Un litigio en Vilafranca arroja nuevas pistas sobre los fondos ocultos de Nueva Rumasa | Compañías

El grupo Nueva Rumasa captó al menos 377 millones de euros, entre 2009 y 2011, de más de 4.100 inversores a los que colocó pagarés emitidos desde el entramado empresarial por el que la fiscalía pide 16 años de cárcel para los seis hijos del fallecido José María Ruiz-Mateos, a los que acusa de delitos de estafa, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

Pese a la exhaustiva investigación realizada hasta la fecha, el escrito de apertura de juicio oral del caso, instruido por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, reconoce que no ha sido posible seguirle la pista a todo el dinero y que se desconoce el destino de parte de los fondos captados, como el de los pagarés emitidos por Cavas Hill, una filial barcelonesa de Nueva Rumasa. Sin embargo, una demanda aparentemente menor presentada en Vilafranca ofrece ahora nuevas claves sobre el paradero de estos fondos.

El caso de Cavas Hill guarda importantes similitudes con el de una oficina de Jerez de la Frontera (Cádiz), utilizada para colocar masivamente los tristemente célebres pagarés de Nueva Rumasa, y que era conocido entre los acusados como “el banquito de Jerez”, según revela la investigación judicial.

“Se desconoce el destino de los cuantiosos fondos en metálico que los inversores entregaron en mano en la oficina de Jerez de la Frontera” de la misma forma que “no se ha localizado ningún documento que aporte información de las personas y de las cantidades invertidas en Nueva Rumasa a través de las emisiones de los pagarés” de Cavas Hill, recoge el escrito del juez. Y no era poco dinero.

“Según la información proporcionada por los responsables del grupo Nueva Rumasa u obrante en escrituras públicas de reconocimiento de deuda, para la devolución de las inversiones y el abono de los intereses, Cavas Hill SA emitió pagarés por importe de 4.290.947 euros”, revela el auto. La información facilitada por la familia Ruiz-Mateos, no obstante, reduce a 3,9 millones los fondos captados por esta suerte de “banquito catalán”, que fueron aportados por 27 inversores. Ninguno de ellos ha recuperado su dinero: Cavas Hill SA fue declarada en concurso de acreedores el 7 de julio de 2011 por el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Barcelona, con un déficit patrimonial de –72.686.421,74 euros.

Varios de los afectados pertenecen a las familias Suriol y Vila Fernández, quienes denuncian que al menos una parte del dinero está en manos del empresario Pere Varias Font, quien firma como apoderado de Cavas Hill en varios documentos oficiales examinados por este diario, y que fue una de las primeras personas que declaró ante el juez, en calidad de testigo, al estallar el escándalo de Nueva Rumasa. Se da la coyuntura de que una de las denunciantes, M. M. Vila Fernández, es sobrina de Varias Font. El marido de esta, R. Suriol, manifiesta que Varias Font aprovechó el parentesco para convencer a las familias de que invirtieran en pagarés de Cavas Hill, asegurándoles que él respondería personalmente si hubiera problemas.

Además, relata Suriol, varios miembros de los Vila Fernández fueron invitados a la finca de los Ruiz-Mateos en Somosaguas (Madrid), donde fueron agasajados por el clan familiar, que también les ofreció su compromiso personal como garantía para asegurar su inversión. Como resultado, las familias aseguran haber invertido un total de 3,6 millones de euros en Cavas Hill, cuya contabilidad solo refleja oficialmente aportaciones suyas por 2,46 millones.

La mayoría confían en que la macrocausa por Nueva Rumasa arroje luz sobre su caso y permita resarcirles. Con todo, al acudir sin saberlo a abogados ligados a los Ruiz-Mateos (ver despiece), está por ver si logran personarse en la causa.

En vista de la situación, el matrimonio Suriol-Vila Fernández, que invirtió 250.000 euros en varias emisiones de pagarés de Cavas Hill, decidió ponerse a seguir la pista del dinero. El rastro de los cheques que entregaron en mano a Varias Font, les llevó a denunciar al juzgado local que 150.000 de esos euros nunca llegaron a Nueva Rumasa, sino que fueron retenidos por su familiar.

El propio Varias Font acabó admitiendo, en declaración como imputado en el Juzgado de Instrucción número 2 de Vilafranca del Penedés, que ingresó esos 150.000 euros en la cuenta de la empresa de compraventa de vinos Viscelanea SL, de la que es socio y en la que trabaja uno de sus hijos. Lo hizo, aseguró, porque desde la central de Nueva Rumasa, “que controlaba la liquidez de sus empresas, entre ellas Cavas Hill” para hacer que siempre “tuvieran una situación ahogada”, le transmitieron que de momento lo ingresara “en la cuenta que quisiera”, dijo. Queda la duda de si más fondos siguieron este camino. Cuestionado por este diario, Varias Font rehusó hacer más aclaraciones sobre este asunto.

Pese a la confesión, tras cinco años de instrucción y varios relevos de jueces en el juzgado de Vilafranca, el matrimonio Suriol-Vila sigue a la espera de juicio y de recuperar su dinero. Aguardando a que se abra también la macrocausa por Nueva Rumasa, este pequeño litigio de Vilafranca arroja algo más de luz sobre los sórdidos movimientos de dinero en el intrincado entramado empresarial de los Ruiz-Mateos.

En manos de letrados ligados a Ruiz Mateos

Si el caso Nueva Rumasa contiene una presunta triple estafa (a la banca, a los inversores en pagarés y a los acreedores), la historia de la familia Suriol-Vila es la de un triple engaño. Uno, el que sufrieron al confiar en la familia Ruiz Mateos, que les aseguró que responderían de sus inversiones; otro, el de su familiar Pere Varias Font, que garantizó la inversión; y, finalmente, la de los abogados a los que acabaron recurriendo y que resultaron estar ligados a Nueva Rumasa. El primer abogado en asumir la defensa de colectivos de afectados por Nueva Rumasa fue Joaquín Yvancos, letrado personal de los Ruiz Mateos durante años, que al acabar también imputado en la causa fue apartado. Recogió el testigo su colaborador Ángel Francisco Sutil. Un abogado que había trabajado además con Ángel de Cabo, el empresario que compró Nueva Rumasa a los Ruiz Mateos (como ya hiciera adquiriendo Viajes Marsans a Gerardo Díaz Ferrán). Acabó imputado, acusado por el fiscal de propiciar una farsa para blindar el patrimonio de los Ruiz Mateos. La familia Suriol-Vila se puso en manos de Sutil para personarse en la macrocausa de Nueva Rumasa y recuperar el dinero invertido en Cavas Hill. Sin embargo, Sutil “presentó una querella criminal distinta” a la mostrada a sus clientes, evitando acusar a los hijos de Ruiz Mateos, por ejemplo, según recoge el Colegio de Abogados de Madrid, que le suspendió dos meses por ello. El nuevo abogado de la familia Suriol-Vila, el mediático Jorge Albertini, confía en reconducir su batalla.

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La cadena Viena factura 76 millones | Compañías

Establiments Viena alcanzó el pasado año una facturación de 76 millones de euros, un 6,5 % más que en 2015, y confía en seguir creciendo este ejercicio, en el que invertirá unos 10 millones en la apertura de nuevos establecimientos y la remodelación de algunos de los ya existentes.

La cadena de restaurantes cuenta actualmente con medio centenar de locales en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Andorra, todos ellos de su propiedad, tras la apertura en el último año de tres nuevos restaurantes.

“Teníamos previsto abrir más, pero por un tema de licencias no ha podido ser”, señaló el consejero delegado y director general de Viena, Marc Siscart, que es hijo de Silvestre Siscart, quien en 1969 fundó en Sabadell (Barcelona) la empresa junto a Pere Llorens.

El objetivo de Viena es acelerar este año su expansión y abrir entre cinco y seis nuevos restaurantes, todos ellos en los mercados en los que ya está presente, principalmente en Cataluña. En lo que va de año, la firma ya ha inaugurado dos locales: uno en la calle Valencia de Barcelona y otro en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, su segundo establecimiento en esta ciudad.

El resto de restaurantes se abrirán en Cataluña. Siscart descarta por ahora que Viena llegue a nuevas comunidades, aunque reconoce que su concepto de restaurante, basado en comida europea, de calidad y con un servicio rápido, “puede viajar”. De hecho, Viena decidió en plena crisis expandir sus fronteras y llegar a mercados vecinos como el valenciano. La aventura “ha funcionado muy bien”, asegura Siscart, que sin embargo cree que “queda aún mucho camino por recorrer” en Cataluña o la Comunidad Valenciana y que será aquí donde Viena focalizará su crecimiento en 2017 y 2018.

La compañía quiere crecer de manera progresiva y sostenible y confía en elevar este año su facturación cerca de un 10 %. Siscart remarca que “hay que ser prudentes en la planificación, vigilar y tener los pies en el suelo”, pero asegura que la empresa, de seguir esta senda de crecimiento, “no tardará mucho” en rebasar la barrera de los 100 millones de ingresos. La cadena, que ofrece una carta con más de 50 referencias de bocadillos fríos y calientes, ensaladas, pastas y cafetería, así como especialidades de temporada, tiene previsto invertir unos 10 millones de euros este año en la apertura de nuevos restaurantes, la remodelación de hasta cuatro locales ya operativos y la mejora de los procesos.

Una de las inversiones más destacadas del año, de aproximadamente 1,5 millones de euros, se destinará a la apertura de un nuevo local en la plaza de Sant Roc de Sabadell, a escasos metros de donde está el primer restaurante que abrió Viena hace cerca de cincuenta años, que cerrará sus puertas a finales de año. El nuevo local, situado en la esquina de la calle Advocat Cirera, será más amplio, más moderno, tendrá más luz y nuevos espacios, y estará inspirado en los cafés europeos, con algunos elementos únicos para conservar toda la esencia del emblemático local actual.

Viena, de capital cien por cien familiar, tiene en Sabadell la planta en la que a diario fabrica su propio pan y sus embutidos y productos cárnicos, y recientemente ha trasladado sus oficinas centrales a unas instalaciones más amplias de la vecina Terrassa. La firma, con una plantilla de unas 1.500 personas, despachó el pasado año 30 millones de productos, entre bocadillos, zumos o cafés, a más de 10 millones de clientes.

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