El lujo de estudiar un libro escrito en tres dimensiones | Innovación

Los alumnos de la facultad de medicina de la Universidad de British Columbia en Vancouver (Canadá) disponen de una herramienta poco habitual en las aulas: unas gafas HoloLens que proyectan el holograma de un cerebro humano para que puedan estudiarlo en tres dimensiones. Un cerebro en mitad de la sala que los jóvenes pueden rodear, explorar y con el que pueden interactuar en función de sus necesidades de aprendizaje. Participan en una iniciativa que busca la implementación de realidad aumentada aplicada a la educación, una idea que cuenta cada vez con más adeptos.


Claudia Krebs y otros dos compañeros visualizan el holograma de un cerebro utilizando dispositivos de HoloLens

“Cuando nos propusimos desarrollar esta aplicación, queríamos asegurarnos de que los estudiantes pudieran utilizarla para adquirir de manera fácil e intuitiva una comprensión tridimensional de la compleja anatomía de las estructuras profundas del cerebro”, recuerda Claudia Krebs, una de las profesoras responsables del proyecto. “En realidad, es imposible abarcar todos los núcleos de forma dinámica con disecciones y la reconstrucción que nos ha permitido crear la tecnología ayuda a entenderlo mejor”.

La anatomía y la geografía, por citar otro ejemplo, son solo dos de las muchas disciplinas en las que la situación en el plano de sus elementos constitutivos —partes del cuerpo y países respectivamente— facilita considerablemente su entendimiento. Y la realidad aumentada ayuda a abordar la enseñanza precisamente desde esta perspectiva.

En noviembre de 2015, el Departamento de Educación de EE UU anunció la creación de EdSim Challenge, un concurso para desarrolladores y empresas tecnológicas que incentiva el uso de tecnología de realidad aumentada y virtual en el ámbito de la enseñanza e incluye premios en metálico y programas de aceleración para los proyectos ganadores. Poco después, el Gobierno francés hizo un llamamiento en su boletín oficial de educación nacional a considerar la realidad aumentada como una tecnología recomendada para ser utilizada en los institutos.

El aprendizaje resulta mucho más sencillo cuando es experiencial

Silvia Álava, psicóloga educativa y escritora

La integración de elementos digitales en el entorno natural no bloquea la percepción de lo que es real como sucede con la realidad virtual, sino que superpone sus proyecciones permitiendo la convivencia de ambos elementos. Este puente entre impresiones físicas y digitales conforma una experiencia inmersiva que motiva a los estudiantes y les incentiva a seguir aprendiendo. “En general, cualquier soporte informático tiende a aumentar la motivación hacia el estudio”, reconoce Silvia Álava, psicóloga educativa y escritora. “Y el aprendizaje resulta mucho más sencillo cuando es experiencial”.

Álava explica que la enseñanza basada en tecnología requiere de menos esfuerzo por parte del alumno, ya que le resulta más sencillo mantener la atención, aunque alerta de los problemas de que un niño se acostumbre a esta metodología y no entrene su capacidad de concentración. Krebs coincide la psicóloga y sostiene que es necesario un control por parte de los profesores para que estas herramientas sean realmente útiles. “De otra forma, existe el riesgo de que la tecnología distraiga del contenido y obstaculice el aprendizaje”, sentencia.

Otro punto a favor de la aplicación de realidad aumentada en la enseñanza es su tiempo de respuesta: el feedback suele ser inmediato. Es lo que sucede con MedCognition, un software que utiliza esta tecnología para ofrecer una simulación de un enfermo o herido con el que los profesionales sanitarios puedan practicar antes de atender a pacientes reales. La diferencia principal entre uno de los maniquíes mecánicos que se suelen utilizar en los hospitales y esta solución reside en su capacidad de reacción. “Nuestro simulador puede mostrar cambios sutiles en el color de la piel y movimientos musculares específicos que se asocian con cierta dificultad para respirar mientras alguien le está tratando”, expone Kevin King, CEO de la empresa. “Trabajas con sus síntomas en tiempo real, y eso no puedes hacerlo con un muñeco”.

El descubrimiento de las virtudes de la realidad aumentada aplicada a la enseñanza no es nuevo. La compañía zSpace lleva diez años trabajando en un producto que redefina los procesos formativos mezclando esta tecnología con realidad virtual que comenzaron a vender a partir de 2013. Hoy están presentes en más de 600 colegios en EE UU, una treintena en China y más de 150 universidades alrededor del mundo.

A esto se dedican en zSpace

“El aprendizaje precisa de un entorno de colaboración, una interfaz de usuario intuitiva y una experiencia todo en uno que permita a los usuarios moverse libremente por este ecosistema”, enumera Mike Harper, director de márketing en la empresa. En su opinión, el modelo debe estar centrado en el estudiante para que este se involucre en el proceso formativo a su propio ritmo y tiene que permitir el aprendizaje colaborativo para que los alumnos puedan trabajar juntos.

Uno de los libros de la compañía de Burguera en acción

La inversión en este tipo de iniciativas no parece en absoluto una apuesta descabellada. Iker Burguera es un ingeniero de telecomunicaciones que tenía a su cargo a más de 100 personas cuando comenzó a trabajar en un libro infantil utilizando esta tecnología. “Me acordé de los cuentos pop-up que leía de pequeño, esos que abres y sale un castillo de cartón en tres dimensiones”, explica.

Publicó una edición de su primer libro en Amazon traducido a tres idiomas —euskera, español e inglés—, convencido de que no tendría mucho éxito. Ahora tiene 31 años y hace un tiempo que dejó su empleo para profesionalizar su idea y fundar Educa Reality, la compañía con la que ha publicado su cuarto libro traducido a 11 idiomas gracias al apoyo de la aceleradora BerryUp.

Libros de Educa Reality

La empresa de Burguera busca fomentar la lectura comprensiva en niños de entre 5 y 10 años. En sus libros, para desbloquear algunas páginas tienes que resolver una serie de retos, que van desde acertijos a preguntas matemáticas. “Si quieres ver la página 15, tienes que responder correctamente a una pregunta sobre algo que has leído anteriormente, así se afianza el proceso de aprendizaje”, aclara. “La realidad aumentada es la tecnología perfecta para mezclar el mundo físico y el virtual, que no tienen por qué estar separados”.

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Cómo seducir a una empresa en 15 segundos | Fortuna

Parece sencillo, pero no lo es. En un mercado tan competitivo, el currículo es todavía una herramienta indispensable, el primer filtro, para conseguir una entrevista laboral. Tenga en cuenta que los reclutadores dedican apenas entre 10 y 15 segundos —un minuto como mucho— a su lectura. De ahí la importancia de que el producto, usted, capture la atención de la empresa. ¿Cómo conseguirlo?

“Lo más importante es orientarlo a cada oferta. Debe pensar: cómo me vendo, en qué destaco y me diferencio del resto. Hay que ponérselo fácil a la persona de recursos humanos, que criba centenares”, sugiere Salvador Sicart, director de Hays Response en España.

Más que un listado de las funciones desempeñadas, se recomienda resaltar dos o tres logros y otras tantas habili­dades

La tendencia es incluir, después de los datos personales, un resumen ejecutivo o perfil profesional de cuatro líneas. Un extracto que lo identifique y deje claro por qué es un buen candidato. “Lo más difícil es saber contar lo que uno ha hecho”, opina Pilar Llácer, profesora de recursos humanos de EAE Business School. Por eso, “la presentación debe ser lo suficientemente atractiva para que el lector se quede enganchado”, aconseja Dominique Cerri, directora general de Infojobs.

Para Lluís Martínez-Ribes, profesor de neuromarketing de Esade, es cuestión de sensaciones: “No es qué quiero decir, sino qué quiero hacer sentir a quien lea mi currículo”. En ese primer párrafo recomienda el uso de metáforas, narrativas o storytelling. “Cuando pongo en marcha mi ordenador, me ilusiona sentir que mi trabajo sirve para mejorar la calidad de vida de las personas en ciertos momentos, por ejemplo, en el de la compra”, reza la suya. O, incluso, puede recurrir a un título o una frase de señuelo, apunta Delphie Arnau, coordinadora del Career Starter de TBS Barcelona.

Para gustos, mil colores. Pero los expertos coinciden en una estructura básica: datos personales, sustrato profesional, experiencia laboral y formación académica. Debe ser claro, conciso (máximo dos páginas) y que incluya su huella digital. A partir de aquí, los matices.

Lo ideal

Más que funciones desempeñadas, desde Infojobs aconsejan destacar dos o tres logros alcanzados y habilidades. “Por ejemplo: alza de un 10% de la producción con un 5% de reducción de costes, o reestructuración de la gerencia, obteniendo un ahorro de un millón de euros”, ilustra Cerri.

Mientras que Llácer, de EAE Business School, considera que debe haber plena consonancia entre la información en papel y la de redes sociales. “Un universitario tiene que tener ya un perfil en LinkedIn; ha de incluir su blog o Twitter, si lo tiene, o Instagram si es un gran influencer. Son datos diferenciales que van a aportar muchísimo valor al candidato”, asegura.

Un currículo ha de ser conciso y honesto, e incluir la huella digital si no va en nuestra contra

En este punto, las opiniones varían. Es cierto que cobra relevancia el perfil online, ¿pero hay que incorporarlos todos? Depende. “Si en Twitter hablas solo de drones, puedes ponerlo; si incluyes más cosas y fútbol, hace ruido”, difiere Martínez-Ribes, de Esade, que es partidario de que se excluya Facebook también. No así Carlos Martínez, presidente de IMF Business School, aunque avisa de los riesgos. “Facebook nos da un perfil más amplio de sus aficiones, amistades, forma de vida y de si se ajusta a los valores de la compañía. Pero muchas veces los jóvenes no son conscientes de sus repercusiones a la hora de encontrar trabajo”.

Foco, diferenciación, simplificación y sorpresa (gráfica, estética) son los cuatro elementos esenciales al redactar un currículo, defiende Martínez-Ribes. “Es una herramienta egocéntrica y hay que convertirla en altercéntrica. No es cuántos diplomas tengo, sino para qué sirvo”, arguye.

Lo que sobra

Métaselo en la cabeza, las redundancias y tópicos decepcionan. “La carta de presentación se pide cada vez menos, está en desuso. A veces te envían unos tochos y el personal de recursos humanos no tiene tiempo para releerlas”, avisa Sicart, de Hays. Por eso el extracto profesional ahora se incorpora al comienzo.

En el caso de las fotos, sentido común. “He visto auténticas burradas: uno llegando a la meta en un maratón, como diciendo que es un ganador; hay gente que pone una de su boda o con su pareja… Seamos serios. Una chaqueta, media sonrisa y ya está. Nada de cachondeo, tampoco un funeral”, indica Sicart.

El idioma es otra metedura de pata frecuente. “Tengo un nivel medio de inglés y francés y bajo de alemán, ¡es sinónimo de nada!”, advierte Sicart, y propone, antes que un máster, perfeccionar una lengua determinada. “Con la crisis han aumentado las exportaciones y en cualquier trabajo te piden un contacto con el extranjero, que no es únicamente leer un correo, sino también coger el teléfono, hablar y negociar”, subraya. La honestidad aquí es crucial.

Esfuerzo para no discriminar

El currículo ciego se extendió en los ochenta y noventa en Estados Unidos y Reino Unido para evitar discriminaciones por género, nacionalidad o edad, cuenta Pilar Llácer, profesora de EAE Business School. “Analizas con los menores sesgos posibles”, cree Salvador Sicar, de Hays. Aunque los prejuicios pueden reaparecer en la entrevista, avisa Delphine Arnau, de TBS Barcelona.

En España comienza a usarse. En julio pasado el Ministerio de Sanidad firmó un acuerdo voluntario con 78 empresas para su implantación, y fijó un plazo de tres meses para elaborar un protocolo. “La Administración, incluidos autonomías y Ayuntamientos, lo utiliza cada vez más para la selección de interinos”, confirma Carlos Martínez, de IMF Business School.

Pero aún queda camino. “Hay mucho que avanzar en diversidad de género y edad”, avisa Llácer. En Infojobs dicen, sin embargo, que la medida no es ágil y proponen “un cambio de mentalidad en las empresas”.

Para Infojobs, es irrelevante incluir referencias que nada tengan que ver con el puesto; los datos de DNI, estado civil, número de hijos o ciudad de nacimiento; las aficiones personales (algunos son partidarios de agregarlas siempre que huyan del típico viajar); el sueldo deseado o afirmaciones subjetivas: “Me considero una persona con grandes capacidades…”.

Otra moda es el envío del currículo por WhatsApp, no siempre acertada. “Me parece demasiado invasivo, porque entramos en la intimidad del reclutador. Es distinto si vamos a la cuenta de empresa de Twitter. Pero esto solo puede ser un flash para que se profundice después”, cree Carlos Martínez.

Y ojo con las direcciones de correo electrónico (soysuperfandelmadrid@) y competencias tan manidas como soy innovador, proactivo, creativo, apasionado; mi principal defecto es que soy perfeccionista, avisa el directivo de IMF Business School.

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