La UE se rebela contra el bloqueo a la inversión extranjera en China | Compañías

La voz de alarma la dio Bruselas antes de la última cumbre UE-China. La inversión extranjera en China cayó un 23% en 2016, lo que le relegó a la tercera posición del ranking mundial de las naciones más atractivas para invertir. Fue superada por EE UU y Reino Unido y Hong Kong y Holanda ya le pisan los talones, según Naciones Unidas. Las empresas europeas expresaron sus protestas por las barreras que persisten en el mercado chino para la entrada de capital extranjero. Y eso ha llevado al nuevo líder francés Emmanuel Macron a pedir en el último Consejo Europeo endurecer el control de las inversiones que vengan de fuera de la UE en sectores estratégicos, en respuesta a China. Una propuesta avalada por Berlín y Roma.

El problema de fondo, sin embargo, es mucho mayor. Rubén García-Quismondo, socio-director de Quabbala Abogados y Economistas, con sede en Hong Kong y uno de los consultores con mayor conocimiento del mercado asiático, apunta a que la caída de los flujos obedece a que China ya se ha convertido en un mercado maduro. “Ellos se abrieron hace 40 años porque necesitaban inversión extranjera para transformar su economía y hacerla crecer. Ahora ya son líderes industriales en el mundo y lo que necesitan es valor añadido”, remarca en una entrevista con CincoDías. En su opinión, el mercado chino se va cerrando porque las oportunidades cada vez son menores. “O eres capaz de probar que tienes algo que yo no tenga o no tengo ningún interés en ti. Pero es que además las barreras de entrada cada vez van a ser más altas, hay algunas naturales (cultura, idioma…) y otras que ellos crean, como la cesión de tecnología”.

García-Quismondo explica que esa es la clave que justifica el proteccionismo chino. “Un modelo chino muy habitual ha sido decirle a Siemens que para entrar tiene que hacer una joint venture con una empresa china de fabricación de trenes. Y le tienes que ceder la tecnología porque si no, no vas a entrar en el mercado. La empresa china desarrolla su producto y luego acaba compitiendo en el exterior con Siemens para posteriormente ganarle contratos”.

“Para entrar tienes que ceder la tecnología, porque de otra maneras no vas a tener acceso al mercado”

Las empresas europeas han aprendido la lección y no están dispuestas a seguir cediendo su tecnología y conocimiento para que el socio local le acabe robando el mercado que le prometía. Desde la Comisión Europea también han expresado sus reticencias ante el proceso de apertura de la economía china, ya que consideran que el acceso está vetado a una serie de sectores estratégicos en manos del Estado. “No hay bancos privados. Detrás de la siderurgia, las navieras o los seguros, siempre está el Estado. Nunca te encuentras con empresas privadas, excepto Alibaba”, subraya García-Quismondo. Algo que sí sucede en el caso de Europa, en el que las empresas chinas han cerrado grandes operaciones en sectores estratégicos. Han comprado la automovilística sueca Volvo, la germana de maquinaria Putzsmeister, la italiana Pirelli o la holandesa Phillips. El intento frustrado de compra de la firma alemana de semiconductores Aixtrom, frenado por riesgos en la seguridad a finales de 2016, ha llevado al Ejecutivo chino a pedir “un trato equitativo” para sus empresas en el acceso a la UE.

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