El móvil más respetuoso con el medio ambiente es el que ya posee | Compañías

Si le dijeran que en el bolsillo lleva 40 materiales tóxicos, entre ellos arsénico, antimonio, berilio, plomo, níquel y zinc, se preocuparía, ¿verdad? Pues todo eso es lo que contiene un móvil, además de metales pesados como plomo, cadmio y mercurio. Por eso es importante que el día que el móvil –y el televisor o la lavadora– deje de servirle, no lo tire a la basura sin más: estos elementos no son biodegradables y podrían acabar contaminando el subsuelo y los acuíferos.

Según datos publicados por Apple, el iPhone 7 Plus emite 67 kilos de CO2 equivalente (medida que incluye todos los gases de efecto invernadero y no solo el dióxido de carbono) durante los tres años que abarcan su fabricación, transporte, uso y final de vida útil (la fijada por el fabricante, claro).

El impacto total sobre el medio ambiente del último smartphone de Apple es ligeramente superior al del iPhone 6 Plus, que arroja 63 kilos de CO2 equivalente, si bien los efectos relativos de cada fase del ciclo de vida son idénticos. “Esta diferencia puede deberse a la mayor complejidad de los componentes del iPhone 7 Plus, pero también a cambios en el cálculo de las emisiones”, dice James Suckling, investigador de la Universidad de Surrey, en Reino Unido.

El investigador, coautor de un estudio sobre el tema publicado en 2015, propone cuatro medidas para reducir la huella de carbono de los móviles. La primera de ellas incumbe a los consumidores. “El teléfono más respetuoso con el medio ambiente es el que ya posee. Es mejor maximizar su uso cuanto sea posible”, sostiene.

La razón es que la fase más contaminante del periodo de vida de un móvil es la fabricación de los componentes, por lo que evitar la producción de nuevos sensores, pantallas, chips y baterías es clave para reducir el impacto ambiental. “Es mejor reutilizar partes o equipos completos cuando sea posible, que reciclarlos para que los materiales se usen en la fabricación de nuevos componentes”, mantiene.

Parece difícil, pero hay maneras. Una es recurrir a Back Market. Se trata de una tienda online para la compraventa de móviles y tabletas reacondicionadas. La web se lanzó en Francia en noviembre de 2014 y abrió una versión para España en marzo de 2016. La compañía pone en contacto a talleres especializados en la reparación de teléfonos con gente interesada en vender equipos obsoletos o comprar de segunda mano, a los que ofrece una garantía de seis meses.

El problema de los móviles es trasladable al resto de artefactos. En España se generan cada año un millón de toneladas de residuos electrónicos. Casi el 60% de esa basura acaba en paradero desconocido. Esto nos sitúa como el tercer país de la UE con más chatarra de este tipo fuera de control, después de Chipre y Rumanía.

“Debemos reinventar nuestro modo de consumir y dejar de producir, usar y tirar. La reutilización es la solución”, afirma Thibaud Hug de Larauze, principal ejecutivo y uno de los tres fundadores de Back Market.

Además de la reutilización, el investigador de Surrey propone reemplazar la batería de los móviles cuando se desgaste en lugar de renovar todo el dispositivo, animar a los teleoperadores a ofrecer contratos que incluyan la provisión del teléfono o –lo que implicaría un cambio en el modelo de negocio– su alquiler al usuario.

Así, las mismas compañías telefónicas, en tanto propietarias del equipo, se encargarían de reciclarlo y sustituirlo por otro cuando se agote su vida útil. “Los proveedores de red son más fáciles de regular que los consumidores individuales y, de esta forma, se eliminaría el periodo de tiempo en que el teléfono obsoleto permanece olvidado en el cajón de los calcetines”, recalca.

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