David Villa: ¿Encaja un veterano en la renovación de un equipo? | Fortuna

El delantero David Villa, el máximo goleador de la historia de la selección española, ha vuelto al combinado nacional por primera vez desde el Mundial de 2014. A sus 35 años, cerca de cumplir 36, es el jugador más veterano de la última convocatoria, en un equipo que, según se analizó después del fracaso de la última Eurocopa, necesitaba caras nuevas, y cuya media de edad se sitúa ahora mismo en los 27 años.

Recurrir a perfiles veteranos dentro de un proceso de renovación en un equipo de trabajo puede sonar contradictorio. Pero no lo es si, claro está, esta presencia de personas de mayor edad no sea la regla general. De hecho, el papel que deberán jugar los trabajadores séniors en las empresas españolas es un reto que estas deben encarar, como describe el profesor del departamento de Dirección y Organización de Personas de Esade, Ricard Serlavós: “Ante el progresivo retraso de la edad de jubilación y la mayor esperanza de vida de la población, seguir contando con gente veterana y no excluirlos del mercado de trabajo es un desafío para todos: qué hacemos con esas personas de más de 55 años que están en plenas facultades, que podrían ser cotizantes para la seguridad social y que hemos sacado del mercado”.

Como describe Serlavós, recurrir a un profesional experimentado dentro un equipo de trabajo que atraviesa una regeneración, como puede ser el caso de Villa con la selección, tiene una serie de ventajas. La principal, la experiencia: “Puede ser muy útil en momentos especialmente difíciles y complicadas, donde alguien que ha pasado antes por problemas parecidos o que tiene un conocimiento acumulado puede ser de una gran ayuda”. En el ejemplo de Villa, su presencia en la selección coincide con un partido decisivo, el que le enfrentará a Italia este sábado y que decidirá en buena medida qué equipo irá de forma directa al Mundial 2018. “Contar con una persona de mayor edad que la media del resto debe responder a un propósito, que debe estar alineado con la visión y los objetivos de la compañía”, dice Diego Vicente, profesor de Liderazgo y Comportamiento Organizacional del IE. El objetivo: acceder al Mundial de forma directa. El propósito más inmediato: ganar a Italia, un equipo que siempre ha destacado por su competitividad. Como el carácter de Villa.

El conocimiento de su labor y del entorno; la serenidad y la templanza ante situaciones complejas; una actitud solidaria gracias a una menor ambición personal, y servir de ejemplo para los más jóvenes son ventajas de contar, según Serlavós y Vicente, con un veterano en las filas de un equipo de trabajo. Pero también tiene inconvenientes. Serlavós apunta que elegir a un sénior puede significar cerrar la puerta a un joven con unas expectativas que ven aplazadas. Otra, su carácter:“Si son gente con una gran personalidad, pueden ocasionar una cierta tensión en el liderazgo del equipo, porque suelen expresar sus opiniones de una manera más abierta. O exigir un trato diferenciado que podría generar un clima de tensión dentro del grupo”, explica el experto, quien cree que esto no debería suceder si se ha realizado una buena selección:“Ellos mismos son conscientes de que su gran momento ya pasó y que su rol es diferente”.

Pero esto último también puede llegar a ser un inconveniente. “Esa menor ambición, una tendencia a conservar lo que tienes y arriesgar menos al cumplir años puede ser un problema. Todo depende de las ganas”, cree Diego Vicente. Y, como él ha afirmado, Villa las tiene todas.

Un caso excepcional en España

El último partido de David Villa con la selección española se remonta al 26 de junio de 2014, en un partido contra Australia del Mundial de Brasil. Ese verano, Villa fichó por el New York City, club de la liga estadounidense. Un torneo de menor exigencia.

A diferencia de otros jugadores, como Xavi o Xabi Alonso, que renunciaron públicamente a la selección, Villa siempre dijo tener la puerta abierta a un retorno, consciente de que sería muy difícil jugando en una liga menor.

Villa acumula 19 goles en 25 partidos en la liga estadounidense, una competición que en esta última convocatoria internacional ha batido un récord de jugadores llamados por sus selecciones: 89. En el caso de España, es la primera vez que acude un jugador de una liga no europea. “Su calidad y su intuición son claves” argumentó el seleccionador, Julen Lopetegui, para explicar su convocatoria.

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Lucas Mondelo: “El deporte español tiene un problema y se llama fútbol” | Fortuna

Desde 2010 cuenta las temporadas por títulos y medallas, tanto en clubes como en selecciones, tareas que ha compatibilizado con éxito. Lucas Mondelo (Barcelona, 1967) es el seleccionador español de baloncesto femenino desde 2012, y entrenador del Dynamo Kursk ruso. Al frente del equipo nacional ha logrado una plata mundialista y otra olímpica, ambas contra EEUU, y un bronce y dos oros en los europeos. El último, el cosechado hace días tras apabullar a Francia. Mondelo afirma que la victoria no es lo natural, pero en su caso, y en el de una generación histórica de jugadoras, parece rutina.

En los últimos siete años, usted solo ha dejado de ganar títulos en 2016. Y logró la plata olímpica ante EE UU.

En selecciones, ganar medallas es un título, aunque sea de bronce. Y en Río 2016, la plata fue contra EE UU, a los que no se les puede ganar. En chicas están ahora como el Dream Team del 92 de chicos, cuando se conformaban con perder por menos de 30 puntos.

El año que viene habrá Mundial en España. ¿Teme que se les pida ganar a EE UU?

Vamos a tener más presión por jugar en casa. Nos lo hemos ganado, es normal. Pero si te pones presión extra puedes tener problemas y decir ‘vamos a ganar a EE UU’ es uno. Primero vamos a llegar a la final, que no será fácil. Y cuando juguemos contra ellas, habrá que saber quiénes son, un equipo de gran presencia física y enorme talento. Contra nosotras juegan a tope desde el principio. Todos los imperios caen, pero lo veo lejos.

Decir que ‘vamos a ganar a EE UU’ en 2018 es una presión extra que puede traer problemas. Su equipo es como el Dream Team de chicos del 92

¿Esa presión les dará problemas?

La tienes que asumir y enfrentarla. El problema es esconderte de ella. La presión no cambia a las personas, las desnuda. Te demuestran cómo eres. Y no eres bueno hasta que te ves sometido a presión y solucionas problemas. Estas jugadoras lo han hecho.

¿Cuál es su receta para ganar sin parar?

No hay claves mágicas. Cuando las descubra haré un libro y me retiraré. Tengo mi parte de culpa, y no es falsa modestia. Pero lo más importante es la jugadora. Como estoy convencido de ello, lo transmito y a ella le da confianza. Si se han conseguido éxitos en diferentes lugares del mundo y distintas culturas es que algo se hace bien. La clave es la adaptación. Tienes que conseguir el máximo rendimiento de cada elemento que tienes a tu disposición. La suma de todas esas personas en sus máximos te hace ser muy fuerte. No es garantía de éxito pero sí de competir, y si compites puedes ganar.

¿Cómo gestiona a un grupo tan ganador?

Tenemos jugadoras que en sus clubes tienen roles muy altos y aquí ponen su ego al servicio del grupo, tiran la mitad, defienden a tope… En un grupo al que se le piden resultados tienes que tener esto claro. También que todas no son iguales. Si a una jugadora nunca le mientes y eres coherente, te respeta. Otra cosa es que esté de acuerdo o no. Allí ya viene su responsabilidad. Hay líneas rojas para todas, pero su calidad técnica, su talento, sus contratos… no son los mismos. Otra clave es escuchar. Si la deportista se siente integrada y que puede hablar con libertad, se genera un compromiso. Hay una diferencia entre hacer las cosas por imperativo o por sentirte parte de la idea. Lo mismo pasa con el cuerpo técnico y médico: dejarles sus parcelas y sus cuotas de protagonismo. Hay que crear un clima donde todos tengan iniciativa y no tengan miedo a expresarse. De ahí surgen ideas y se avanza. El liderazgo no es ordeno y mando, sino generar compromiso.

Lucas Mondelo, durante la entrevista.
Lucas Mondelo, durante la entrevista.

¿La superioridad que han mostrado en el último Eurobasket es un arma de doble filo?

Este grupo se reinventa cada año. Están muy amuebladas. Hay desgaste, pero nuestra forma de trabajar ayuda a que sea mínimo. Tienen hambre y objetivos. Eso me hace estar tranquilo, significa que no se acomodan.

La comodidad llevó al fracaso en 2011 a un grupo con jugadoras como Amaya Valdemoro oElisa Aguilar. ¿Teme que se repita?

Con estas jugadoras no. Podrá pasar otra cosa, pero no será por autocomplacencia. Por eso son las mejores de toda la historia. Ha habido jugadoras grandiosas, pero este grupo junta todas las virtudes: compromiso, reto constante, reinvención, hambre, ambición…

¿Cómo ha evolucionado el baloncesto femenino?

Teníamos la mejor liga de Europa hasta que llegó la crisis, que tocó muy duro a los deportes que no son el fútbol, y en especial a lo femenino. Es un tema cultural. El gran impulsor de todo fue el programa ADO, los JJ OO del 92. Hizo que la mujer tuviera posibilidades. Fue la génesis del boom actual del femenino. Se dieron los recursos para que la mujer pudiera profesionalizarse. Ahora recogemos el fruto.

Me enfado cuando se refieren a ellas como “niñas”. Es condescendiente. Son mujeres profesionales del baloncesto

¿Por qué el deporte femenino no acaba de llegar al público de masas en España?

Porque tenemos un problema que se llama fútbol. Se le permiten cosas que ni a empresas ni a particulares se les ha permitido. Aquí han salido ciudades a la calle por dos descensos. El fútbol en España es un problema. Si el 1% de lo que se le permite se repartiese entre los demás… Seríamos mejores si fuésemos menos futboleros. Y no estoy contra el fútbol, sino contra el sistema que está establecido.

¿Su equipo puede ayudar a normalizarlo?

Nuestra selección transmite ambición, buen rollo, intensidad, un juego atractivo. Me enfado cuando se refieren a ellas como “niñas”. Eso es condescendencia. Son mujeres profesionales jugadoras de baloncesto. Es un problema cultural, como casi todo en este país.

¿Ese trato es reflejo de la sociedad?

Es un problema cultural que viene de la escuela. Se ha avanzado mucho en igualdad, estamos mejor que hace 20 años, pero falta bastante camino, y ahí están los datos tangibles: sueldos, puestos directivos… Nosotras podemos ayudar, pero no nos engañemos.

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