Julia Bernal: “Se ha estereotipado la figura del informático” | Fortuna

Para Julia Bernal (Roa, Burgos, 1965), ninguna compañía puede avanzar por sí sola al mismo ritmo al que se desarrolla la tecnología. Esto fue lo que convenció a esta ejecutiva, hace año y medio, para ponerse al frente del equipo de Red Hat en España y Portugal. La empresa estadounidense nació en 1993 con el deseo de crear software de manera diferente: de código abierto (open source). Red Hat se financia mediante suscripciones, por las que el año pasado ingresaron 2.100 millones de dólares (1.800 millones de euros) a nivel global. “Este método es económico para las empresas porque el software es gratuito y lo único que deben pagar es el soporte que les da Red Hat”, continúa Bernal. Tiene claro que el código abierto es el futuro: “Llevamos dos décadas trabajando con un modelo que al principio parecía disruptivo, pero que ahora se ha convertido en el estándar de facto”. Esta trayectoria es lo que convence a empresas como BBVA, Santander o Telefónica para optar por la tecnología de la citada multinacional, a pesar de que podrían disponer del software de manera gratuita. Y no son las únicas que lo hacen, “damos servicio al 90 % de las compañías más grandes del mundo”, señala con orgullo.

Nos falta comunicar mejor a las adolescentes que la tecnología es una opción muy interesante

 

La tecnológica debe su nombre y su logotipo, un sombrero rojo, a la plataforma en la que crean los contenidos en comunidad, Fedora. La colectividad no forma parte solo del modelo de desarrollo de Red Hat, sino también de la filosofía de empresa. “Nosotros pensamos que la colaboración entre personas y sus distintos puntos de vista, aceleran la innovación”, señala la burgalesa. Se definen como una empresa con pocas jerarquías, en la que escuchan a todas las voces, y para la directiva, esta es su mejor baza, la forma de trabajar. En su sede, situada en la planta 17 de la Torre Cristal de Madrid, nadie tiene un sitio fijo y el despacho de Bernal está poco personalizado para que cualquiera pueda utilizarlo. “Solo necesito mi ordenador y el teléfono móvil”, sentencia. Para ella, lo mejor de sus oficinas es que las paredes funcionen como pizarras. “Debatimos mucho y me gusta coger un rotulador y empezar a pintar para ordenar las ideas”, explica Bernal.

Es ingeniera informática por la Universidad Politécnica y achaca la carencia de mujeres en el sector de las tecnológicas a que “se ha estereotipado la figura del informático, se asocia a una persona poco popular y que trabaja aislado, lo que ha hecho que sea un perfil poco atractivo para las mujeres”. Sin embargo, asegura que se trata de un trabajo muy apasionante, al tiempo que insiste en que, aunque alguna vez sí se ha sentido menos valorada por ser mujer, nunca se ha encontrado una traba real. Además, reitera, “lo que nos falta es comunicar mejor a las adolescentes que están eligiendo carrera, que la tecnología se trata de una opción muy interesante”. Ella da fe de ello.

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