Austria da un vuelco a la derecha y el SPD alemán gana en Baja Sajonia | Mercados

Austria ha dado un vuelco a la derecha en las elecciones legislativas que ha ganado este domingo el conservador Sebastian Kurz y que deja a los ultranacionalistas a las puertas del Gobierno como socio clave para formar cualquier mayoría.

El Partido Popular (ÖVP) de Kurz, de tan solo 31 años de edad, ha logrado el 31,7% de los votos, según el recuento al 97,7 % del escrutinio, incluyendo una estimación para el voto por correo, en unas elecciones que han registrado una participación del 79,4%.

Le siguen el Partido Socialdemócrata (SPÖ), del canciller federal, Christian Kern, con el 26,9% y en tercer lugar se queda el ultranacionalistaPartido Liberal (FPÖ) con el 26,0%.

Mientras que los conservadores han aumentado sus votos casi en 8 puntos porcentuales y los ultranacionalistas 5,5 puntos respecto a las elecciones de 2013, los socialdemócratas se mantienen con los mismos apoyos que hace cuatro años.

Los grandes perdedores son los opositores Verdes ecologistas, que han perdido más de 8,5 puntos porcentuales para quedar en un 3,9 % de los votos, insuficiente para entrar en el próximo Parlamento. Este descalabro se produce casi un año después de que el exlíder de los Verdes Alexander Van der Bellen lograse la presidencia austríaca frente al ultranacionalista Norbert Hofer.

Todos los analistas coinciden en que su socio más probable de coalición serán los ultranacionalistas del FPÖ de Heinz-Christian Strache, conocidos por sus posiciones euroescépticas y contra la migración. “Este resultado es un claro mandato para cambiar Austria”, dijo Kurz, quien se mostró “muy feliz” por un resultado que ya avanzaban las encuestas
desde hace meses.

“Si recibimos un encargo para formar gobierno voy a hablar con todos”, dijo el líder democristiano quien puede convertirse en el jefe de Gobierno más joven de Europa.

El SPD gana en Baja Sajonia

Por su parte, el Partido Socialdemócrata (SPD) ganó este domingo y los comicios regionales del “Land” alemán de Baja Sajonia (centro), con un 37% de los votos, seguido de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, con un 35%, según el sondeo a pie de urna de la televisión pública ZDF al cierre de los colegios.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) accederá por primera vez a esa cámara regional, al haber obtenido un 5,5% de los votos, por detrás de Los Verdes y el Partido Liberal (FDP), con un 8% y 7,5%, respectivamente.

Los comicios en este estado federado, con 6,1 millones de electores, se convocaron por anticipado, tras haber perdido la mayoría la coalición que gobernaba en el “Land”, formada por socialdemócratas y verdes, a raíz del paso de una diputada ecologista a las filas de la CDU.

Se les da una relevancia especial, más allá de sus efectos regionales, por celebrarse tres semanas después de las generales alemanas, que ganó el bloque conservador de Merkel, y ante el arranque, la próxima semana, de los contactos para la formación del próximo Gobierno federal,
Suponían, además, la última oportunidad para el SPD de lograr una victoria en las urnas este año, después de las tres derrotas consecutivas sufridas ante la CDU en otras tantas regionales, a lo que siguió el hundimiento de su líder, Martin Schulz, en las generales.

En las legislativas, celebradas el pasado 24 de septiembre, la CDU que preside Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) obtuvieron la victoria con un 32,9 %, lo que significó un retroceso del 8,5 % respecto a 2013.

Los socialdemócratas, bajo el liderazgo de Schulz, cayeron en su récord histórico a la baja, un 20,5%, y han descartado reeditar otra gran coalición, como las que lideró Merkel en su primera legislatura -de 2005 a 2009- y en la pasada -desde 2013 a la actualidad-.

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Cataluña: Fitch y Moody’s prevén un impacto limitado de la independencia en el rating de las grandes empresas | Mercados

Fitch Y Moody’s, dos de las tres mayores grandes agencias de rating, han asegurado este que la “poco probable” independencia de Cataluña supondría “un riesgo limitado” para la calificación de las empresas no financieras que evalúan. Fitch afirma que la diversificación geográfica y el probable deseo político de mantener los servicios clave limitarían el impacto de la ruptura. Por su parte, Moody’s asegura que las entidades catalanas sufrirían un impacto negativo si desciende la calificación de Cataluña tras la hipotética secesión. 

Según Moody’s, una “poco probable” independencia catalana haría que la región pasase de una calificación Ba3 con perspectiva negativa, que tiene en la actualidad, a una Caa1. Esto significa que las entidades de la región pasarían de estar alojadas en un territorio con grado de inversión a uno especulativo y eso influiría en su propia calificación. 

Aunque las primeras estimaciones de la agencia se alejan de la alarma, Moddy’s cree que el deterioro de la solvencia soberana afectaría a los bancos españoles, aseguradoras, corporaciones no financieras y al sector dedicado a las infraestructuras, como Aena (Baa1) o Adif (Baa3). También a las entidades de servicio público catalanas que tienen la misma calificación que España o superior. Es el caso, por ejemplo, de Aigues de Barcelona, posicionada en un Baa1. Incluso si las empresas con sede en Cataluña se trasladan a otros territorios, se enfrentarían a implicaciones negativas si mantienen exposición a la región. 

Los analistas de Fitch creen que la mayoría de las compañías están bien distribuidas por el territorio nacional, y que esto limitaría el impacto de la caída de los ingresos en Cataluña. La agencia no ve probable que se pierda el acceso al público catalán, pero considera que los ingresos podrían verse afectados si Cataluña sale de la Eurozona. 

Además, afirma Fitch, gran parte de estas empresas están diversificadas en el extranjero, lo que amortiguaría el golpe si la secesión afecta al resto de España. Es el caso de Telefónica, Iberdrola, OHL o Ferrovial, entre otras. 

Gas Natural y Cellnex también cuentan con importantes operativos internacionales, pero están más expuestas porque sus sedes están en Barcelona. Otras empresas que tienen importantes activos en Cataluña son Repsol, que controla una refinería en la región, Enagas; Red Eléctrica de España, que posee las redes de transmisión eléctrica, y Endesa, propietaria de la mayor parte de la red de distribución. 

Fitch añade que la posición de las compañías tras la secesión, si llega a ocurrir, dependerá de diversos factores: la disposición monetaria catalana, el nivel de cooperación entre España y Cataluña y la continuidad o no de la regulación en la región. Esto último afectaría especialmente a las empresas de servicio público muy reguladas.

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Referéndum Cataluña: Y ahora qué: parlem-ne | Mercados

Hasta aquí el espectáculo, el bochornoso espectáculo. Hoy es 2 de octubre y el suflé soberanista que la clase política que dirige los destinos de Cataluña ha cebado en un ejercicio contrademocrático sin precedentes debe desinflarse para enfriar las pasiones y poner en marcha la razón y el diálogo. El 1-O ha fracasado, porque nadie puede reconocerlo como un referéndum válido, pero también ha fracasado el Gobierno central, que prometió impedirlo y se vio burlado por la Generalitat. En una farsa democrática por una pretendida votación sin garantía alguna, y en la que las imágenes desgraciadas de cargas policiales que tratan de hacer cumplir la ley y las resoluciones judiciales pueden ser la estampa del acontecimiento, España y Cataluña, Cataluña y España, no han dado al mundo la mejor de sus imágenes, y deben ponerse a enmendarla cuanto antes. Con este deterioro de la imagen se ha forzado también un grado de presión internacional para el Gobierno de Rajoy para que subsane este conflicto en el seno de una Unión Europea que no puede permitírselo si pretende caminar a la vanguardia del progreso y la democracia inclusiva en el mundo.

Tras el 1 de octubre, y saquen los gestores de la Generalitat la conclusión que saquen, tomen la decisión que tomen, la sociedad española y catalana demandan sensatez. Y ni una sola de las decisiones incoherente con ese anhelo debe ser considerada. Ahora: diálogo, cesión y planteamientos posibles. Ni España ni Cataluña, ni españoles ni catalanes, soportarán espirales adicionales de malentendidos. Si estos políticos catalanes están desacreditados por su enloquecida huida hacia adelante, deben dar paso a gente que tenga sentido común y buscar una salida a esta tropelía histórica. Tampoco el presidente Rajoy sale reforzado de la crisis, sino retratado en su incapacidad por no haberla abordado mucho antes.

Pero el president Puigdemont se reafirmaba anoche en su insensata e irresponsable hoja de ruta:se dispone a declarar la independencia unilateralmente esta semana en el Parlament. Esto forzará al Gobierno a tomar medidas para restablecer el Estado de derecho que elevarán la tensión, como lo hará la huelga general convocada para este martes.

Un nuevo encaje de Cataluña en España precisa de cambios normativos de calado financiero y político, algunos ya apuntados en el Estatut y después amputados

Es una desgracia para todos que la actitud sea esa, porque sería hora de mirar de frente y aplicar soluciones que recompongan la convivencia recordando que pactar exige siempre ceder. La relación venidera de Cataluña y los catalanes con el resto de españoles tiene necesariamente que construirse con una revisión de las reglas, que han funcionado durante los últimos cuarenta años, pero que pueden estar superadas a la luz de la proporción adquirida por el soberanismo. Eso sí: tales revisiones deben ser válidas, aceptadas y respetadas tanto por los independentistas irredentos como por quienes no lo son.

La revisión normativa, que inevitablemente supondría retoques en la Constitución y en el Estatuto catalán, debería afectar tanto a aspectos políticos como financieros, puesto que en ambos está el origen de la movilización, aunque no hay consenso en la atribución de responsabilidad a unos y otros. Solo por el itinerario histórico, Cataluña tiene en España un estatus que le ha proporcionado siempre un plus de autogobierno y soberanía, una circunstancia que ha compartido con el País Vasco o incluso con Galicia, y que estaba en sus normas estatutarias ya en la II República.

La Constitución Española de 1978 reconocía determinadas prerrogativas al admitir un escalón competencial superior a las regiones que regían su relación con el Estado con el artículo 151, respecto al resto, que lo hacían con el 143. Pero tal diferenciación fue eliminada en la práctica al conceder a todas el trato 151. De forma y manera que solo País Vasco y Navarra disponen en términos financieros de una autonomía plena, tanto en ingresos como en gastos, y se han convertido de hecho en el espejo en el que se mira el catalanismo de última generación.

En todo caso, como la Constitución también recoge la necesaria solidaridad entre españoles en términos económicos, tanto a nivel de renta como territorial, replicar tal cual los conciertos vasco y navarro en otras regiones no es posible. Aunque una parte del empresariado catalán se ha apuntado a esta demanda, que ya en su día llevó Artur Mas a Moncloa para utilizar el rechazo de Madrid como excusa para lanzar el órdago secesionista, no es viable sostener el equilibrio financiero en un país con tantas desigualdades como España si cerca de un 30% del PIB nacional no participa en los flujos de solidaridad, o lo hace de forma limitadísima como País Vasco y Navarra. Solo con un cupo generoso, que exigiese a Cataluña similar contribución neta a la que hace ahora, sería posible; pero eso supondría corregir y aumentar la de País Vasco y Navarra. Eso entraría dentro de la lógica de un Estado solidario que proporcionase plena autonomía fiscal y financiera a sus regiones, pero estaríamos desnudando a dos santos para vestir a un tercero.

Seguramente la solución hay que buscarla en cambios en la estructura de la financiación, pero proporcionando a las regiones la titularidad jurídica de alguno de los grandes impuestos, como si de un Estado federal se tratase, aunque ello no incrementase al grado de autogobierno que ya es de los más expansivos del mundo. Un sistema de financiación solidario que tenga en cuenta los cambios sociológicos y demográficos de los diez últimos años y que evite que el nivel de servicios proporcionados por los receptores netos sea mejor que el proporcionado por los contribuyentes netos que los financian.

Y todo ello complementado con modificaciones en el Estatut catalán que recojan determinadas aspiraciones políticas que no afecten a la unidad y a la soberanía nacional, y que estaban apuntadas en la redacción de la norma que en su día corrigió el Tribunal Constitucional. En definitiva, una suma de cambios políticos y financieros que devuelvan el sosiego a la relación de Cataluña dentro de España, a la que siempre se han entregado la mayoría de los catalanes, pero que su Gobierno y algunas de sus instituciones más representativas han pervertido en una espiral destructiva y sediciosa que debe pasar a mejor vida.

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España pierde pie en Bruselas por culpa del conflicto en Cataluña | Mercados

El conflicto de Cataluña ha descoyuntado la posición de España en Bruselas en un momento de grandes cambios y de reparto de poder. El renovado eje franco-alemán prepara una profunda reorganización de la Unión Europea y de la Zona euro en la que Berlín y París esperaban contar con el gobierno de Mariano Rajoy como aliado.

Pero el presidente del gobierno español ni siquiera ha podido acudir a la cumbre europea de este jueves y viernes en Tallin. En la capital de Estonia ha tenido lugar la primera cita del presidente francés, Emmanuel Macron, con Angela Merkel tras la victoria de la canciller alemana en las elecciones generales del pasado domingo. Un pistoletazo de salida a las reformas de Europa al que no ha asistido Rajoy.

El presidente del Gobierno decidió quedarse en Madrid ante el desafío institucional planteado por el Govern de Carles Puigdemont en una región que representa casi la quinta parte del Producto Interior Bruto de España.

Los líderes europeos han debatido en Tallin sobre la reforma del club, en base sobre todo a las propuestas de Macron, y sobre el brexit, en el que ha descartado, de momento, pasar a la segunda fase de negociación (futuro acuerdo comercial) como reclama Londres.

La silla vacía de Rajoy en una jornada tan centrada en el futuro de Europa simboliza la peligrosa ausencia de España un momento clave para la historia del club. El conflicto catalán también pone en peligro la estrategia del gobierno español para recuperar protagonismo en Bruselas después del declive de su influencia durante la crisis del euro.

Rajoy había apostado por su alineamiento con Merkel como estrategia para situarse en el núcleo duro de la futura reorganización. Y Macron se ha mostrado favorable a incorporar a España a un grupo de cabeza en el que hasta ahora solo figuraban Alemania, Francia e Italia. Pero la grave crisis institucional que vive el país puede alejar a Rajoy de una refundación que se acelera por momentos.

“Creo que todos estamos convencidos de que Europa tiene que avanzar más deprisa”, ha señalado Macron este viernes en la capital de Estonia. Y la canciller alemana dejó claro, en relación con las propuestas de Macron, que “hay elevado nivel de acuerdo entre Alemania y Francia. Todavía debemos discutir los detalles, pero tengo la firme convicción de que Europa no puede quedarse parada“.

Macron ha anunciado su intención de formar un grupo de países refundadores de la UE “en las próximas semanas”. Una vanguardia en la que España parecía llamada a figurar hasta que el procés trastocó la estrategia europea del Gobierno.

Las primeras bazas en juego, que se podrían perder, se refieren a la sede de la Agencia Europea de Medicamentos (por la que compite Barcelona contra otras 18 ciudades europeas) y la vicepresidencia del Banco Central Europeo (que quedará libre en mayo de 2018).

Fuentes europeas señalan que Barcelona cumple prácticamente todos los criterios objetivos para albergar la codiciada Agencia (conexión aérea, colegios internacionales, industria farmacéutica…), y así lo reflejará el informe sobre las candidaturas que la Comisión Europea podría publicar la próxima semana.

La CE asegura que el informe no entrará a valorar en detalle la situación política en Cataluña porque no es uno de los criterios a tomar en cuenta. Pero fuentes cercanas al proceso de selección, que corre a cargo del Consejo de la UE, señalan que “los países que aspiran a albergar la Agencia están explotando la tensión que vive España para atacar la candidatura de Barcelona”. Ataques que restan enteros a la posibilidad de éxito de la capital catalana, según esas fuentes.

La tensión interna también complica las aspiraciones del Gobierno a que un español ocupe la vicepresidencia del BCE cuando salga el portugués Vítor Constâncio. Fuentes financieras advierten que el cargo se le puede escapar a España, que lleva fuera del Comité Ejecutivo del BCE desde 2012. El Gobierno esgrimía la recuperación económica como argumento para hacerse con un puesto que ya daba casi por conseguido. Pero la inestabilidad política y el riesgo de elecciones anticipadas amenaza con dejar a España otra vez a las puertas del BCE.

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Schäuble dejará de ser ministro de Finanzas alemán para asumir la presidencia del Bundestag | Mercados

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dejará ese puesto tras dos legislaturas en el cargo para asumir la presidencia del Bundestag (cámara baja), según informan hoy medios alemanes.Schäuble, que ha estado en el cargo desde 2009, ha sido una pieza clave en la respuesta europea a la crisis iniciada precisamente en 2009 en Grecia. Más allá de sus decisiones de política económica, muy criticadas en los países más endeudados, marca el final de una era; Schäuble es el último político de primera fila procedente de la República Federal de Alemania.

Schäuble deja un enorme hueco en el Ejecutivo de Angela Merkel, precisamente en un momento en el que la canciller pretendía acometer las reformas necesarias para que la zona euro no vuelva a caer en la crisis de los últimos años. De momento los presumibles socios de Gobierno de la CDU liberales y verdes, no han pedido esta cartera ministerial.

Sus 45 años en el Bundestag han podido jugar un papel en su elección para presidir una cámara que, por primera vez desde la posguerra, tendrá representación de la ultraderecha. Será propuesto para el cargo por el jefe del grupo conservador, Volker Kauder, y el líder de la Unión Socialcristiana bávara (CSU) en el Bundestag, Alexander Dobrindt.

Ambas formaciones hermanadas, que integran el mismo grupo parlamentario, están de acuerdo en la propuesta, que será formalizada previsiblemente el próximo 17 de octubre, informan el popular diario “Bild” y el semanario “Der Spiegel” en sus ediciones digitales.

El titular de Finanzas, de 75 años, he pertenecido a sucesivos gobiernos tanto en tiempos del canciller Helmut Kohl como con Merkel y representa al ala más conservadora de la CDU. En 1999 fue líder del partido durante unso meses, pero un escándalo de financiación ilegal le obligó a dar un paso atrás en favor de Merkel. En 1990 sufrió un atentado a manos de un perturbado. Desde entonces está postrado en una silla re rueda.

La CDU/CSU ganó las elecciones generales del pasado domingo en Alemania con un 32,9 %, su segundo peor resultado desde 1949. Su hasta ahora socio de la gran coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), se hundió en su mínimo histórico bajo el liderazgo de Martin Schulz, al 20,6%, mientras que AfD se convirtió en tercera fuerza con un 12,6%.

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Referéndum: ¿Tiene razones Cataluña para quejarse del pago en las autopistas? | Compañías

Cataluña tuvo la primera línea de tren de la península, la Barcelona -Mataró (1948), para desarrollar la comarca del Maresme; fue el segundo destino del AVE desde Madrid, y Barcelona goza de una de las mayores redes de Cercanías (Rodalíes), siempre puesta en comparación con la infraestructura ferroviaria que sirve a la capital. Ha tenido, y conserva, un lugar predominante en el desarrollo español de infraestructuras, con hitos como ser la única comunidad con sus capitales de provincia conectadas por la alta velocidad. Pero Cataluña también estrenó la barrera de peaje en 1969 (Barcelona-Mataró), cuando en Madrid se inauguraban tramos de autovía gratuita en la A-3 y A-6.

Este tipo de comparaciones, que alimentan el discurso nacionalista, son el pan nuestro de cada día en el Congreso de los Diputados, donde los votos catalanes han sostenido Gobiernos, en ocasiones a cambio de una millonaria lluvia de obras.

Cataluña es la segunda comunidad autónoma, tras Andalucía, por licitación de proyectos desde el Gobierno central entre 2012 y 2016, y ocupa la misma posición, tras Galicia y su AVE, por adjudicaciones. Además, el presidente Mariano Rajoy trató de aplacar los vientos soberanistas anunciando en marzo una inversión de 4.200 millones hasta 2020.

Pero los peajes, sostenidos por contratos a muy largo plazo, siempre están ahí. Son la muestra esencial del agravio que dice sufrir el pueblo catalán. Con 630 kilómetros de pago, aproximadamente uno de cada cinco kilómetros de las autopistas españolas se asienta sobre las provincias catalanas. La Rioja, Galicia, Navarra o la Comunidad Valenciana no le van a la zaga. Y la gran diferencia respecto a Madrid o las dos Castillas es la práctica ausencia de vías paralelas gratuitas.

Cataluña es la segunda comunidad autónoma, tras Andalucía, por licitación de proyectos del Gobierno central entre 2012 y 2016, y ocupa la misma posición, tras Galicia y su AVE, por adjudicaciones

Quienes revisten de objetividad y gravedad esta circunstancia recuerdan que el 96% del transporte terrestre en España va por carretera. En el caso de Cataluña, las conexiones del Litoral, y entre los grandes núcleos urbanos, son de pago, con casi la mitad de los kilómetros impulsados por la propia Generalitat. Comparando políticas, Andalucía ha construido 800 kilómetros de autovía gratuita, mientras Cataluña es titular de 400 kilómetros de alta capacidad, de los que 170 tienen barrera.

Asumiendo que el desequilibrio en el pago por uso existe, desde Fomento se reitera una y otra vez que la instauración del peaje se debió, entre los años 60 y 70, a la necesidad de responder la industrialización de Cataluña y a la falta de fondos.

El resto del país trataba de progresar atravesado por nacionales de un solo carril por sentido. Por ello, durante más de 30 años fueron minoritarias las quejas de quienes debían pagar por carreteras cercanas a los estándares europeos. Llegaron en los años ochenta el desdoblamiento de esos enrevesados trazados y el debate sobre las distintas españas.

La que fue Secretaria de Estado de Infraestructuras durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, Josefina Cruz, ya anticipó en una tribuna publicada en 2012 en El País que el conflicto por las autopistas estaba servido: “Contemplado con la perspectiva de los 45 años que han transcurrido desde que se inicia esta política de infraestructura, se advierte la ausencia de planificación territorial en su diseño y un claro cambio de rumbo cuando se opta por construir autovías libres de peaje, provocando de facto un desequilibrio territorial”. Cruz Villalón ya abogaba por evitar ampliaciones de plazo en las concesiones de próximo vencimiento.

Ya en su primera comisión parlamentaria (13 de diciembre de 2016), el actual ministro Íñigo de la Serna fue recibido por la diputada de Esquerra Republicana Teresa Jordá i Roura con dos recriminaciones: la “desatención” de las carreteras catalanas de titularidad estatal y el “pésimo e indigno servicio de Rodalíes”, cuya gestión fue traspasada al Govern en 2010, manteniendo el Adif el control de la infraestructura. La toma de este último es otra de la reivindicaciones clave de Cataluña, quejosa del estado de las vías y estaciones utilizadas cada día por 400.000 viajeros.

La respuesta del Gobierno, en un intento de última hora de tender puentes, es un plan para invertir 4.000 millones en las cercanías hasta 2025. “Somos conscientes de la necesidad de un esfuerzo especial”, dijo Rajoy en marzo. Asumía así el estado obsoleto de parte del ferrocarril catalán.

Madrid como núcleo

Otro puntal del discurso catalanista es el de la concepción radial del mapa de infraestructuras, propio del aznarismo, frente al interés de conectar con Europa. Toda infraestructura calificada de estratégica parte de la capital, quedando durante años desatendidas reivindicaciones como las mejoras en la N-II que viaja de Zaragoza a Barcelona paralela a la AP-2. Esa estrategia comenzó a equilibrarse con infraestructuras como la A-66 o autovía de la Plata, que baja desde Galicia hasta Andalucía; la A-8 o autovía del Cantábrico, y la propia A-7 o autovía del Mediterráneo.

El trazado de esta última va de Algeciras hasta Barcelona, siendo el tramo del norte, entre Castellón y la Ciudad Condal el que no concluye. De hecho, la reversión de la AP-7 a manos de Fomento podría ser utilizada como cierre de la autovía. Al respecto, está por ver si el Ministerio relicitará las autopistas de próximo vencimiento, manteniéndolas bajo el pago por uso, o las abre al tráfico gratuito. La primera decisión ha sido no prorrogar las concesiones.

Si la falta de continuidad de la A-7 por la costa catalana es munición para las proclamas lanzadas contra el Gobierno, también es cierto que la Comunidad Valenciana ha sido más activa que la Generalitat en el desdoblamiento de carreteras paralelas a la AP-7, como la CV-10 (82 kilómetros) y la CV-40 (23 kilómetros). No faltan quienes opinan que en Cataluña se ha protegido el derecho de una empresa local, como es Abertis, a gestionar la AP-7 sin competencia pública.

Frente al concepto de desarrollo radial con núcleo en Madrid del ‘aznarismo’, se pusieron en marcha las autovías de la Plata, Cantábrico o la A-7

Una obra emblemática que rompe con el concepto de Madrid como núcleo logístico del país es el Corredor Mediterráneo, con previsión de arranque con AVE y tráfico de mercancías en 2023. El proyecto, que acumula fuertes retrasos e indefinición, conectará definitivamente el Levante español con Europa, y servirá de puente a Valencia y Barcelona.

Desde el Palau de la Generalitat también ha resonado durante años la petición de la gestión directa del aeropuerto de El Prat, donde Fomento prevé la conexión ferroviaria con la estación de Sants (285 millones), entre otros proyectos que afectarán a aeropuertos catalanes.

Los argumentos no faltan en uno y otro sentido. Pero Cataluña, con AVE, el segundo aeropuerto del país, uno de los puertos más pujantes de Europa, y mucha carretera de peaje, ha convertido sus tradicionales reivindicaciones en un muro que busca distinguirla del resto de España.

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Merkel se juega su legado político con la unidad de Europa | Mercados

Angela Merkel ya se ha ganado un lugar en la historia de Alemania y de Europa. Falta por saber si será para bien o para mal. Con su cuarta victoria consecutiva en unas elecciones generales (el pasado domingo) se coloca entre los cancilleres más populares de la postguerra, junto a Konrad Adenauer, que logró imponerse cinco veces, o Helmut Kohl, que lo hizo en cuatro ocasiones.

Pero esas figuras son recordadas por la reconciliación europea y la reunificación del continente, mientras que Merkel corre el riesgo de ser juzgada por los historiadores como una de las grandes responsables de la brecha política, económica y social que amenaza con resquebrajar la Unión Europea desde el inicio de la crisis en 2008.

Merkel tiene ahora cuatro años por delante (si agota el mandato) para intentar recomponer su legado europeo. Y parece dispuesta a aprovechar la presencia de Emmanuel Macron a la cabeza de Francia para retomar el proceso de convergencia política y económica del continente, paralizado desde hace más de una década.

Desde la llegada de Macron al Elíseo, la canciller ha mostrado su intención de pactar con París algunos de los cambios necesarios para apuntalar la zona euro, amenazada por la creciente brecha económica entre sus socios, y la Unión Europea, rasgada por la salida de Reino Unido.

La canciller, que hasta ahora gobernaba con los socialistas, aseguró el lunes que sus planes para Europa “no han cambiado” tras unas elecciones que la abocan a un gobierno tripartito (con liberales y verdes). “No, no creo que cambie [la situación en relación con Europa]”, señaló en su primera rueda de prensa tras la votación.

“Los grupos con los que puedo formar gobierno están interesados en alcanzar soluciones para Europa”, añadió la canciller

 

Macron presentará este mismo martes su plan para la zona euro, con la solemnidad, o pomposidad, que le caracteriza. El discurso tendrá lugar en el Anfiteatro de La Sorbonne, recinto centenario muy propicio para las grandes declaraciones. París no oculta que el objetivo de Macron es exponer sus demandas para que Merkel pueda tomarlas en cuenta durante la negociación con sus socios de gobierno.

Fuentes francesas ya han indicado que la meta final es convertir a la zona euro en una verdadera Unión monetaria, con los instrumentos necesarios (Fondo Monetario europeo, mecanismo de estabilización presupuestaria…) para evitar las devastadoras consecuencias de una crisis como la recién sufrida. Pero las mismas fuentes admiten que París ofrece flexibilidad sobre el calendario y el ritmo de las reformas, para ajustarlo a las necesidades políticas de Berlín.

Merkel parece condenada a entenderse con Macron si quiere frenar la peligrosa deriva política que ha tomado el continente. La canciller admitió el lunes su “responsabilidad personal” en la polarización de la política alemana, tras una votación que ha convertido al partido antieuropeo Alternativa para Alemania (AfD) en la tercera fuerza del Bundestag con más de cinco millones de votos y 94 escaños (de 709).

Pero la responsabilidad de Merkel va más allá de sus fronteras porque su liderazgo continental ha contribuido a la década perdida de Europa que ha dado alas a las fuerzas partidarias de disolver el club, unas formaciones con posibilidades de llegar al poder en Francia, Italia, Holanda, Finlandia o Austria y, tal vez a medio plazo, también en Alemania.

Merkel, alemana oriental que ingresó en la UE a los 35 años (con la unificación de Alemania), ha intentado reconvertir el club en una suma de Estados al margen del método comunitario vigente desde 1957, que otorgaba el papel de motor a la Comisión Europea. La nueva fórmula, bautizada por la canciller como método de la Unión en su discurso en el colegio europeo de Brujas en 2010, solo ha generado parálisis y desconfianza y ha logrado desacreditar a una Comisión que ejercía el papel de árbitro casi indiscutido.  

El fiasco en la gestión de las sucesivas crisis de los últimos años lleva el marchamo de Merkel mucho más que el de Bruselas. Y la acción o, más bien la omisión, de Berlín puede rastrearse en casi todas las sacudidas que ha sufrido el club.

La canciller y su ministro de Economía, Wolfgang Schäuble, frenaron una y otra vez la respuesta a una crisis financiera que devastaba gran parte de la zona euro pero de la que Alemania salía indemne cuando no beneficiada.

Los coqueteos políticos de Merkel con David Cameron alentaron la aventura del ya ex primer ministro británico que acabó en el referéndum de 2016 sobre la salida del Reino Unido. Los dos maniobraron también, sin éxito, para evitar que el actual presidente de la Comisión saliera elegido como fruto indirecto del resultado de las elecciones al Parlamento Europeo en 2014.

La apertura de Berlín hacia los refugiados sirios, aunque justificada desde el punto de vista humanitario, también se llevó a cabo de forma tan descontrolada que resquebrajó la zona Schengen (todavía hay controles fronterizos en varios países, incluida Alemania). El reparto exigido por Berlín desató el malestar de los países del Este, acusados de insolidaridad a pesar de que Polonia, por ejemplo, ha acogido a 1,3 millones de refugiados ucranianos, un número superior a los sirios acogidos por Alemania.

La zona euro también ha quedado hecha trizas tras ocho años de diktat de Merkel y Schäuble. Aunque se ha recuperado el crecimiento, la convergencia entre sus socios se ha frenado, según alerta una y otra vez la Comisión Europea. Cuatro socios (Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre) han sido rescatados, con intervención del Fondo Monetario Internacional por exigencia expresa de Berlín. Y el corralito monetario, fenómeno desconocido en la historia reciente de Europa, llegó a Chipre y, más tarde, a Grecia, donde todavía sigue en vigor.

La historia de la década que acaba es la de una especie de guerra civil“, resumía Macron el pasado 8 de septiembre en Atenas la situación vivida por la zona euro desde 2008. Una década que los historiadores identificarán siempre con el liderazgo de Merkel si no logra pasar a la acción durante su cuarto mandato.

¿Sobrevivirá el eje Merkel-Macron?

La mayoría de los analistas resaltan la dificultad que tendrá Merkel para formar su nuevo gobierno y para reconciliar las posturas de liberales (FDP) y verdes (Grüne) en relación con Europa. Pero discrepan sobre las consecuencias que la posible coalición gubernamental tendrá sobre la alianza que Merkel intenta forjar con Macron.

“El resultado puede ralentizar los esfuerzos por fortalecer la zona euro”, señalan los analisas de BlackRock Investment, que apuntan como obstáculo el previsible empeño del FDP en aplicar a rajatabla los objetivos de déficit público o la resistencia a aceptar ciertas reformas (como la designación de un “ministro” de finanzas de la zona euro).

Desde el banco Credit Suisse apuntan, por el contrario, que el resultado electoral del domingo supone un pequeño contratiempo para los planes esbozados por París y Berlín, pero no un cambio de rumbo. “Puede haber un período de incertidumbre hasta final de año hasta que el nuevo gobierno de Merkel exponga claramente su posición sobre Europa, pero no descartaríamos nuevos avances liderados por la canciller y Macron”, concluye el análisis de la entidad suiza.

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Merkel logra su cuarta victoria pero no evita la fuerte irrupción de la extrema derecha | Mercados

Angela Merkel se ha impuesto hoy por cuarta vez consecutiva en unas elecciones generales en Alemania, con un 32,5% de los votos, según los sondeos a pie urna publicados nada más cerrarse los colegios electorales a las seis de la tarde por la cadena de televisión ARD.

La indiscutible victoria de la canciller se ve empañada por la irrupción con fuerza del grupo de extrema derecha Alternativa para Alemania (13,5% según los mismos sondeos) y por las dificultades para formar Gobierno de coalición con el Parlamento más fragmentado de los últimos 50 años.

Los socialistas (SPD), aliados del Gobierno de Merkel, se quedarían en torno al 20%, cinco puntos menos que en 2013; los liberales (FDP) regresarán al Parlamento (con 10,5%), y los Verdes y la extrema izquierda (Die Linke) llegarían al 9,5% y 9%, respectivamente.

Alexander Gauland, colíder de Alternativa para Alemania (AFD), compareció entre vítores de sus militantes apenas un minuto después de que se publicasen unos sondeos a pie de urna que les convierten en la tercera fuerza política del Parlamento alemán, solo por detrás de conservadores y socialistas.

Vamos a recuperar nuestro país“, prometió Gauland, líder de un partido basado en la eurofobia y la xenofobia y que, según sus críticos, representa el regreso al parlamento federal de una extrema derecha ausente desde la caída del nazismo y el fin de la II Guerra Mundial. 

Los sondeos a pie de urna indican que los dos grandes partidos, los conservadores de Merkel (CDU) y los socialistas de Martin Schulz (SPD), han pagado electoralmente cuatro años de gran coalición, la segunda alianza contranatura desde que Merkel llegó al poder en 2005.

La CDU y el SPD pierden varios puntos de apoyo, una caída que podría debilitar el liderazgo casi indiscutido de Merkel y poner en peligro el futuro político de Schulz, que regresó a la política nacional tras dos décadas en Bruselas como miembro del Parlamento Europeo.

Schulz ha reconocido el batacazo poco después del cierre de los colegios electorales. “No hemos logrado nuestro objetivo, no hemos logrado movilizar y retener a nuestro electorado”, señaló el candidato del SPD. Aunque reivindicó los logros de su partido durante la coalición con Merkel, Schulz anunció que “la colaboración con la CDU ha terminado“. Los socialistas descartan repetir la gran coalición y anuncian su paso a la oposición.

La canciller, Angela Merkel, fue la última en comparecer y también admitió su creciente fragilidad a pesar de la victoria. “Nos hubiera gustado un resultado mejor pero era un gran desafío”, se disculpó tras quedarse por debajo del 35%, el umbral que el ala crítica de su partido había exigido como objetivo mínimo.

El programa eurófobo y anti-inmigración de Alternativa para Alemania (AFD) parece haber absorbido la hemorragia de votos de los partidos tradicionales. El grupo, nacido en 2013 en plenas protestas contra la inyección de dinero alemán en el rescate de Grecia, ha logrado en cuatro años entrar en 13 de los 17 parlamentos regionales de Alemania. Y tras la votación de hoy, podría contar con varias decenas de escaños en el Bundestag (parlamento federal) en Alemania.

Los partidos tradicionales llamaron en las últimas horas a una movilización del electorado, para evitar que la temida abstención favoreciese a Alternativa para Alemania. La petición parece haber surtido efecto, al menos, durante la primera parte de la jornada electoral. A las 14 horas, tras seis horas de votación, la participacíón se situó en 41,1%, solo tres décimas por debajo del dato de 2013.

Tortuosa negociación

Aun así, AFD ha logrado convertirse en el tercer grupo parlamentario. Y el resultado podría abocar a Merkel a unas complicadas negociaciones para formar coalición. La opción más sencilla sería repetir la gran coalición (derecha-izquierda) pero ni la CDU ni el SPD desean repetir una fórmula que, a menudo, genera frustración en el electorado.

Los conservadores de la canciller apostaban por lograr la mayoría absoluta con el grupo liberal (FDP), pero los primeros sondeos a pie de urna indican que, tal vez, no sumen los escaños necesarios.

La segunda posibilidad sería un gobierno tripartito (conservadores-liberales y verdes), una amalgama que ocupa el gobierno en varias regiones alemanas. A nivel federal, sin embargo, podrían saltar chispas entre liberales y verdes, que mantienen visiones contrapuestas en asuntos como la política europea. A pesar del riesgo, el tripartito parece ser la única opción viable para Merkel.

Europa, a la espera

Merkel ha asegurado que “hemos recibido un mandato y asumiremos nuestra responsabilidad” de formar gobierno. Los colores de la nueva coalición marcarán la política de Berlín con el resto del continente. La Francia de Emmanuel Macron confía en recuperar la fuerza del eje franco-alemán para fortalecer la zona euro y la UE. El presidente francés tiene previsto presentar este martes su agenda para dotar a la zona euro de instrumentos anticrisis como la creación de un Fondo Monetario Europeo o de un presupuesto común.

La irrupción de la extrema derecha xenófoba en Alemania podría jugar, curiosamente, a favor del entendimiento entre París y Berlín, que ya comparten un problema que hasta ahora solo inquietaba a Francia por la pujanza del Frente Nacional. El contagio eurófobo del electorado alemán debilita internamente a Merkel, pero puede obligar a la canciller a buscar soluciones europeas que frenen el ascenso de las fuerzas partidarias de disolver la UE.

Durante la crisis del euro, Merkel ha ignorado las peticiones de reforzar la zona euro cursadas por países en serias dificultades económicas (como España o Italia) o políticas (como Francia). Merkel retrasó el rescate de Grecia o la creación del fondo de rescate de la zona euro para no poner en peligro los resultados de su partido, en un esfuerzo por no perder al electorado más reacio a la implicación de Alemania en la UE. Pero la irrupción de AFD ha provocado la huida de parte de ese electorado, tanto de la CDU como del SPD.

Los dos partidos han expresado su deseo de recuperar a ese electorado. El SPD recuperando su papel de “oposición”, como ha asegurado Schulz. Los conservadores, previsiblemente, se debatirán entre la salida Macron, con una clara apuesta por Europa, o el repliegue nacioinalista defendido por los aliados bávaros de la CSU.

La canciler, sin embargo, ya ha dejado claro durante su campaña su intención de entenderse con el Gobierno de Macron para pasar definitivamente la página de una década de crisis en la zona euro. Los Verdes, si entran en el Gobierno como parece probable, podrían ser el antítdo de la eurorreticencia de los Liberales. Y el resultado paradójico sería una Merkel más débil y una Europa más fuerte.

Bruselas apuesta por esa salida y el presidente del Consejo Europeo, Donadl Tusk, ya anunció 48 horas antes de las elecciones en Alemania la convocatoria de una cumbre europea de la zona euro en el mes de diciembre para lanzar la reforma de la zona euro. Tusk desea que los primeros cambios, como el Fondo Monetario Europeo, estén en marcha solo nueve meses después, en junio de 2018.

 

 

 

 

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El PSOE propone un pacto que devuelva 40.000 millones de euros a los asalariados | Mi dinero

El Partido Socialista plantea una serie de medidas de política salarial para superar la precariedad contractual y remunerativa que se ha generado en la salida de la crisis. A su juicio, desde el año 2008 los asalariados han perdido unos 40.000 millones de euros de riqueza nacional, que con la “devaluación salarial han ido a parar a manos de los beneficios empresariales”. Los responsables económicos del nuevo PSOE que lidera Pedro Sánchez recuerdan que este año, tras cuatro de crecimiento, se recuperará el PIB de 2008, pero con dos millones de trabajadores menos, y con una recuperación muy fuerte de la productividad aparente del factor trabajo.

Para recuperar los 40.000 millones de euros de riqueza perdida por los asalariados, el Partido Socialista propone acabar con la reforma laboral que “ha consagrado la devaluación salarial como mecanismo de recuperación de la economía”, y un golpe de timón en la negociación colectiva que reequilibre el poder de decisión en las relaciones industriales y devuelva el protagonismo a los convenios sectoriales. Considera también que debe firmarse un compromiso de rentas para los próximos cuatro años con subidas del 2% al 3% para 2018 y que oscilen entre el 2,5% y el 3,5% para cada uno de los tres años siguientes (2019, 2020 y 2021).

Esta propuesta, que tiene un parecido elevado con la defendida por los sindicatos en la negociación fracasada con la patronal, ha sido presentada ya al ministro de Economía, Luis de Guindos, y a la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en una reunión reciente en la que, según el PSOE, no descalificaron los términos de la propuesta. Eso sí: el PSOE insiste en que no quiere suplantar las funciones de los sindicatos y la patronal, y que deberían ser ellos quienes negociasen su contenido.

Un SMI de 1.000 euros

Con carácter general, consideran los responsables de economía del PSOE que la negociación de los salarios debe respetar siempre la generación de productividad, de tal manera que las subidas de sueldos sean superiores a la inflación, pero inferiores a la productividad esperada.

La propuesta de los socialistas lleva aparejadas también medidas para la remuneración de la función pública y la revisión del salario mínimo interprofesional. En este asunto plantean pactar con los sindicatos y los empresarios una subida gradual para los tres próximos años que lleve la remuneración mínima interprofesional hasta los 1.000 euros mensuales desde los 707 euros actuales. Tal avance supondría un incremento agregado del 41,44% y una subida de unos 98 euros más al mes cada uno de los tres próximos ejercicios.

Para los nuevas contrataciones en cada uno de los sectores económicos, el Partido Socialista estima que en el ámbito de la negociación colectiva se establezcan salarios mínimos de entrada para atajar desde el inicio la precariedad retributiva.

Para los funcionarios proponen que para 2018 la subida sea igual a la inflación y que se incorpore tanto en 2018 como en los ejercicios siguientes un complemento que permita recuperar lo que consideran que se ha perdido en los años de la crisis. Estiman que también debería proseguir la reducción de la jornada laboral de los trabajadores del sector público hasta llegar a las 35 horas semanales sin disminución de las retribuciones económicas.

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El Círculo de Empresarios reprocha la actitud de algunas empresas catalanas | Mercados

El Círculo de Empresarios ha reprochado a algunos directivos de compañías catalanas que no hayan sido “más activos contra la deriva secesionista”. Además, han asegurado que no tienen constancia de grandes empresas que apoyen la ruptura y que los empresarios están “horrorizados, pero no preocupados” porque ven “altamente improbable, casi imposible” el éxito del proceso, que han calificado de “impresentable fraude”. 

Las empresas que simpatizaron al principio con la idea de la independencia “por cuestiones sentimentales” han dejado de hacerlo y sus responsables también se muestran “horrorizados ante esta deriva y ante el comportamiento de unos gobernantes que incumplen la ley y hacen alarde de ello”, según Javier Vega de Seoane, presidente del Círculo. “Algunos tuvieron la frivolidad, no de apoyar, pero sí de arropar esta deriva. Pero ahora tienen conciencia de que es un disparate”. 

Sin embargo, Vega de Seoane ha asegurado que los empresarios han de tener en cuenta todas las posibilidades y que por ello se habla de planes de contingencia. En el caso de una secesión catalana, las empresas se trasladarían “a otros países europeos y España podría ser el destino elegido”. 

En cuanto a la postura de la CEOE, el presidente del Círculo ha dicho que era “relativamente correcta”, pero ha asegurado que unas declaraciones posteriores del máximo dirigente de la patronal, Juan Rosell, en las que decía que había que encontrar un “término medio entre la independencia y el acatamiento porque sí”, le habían dejado “confundido”.

Vega de Seoane ha calificado como correcta y moderada la actuación del Gobierno en todo el proceso y ha asegurado que este es el momento de “buscar una salida” y hacer “prevalecer el Estado de derecho”. Para encontrar soluciones ha apelado a recuperar el espíritu de la transición cuando los ánimos estén más calmados.  

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