Los empleados de banca se quedarán sin bonus por vender productos ‘a granel’ | Mercados

 Son casi como las ofertas de los supermercados. Los bancos y otros intermediarios usan sus escaparates y sus redes comerciales para propulsar la venta de los productos diseñados en la cúpula. Sean fondos de inversión, de pensiones, depósitos, estructurados u otros.

La norma española que traspone la directiva europea Mifid 2 para que los mercados funcionen mejor, a consulta hasta el 18 de septiembre y que debe entrar en vigor en enero, quiere acabar de una vez y para siempre con las colocaciones en avalancha de artículos financieros.

La impresionante capacidad de las entidades para vender casi lo que quieran a los pequeños inversores se concreta en las más de 28.000 sucursales y en sus alrededor de 200.000 empleados a cierre de 2016.

La remuneración variable de los comerciales de las grandes entidades suele estar ligada al objetivo de un nivel cuantitativo de ventas. Sin más. Así ocurrió en la salida a Bolsa de Bankia en 2011 o en la masiva colocación de participaciones preferentes en 2009. Son dos ejemplos destacados, pero esta fórmula de remuneración es el modus operandi más utilizado en el sector.

Atención máxima a las tácticas de vinculación

  • El coordinador de las comisiones europeas de valores, la ESMA, ya publicó unas directrices sobre ventas cruzadas el año pasado. Y la CNMV las hizo suyas. En ellas presenta un decálogo de exigencias para las firmas que venden productos financieros de forma cruzada.
  • Las exigencias de contratar varios productos serán vigiladas con lupa. Por ejemplo, un depósito de alta rentabilidad vinculado a un fondo de inversión. La CNMV deberá vigilar que se imponen modelos de remuneración que incentiven el “trato justo a los clientes y la evitación de conflictos de intereses para el personal que venda los paquetes vinculados o combinados, y que la alta dirección se encargue de la supervisión de tales modelos e incentivos”.
  • La ESMA advierte que la entidad no debe animar al personal de ventas al que se retribuye mediante comisiones a “forzar” la venta de paquetes combinados y que puedan promover las ventas innecesarias o inadecuadas de productos.

La norma que ultima Economía impedirá que los “superiores directos” presionen al personal de ventas

La norma europea destinada a dar un giro de 180 grados a las relaciones entre el cliente y la banca exige frenar en seco estos bonus por colocar productos al peso. Las entidades deberán asegurarse “de no remunerar o evaluar el rendimiento de su personal de un modo que entre en conflicto con su obligación de actuar en el mejor interés de sus clientes”, afirma la norma elaborada por Economía. Y el mejor interés de los clientes es ofrecerles los productos que más se adecuan a sus necesidades.

El anteproyecto señala que “en particular, [las entidades] no establecerán ningún sistema de remuneración, de objetivos de ventas o de otra índole que pueda constituir un incentivo para que el personal recomiende un instrumento financiero determinado a un cliente minorista si la empresa de servicios de inversión puede ofrecer un instrumento financiero diferente que se ajuste mejor a las necesidades del cliente”.

El esquema es similar al que establece el último borrador sobre la ley hipotecaria, que puede consultarse en la edición web de CincoDías. Este fija que la remuneración no debe depender “de la cantidad o de la proporción de las solicitudes [de hipotecas] aceptadas”.

La remuneración, está claro, no podrá determinarse por los productos colocados, aunque varios departamentos legales consultados por este periódico explican que ahora hay rendijas, a falta de que se apruebe toda la normativa derivada de la trasposición de la directiva para que los bancos continúen, más o menos, con su status quo. “El objetivo es que los esquemas de objetivos comerciales y política de remuneración estén diseñados para no distribuir los productos fuera del colectivo definido de clientes, y esto abre la puerta a incentivar la colocación de aquellos que sí adaptan al target”, explican en una consultora.

La norma, eso sí, no va a poner sencillos los subterfugios: “Las empresas de servicios de inversión deben elaborar y poner en práctica políticas de remuneración respecto de todas las personas que puedan influir el servicio prestado o en la conducta de la empresa, incluido el personal de atención al cliente, el personal de ventas o demás personal que interviene indirectamente en la prestación de servicios”. Entre ellas, por ejemplo, “los superiores directos, que pueden recibir incentivos para presionar al personal de ventas”, sentencia un reglamento de la Comisión Europea. La CNMV, además, tendrá potestad para tomar cartas en el asunto. El organismo que preside Sebastián Albella “podrá precisar los criterios a tener en cuenta en la definición de las políticas y prácticas de remuneración”. Todo dependerá de lo duro que sea el supervisor de los mercados en este tema.

Otro de las cuestiones clave es la remuneración cuando la firma haya contratado agentes: “Se prohíbe a las empresas de servicios de inversión que designen agentes el establecimiento de sistemas de remuneración escalonados vinculados a la venta multinivel”. Es decir, no deberán fomentar que se cobren incentivos, además de por las propias ventas, por las de los agentes.

Source link

El Gran Hermano de la banca: deberá grabar todas las conversaciones con los clientes | Mercados

La novela 1984 de George Orwell relata una distopía en la que el Gran Hermano tiene un control absoluto sobre lo que hacen y dicen los ciudadanos. Salvando las distancias, los bancos y otros intermediarios también tendrán micrófonos en todas partes. Así, deberán llevar a partir de enero un registro con las conversaciones telefónicas y las comunicaciones para realizar cada operación. Aún más: tendrán que grabar también las que potencialmente puedan terminar en una operación. Es decir, casi el 100%.

Este es uno de los aspectos más controvertidos de la directiva europea para que los mercados funcionen mejor, Mifid 2, que exige un control total de qué ha dicho el cliente, cómo y en qué contexto. Las entidades se convertirán en una especie de grandes hermanos. Algunos departamentos legales llegaron a barajar la posibilidad de instalar cámaras para dejar pruebas audiovisuales. No es descartable que se llegue a este extremo, pero la trasposición no pide tanto.

Ahora ya se exige que las firmas lleven un registro con todos los servicios, actividades y operaciones que realicen. La novedad es que en él se incluirán “las grabaciones de las conversaciones telefónicas o comunicaciones electrónicas relativas, al menos, a las operaciones realizadas cuando se negocia por cuenta propia y la prestación de servicios que estén relacionados con la recepción, transmisión y ejecución de órdenes de clientes”.

El borrador de la norma española, a consulta hasta el 18 de septiembre, no modifica la redacción de la directiva original y deja la puerta abierta a que tengan que grabarse todas las conversaciones “cuya intención sea dar lugar a operaciones […] incluso si esas conversaciones o comunicaciones no den lugar a la realización de tales operaciones”.

Información casi en tiempo real a la CNMV

  • Las entidades financieras que ejecuten operaciones deberán comunicar los datos completos y exactos de esas operaciones a la CNMV con la mayor brevedad, y a más tardar al cierre del siguiente día hábil a partir de enero. El mercado más importante en términos de liquidez –en España, actualmente la Bolsa española propiedad de BME– recibirá esa misma información.
  • Las plataformas de negociación deberán suministrar diariamente a la CNMV los datos identificativos de los instrumentos financieros admitidos a negociación en cualquier mercado. El envío de esa información se realizará con carácter previo al inicio de la negociación del instrumento.
  • Relojes sincronizados. Los centros de negociación, sus miembros y participantes deberán sincronizar los relojes para registrar la fecha y la hora de cualquier acontecimiento sobre el que se haya de informar.

También deberán quedar grabadas las conversaciones que desemboquen en operaciones por cuenta propia; es decir, las que realizan las entidades contra su propio balance y no para clientes.

Todo esto es en teoría para proteger a los clientes. Habrá constancia de cada orden, de cada deseo del inversor, con pruebas irrefutables. Esas pruebas, cuando no se utilice el teléfono o internet, podrán recogerse en “correo postal, fax, correo electrónico o documentación de órdenes de clientes formuladas en reuniones”.

El supervisor queda habilitado para dar instrucciones más concretas sobre cómo hacer las copias

“En particular, el contenido de conversaciones pertinentes cara a cara con un cliente podrá registrarse por escrito en actas o notas. Esas órdenes se considerarán equivalentes a las recibidas por teléfono”, se especifica. Los bancos y los brókeres podrán grabar el sonido y también la imagen, si así lo prefieren, para dar fe de las órdenes ejecutadas.

Las entidades, en cualquier caso, deberán informar previamente a todos sus clientes, tanto a los nuevos como a los actuales, de que grabarán las comunicaciones o conversaciones telefónicas. Si no lo hacen, no podrán prestar servicios telefónicos que desemboquen, o puedan hacerlo, en operaciones.

La buena noticia es que bastará con una sola vez. “Así no tendrá que reproducirse la advertencia en todas las conversaciones”, señalan desde finReg, la boutique especializada en regulación financiera fundada por Sara Gutiérrez Campiña. Desde esta firma advierten, eso sí, que “de acuerdo con la normativa en materia de protección de datos de carácter personal tendrá que advertirse con cierta periodicidad a los clientes de la conservación de las grabaciones”.

Los documentos de las operaciones deberán conservarse por cinco años y los clientes tendrán acceso a ellos. No habrá dudas sobre qué operación se ordenó por teléfono; no volverán a producirse órdenes de compra o de venta de la que no existen pruebas. Las grabaciones deben estar a buen recaudo. La norma abre la puerta a que las pruebas estén guardadas por un periodo de hasta siete años si lo exige la CNMV.

Las entidades deberán tomar todas las medidas razonables para grabar las conversaciones telefónicas y comunicaciones electrónicas realizadas, enviadas o recibidas. El supervisor que preside Sebastián Albella queda habilitado para dar instrucciones más concretas: “La CNMV podrá precisar los sistemas, procesos, requisitos técnicos y el alcance de las grabaciones de conversaciones telefónicas y comunicaciones electrónicas”.

Source link