Dubái es el eslabón más débil contra Qatar | Mercados

Dubái parece un eslabón débil en la coalición que boicotea a Qatar. Los sectores inmobiliario y exportador dubaitíes están particularmente expuestos.

Las transacciones comerciales y financieras con su vecino se han detenido y los vuelos directos están en tierra desde que, en junio, Arabia Saudí comenzó su campaña para aislar la economía de Qatar. Este ha rechazado las acusaciones de financiar el terrorismo, y se ha negado a cumplir con las 13 demandas hechas por Arabia Saudí y sus aliados. Puede que haya nuevas sanciones de forma inminente. La economía de Dubai ya está en arenas movedizas. Aunque el emirato –el segundo más grande de los siete tras Abu Dabi, rico en petróleo– ha registrado estrechos superávits presupuestarios en los últimos cinco años, eso está llegando a su fin. Moody’s prevé que Dubái registre un déficit del 2,2% este año.

Podría ser una subestimación, si los ingresos del Gobierno se ven afectados por la crisis catarí. El principal puerto de Dubái y de la región, Jebel Ali, ha perdido negocios frente a rivales de Omán porque tiene prohibido transportar mercancías a Qatar. Las empresas internacionales que utilizan Dubái como centro regional no pueden conseguir que sus trabajadores entren en Doha. El sector inmobiliario también es vulnerable. Los cataríes compraron propiedades en el emirato por valor de más de 500 millones de dólares (440 millones de euros) el año pasado.

El mejor medio de represalia de Qatar contra sus detractores es cerrar el oleoducto submarino que suministra gas natural a Dubái. Tal medida causaría apagones, u obligaría a la principal empresa de Dubái a importar suministros más caros de fuera de la región.

Nada de esto es un golpe importante. Dubái siempre puede recurrir a Abu Dabi, o Arabia Saudí, para obtener ayuda financiera, aunque con los precios del petróleo obstinadamente por debajo de los 50 dólares el barril, puede que les cueste un poco ayudar. Aun así, dado que ha prosperado manteniendo una política en general neutral, y sus puertas abiertas mientras los vecinos las tenían cerradas, Dubái es el primero en compartir el dolor de Qatar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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Qatar busca nuevas líneas comerciales para su puerto tras boicot | Compañías

El Gobierno de Qatar está buscando abrir nuevas líneas comerciales para abastecer el flamante puerto de Hamad, inaugurado hace medio año y que ahora está comenzando a ganar vida tras el bloqueo comercial impuesto por sus vecinos árabes. Ubicado cerca de la ciudad industrial de Misaid, la “capital” catarí del gas licuado, a unos 35 kilómetros al sur de Doha, y en pleno funcionamiento desde el pasado diciembre, el inmenso puerto parece que tan solo opera a un mínimo de su capacidad.

Un gran carguero a rebosar de contenedores llega al terminal procedente de Irak, durante una visita guiada para periodistas, mientras otros cinco barcos descargan ovejas, tubos de acero y, lo más importante, un cargamento de 3.000 toneladas de alimentos que llegó la semana pasada desde el puerto turco de Izmir. Los alimentos turcos han llenado el vacío que dejó en los supermercados Arabia Saudí, país que hasta el inicio de la crisis diplomática el pasado 5 de junio, proveía por tierra el 40 % de los productos consumidos en Qatar, un pequeño país desértico prácticamente sin producción propia.

El bloqueo económico, en el que participan también Emiratos Arabes Unidos (EAU), Baréin y Egipto, significó asimismo la interrupción temporal del envío de mercancías por parte de varias navieras de China y Taiwán, entre ellas COSCO, Evergreen y OOCL. Estas empresas enviaban los cargamentos destinados a Qatar a través del puerto de Yebel Ali, en Dubái, donde las mercancías se transferían a barcos de menor calado y eslora, que después anclaban en el antiguo puerto de Doha, aún en operación, pero cuyo destino es el de pasar a ser sólo un puerto de recreo.

El director del puerto Hamad, Abdulaziz Naser al Yafei, explicó a Efe que la respuesta inmediata para sortear el bloqueo fue usar dos puertos omaníes, a través de los cuales pueden llegar las mercancías que antes lo hacían directamente por mar desde EAU. No obstante, durante el pasado mes en el que se han aplicado las sanciones, Qatar ha tenido las manos libres y ha aprovechado para comenzar a abrir nuevas rutas comerciales directas, sin depender de su vecino emiratí, la primera de ella, con origen en dos puertos de la India. “Ya tenemos líneas directas con el Lejano Oriente desde el puerto de Hamad, eso nos ha ayudado. Pero ahora queremos más conexiones directas, no solo con el Lejano Oriente sino también con América, con Europa, con Africa. En esto estamos trabajando ahora”, dijo Al Yafei.

Además del cargamento de alimentos turcos, estos días también se está descargando en el puerto Hamad un barco procedente de Australia con 32.000 cabezas de ganado. Un funcionario del puerto reconoció que “hay ovejas en todo el mundo, no hace falta que vengan de Arabia Saudí”, único país con el que Catar comparte frontera terrestre.

El nuevo puerto, catorce veces mayor que Doha, tiene un área total de 26,5 kilómetros cuadrados y requirió una inversión de 7.400 millones de dólares. Como todas las obras importantes en Qatar, cuenta con un llamativo elemento arquitectónico de diseño contemporáneo, en este caso, una torre de control de 110 metros de altura y de fachada retorcida y de vidrio, que no desentonaría entre los modernos rascacielos del centro financiero de Doha.

El puerto Hamad tiene capacidad para recibir 5.000 barcos cada año y se estima que llegará a una capacidad máxima para manejar 7 millones de TEUs (unidad equivalente a veinte pies) cuando estén en funcionamiento sus tres terminales. Actualmente solo está operativo uno de los tres y el mes pasado ese terminal recibió 212 barcos, con cargamentos de 130.000 toneladas de carga general, lo que incluye 4.300 vehículos y 61.000 cabezas de ganado vivas, según datos de los responsables del terminal.

Junto al tráfico marítimo, los cuatro países árabes también han impuesto un bloqueo aéreo sobre Catar, por lo que prohibieron a Qatar Airways operara en sus territorios y suspendieron todos los vuelos directos hacia y desde ese país. 

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El gas de Qatar se vuelve amargo para los inversores | Mercados

La expansión de los planes gasistas de Qatar genera dudas. El mayor exportador del combustible por mar quiere incrementar su producción al menos un tercio para alcanzar la creciente demanda y mantener su liderazgo sobre la competencia. Invertir en nueva capacidad tenía mucho más sentido antes de que Doha se viera envuelta en una amarga disputad con sus vecinos árabes del Golfo. La riña hace que sus grandes proyectos energéticos sean mucho menos atractivos para los inversores reacios al riesgo.

El gas natural licuado es vital para la economía de Qatar. En 2015, representó el 46% de las exportaciones del país y no faltan los compradores. Se espera que la demanda aumente hasta un 5% anual hasta finales de la década. Los planes presentados ayer por Doha podrían aumentar su producción un 30% hasta las 100 millones de toneladas anuales para 2025 y mantener su liderazgo ante la nueva capacidad de producción de Australia y EE UU.

Pero al mismo tiempo que busca nueva inversión para su sector energético, Qatar afronta un problema de reputación. Arabia Saudí y sus aliados, incluyendo los Emiratos Árabes Unidos, han acusado al país de apoyar a grupos terroristas. El presidente de EE UU, Donald Trump, ha aplaudido esta línea dura, que ha implicado el cierre de fronteras y la imposición de un bloqueo económico parcial. El plazo para que Doha cumpla sus 13 peticiones o afronte sanciones más fuertes acababa ayer. Un tipo de disputa política impredecible a la que los inversores en energía son reacios.

Las compañías extranjeras del sector se arriesgan a ser pilladas en medio. Unas pocas están dispuestas a enfadar a Arabia Saudí o a Abu Dhabi al tomar partido y comprometerse con los nuevos planes de Qatar.

Los banqueros también están preocupados, lo que podría encarecer a Qatar la financiación de sus proyectos. La agencia de calificación Moody’s aviso en junio de que un prolongado enfrentamiento podría tener un impacto en las perspectivas crediticias del emirato. El coste de asegurar su deuda a cinco años ha subido un 97% desde finales de mayo. Unidos, todos estos riesgos podrían hacer muy pesados los planes gasistas de Qatar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de CincoDías.

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