El Senado de EE UU da el primer paso para aprobar la reforma fiscal | Mercados

El Senado de Estados Unidos aprobó anoche el para el año fiscal 2018, una medida que anticipa la ansiada reforma fiscal que promueve el presidente, Donald Trump. Con un estrecho margen de  51 votos a favor y 49 en contra, los republicanos lograron su aprobación en la Cámara alta pese a la oposición del senador ultraconservador Rand Paul, que criticó un gasto demasiado elevado en las cuentas.

Las cuentas presentarán un importe de gastos de cuatro billones de dólares (3,38 billones de euros), además de enmiendas que permitirán conciliar esta propuesta con la ya aprobada en la Cámara Baja, que incluía 622.000 millones de dólares para Defensa. Además, dieron luz verde a un enmienda que permitirá ahora aprobar la futura reforma fiscal con una mayoría simple de 51 votos, en lugar de los habituales 60 requeridos.

Eso ayudará a los republicanos a sortear la oposición demócrata para sacar adelante su plan impositivo, aunque tampoco está garantizado que lo logren como ya se demostró en sus esfuerzos fallidos por derogar la ley de salud. En un comunicado, Trump “aplaudió” la aprobación del presupuesto y se mostró deseoso de promulgarlo.

“Este acuerdo abre un camino para aprovechar el potencial de la economía estadounidense a través de la reforma fiscal y de reducción de impuestos, simplificando el código impositivo y proporcionando un alivio financiero para las familias y haciendo que las empresas estadounidenses sean competitivas a nivel mundial”, dijo.

El interés del Partido Republicano -que controla ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca- por aprobar cuanto antes una reforma fiscal le ha llevado a aparcar su habitual preocupación por el déficit.

Vehículo para la reforma fiscal

Algunos senadores opinaban que el voto sobre el presupuesto era meramente un vehículo para impulsar la reforma fiscal, dado que el año fiscal 2018 comenzó hace 19 días y el Congreso ya aprobó a finales de septiembre una medida presupuestaria para mantener el Gobierno financiado hasta el 8 de diciembre.

El senador demócrata Ron Wyden, por ejemplo, dijo que las cuentas aprobadas hoy son una “fantasía de derechas que allana el camino para un proceso hiperpartidista sobre la reforma fiscal” para beneficiar a los ricos y las corporaciones.

No obstante, el líder republicano en la Cámara Alta, Mitch McConell, defendió que la reforma fiscal tiene como único objetivo que el país “vuelva a crecer” y dijo que representa “una oportunidad única en una generación” para sustituir el actual código impositivo.

Source link

El Círculo de Empresarios alerta que ya se nota el pulso soberanista en la economía | Mi dinero

El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane, ha asegurado este lunes que “hay una ralentización tanto en el consumo como en las inversiones” en España y Cataluña como resultado de la situación que vive la comunidad. Pese a ello, Vega de Seoane ha defendido que la situación económica se mantiene en Cataluña “gracias a que tienen unos ciudadanos estupendos” porque “si fuera por sus dirigentes, Cataluña iría bastante mal”, ha matizado.

Durante la presentación de los documentos “Una España mejor para todos” y “Un pacto para un crecimiento integrador“, también ha recordado que según las cifras de creación de empresas, todo apunta a que se habría producido cierta deslocalización de compañías en Cataluña, de unas 2.700 en total; aunque al mismo tiempo ha reconocido que buena parte de esas deslocalizaciones habría tenido un origen fiscal y no tanto por el conflicto independentista.

En esta línea, se ha mostrado muy duro con la clase política catalana, que infunde una gran inseguridad jurídica al empresariado. Los dirigentes catalanes “no solamente incumplen la legalidad, sino que presumen de ello e incitan a la población a incumplir las leyes” y ante este comportamiento “no hay otra” que lo que está haciendo el Estado.

Al margen de la situación en Cataluña, sobre la que Vega de Seoane aseguró que será necesario negociar un nuevo sistema de financiación autonómica, el Círculo de Empresarios ha presentado este lunes dos documentos económicos que pretenden movilizar a la sociedad civil para conseguir pactos que sean capaces de volver a ilusionar a los españoles.

Esta organización empresarial asegura que España tiene todos los activos para poder dar un nuevo salto de modernización y prosperidad equiparable al que dio hace 40 años, en 1977. Sin embargo, en opinión de los expertos que han elaborado sendos estudios, “falta voluntad política para alcanzar los acuerdos necesarios”.

En este sentido, el Círculo ha criticado duramente la pérdida del impulso reformista que hizo que en 1977 se pudiese superar la difícil situación económica que tenía entonces España. “Después, vinieron los últimos años del siglo pasado, nos creímos los más ricos y los más listos y pensamos que no había que hacer nada más”, ha recordado Javier Vega de Seoane.

Gracias al análisis incluido en “Un pacto para un crecimiento integrador”, si España hubiera emprendido hace una década reformas en tres ámbitos -educativo, empresarial y de lucha contra la economía sumergida- actualmente tendría un superávit del 1,24 % del PIB, un paro de poco más del 11% de la población activa y una deuda del 90% del PIB.

La directora del departamento de Economía del Círculo, Alicia Coronil, ha explicado que de esta manera se resolverían los “graves problemas sociales” de España y se garantizaría la sostenibilidad del Estado del bienestar, al tiempo que se lograría un PIB per cápita de 27.373 euros, un 12% superior al actual.

En materia educativa, el estudio aborda la hipótesis de si España hubiera reforzado la orientación hacia la formación profesional hasta converger con la Unión Europea, hoy esto se habría traducido en más de un millón de jóvenes adicionales con formación de grado medio, lo que mejoraría sus opciones profesionales.

Además, con un tejido empresarial similar al de Francia, la tasa de creación de empresas crecería a un ritmo un 50% superior, según Coronil, lo que derivaría en 1,1 millones de empleos adicionales de calidad y la reducción de la tasa de paro al citado 11,6%. Todo ello haría que el volumen de personas en riesgo de exclusión social se redujera en más de 800.000 ciudadanos.

Otra de las reformas capitales que el Círculo ha criticado que no se haya puesto en marcha en los últimos 10 años es la lucha contra la economía sumergida. Según sus cálculos, supone en la actualidad el 17% del PIB en España, pero de haber logrado bajarla al 11,6%, como la media de la OCDE, ese descenso habría permitido aflorar 64.000 millones de euros adicionales al PIB.

El director del proyecto, Ingemar Naeve, ha considerado que “sin un apoyo amplio social y político es difícil mantener el rumbo un tiempo suficiente” para que el proyecto tenga “el efecto deseado”.

Por su parte, el catedrático Luis García Delgado ha citado entre los elementos básicos de este estudio la necesidad de definir un “crecimiento integrador” a base de pactos cívicos, lograr una democracia de calidad, aspirar a “coliderar” el proyecto europeo y afrontar el futuro con autoestima, porque “España tiene suficientes recursos” para ello.

Source link

EE UU polarizada: historia de dos ciudades | Mercados

Que Elvis Presley, en el cuarenta aniversario de su muerte, sigue siendo el Rey del Rock es, posiblemente, una de la pocas afirmaciones en que están de acuerdo una inmensa mayoría de norteamericanos. Negros (BB King, Chuck Berry, Little Ricards, Fat Dominó, Aretha Franklin), blancos (Jonny Cash John Lennon, Jerry Lee Lewis, Bob Dylan, Bruce Springteen, Paul Mcarney, George Harrinton), tanto los vivos como los recientemente fallecidos de la América de siempre (blancos y afroamericanos) celebran el cuadragésimo aniversario del fallecimiento de Elvis con dolor y reconociendo que fue y es una fuerza cultural y sociológica revolucionaria. Lennon dijo: “Antes de Elvis no había nada”. Y Chuck Berry (recientemente fallecido) añadió: “Y gracias a él la música de los negros paso a ser mainstream. Indudablemente Elvis era, es y será siempre The King”.

En todo lo demás, los norteamericanos están fuertemente divididos. Jamás había existido una polarización como la actual. Los blancos se sienten agredidos por las minorías hispana y afroamericana, con independencia de su clase social. Los negros, sin candidatos blancos, no fueron ni a votar, en noviembre de 2016. Los latinos están angustiados con la posible ley de inmigración del presidente Donald Trump y las deportaciones masivas y el muro con México. 22 millones de pobres de todas las razas tienen miedo de perder el seguro médico actual si sale adelante la ley sanitaria del presidente, que derogaría el Obamacare.

“Si sale adelante”… frase muy repetida en América. Parecía muy fácil para el candidato Trump sacar adelante “repeal and replace Obamacare, sacar adelante una nueva reforma financiera, sacar adelante la reforma de la inmigración y sacar adelante la ley de infraestructuras prometida junto con la reforma fiscal que bajaría al 15% el tipo máximo corporativo. Con mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes y con mayoría de jueces conservadores en el Tribunal Supremo, parecía “muy fácil sacar adelante esas leyes”. Pero no ha sido así. Aunque los demócratas estén desmoralizados y sin líder, los republicanos no pueden disfrutar de su mayoría porque están divididos y enfrentados entre ellos. Y los decretos ley del presidente tienen fecha de caducidad a no ser que sean aprobados por el Congreso. Por ahora nada ha salido adelante.

Esto alimenta la frustración de un presidente que prometió liderar con la velocidad del rayo y la de sus votantes, que aún pobres y de zonas rurales ven en Donald Trump la encarnación del sueño americano, un empresario exitoso que no puede gobernar, debido a la oposición del Congreso, incluidos los suyos. La desafección del electorado republicano hacia sus líderes podría pasar factura al partido conservador en las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre de 2018. El índice de aprobación de su gestión, la del presidente es del 40%, pero la del Congreso es aún menor, porque no llega ni al 20%.

Eso, a pesar que los Estados demócratas son islas rodeadas por Estados que votaron a Trump: Chicago, demócrata, rodeado por Michigan, Wisconsin, Iowa, Nebrasca, Kansas, Missouri, Oklahoma, Texas, Arkansas, Louisiana, Alabama, Georgia, Florida, Tennessee, Kentucky, Indiana… East Virginia y Nueva York, demócratas, están rodeados por Ohio, Pennsylvania, West Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur… Nada más poner un pie en América, me entero de que el gobernador demócrata de West Virginia se ha hecho republicano.

La economía es siempre la primera preocupación de los estadounidenses. El paro sigue donde lo dejó Obama (4,4%), es decir, pleno empleo, aunque los salarios siguen sin subir. El Dow Jones alcanza los 22.000 puntos, lo que alegra a un presidente que, en campaña, dijo que los 18.000 eran “una burbuja”. Ahora le parece maravilloso. El PIB crece también donde lo dejó Obama: 2,6% en el segundo trimestre, 2% en el primer semestre y con fuerte creación de empleo, como inició Obama con la recuperación en el verano del 2009. La inmensa mayoría de economistas (Bloomberg, WSJ, S&P, etc) no ven realista el objetivo del presidente de crecer al 4% y dan por buena la continuidad del 2,5%, lo que animaría a la FED a subir los tipos y reducir su balance.

Mientras tanto, la Casa Blanca ha sido lugar de contradicciones, con cambios en el jefe de gabinete, el director de comunicación y el jefe de prensa, la investigación por parte de un fiscal especial Bob Mueller (exdirector del FBI durante 13 años con tres presidentes) de la Trama Rusa, de la que se ha inhibido el fiscal general Jeff Sessions, de quien ha dicho el presidente que le va a despedir. Un nuevo jefe de gabinete, John F. Kelly, marine, general de 4 estrellas, ha puesto orden en tres dias. Es el gabinete con mayor número de militares en la historia de América y todos generales de cuatro estrellas del cuerpo de marines.

Quizá eso sea una señal de fuerza hacia China y Rusia y, sobre todo, Corea del Norte e Irán.

Mientras tanto siguen publicándose libros sobre los dos personajes de quienes más se ha escrito en la historia de América: de Jack Kennedy (JFK), porque en octubre se desclasifican los papeles que supuestamente dicen quién le asesino y Elvis Presley, cuya, casa Graceland es la más visitada de América, toda vez que no se permiten visitas a la Casa Blanca.

Es curioso, dos hombres que murieron jóvenes hace décadas unen hoy a los americanos. Ambos representan la esencia americana y el liderazgo del país en económía, tecnología e innovación, cultura y música.

Elvis venía del sur profundo y pensaba que los liberales de Nueva York no le querían. “Tonterías, le dijo su amigo Tom Jones, también cantante famoso, te adoran”. Lo mismo le dijo su amigo boxeador Muhammed Alí: “Elvis, todos te quieren”. Cuando Elvis actuó en Nueva York en 1972, con John Lennon y Bob Dylan en primera fila del Madison Square Garden, sus cuatro conciertos rompieron récords y el disco del concierto en vivo, en una semana se convirtió en oro y luego platino. El titular en primera página de The New York Times decía el 10 de junio de 1972: “Elvis, a Prince from another planet”.

Jorge Díaz Cardiel es socio director Advice Strategic Consultants. Autor de Hillary vs Trump y El legado de Obama.

Source link

Reforma fiscal de EE UU: qué debe saber la empresa | Compañías

La primera gran reforma del Código Fiscal estadounidense desde 1986 que el Congreso de Estados Unidos y la Casa Blanca están estudiando está atrayendo un enorme interés de los contribuyentes. Muchas empresas extranjeras que han invertido en Estados Unidos se están preguntando si los actuales incentivos seguirán existiendo. El objetivo de la reforma fiscal es el crecimiento de la economía estadounidense y la creación de puestos de trabajo en el país. Los republicanos en la Cámara de los Representantes han publicado la propuesta de reforma fiscal más detallada (denominada Blueprint for Tax Reform), el presidente Trump también ha publicado los principios que desea que se incluyan en la reforma fiscal y los republicanos del Senado están asimismo trabajando para elaborar su propio plan.

Estas tres propuestas reflejan diferencias acerca de importantes y controvertidos asuntos como, por ejemplo, el border adjustment tax –que exime de impuestos a las exportaciones y no admite la deducibilidad del coste de las importaciones– y el tratamiento de la deducción de los intereses y los gastos de capital.

Las áreas clave de coincidencia, que podrían servir como base para el proyecto de ley tributaria, son: i) la rebaja del impuesto de sociedades al 15%-20%; ii) la transición a un sistema de tributación cuasi territorial en el que las empresas norteamericanas solo tributarán por sus ingresos de fuente local, quedando exentas la mayoría de las rentas de fuente extranjera (frente al sistema actual por el que tributan por la renta mundial, incluida la de las filiales extranjeras, pudiendo quedar esta diferida si se reinvierte fuera de Estados Unidos), y iii) la creación de un impuesto de repatriación único y obligatorio que grave los ingresos de empresas americanas que se mantengan fuera de Estados Unidos.

Aún no está claro si la propuesta respecto al border adjustment tax se aprobará, pero tanto la Casa Blanca como los republicanos del Senado tienen dudas acerca de la conveniencia de introducir este impuesto porque podría conllevar una subida de los precios de consumo, ser impugnada por otros países ante la Organización Mundial del Comercio y contravenir las convenios para evitar la doble imposición que Estados Unidos tiene suscritos con otros países.

Asimismo, no todos los Republicanos opinan que el hecho de permitir un gasto inmediato en la adquisición de activos intangibles y materiales y prohibir la deducción de aquellos intereses que superen el importe de los ingresos por intereses sea la mejor forma de lograr el crecimiento de la economía estadounidense.

No obstante, los republicanos del Senado están estudiando limitar el importe de los intereses que podrían deducirse y el planteamiento adoptado en el informe Base Erosion and Profit Shifting (BEPS) de la OCDE, respecto a la limitación de la deducibilidad de los intereses, podría servir como guía para que el Senado redacte su propia propuesta sobre esta materia.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el director nacional de Economía, Gary Cohn, están tratando de lograr un consenso sobre la reforma fiscal con los republicanos de la Cámara y del Senado. Su objetivo es que el proyecto de ley se publique en septiembre para que la reforma fiscal pueda aprobarse a finales de 2017. Los analistas creen que la reforma fiscal no tendrá carácter retroactivo (probablemente salvo en lo referente a la repatriación, para evitar posibles planificaciones en función de los cambios de ley).

La aprobación de la reforma fiscal antes de que finalice 2017 es un objetivo ambicioso y su logro supondrá todo un reto para los republicanos, pero las empresas extranjeras con inversiones en Estados Unidos deberían empezar a analizar las propuestas, entender cómo podrían afectarles y prepararse para el posible cambio.

Muchas empresas están estudiando sus cadenas de suministro para poder tomar decisiones si se crean nuevos o mayores incentivos para fabricar en Estados Unidos, así como sus actuales estructuras de préstamos (tanto para cumplir con las nuevas normas de deuda/capital de la normativa Section 385 como para prepararse ante posibles cambios en la deducibilidad de los intereses tras la reforma fiscal).

La repercusión de la reforma fiscal estadounidense sobre la inversión procedente del extranjero es incierta. Las empresas con filiales estadounidenses (especialmente cuando estas tengan sociedades extranjeras controladas –CFC– fuera de Estados Unidos) se beneficiarían de un tipo societario más bajo y del cambio al sistema territorial. La aprobación de la repatriación obligatoria podría tener un gran impacto sobre el coste de las operaciones, ya que las empresas estadounidenses dispondrían de más efectivo para invertir, lo que les permitiría poder afrontar precios más altos en las adquisiciones y desbancar a las empresas extranjeras en algunas operaciones.

Las empresas estadounidenses que no estén interesadas en realizar compras podrían utilizar el efectivo repatriado para aumentar los dividendos a sus accionistas o para programas de recompra de acciones, lo que podría resultar beneficioso para los inversores.

Las empresas deben tener en cuenta que la reforma fiscal es un objetivo político clave para los republicanos y que se están realizando importantes esfuerzos para que se alcance un consenso legislativo en otoño de 2017. Los rezagados en analizar las propuestas y el posible impacto económico sobre sus negocios podrían encontrarse en una situación de desventaja competitiva si no son capaces de responder con la suficiente rapidez cuando se apruebe la reforma fiscal.

Alexandra Minkovichn y Isabel de Otaola son socias de Baker & McKenzie.

Source link

No podemos ser Dinamarca si recaudamos como Letonia | Mi dinero

España recauda menos por IRPF que la media europea, el esfuerzo fiscal que exige a sus ciudadanos es menor al promedio y su déficit público es el mayor de la Unión Europea. Estos son algunos elementos que invitan a encarar con cierta cautela las propuestas de rebajas fiscales. Aun así, el Gobierno de Mariano Rajoy tiene previsto reducir el IRPF a final de esta legislatura, una medida que ha avanzado parcialmente por la exigencia de Ciudadanos, que solo apoyará el Presupuesto de 2018 a cambio de una rebaja del impuesto sobre la renta.

La propuesta de Ciudadanos contempla una reducción tributaria que permitirá que las rentas inferiores a 14.000 euros no paguen IRPF, un beneficio que actualmente gozan los que están por debajo de 12.000 euros. Aquellos con rentas inferiores a 17.000 euros también verán reducida su carga fiscal. A la espera de conocer la letra pequeña, la formación naranja asegura que su plan tiene un coste de 2.000 millones. Además, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, mantiene que al final de la presente legislatura se aprobará otra reducción tributaria para todos los contribuyentes.

El debate político gira en torno a rebajas fiscales, pero la Airef alerta del déficit estructural

A favor de rebajar el IRPF, el líder de la formación naranja, Albert Rivera, defendió que ha llegado el momento de un “alivio fiscal” para las rentas bajas y medias. “En vez de amnistías fiscales a los corruptos, pedimos un alivio fiscal a los que cumplen”, señaló Rivera en referencia al proceso de perdón tributario que impulsó el Gobierno cinco años atrás.

El responsable económico de Ciudadanos, Luis Garicano, denuncia también que la reducción vigente por rendimiento del trabajo se ha configurado del tal forma que provoca errores de salto y que contribuyentes con rentas bajas sufran tipos marginales muy elevados.

Sin embargo, esta disfunción es probable que no se elimine con la reforma de C’s, sino que simplemente se desplace hacia rentas más elevadas. Un argumento clásico para defender la rebaja fiscal es que el dinero está mejor en manos del contribuyente que en el bolsillo del Estado. Aunque quizás la pregunta correcta no es si es positivo bajar o no impuestos, sino que la cuestión es preguntarse qué modelo de Estado queremos. Lo que no tiene sentido es pretender ser Dinamarca, un país que se esgrime tradicionalmente como modelo, cuando recaudamos como Letonia (ver gráfico). España ingresa el equivalente al 37,9% de su PIB, 8,3 puntos menos que los países de la zona euro. Solo supera a Letonia, Bulgaria, Rumanía e Irlanda. Es decir, España está más cerca de los países exsoviéticos que de los de la vieja Europa.

Si uno pretende ir hacia un Estado asistencial, tiene sentido bajar los impuestos; si uno aspira a mantener un Estado de bienestar con voluntad universal, entonces debe ser más cauteloso a la hora de abordar reducciones tributarias. Lo primero es plantearse qué Estado se quiere y, a partir de allí, configurar el sistema fiscal. En España, muchas veces se utiliza la lógica inversa.

España se encuentra en una posición de debilidad por su abultada deuda pública

Volviendo a los datos, estos reflejan que el sistema fiscal español no presenta un IRPF elevado. Los últimos datos de Eurostat muestran que, en 2015, España recaudó 79.189 millones por IRPF, el 7,4% del PIB. De media, los países de la UE recaudan un 9,4% por este tributo. Esto significa que España debería ingresar más de 20.000 millones adicionales para situarse en la media.

Hay que tener en cuenta que el IRPF es un tributo que grava principalmente las rentas salariales y, teniendo en cuenta la elevada tasa de paro, tiene sentido que España se encuentre por debajo de la media. Para saber si el IRPF es alto o bajo en el marco internacional, hay que fijarse en el esfuerzo fiscal que se exige a los asalariados. Los estudios de la OCDE ofrecen datos interesantes. Por ejemplo, el tipo efectivo en el IRPF que soporta un trabajador que cobra el salario medio en España asciende al 15%, por debajo del 15,7% de la media de la OCDE o del 16,8% de los 22 países de la UE que forman parte del organismo internacional. Para la OCDE, el sueldo medio en España, medido en paridad de poder compra, asciende a 26.710 euros brutos anuales.

Si se incluyen las cotizaciones sociales, la presión fiscal se mantiene por debajo de la media. El organismo internacional también simula el esfuerzo fiscal que se exige a un contribuyente que gana el equivalente al 67% del sueldo bruto medio del país. En el caso español asciende a 17.895 euros. Para este nivel de renta, el tipo efectivo del IRPF es del 10,4%, inferior al 11,4% de media y al 12,1% de promedio de los países de la UE que forman parte de la OCDE. El organismo internacionalrealiza hasta ocho simulaciones y en todas ellas el esfuerzo fiscal que se exige en España está por debajo de la media.

Y mientras el Gobierno negocia en qué porcentaje sube el gasto público y en qué porcentaje baja los impuestos, España aparece en la estadística comunitaria como el país con un mayor déficit público. Cerró en el 4,5% del PIB en 2016. El volumen de deuda pública se mueve en torno al 100% del PIB, una cifra nunca vista en más de un siglo. Es cierto que la situación de las cuentas públicas ha mejorado mucho. España llegó a registrar un déficit descomunal del 11% del PIB en 2009. Y si logró evitar el rescate del conjunto de su economía como sufrió Grecia fue porque su volumen de deuda pública al inicio de la crisis era relativamente bajo y se movía en torno al 35% del PIB.

Hoy, con un volumen de deuda en torno al 100%, España se encontraría en una posición de debilidad total ante la aparición de nuevas tensiones financieras. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) advierte con escasa fortuna de que las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas persisten y que los mercados todavía muestran cierto recelo hacia España. Esta misma semana, el presidente de la Airef, José Luis Escrivá, alertó de que las proyecciones reflejan que España mantendrá un déficit estructural en torno a dos puntos del PIB en 2020. Ello significa que en un contexto económico neutral (sin expansión ni recesión), España mantiene un desfase superior a los 20.000 millones.

Para paliar esta situación sería preciso adoptar medidas que eleven los ingresos públicos de forma estructural o que reduzcan el gasto de manera permanente. Y la crisis demográfica es un factor que empuja al alza el gasto público en la medida en que el envejecimiento de la población exige mayores recursos del sistema de pensiones y de la sanidad.

Con todos los datos en la mano, sorprende que el debate político gire en torno a rebajas fiscales. Es cierto que el impacto de la propuesta de C’s se limita a dos décimas del PIB, sin embargo, el Gobierno de Rajoy promete que antes de las elecciones habrá nuevas rebajas de impuestos. A ver quién da más.

Source link