Becas, un empujón para tu economía | Fortuna

Tras la implantación del Plan Bolonia y del sistema de grados en 2010 apareció también la enseñanza superior de posgrados, dividida en másteres y doctorados. No es obligatorio cursarlos, a excepción de los habilitantes, aquellos másteres necesarios para poder ejercer algunas profesiones como abogado, profesor de secundaria, psicólogo, capitán y jefe de máquinas de marina mercante, arquitecto e ingeniero. Aportan un conocimiento especializado que dentro de los grados universitarios no llega a impartirse y que muchas empresas exigen en sus ofertas de empleo.

Poder cursarlos implica un desem­bolso económico que varía según la comunidad autónoma. El informe ¿Por qué precios tan distintos?, elaborado por el Observatorio del Sistema Universitario (OSU), recoge que los costes pueden variar de uno a otro en más de 1.000 euros. Los másteres habilitantes suelen ser más económicos, pero aun así encontramos universidades públicas en las que la matrícula anual ronda los 5.000 euros. Es el caso del máster en Abogacía de la Universidad Carlos III de Madrid.

Por regla general, Cataluña y Madrid son las comunidades más caras para todo tipo de posgrados. Con un precio fijo, todos los habilitantes públicos en Cataluña tienen un coste de 2.470 euros, y de 3.952 euros para el resto. Al otro lado, los másteres habilitantes de Castilla-La Mancha, Cantabria y la Comunidad Valenciana no alcanzan los 1.000 euros. Unos precios que suben en los centros privados.

Con el fin de dotar a todos los estudiantes de las mismas posibilidades y poner a su alcance una especialización, empresas y organismos ofrecen anualmente su concurso de becas. Aunque actualmente casi todas están cerradas, es bueno conocerlas para acceder a ellas en la próxima edición.

Iberdrola lleva desde 2010 entregando becas para másteres en Energía y Medio Ambiente en Estados Unidos, Reino Unido y España. Algunas de las universidades en las que se pueden cursar son la Politécnica de Madrid, la de Valencia, la Autónoma de Madrid y Barcelona, ICAI, la Complutense, Cambridge, Maine, Oregón o Rochester. Para el curso 2017-2018 se ha becado a 147 alumnos, de los que unos 70 son españoles. Entre los requisitos de solicitud se exige como mínimo haber obtenido un 7 sobre 10 de media en el grado. Las dotaciones económicas varían según el país. Todas incluyen el coste íntegro de los estudios y una dotación mensual de 1.200 durante nueve meses en el caso de España, y de 1.580 euros y 2.000 euros en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, durante 12 meses. Además, para Estados Unidos también se incluyen 1.500 euros de gastos del viaje.

El coste del curso se puede cubrir en parte o en su totalidad, y también hay aportaciones para desplazamientos

Las propias universidades o escuelas de negocios también suelen ofertar plazas becadas o ayudas a la matrícula. Así, a través de su programa Impulsa, ESIC facilita el estudio de los programas de su centro con ayudas económicas que pueden llegar al 20% de la cuantía, según el colectivo al que pertenezca el estudiante. Los antiguos alumnos se pueden beneficiar de hasta un 10%; los desempleados de más de 27 años y los recién titulados de menos de 25, de un 20%, y el público en general, de hasta un 15%. Por su parte, la Universidad San Francisco de Vitoria llega al 50% del coste de sus posgrados para aquellos alumnos que hayan conseguido un nueve de media en los estudios de acceso al máster y al 10% para el resto.

Salir al extranjero

Estudiar un posgrado en el extranjero en un centro de prestigio es de gran valor para la formación del estudiante y para su futuro currículo, pero conlleva unos 40.000 euros anuales de media, y a este coste se deben sumar los gastos de traslado, alojamiento y manutención. Para ello, existen becas específicas de movilidad. La Caixa oferta una de las de mayor cuantía económica al cubrir los gastos académicos al completo y una dotación económica extra mensual dependiendo del país de origen, además de dotación para los costes del traslado e instalación en el país, aplicación a las universidades, visados, seguros de enfermedad y accidentes, entre otros gastos. Anualmente concede 55 becas para estudios en Estados Unidos y Canadá y para la zona de Asia-Pacífico. Su convocatoria se terminó en abril.

Además, para el curso 2017-2018 cerró en febrero la convocatoria de 65 becas para estudios de posgrado en las universidades del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Contempla todas las áreas de conocimiento y consiste en el pago íntegro del programa, con una dotación económica mensual diferente según el país de destino. Dentro del mundo bancario, el Grupo Santander también cuenta con diferentes ayudas y becas. Solo en la pasada edición se concedieron 1.586 a estudios de posgrado en España.

Desde hace 12 años, Mutua Madrileña lleva ofreciendo a los hijos de sus mutualistas, con al menos 20 años de antigüedad, la posibilidad de optar a un plan de becas dotado de 12.000 euros anuales, por un periodo máximo de dos años, para estudiar un máster o un doctorado fuera de España. En esta edición, uno de cada tres candidatos ha elegido Reino Unido, mientras que Alemania y Holanda, con un 12,5% de las solicitudes, han sido los siguientes países más populares. Los posgrados que estudiarán los becados cubren todas las ramas, desde la Historia, hasta la Biotecnología o la Administración de Empresas.

Ayudas a la inclusión

Fundación ONCE, en su objetivo por integrar en puestos cualificados a personas con discapacidad, ha puesto en marcha su cuarta edición de Oportunidades al Talento, un programa de becas por el que se concederán 20 ayudas de 3.000 euros a estudiantes que quieran cursar un posgrado. Además, también concederá 20 ayudas de 6.000 euros para la movilidad, con el fin de fomentar la presencia de alumnos con discapacidad en universidades extranjeras. El plazo de inscripción cierra el 3 de octubre.

Por su parte, Banco Santander ha puesto en marcha una iniciativa para accionistas y familiares de accionistas, hasta segundo grado, mediante la concesión de ayudas económicas a estudiantes universitarios con discapacidad para que puedan acceder y progresar en su formación académica universitaria. La convocatoria se cerrará el 23 de octubre y tendrá una dotación económica total de 35.000 euros.

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Así es el ‘bastón 4.0’ para las personas ciegas | Tendencias

Más de 70.000 personas en España necesitan adaptaciones específicas para poder compensar su ceguera. Los dispositivos móviles y lo táctil podrían haber sido el enemigo para personas que se valen del tacto o el sonido. Pero está sucediendo lo contrario: se están convirtiendo en su principal apoyo, con la ayuda del big data y el internet de las cosas.

En la palma de la mano, desde hace casi una década, ocurre casi todo. Comunicarnos, movernos, informarnos, pagar… Todo a un clic, todo táctil. Todo en una pantalla plana, suave, sin relieve. “Todo lo que era accesible por salto, por ese clic del botón, está dejando de serlo”. Esta es la queja de Guillermo Hermida, director del CIDAT (centro de investigación y desarrollo de la ONCE) y ciego. “Lo táctil es nuestro enemigo y los avances tecnológicos han sido una involución para nosotros”, explica “pero el internet de las cosas y el big data nos están abriendo un mundo de posibilidades a través del oído gracias a la información en tiempo real”. 

La ONCE tiene 72.256 afiliados (cifras de 2016). Ayudar a estas personas a llegar a los sitios sin sobresaltos y desarrollar su vida constituye una carrera en la que compiten fabricantes de electrodomésticos, televisores y teléfonos inteligentes. Un filón, además, para los programadores de aplicaciones, que se frotan las manos con la cantidad de información sobre todos estos sectores que deja como rastro todo el que usa un smartphone. Las balizas, o dicho de otra forma, los sensores que detectan el movimiento y la ubicación, también son un mercado en auge que intenta mejorar la precisión para que los ciegos se muevan sin peligro. “Tres segundos de retardo pueden ser la diferencia entre caerte o no”, apunta Hermida, “pero el problema es que los avances son lentos y que las marcas que apuestan por esto aún tienen precios que pocos pueden permitirse”. 

Lo táctil es nuestro enemigo y los avances tecnológicos han sido una involución para nosotros, pero el internet de las cosas y el big data nos están abriendo un mundo de posibilidades a través del oído gracias a la información en tiempo real”.

La startup de Granada Outbarriers lleva años trabajando un sistema de avisos y balizas para enseñar a caminar por la ciudad a las personas ciegas. “Las balizas se pensaron para el márketing, para conocer mejor al cliente en tiendas o en museos interactivos”, explica Adrián Martínez Rojas, el CEO de la compañía, “pero pensamos en estas otras opciones, porque teníamos un amigo ciego, y empezamos a trabajar”. Así, llamaron a la puerta de comercios y ayuntamientos y cerraron acuerdos con casi 300 locales en ciudades como Granada y Madrid. Su producto, que ha captado la atención del grupo Mahou San Miguel, con los que trabaja, ofrece a la gente ciega avisos sobre la ubicación y obstáculos en calles y locales. El año pasado facturaron 120.000 euros (aún sin beneficios). “Completamos la experiencia con un altavoz porque sabemos lo mucho que supone perder un segundo”. 

Los sistemas de balizas, sin embargo, están lejos de ser una solución eficaz, según explican desde la ONCE. “Es un avance positivo, pero de momento son solo paliativos”, explica este portavoz. “Si hay mucha gente se refresca peor la información y con pocos segundos, te puedes caer”. La función de estos dispositivos sería eficiente si además de encontrarse, el ciego se pudiera ubicar. Para esto, los dispositivos móviles adaptados y las aplicaciones móviles que mueve, cumplen una mejor función. “Distingamos entre internet de las cosas y big data”, precisa el director del CIDAT. “Ambos son buenos para nosotros, pero el primero nos ayuda a vivir y el segundo nos mantiene informados en tiempo real, además de servirnos como organismo para trazar patrones de conducta y control de patologías para trabajar en ONCE”.

El departamento al que pertenece CIDAT es una rama privada de la organización. Están centrados, exclusivamente, en el desarrollo de nuevos dispositivos y tecnologías y además sirven de consultoría para empresas. Así, trabajan mano a mano con Vodafone, por ejemplo, en la implementación de un sistema para poder acudir al cine y tener en la palma de la mano los comentarios pertinentes. Netflix, por su parte inauguró hace poco su opción para personas ciegas.

Asimismo, el trabajo con las universidades y centros tecnológicos -desde la Politécnica al MIT- es constante. “Cruzamos datos con ellos, el big data nos ayuda a trazar patrones y hacer mejores implementaciones para los ciegos”, apunta. Otro de sus inventos ha sido crear un diccionario Matemáticas-Braille, de forma que todos los niños puedan asistir a clase en las mismas condiciones, pues el braille tiene menos caracteres que los que requieren las matemáticas. También ganan en importancia aplicaciones de reconocimiento de imagen como TapTapSee.

¿Cómo puede ayudar el big data a una persona que no ve? “Mejora la seguridad, anticipa, planifica… la información es poder, así que cuando más precisa, más específica, mayor seguridad”, explica Hermida. En cuestiones de accesibilidad, si hay socavón en la calle o si hay alguna ruta cortada, el big data ofrecerá información en tiempo real. Explica este trabajador de ONCE que “antes de todo esto, viajar a otro país era una pesadilla, una odisea. Pero ahora todo es más fácil y universal y está online”. El siguiente paso, o la dirección adecuada, asegura, es aumentar el número de fuentes de la que bebe cada aplicación. “El mejor big data es el que se retroalimenta con la información de los usuarios”. Y ponen como ejemplo a una de las aplicaciones más usadas entre este colectivo: Moovit, que además de funcionar como un mapa de conexiones, recoge información de redes sociales sobre incidencias en el transporte público en tiempo real. “Nos da muchísimo detalle y nos ayudan a hacer recorridos mentales”, explica. “También nos da seguridad usar apps como Mytaxi, porque tienes control total del viaje y del pago”.

“La ONCE es nuestra principal referencia a nivel mundial en accesibilidad fuera de Israel (donde se encuentra nuestro equipo de desarrolladores)”, explican desde Moovit, una aplicación que traza la ruta más rápida para llegar al destino elegido usando transporte público.

“Tenemos una relación muy estrecha y productiva con ellos desde hace un año para que nuestra app sea lo más útil y sencilla de usar para las personas con discapacidad visual”, cuentan. “Habitualmente les facilitamos las nuevas versiones de la app que vamos desarrollando antes de que se lancen al mercado, para que realicen un análisis sobre accesibilidad”. Entre sus últimas mejoras está el aumento de los botones, la simplificación de menús y la integración con Voiceover y TalkBack. En Madrid, la app colabora con la Comunidad y el Ayuntamiento.

En sanidad también se ha avanzado mucho. Y aplicaciones como Insulclock, además de todas las específicas para hacer seguimiento de enfermedades, consultas y diagnósticos, son una enorme fuente de datos que ayuda a establecer patrones y mejorar las alertas de plagas o brotes de gripe, por ejemplo. “Con el big data podemos hablar de medicamentos accesibles”, cuenta el portavoz de ONCE. “Puedes escanear el medicamento y te lee el prospecto y esta información almacenada en el colegio de farmacéuticos y en los hospitales es también big data”.

Los datos y el IoT confluyen en muchos casos. Así ocurre, por ejemplo, con todo lo que tiene que ver con la gestión de los trámites de oficina, como la agenda, las notas de voz y los recordatorios. Y en casa, aplicaciones como el detector de luz – “para confirmar que cuando llegan las visitas la luz está encendida” – son de gran ayuda para los ciegos. Asimismo, existe cada vez más investigación alrededor del reconocimiento de gestos y entornos. “La inteligencia artificial está avanzando mucho y las compañías que lo saben no dejan de investigar, por ejemplo, Microsoft, con los que también colaboramos”, relata Hermida.

El mundo de la tecnología, sin embargo, sigue manteniendo cierta atmósfera de élite. Y esto es una de las críticas más frecuentes en el colectivo. Incluso para las clases medias, algunos dispositivos que facilitarían la vida de los invidentes hacia la accesibilidad y son paradójicamente de difícil acceso. “El ioT nos va a abrir muchas posibilidades de comunicación”, explica. “Pero también tenemos que poder empezar a hablar con los electrodomésticos. Samsung tiene un área de investigación… La lavadora, el aire acondicionado, los termostatos… IOS viene con la app Casa para poder conectarte a todos los dispositivos. El problema es que no todo el mundo se lo puede permitir”.

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