Un ‘personal shopper’ virtual para directivos ocupados | Fortuna

No tiene ningún inconveniente en reconocer que la idea de su negocio la importó de otros países. “Comprar es una actividad que requiere de mucho tiempo, y no todo el mundo dispone de él. Por eso, tras ver empresas que ofrecían el servicio de personal shopper a través de internet en Estados Unidos, Francia, Alemania u Holanda, decidimos lanzar una en España”. Quien habla es Clara de la Santa, fundadora de Coomo, firma dedicada al asesoramiento y compra de ropa masculina que opera en España desde hace un año. “Tras invierno, primavera y verano, este otoño comenzamos con nuestra cuarta temporada”.

La falta de tiempo de muchos profesionales, sumada a la necesidad de contar con un fondo de armario equipado, es el principio que rige a esta compañía. “El cliente solo pierde unos minutos en contratar el servicio, nosotros nos ocupamos del resto”, cuenta De la Santa. Todo funciona a través de la página web de la firma. El usuario debe seleccionar con qué estilo se siente más identificado: clásico, clásico actual, casual arreglado o casual. A continuación debe responder a un breve cuestionario acerca de qué prendas suele llevar al trabajo, qué tipo de pantalones prefiere, “como pitillos, estrechos o regulares”, o qué ropa no suele ponerse nunca, dentro de una gran variedad en la que se incluyen camisas, camisas de manga corta, polos, camisetas, camisetas de rayas o sudaderas.

“Con todos estos datos, el cliente nos ayuda a entender cuál es su estilo y con qué prendas se siente más identificado. No nos preocupa tanto el tallaje, sino conocer cuanto antes sus gustos para poder establecer una relación de confianza y profesionalidad con él”. Por eso, tras estas primeras preguntas, la plataforma pide al cliente que seleccione el tipo de calzado que suele utilizar, ya sean náuticos, mocasines, botas, zapatos o deportivas, y cuáles son las marcas que más identifica con su estilo personal, dentro de una gran selección entre la que se incluyen firmas como Zara, Lacoste, El Ganso, New Balance, Camper o Massimo Dutti. Terminado este proceso, que no dura más de cinco minutos, el equipo de Coomo, formado por cuatro personas, se pone a trabajar.

Con unas pocas preguntas, la firma conoce el gusto y el estilo del cliente

“Con toda esta información definimos cuál es el estilo del cliente, con qué se siente más cómodo y qué marcas le pueden venir mejor”. Una vez establecido todo esto, la empresa envía a la dirección facilitada por el cliente una caja con unas 10 o 12 prendas, en función de sus necesidades, de las que puede disponer durante cinco días para probárselas o combinarlas con la ropa que ya tiene. “También se establece un vínculo con el comprador gracias a esto. Ofrecemos la posibilidad de utilizar las prendas en casa, en un ambiente mucho más relajado que el probador de una tienda, sin gente, sin prisas, con tu espejo y con posibles combinaciones al alcance de la mano”, prosigue De la Santa. Pasados los cinco días, el cliente elige con qué vestimentas se queda y las descartadas son recogidas por la empresa gratuitamente.

En su mayoría, cuenta la fundadora, quienes contratan los servicios de Coomo son directivos, perfiles que no tienen mucho tiempo entre diario y que no quieren meterse en una tienda el fin de semana. También hay quien no puede desplazarse a otra ciudad solo para comprar. “Pero el mayor punto de diferenciación respecto a otras plataformas web es que contamos con expertos que asesoran, que conocemos el color real de la ropa, que no siempre coincide con el de las fotos de internet, así como la textura de las telas”. De la Santa también incluye el precio, “medio alto y accesible para el servicio que ofrecemos, con polos que se mueven entre los 30 y los 80 euros, pantalones de 75 a 140 euros o zapatos que llegan hasta los 250 euros”.

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John D. Idol, el CEO que hizo grande la ropa de Michael Kors | Compañías

Siempre pone el mismo gesto en las fotos: sonriente y tranquilo. El presidente y consejero delegado de Michael Kors desde hace 14 años, John D. Idol, ha añadido una nueva muesca a su carrera en la ropa de lujo: la compra de la marca británica Jimmy Choo, que fabrica los zapatos favoritos de los famosos.

Idol dice adorar los productos que vende, y que hace fotografías en las tiendas a la gente con ellos. “Piensan que estoy loco”. La firma de capital privado Sportswear Holdings, con sede en Hong Kong, y el propio Idol pagaron 100 millones de dólares en 2003 por la empresa estadounidense Michael Kors, que fabrica ropa y accesorios de lujo, como zapatos, relojes, bolsos y maquillaje.

El diseñador que le da su nombre fundó la empresa a principio de la década de 1980 y sigue siendo el director creativo, pero Idol está considerado el artífice de la transformación de la compañía. La firma, que estaba en pérdidas cuando la adquirió, con ingresos de 20 millones de dólares, se convirtió en una empresa valorada en 1.100 millones de dólares en 2011, cuando salió a Bolsa.

“Probablemente habría tenido que cerrar si no la hubiéramos comprado”, dijo en 2012 el directivo, que ayudó a resituar la marca entre la jet-set estadounidense, y a que empezara a recibir atención internacional.

Antes de Michael Kors, Idol estuvo en otras grandes empresas del sector. Dirigió Kasper (2001-2003), que incluye marcas como Anne Klein, y Donna Karan (1997-2001). Asimismo, ejerció un importante puesto de dirección en Ralph Lauren (1994-1997).

Pese a que no es dado a hablar de su vida privada, Idol, de 58 años, sí que ha aparecido en público con su mujer Annalia y sus hijas Alexandra y Christina. Esta estudió en la Universidad Georgetown de Washington, a cuya junta directiva entró después el propio Idol.
Dice de sí mismo que su primer cargo es el de “C-E-O”, pero que su cargo real es “D-A-D”, papi en inglés. Y como dice también, no es el “ejecutivo jefe”, sino el “cheerleader jefe”.También apoya a una ONG que ayuda a niños de familias con problemas.

La compra de Jimmy Choo, que asciende a 1.200 millones de dólares (1.000 millones de euros), requerirá potenciar las ventas, elevar los márgenes y encontrar sinergias. Según los analistas, la trayectoria del comprador demuestra que puede conseguirlo, pero corre el riesgo de que el nivel adquisitivo de su público baje.

Michael Kors ha conseguido expandirse rápidamente en los últimos años. La marca ha más que duplicado sus propias ventas entre sus años financieros 2013 y 2017. Y su número de tiendas en todo el mundo ha crecido a 827 desde las alrededor de 200 de hace cuatro años (hasta 2006 no abrió ninguna tienda minorista). Jimmy Choo, por su parte, tiene 150 tiendas.

Las grandes capitales del mundo, como Nueva York, Londres o París, tienen alguna tienda de Michael Kors. También hay una en Palm Beach (Florida, EE UU), donde Idol, que gana anualmente 8,6 millones de dólares (7,2 millones de euros), compró un ático en 2015, por 7,4 millones. Hasta entonces, era propiedad de la familia Pahlavi, que reinó en Irán gran parte del pasado siglo.

Pero el lujo y la expansión rápida no se mezclan fácilmente, señala la analista de Reuters Carol Ryan. Está previsto que las ventas del grupo Michael Kors se contraigan un 16% en este año fiscal actual, mientras que los márgenes operativos están disminuyendo en parte debido a los fuertes descuentos que aplican los grandes almacenes estadounidenses.

La empresa ha anunciado el cierre de entre 100 y 125 establecimientos, y el precio de sus acciones en Bolsa se ha hundido desde los 98 dólares de principios de 2014 a los 36 dólares actuales.

Para Idol, la compra de Jimmy Choo, fundada en 1996 por el diseñador malayo que le da su nombre y la experiodista de Vogue Tamara Mello, es “el comienzo de una estrategia para crear un grupo de lujo centrado en las marcas internacionales de moda”.

Entre las clientes de Jimmy Choo están la duquesa Catalina de Cambridge, esposa del príncipe Guillermo, y la cantante Beyoncé. Entre las de Michael Kors, Michelle Obama y Melania Trump.

Pierre Denis se mantendrá como CEO de la compañía comprada, y Sandra Choi, sobrina del fundador, como directora creativa. Jimmy Choo estaba sufriendo un descenso en las ventas en los últimos años, y la operación ha contado con el apoyo de su principal accionista, JAB Holdings, propiedad de la multimillonaria familia alemana Reimann.

El reto de Idol es mantener la personalidad de la marca pese a todos los cambios. Nadie mejor que él, que la conoce casi como la palma de su mano.

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