España gasta en desempleo la mitad que en los peores años de la crisis | Mi dinero

España llegó a gastarse en protección por desempleo 32.365 millones de euros en 2009. Aquel año esa cantidad supuso que se invirtió el doble de dinero en costear las ayudas económicas a los parados que en financiar los intereses de la deuda pública, en lo que se gastaron 17.400 millones de euros.

Esa situación se ha revertido y este año el presupuesto español destinará 32.171 millones de euros a pagar intereses de la deuda y poco más de 16.000 millones a pagar prestaciones y subsidios por desempleo.

En 2013 se frenó la sangría del paro y a finales de año empezó a crearse empleo. Esto fue el principio del constante descenso del gasto en desempleo que se viene produciendo desde entonces.

En el primer semestre de este año, el coste del desempleo se ha abaratado hasta los 8.744 millones de euros, un 8% menos que entre enero y junio del año pasado. Previsiblemente, en la segunda mitad del año se mantenga este ritmo, con lo que 2017 cerraría con una factura de gasto en desempleo que rondará los 16.000 millones de euros, por debajo de los 18.300 millones presupuestados inicialmente.

Esto se corresponde con un descenso similar del número beneficiarios de estas prestaciones, que en el primer semestre ascendieron a una media de 1.872847 desempleados, un 8,4% menos que en el mismo periodo de 2016.

Esta disminución de beneficiarios obedece, sobre todo, a la creación de casi 400.000 empleos en el primer semestre del año, según las cifras ajustadas de variaciones estacionales de afiliación a la Seguridad Social.Pero también a la corta duración de muchas de las nuevas contrataciones, lo que hace más difícil al desempleado volver a reunir los días de cotización que se exigen para cobrar la prestación contributiva.

Por estos dos motivos y debido también al agotamiento de las prestaciones contributivas de trabajadores que siguen sin encontrar un empleo y pasan a cobrar ayudas asistenciales, desde 2013 hay siempre más perceptores de subsidios que de prestaciones contributivas, algo que antes de la crisis y durante sus primeros años no ocurría.

En concreto, entre enero y junio se han registrado una media de 706.200 beneficiarios de prestaciones contributivas, frente 934.098 perceptores de subsidios asistenciales.

Sin embargo, a pesar del citado descenso de parados que reciben algún tipo de prestación o subsidio, la tasa de cobertura del sistema (parados que cobran ayudas respecto al total de desempleados registrados) se ha incrementado en el último año. En el primer semestre, dicha tasa es del 55,1%, un punto más que hace un año. Este aumento obedece a que la caída del desempleo es mayor que el descenso del número de beneficiarios.

Casi la mitad de quienes reciben una prestación contributiva llegan a esta ayuda tras la finalización de un contrato temporal, mientras que el 35% proceden de un trabajo fijo del que han sido despedidos. Esto indica que la temporalidad genera más gasto por desempleo que los despidos.

En el caso de los beneficiarios de subsidios, cuatro de cada diez son mayores de 55 años que en su mayoría han agotado la prestación contributiva y reciben esta ayuda hasta la jubilación.

El comercio, con 228.754 perceptores de ayudas en el primer semestre; la hostelería, con 182.383 beneficiarios y la agricultura, con 175.782, son los sectores económicos, que por su elevada temporalidad, generan más gasto en protección a los desempleados.

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