España: de mercado apestado a atraer a los gigantes de la televisión de pago | Compañías

El sector de la televisión de pago ha vivido una absoluta transformación en los últimos años en España. A mediados de 2013, había en España cerca de 3,7 millones de clientes en este segmento. En la actualidad, este mercado ha disparado su número de usuarios hasta alcanzar un parque total por encima de seis millones a final de 2016.

Si entonces el ámbito de la televisión de pago estaba muy castigado por factores como la piratería, en la actualidad ha concentrado fuertes competidores entre los que destacan las grandes operadoras, Telefónica, Vodafone y Orange, junto a gigantes del sector como Netflix, HBO o la británica Sky TV, que este lunes anunció su aterrizaje en el mercado español con una oferta de 12 canales a través de streaming por 10 euros al mes. Netflix y HBO han apoyado su llegada a España con acuerdos con grupos como Vodafone y Orange.

Por compañías, Telefónica encabeza el mercado con 3,66 millones de clientes al cierre del segundo trimestre, por 1,28 millones de Vodafone y en torno a 542.000 de Orange. Entre los nuevos servicios, la CNMC destacó que a final de 2016, un 3,4% de los hogares con acceso a internet, en torno a 540.000, se conectaban a Netflix, que prácticamente había duplicado el número de usuarios en medio año.

Fuentes del mercado creen que esta evolución ha venido motivada, en buena medida, por la entrada de las operadoras en el segmento del fútbol televisado, que se ha convertido en una de las vías de captación de nuevos clientes, tanto en la propia televisión de pago como en la banda ancha fija. Las telecos han apostado por la comercialización de ofertas convergentes con internet, telefonía móvil y televisión, lo que ha facilitado este crecimiento.

Además, tiene un papel clave en sus políticas comerciales, Vodafone, Orange y Movistar se han posicionado en las últimas semanas con agresivas ofertas en torno al fútbol ante el comienzo de la temporada, que coincide con el periodo de mayor crecimiento de la banda ancha (septiembre y octubre son los meses de mayor aumento de clientes de esta área).

Una de las cuestiones que se plantean se centra en saber si el mercado seguirá creciendo. En su presentación, Andrew Griffith, director de Operaciones de Sky, destacó que en España hay más de 12 millones de hogares que todavía no han contratado ningún servicio de televisión de pago.

La compañía de Rupert Murdoch también apuesta por atraer a los usuarios de las nuevas generaciones que prefieren fórmulas televisivas como el streaming o los contenidos bajo demanda. El último panel de la CNMC ya destacaba que cuatro de cada diez españoles ya veían contenidos audiovisuales a través de internet, al menos una vez a la semana.

Otro factor que puede facilitar la expansión de este mercado es la decisión de Telefónica España, anunciada este verano, de que toda la oferta convergente de Movistar Fusión tenga acceso a la televisión Movistar+. Su presidente, Luis Miguel Gilpérez, dejó claro que la intención es universalizar la televisión de pago. También compañías como MásMóvil estudian lanzar su propio servicio televisivo.

Adquisiciones en el sector

Operaciones. Las operadoras españolas de telecomunicaciones reforzaron su posición en la televisión de pago a través de distintas adquisiciones, entre los años 2014 y 2015. Entre ellas destacaron las compras de DTS, matriz de la antigua Canal+, por parte de Telefónica, así como de Ono por parte de Vodafone. Orange, por su parte, adquirió Jazztel, si bien esta compra tenía una mayor relevancia en la banda ancha.

Deportes. Con su nuevo posicionamiento, las telecos han apostado por la compra de derechos televisivos de grandes eventos deportivos.

Nuevos grupos. Los nuevos actores del sector como Netflix, HBO y Sky han centrado su apuesta por el entretenimiento, descartando por el momento los deportes.

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MoviePass, el futuro del cine según Silicon Valley | Tendencias

La fórmula se ha estrenado el martes y la demanda es tal que no hay manera de darse de alta. MoviePass ha despertado un fervoroso interés por el cine, por el de siempre, el de butaca, palomitas y gran pantalla. El culpable de esta fiebre es Mitch Lowe, cofundador de Netflix que dimitió en 2011 para crear una startup que arreglase los problemas del cine de raíz.

Su fórmula es agresiva, tanto que AMC, una gran cadena de cines, se ha descolgado en menos de 24 horas. Tarifa plana de cine por 9,95 dólares al mes. No sirve para películas 3D, ni para Imax, pero el resto está incluido en los cines principales de Estados Unidos. Cuenta con 34.000 salas, el 90% de todas las del país.

MoviePass se activó en junio de 2013 y crecía a buen ritmo, pero nunca había visto caer y tropezar a su plataforma por la avalancha. Como él mismo dice, un mes de cine por menos del precio de una entrada. De hecho, es la misma cantidad que pide Netflix por su contrato más popular.

Antes de esta promoción costaba 29,95 dólares y no terminaba de despegar. Los visionados, obviamente, están subvencionados por el dinero de los inversores de capital riesgo. El cliente solo tiene que pasar una tarjeta, similar a las de crédito, al hacer el pago. La cuenta le llega a MoviePass. Una medida criticada por el resto de competidores, pero muy común en Silicon Valley, donde se exige crecer a toda costa. A nadie le extraña que Uber pierda dinero con muchas de sus promociones. Todo vale con tal de acaparar clientes. Su ambición es cambiar los hábitos. Dejar de ver contenido en casa y volver a disfrutar de los estrenos con la atmósfera clásica.

El futuro del cine, según MoviePass, tiene tarifa plana, como un gimnasio, pero pone al big data como valor diferencial para cambiar la industria.

Ante las críticas suscitadas por la medida, con miedo entre los exhibidores, Eric Wold, analista de Riley & CO, ha emitido una nota a sus clientes en la que afirma que si MoviePass consigue que las masas vuelvan a los cines, estarán salvados. Según los datos de MoviePass, el 75% de sus suscriptores son millennials y gastan un 120% más de la media en el resto de servicios del cine (refrescos, palomitas…) que el resto de clientes.

El gran problema para poder medir su éxito está en que, al ser una compañía privada, no comparten cifras de suscriptores ni detalles financieros más que con sus inversores.

El verdadero valor, el dato

AOL, el gigante de Internet, está cada vez más centrado en el contenido. La compañía es uno de los inversores de MoviePass, y pretende aprovechar uno de los grandes valores de MoviePass: saber mejor qué gusta en las salas antes que nadie.

La teoría que sostienen es que, una vez que el precio de la entrada no es una barrera para asistir, los datos de asistencia, tendencias y aceptación, así como eco en redes sociales de los estrenos, serán mucho más acertados. Ese valor sirve a estudios, proveedores de contenido e intermediarios para gestionar mejor la explotación del resto de ventanas. En esta misma línea, Fandango, la plataforma de venta de entradas más popular vende datos anonimizados de sus clientes a Facebook, que precisamente acaba de lanzar su sistema de streaming online.

La teoría de Lowe es que el precio es el gran impedimento para volver a los edificios de ladrillo y cemento para disfrutar de una película con más gente, que ni Netflix ni Amazon son los culpables, sino la cuantía de las entradas. El futuro del cine, según MoviePass, tiene tarifa plana, como un gimnasio, pero pone al big data como valor diferencial para cambiar la industria. 

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Disney sigue teniendo un foso ancho alrededor de su castillo | Compañías

No conviene subestimar la capacidad de Walt Disney para navegar por los cambios de la TV de pago. Va a deshacerse de Netflix y aumentar la inversión en tecnología de streaming de vídeo para desarrollar su propio producto directo al consumidor.

Hace dos años, el CEO, Bob Iger, provocó un desplome de las acciones de los medios de comunicación al confirmar que la cadena deportiva y joya de la corona de Disney ESPN estaba sufriendo pérdidas de suscriptores al cable. Las acciones de la compañía cayeron un 9% desde su máximo en torno a los 122 dólares. Todavía están rondando los 106.

El martes Disney dijo que el beneficio de explotación de su red de cable cayó casi un cuarto en abril-junio, hasta los 1.500 millones de dólares, en gran parte debido a ESPN. Distribuidores como Comcast, AT & T y Dish sufrieron su mayor caída trimestral en ese mismo período, perdiendo unos 941.000 suscriptores. Si se incluyen en la ecuación nuevos competidores, comoSling TV, que venden paquetes más pequeños a través de internet, las pérdidas se reducen a la mitad.

Iger está tomando medidas para apuntalar las defensas de Disney y capitalizar la tendencia. El martes, la compañía acordó adquirir el control de la tecnología de video streaming de la Liga de Béisbol estadounidense, pagando 1.580 millones de dólares adicionales.
Un dato aún más revelador: Disney dijo que pondría fin a su acuerdo de distribución con Netflix a partir de 2019. Iger dijo que era el comienzo de un “cambio estratégico importante” en cómo distribuir el contenido.

Esto sugiere que la compañía se está preparando para enfrentarse cara a cara con la firma de Reed Hastings. Los planes para iniciar un servicio de ESPN con 10.000 eventos deportivos al año, de béisbol, hockey sobre hielo y fútbol (soccer) podrían terminar en una ESPN que llegara directa al consumidor. Disney tiene diseños similares para sus otras redes.

Las acciones de la casa del ratón cayeron casi un 4% en el aftermarket, pero también bajó Netflix. Con sus propios servicios de streaming comenzando a tomar forma, Disney está demostrando que todavía tiene un foso ancho alrededor de su castillo con marca registrada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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Los ‘engañosos’ 20.000 millones de dólares de deuda de Netflix | Compañías

Netflix ha llegado para quedarse. El esfuerzo de la compañía por crear un modelo de negocio exitoso se traduce en que al final del ejercicio de 2016, la plataforma de contenido online lograra unos ingresos totales de 8.830 millones de dólares (7.464 millones de euros), lo que supone un aumento de aproximadamente un 25% respecto al año anterior.

Con unas ganancias netas de 186 millones de dólares, Netflix se considera ya más que un negocio emergente. Pero a pesar de estas cifras del negocio, en su balances destaca un dato: los 20.000 millones de dólares que acumula como pasivo

En concreto, el dato corresponde a una deuda financiera 4.000 millones de dólares, más otros 14.479 millones en obligaciones de pago por derechos de distribución de contenido como series y películas en streaming, tal como reflejan los datos que ha presentado la empresa en la SEC, regulador del mercado estadounidense. Es decir, la compañía mueve miles de millones de dólares en producciones que se van a emitir online. Según explica en sus cuentas, esta cifra incluye acuerdos como el de Marvel, compra de catálogos de películas, adquisición de derechos para “películas futuras desconocidas” y otros contratos audiovisuales. Es decir, serán obligaciones futuras de pago cuando se materialicen las producciones. 

Desde que en el año 2013 Netflix comenzó a ofrecer en su catálogo contenidos de producción propia, a día de hoy la plataforma tiene en su cartera más de 50 producciones originales, entre las que se encuentran series de ficción, producciones de animación, largometrajes, reality shows e incluso late nights. El distribuidor de contenido multimedia abarca casi la misma programación de una cadena generalista, ofreciendo su producto audiovisual de manera personalizada y sin restricciones de horarios.

Con aproximadamente 93 millones de suscriptores a lo largo del globo (41 millones de ellos, internacionales), la plataforma intenta cada vez llegar más lejos. Netflix ya se ha hecho un hueco propio en el mundo de la televisión. Sus 91 nominaciones para la próxima gala de los premios Emmy, tan solo por detrás, a nivel de volumen, de la veterana HBO, son una prueba de ello.

Su inmersión en el ámbito cinematográfico busca llegar a todo tipo de público. Por un lado intenta contentar a los usuarios que se decantan por el cine comercial, que ha asentado sus bases entre los suscriptores con su contrato con el actor Adam Sandler. Los largometrajes del actor, producidos exclusivamente para la plataforma son los más vistos de esta. Ya ha firmado un contrato para producir cuatro películas más del mismo corte.

Por otro lado busca hacerse un hueco en las grandes ligas del cine, como demostró con la presentación de su película original Okja en la pasada edición del Festival de Cannes. Esta, junto al estreno en el festival de The Meyerowitz Stories, también producida por el distribuidor de contenido online, fue un movimiento que acumuló tanto adeptos como detractores pero que no ha frenado la intención de la plataforma de continuar su recorrido en la producción de largometrajes.

No todos los contenidos originales de la plataforma son de producción propia. Netflix ha comprado los derechos de emisión de algunos de ellos, como por ejemplo los de la producción The Crown producida por Sony Pictures o su primer gran éxito, Orange is the New Black, que corre a cargo de la productora Lionsgate. Actualmente, el principal objetivo de la plataforma es seguir trabajando para crear contenido propio de gran aceptación por el público, como es el caso de su aclamada Stranger Things. Por ahora ya acumula algunos intentos fallidos, como la serie Santa Clarita Diet que no generó tanta conversación como se preveía.

Netflix necesita seguir desarrollando productos audiovisuales atractivos con el objetivo de manteniendo su crecimiento de suscriptores constante. El conflicto se sustenta en el hecho de que mientras la plataforma continúe produciendo nuevas series y películas, su deuda continuará activa, por lo que se prevé que la deuda de la compañía no se reduzca en los años venideros. Aun así, esto no es un símbolo de debilidad. La plataforma online ya ha conseguido un nombre propio en el mercado.

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Madrid gana puntos para ser capital de las comunicaciones del Sur de Europa | Compañías

Madrid se convertirá pronto en el “nuevo Londres” en términos de tráfico de intercambio de internet. Así de rotundo lo asegura Ivo Ivanov, director de Estrategia y Desarrollo Corporativo de DE-CIX, la compañía alemana que opera varios puntos neutros en múltiples centros de datos en todo el mundo para el intercambio bilateral de tráfico de internet. Ivanov sabe de lo que habla. Su empresa presta servicio a más de 1.000 operadores, proveedores de servicio de internet (ISP) y redes de contenido de más de 60 países.

Hace un año pusieron en marcha DE-CIX Madrid, el punto neutro de intercambio de internet de la compañía que más rápido está creciendo a nivel global en número de redes conectadas. Ya tienen más de 80, entre las que se incluyen los principales proveedores de servicios y contenidos de internet del mundo, como Amazon, Netflix, Google, LinkedIn, Microsoft, Facebook, Twitter, además de otras firmas como Masmóvil o Akamai. Para final de año, la firma prevé que la cifra se eleve a 100.

“Para nosotros es muy emocionante, porque estamos creando una nueva capital digital”, insiste el directivo, que este miércoles anunció que amplía su presencia en España a través de un acuerdo con Itconic, uno de los principales proveedores de infraestructura TI del país. Itconic tiene cinco centros, de los cuales dos están en Madrid y el resto en Barcelona, Sevilla y Lisboa, y todos ellos interconectados a través de su red Iberconnet. DE-CIX tiene también acuerdo con otro dos proveedores: Interxion e Interoute.

El consejero delegado de Itconic, Faustino Jiménez, también comparte la visión de Ivanov, aunque en su caso habla del potencial de la Península Ibérica como “una alternativa excelente” en el actual mapa de la conectividad global. No cita expresamente a la capital española, pero lo cierto es que un estudio encargado por la firma alemana señala a Madrid como la ciudad con más opciones para convertirse en el punto de intercambio de tráfico de internet más importante del sur de Europa, es decir, “en un mercado prometedor de peering, resalta Ivanov.

La apuesta por la ‘nube’ y servicios como Netflix o Youtube llevan a una infraestructura más descentralizada

Para el directivo de DE-CIX esto es algo que ya está ocurriendo. “Es verdad que aún no estamos en el punto álgido, pero en 3-5 años será algo real que Madrid sea un importante hub de interconexión. Actuará como la puerta de entrada de los flujos de tráfico provenientes de África Occidental y América Latina hacia Europa, reemplazando a Londres”. Curiosamente, en la actualidad y según el informe, Marruecos y Argelia dependen de Reino Unido y Francia y de este país e Italia, respectivamente, para su conexión internacional, en vez de depender de España a pesar de su proximidad con este país.

¿Pero qué significa exactamente ser un punto de interconexión? ¿Y por qué resultaría interesante para Madrid serlo? Hasta hace poco, el flujo del tráfico global de internet se ha basado en un modelo similar al que utiliza la industria aeronáutica (conocido como hub and spoke), donde unas pocas capitales del mundo aglutinaban la mayor parte del tráfico aéreo. Aquí ocurría algo similar, unos hub centrales muy grandes hacían todo el tráfico de internet. Pero ahora, con la digitalización de los negocios, la apuesta por la nube, el impulso de servicios como Netflix o Youtube y la llegada de tecnologías como la realidad virtual, ha provocado cambios importantes.

“Ahora los requisitos de ancho de banda son mayores, al igual que las exigencias en cuanto a la calidad de la conexión a internet. Nadie quiere estar viendo, por ejemplo, una serie o un partido de fútbol en streaming y que se le corte o sufrir retrasos”, continúa Ivanov, quien defiende que para que esto no ocurra es importante que los proveedores de servicio de internet, de contenido, de servicios de red y compañías con su propia red se puedan interconectar de forma directa para intercambiar datos sin desvíos a través de terceros.

Por eso, la tendencia hoy es ir hacia un modelo más descentralizado, con puntos de intercambio (hubs) que están más cerca del usuario final y que recortan la distancia entre las redes, mejorando su rendimiento y la calidad del servicio.

Ivanov tiene claro que Londres, al igual que Frankfurt, seguirán jugando un papel fundamental como puntos de interconexión para la zona norte de Europa, pero Madrid, dice, asumirá el tráfico creciente que hay en el sur. “Madrid, tradicionalmente, rodeada por redes internacionales que conectan París y Londres, podría beneficiarse de esta tendencia de redes localizadas”, señala Ivanov, que ve cómo la proximidad con los grandes sistemas de cableado submarino convierten a la capital española en un punto de peering relativamente cercano para las redes de África Occidental en comparación con Londres. “Es clave ganar en eficiencia y evitar problemas como el de la latencia, y ambas cosas se logran con estos puntos de intercambios de internet”, subraya.

Razones que ayudan

. El estudio sobre la posición de Madrid en el escenario global de las telecomunicaciones de DE-CIX da razones por las que se impondría a otras ciudades de España y Portugal como hub de interconexión en la Península Ibérica, donde confluyen múltiples cables submarinos.

. Entre ellos, destaca que Madrid es el mayor mercado de comunicación dentro de España. Su ancho de banda de internet internacional de 4,1 Tb por segundo (el dato es de 2015) es tres veces la capacidad conectada a Barcelona, el segundo mayor hub.

. Advierte que Portugal podría crear un entorno de peering fuerte, dado su estatus como gran punto de encuentro de los cables submarinos, pero pierde porque su demanda local es mucho menor que la de España.

. La tendencia de precios de red en Madrid le favorece también. Aseguran que los precios del tránsito IP han caído de niveles premium a tarifas comparables a las de los mercados más competitivos en Europa. También, los costes de emplazamiento en centros de datos son muy competitivos frente los cuatro grandes mercados europeos.

. Según DE-CIX, si Madrid logra ser ese hub, impulsaría la economía española, “pues se convertiría en un punto de atracción para empresas de internet”. La asociación Digital Hub de Frankfurt cuenta que en esta ciudad se ha generado un negocio de 5.000 millones alrededor de su hub digital y se han creado 100.000 empleos.

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Netflix provoca un reflejo condicionado en los inversores | Compañías

Netflix ha demostrado una vez más que sabe cómo desencadenar una respuesta pavloviana de sus accionistas. En el segundo trimestre captó más suscriptores de lo esperado, y el beneficio de explotación aumentó más rápido que los ingresos. Eso disparó la acción, aunque la rentabilidad esperada está muy lejos de justificar su múltiplo de cuento de hadas.

La compañía superó los pronósticos de suscriptores, con más de un millón de adiciones netas en EE UU y unos 4 millones a nivel internacional. Netflix cuenta con 103 millones de clientes en todo el mundo. Se prevé que su beneficio de explotación casi se duplique en el tercer trimestre, hasta los 177 millones de euros, respecto al mismo período del año pasado. En abril-junio creció un 83%, casi tres veces más rápido que los ingresos. En el aftermarket del lunes la acción subió un 11%.

Pero Netflix consumió 526 millones de euros en efectivo durante el segundo trimestre, un 44% más alto que en el trimestre anterior. Se espera que gaste 2.200 millones de euros en el año y la compañía prevé que el flujo de caja libre sea negativo durante “muchos años”, dijo el lunes a los accionistas.

Netflix está usando los billetes verdes para alimentar la creación de contenido propio – núcleo de su estrategia de captar suscriptores. Eso, al menos, está dando sus frutos. Está recibiendo más nominaciones a los premios Emmy para sus propias series, como Stranger Things, que cualquier otra rival salvo HBO (Juego de tronos). Mientras, el segundo trimestre, según UBS, podría haber sido la primera vez que los proveedores tradicionales de TV de pago como Comcast hayan perdido en conjunto más de un millón de suscriptores.

El problema es que el éxito de Netflix no es suficiente para justificar su valoración bursátil. Cotiza en 36 veces las ganancias estimadas para 2020, pero su margen neto esperado, del 11,5%, seguirá estando por detrás del peso pesado Twenty-First Century Fox. Eso sugiere que los inversores creen que Netflix está preparada para un crecimiento casi perpetuo de dos dígitos de los ingresos. Esa fe, sin embargo, parece más una reacción condicionada que pensamiento lógico.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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El impacto económico de Juego de Tronos… más allá de sus fans | Compañías

El estreno de la séptima temporada de la exitosa Juego de Tronos llega a las pantallas españolas a través de Movistar + y de la plataforma de contenido a demanda HBO. La pugna que han llevado a cabo los últimos meses ambas plataformas para conseguir los derechos de emisión de la serie es un reflejo del éxito no solo entre los espectadores, que forman una sólida base de fans, sino de los beneficios económicos que reporta. Todos quieren Juego de Tronos.

Amplificando el término transmedia, la serie, una producción original de la HBO norteamericana, genera beneficios económicos en muchos más ámbitos que el meramente audiovisual.

El más llamativo es el sector turístico, que tanto en España, donde estos últimos años varias ciudades nacionales han acogido el rodaje de la serie, como en otras ciudades europeas la llegada de la serie ha supuesto un gran empujón para el turismo de la zona.

La primera ciudad española en recibir el rodaje internacional, Sevilla, desde hace dos años ha aumentado sus búsquedas en internet en un 145%, según un informe emitido por el portal de búsquedas hoteles.com. El primer año de rodaje, la ciudad andaluza recibió un 25% más de turistas, motivados por visitar las localizaciones de la serie. La ciudad de Osuna, en la que también se grabó parte de la quinta temporada de la serie, experimentó un incremento del 75% de los visitantes.

Tras el paso de la serie por Peñíscola, JP Morgan emitió un informe en el que se reflejaba que el municipio había generado un impacto en la prensa internacional valorado en 31 millones de euros y había generado un 21% más de empleo turístico.

Irlanda es uno de los países más beneficiados por el fenómeno de la serie. Según International Business Times, Northern Ireland Screen, comisión del audiovisual del país, aportó 15,3 millones de dólares a la producción de las cuatro primeras temporadas de la serie. A cambio, el impacto que ha generado la serie ha reportado un beneficio de 108 millones a la zona. Croacia recibió en 2014 45 millones de turistas internacionales motivados por la visita de estas localizaciones.

La internacionalidad de la producción de la serie se traduce en que sea una de las producciones de ficción con mayor presupuesto de la historia. Según Entertainment Weekly, cada capítulo de la sexta temporada de la serie (la última emitida) costó 10 millones de dólares. En comparación a otras series, como por ejemplo la producción de AMC Breaking Bad que tenía unos gastos de producción de 3 millones por episodio, es un presupuesto mucho mayor que el de la media. Las audiencias de la serie van proporcionalmente ligadas a su coste de producción. El capítulo de cierre de la sexta temporada, reunió, solo en EEEUU y contando las diversas plataformas de la cadena, 23,2 millones de espectadores, algo casi impensable para una cadena de pago como HBO.

Juego de Tronos arrasa en cualquier ámbito al que llega. Es serie más pirateada de la historia, hecho que Jeff Bewkes, CEO de HBO, ha descrito como un empuje para la serie “mejor que ganar un Emmy”.

La producción tiene el record de venta de DVDs de una serie, el cual batió con el lanzamiento que la cuarta temporada en este formato. En la primera semana, se vendieron 350.000 unidades de la serie tanto en DVD como el Blu-ray.

El autor de la saga “Canción de Fuego y Hielo”, en la que está basada la serie, George R.R. Martin, en el año de estreno de la serie, 2011, vendió más de 8 millones de copias del primer tomo de la saga, originalmente publicado en 1996, y generó un beneficio personal de 15 millones de dólares según Forbes.

El merchandising de la serie es un universo en sí mismo. Ropa, juguetes, figuras de acción, posters… los artículos son interminables. Apuntando a los productos oficiales de la serie, en la página web de la tienda Fnac una taza de la serie cuesta 15 euros. El disco de la banda sonora de una de las temporadas, 16 euros. El de una figura de acción de uno de los personajes de la serie, puede llegar a ascender hasta a los 56 euros.

Juego de Tronos también se ha aliado con la marca juguetera Hasbro para poner a la venta juegos de mesa como Monopoly, Cluedo o Risk con la temática de la serie. Los fans pueden comprar el juego de ordenador basado en la ficción así como bajarse en su móvil la app oficial de la serie.

Actualmente Juego de Tronos es la mina de oro de HBO, pero según se ha anunciado la cadena, esta llegará a su fin en su octava temporada. Westworld es la última producción de la cadena privada que intenta emular los pasos de la serie medieval a nivel de producción y creación de una sólida base de fans, que vuelva a generar el fenómeno del que lleva nutriéndose HBO durante los últimos siete años. Sus datos de audiencia prevén un desarrollo igual de favorable, pero por ahora, es difícil imaginar un éxito parecido al de Juego de Tronos.

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¿Hasta cuándo durarán los tipos tan bajos? | Mercados

Alberto Espelosín, gestor de Abante, considera que se dan las condiciones para que los tipos de interés se mantengan bajos en los próximos años. El experto asegura que solo se podrán subir los tipos cuando haya “un aumento de los sueldos, de la productividad y de la población, mientras tanto los intereses pueden durar así 20 años”. El ponente explicó que es totalmente viable que se mantengan estos tipos por razones demográficas o robóticas durante los próximos 20 años.

Pese a que como siempre dicen los expertos, los análisis para detectar burbujas son muy subjetivos y generalmente se conocen cuando explotan, el ponente remarcó el cambio de paradigma que estamos viviendo. “Actualmente existe un riesgo de burbuja y son los bonos, hay un nuevo modelo, el bono alemán está al 0,55% y debería estar, al menos, al 3%”.

Sin embargo, el gestor de Abante quiso advertir de cómo ha cambiado por completo la manera de medir lo caro o barato que está un activo, “el PER (número de veces que el beneficio está contenido en el precio de la acción) no es relevante para ver si la bolsa está cara o no, quien diga que estamos caros se equivoca, porque este sistema se puede aguantar”.

“Antiguamente el PER por el BPA (beneficio por acción) era un buen medidor para saber el precio de la acción. Esto valía cuando los tipos de intereses se encontraban en niveles normales, pero con los intereses tan bajos, esta operación ha perdido el valor”, así explicó Alberto Espelosín, el cambio que vive en la actualidad el sector financiero.

Además de estas advertencias, durante la conferencia, mostró las razones para que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, adquiera bonos pese al tipo de interés tan bajo, “compra a sabiendas de que no es una buena operación pero lo hacen para mantener el sistema social actual”

Durante la conferencia, quiso aconsejar a aquellas personas que se plantean invertir durante una burbuja. “La clave de estas situaciones es ver si compras pronto y eres capaz de aguantar para vender el activo en el mejor momento, o por el contrario, si vendes pronto, tarde o no eres capaz de desprenderte y te quedas con el activo con un valor muy inferior al que lo adquiriste”.

Para concluir la comparecencia, Alberto Espelosín si avisó de lo que, en su opinión, son burbujas. “Tesla y Netflix son los ejemplos perfectos de burbuja. La empresa de Elon Musk pasó en seis años de 20 dólares por acción a 386 dólares y todo basado en expectativas, no en datos reales de ventas. Del mismo modo que Netflix, para justificar su valor en Bolsa, debería tener 290 millones de usuarios no 100, y cobrar de media 14 euros no 9”.

“Otro ejemplo de burbuja clara es China, la mayor de todos los tiempos, nadie la pincha porque es propiedad del Estado y si la pinchan explota el sistema social. Esa es la única razón que explica porque dura la burbuja durante tantos años” concluyó Alberto Espelosín.

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Nuevo Fusión de Movistar con fibra, dos móviles y televisión desde sólo 45 euros | Lifestyle

La operadora española tira la casa por la ventana con su última oferta Fusión, en la que los clientes van a poder disfrutar de una excelente oferta a un precio sin precedentes. Sin duda Movistar apuesta todo por las convergentes, y no hay más que ver como ejemplo sus dos Fusión #0 y Movistar Fusión Series, que llegan desde sólo 45 euros. Y os preguntaréis ¿qué me ofrece cada uno de estos paquetes?

Una convergente a un precio sin precedentes

Pues bien, con Movistar Fusión #0, que es la oferta base, podemos disfrutar de fibra simétrica de 50 Mbps por 45 euros o bien por 57 euros de fibra simétrica de 300Mbps. También disfrutaremos de una línea fija con llamadas a fijos nacionales, dos líneas móviles con 2GB de datos y 200 minutos, así como llamadas a 0 céntimos. Por otro lado la televisión con el decodificador que incluye los canales de eSports de Movistar, canales de TDT y hasta 4.500 contenidos de VOD.

Movistar +
Contenidos del canal #0 de Movistar +

Por otro lado los amantes de las series tienen en Movistar Fusion Series su paquete ideal, ya que ofrece por 60 euros todos los contenidos de Movistar Fusión #0 más los canales Movistar Series, Movistar Series Extra, Fox y Fox Live, así como hasta 8.000 contenidos de VOD. A esto debemos añadir todas las nuevas funciones de la televisión de Movistar, como la grabación de 350 horas en red, ver desde el principio o el visionado de los últimos siete días.

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