, en unas 25.000 millones de libras. Murdoch adquiriría 15.000 millones. Según el beneficio operativo esperado de Sky para el próximo año y con un 30% de impuestos, la tasa que paga Fox, el retorno de la inversión sería de 670 millones , un mísero 4,4%. Para satisfacer el probable coste de capital de Sky, digamos un 8%, Fox debe encontrar sinergias que aumenten sus beneficios operativos la friolera de 800 millones, un 50% de lo pronosticado por los analistas para Sky en 2018.

Eso ya era un problema en diciembre. Luego las cosas han ido a peor. Sky sumó en junio un 40% interanual menos de clientes minoristas en Reino Unido e Irlanda que en el mismo período precedente. Podría compensarlo con la venta cruzada de servicios móviles y de banda ancha; pero los costes de los derechos deportivos pueden seguir en aumento.

También es probable que una segunda revisión de la normativa británica imponga nuevos retrasos, y el grupo activista Avaaz planea solicitar una revisión judicial. La acción de Sky está más del 11% por debajo de la oferta, así que podría pasar algún tiempo hasta que se cierre, y hay una posibilidad real de que no lo haga.

La compra de Sky a un precio razonable nunca ha parecido prioritaria en la mente de Murdoch . Para que el negocio salga adelante, desde luego tendrá que ser un objetivo secundario.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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