Cmo lograr que los gigantes digitales tributen ms en Europa | Economa

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La OCDE pide más medidas para incentivar el empleo | Mi dinero

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó ayer en París su informe anual sobre fiscalidad en el que analiza qué hicieron los 35 países miembros de esta institución, además de Argentina y Sudáfrica, en materia de impuestos en el último ejercicio.

Una de las conclusiones que arroja este estudio es que los países continúan utilizando la política fiscal para tratar de impulsar el crecimiento, reducir las desigualdades y promover un cambio de comportamiento.

Sin embargo, también llama la atención sobre la necesidad de poner en marcha nuevos incentivos que consigan generar más empleo, el auténtico talón de Aquiles de la recuperación económica, en especial, en los principales países del Viejo Continente. Por figuras impositivas, en 2016 un total de 12 países apostaron por reducir el impuesto sobre sociedades en aras de estimular la actividad y frenar la marcha de empresas de unos países a otros en busca de un sistema tributario más atractivo. La OCDE remarcó que la recaudación de este tributo logró recuperarse en 2016, si bien aún se encuentra lejos de los niveles precrisis. El año pasado el tipo medio aplicado en Sociedades por los países miembros de esta organización se situó en el 24,7%, significativamente por debajo del 32,2% aplicado en el año 2000.

A este respecto, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, advirtió que merece “un examen atento” analizar lo que está ocurriendo ante “la intensificación de la competencia en los tipos del impuesto sobre sociedades, después de un periodo de relativa estabilización en los años que siguieron a la crisis”. A la espera de que los Gobiernos realicen esa reflexión, la OCDE sí elogió que haya aumentado la cooperación entre países para proteger sus bases impositivas de las empresas contra la evasión fiscal internacional.

La OCDE resaltó que durante 2016 se promulgaron numerosos recortes en los impuestos sobre la renta de un total de 15 países, lo que provocó en términos generales un aumento de la progresividad de sus sistemas tributarios. “Sin embargo, los impuestos sobre el trabajo (cotizaciones sociales) siguen siendo elevados en general y, con algunas excepciones, solo hubo reducciones limitadas de las contribuciones a la Seguridad Social”, destaca el informe. Por este motivo, esta organización considera que serán necesarias más medidas para impulsar la creación de empleo y “para que los sistemas fiscales se conviertan en más propicios al crecimiento inclusivo”.

Otros cambios fiscales destacados

Sociedades. España es uno de los países donde ha disminuido este impuesto, del 30% al 28% en 2015 y al 25% en 2016. El descenso más acusado fue el de Reino Unido, que pasó del 28% de 2008 al 19% este año.

IVA y especiales. Solo Grecia incrementó el IVA en 2016, mientras los impuestos especiales subieron en términos generales

Propiedad. Subida generalizada en los impuestos sobre la propiedad. Destaca la OCDE cómo Dinamarca es donde más peso tienen los ingresos tributarios sobre el PIB, más del 45%.

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PISA: Schleicher: “Puedes perder unas elecciones por la educación, pero no ganarlas” | Fortuna

La alfabetización era descifrar un texto, entender cada una de las palabras, y si surgía alguna duda, saber resolverla gracias a otro escrito o una enciclopedia. Pero eso era antes. “La alfabetización del siglo XXI ya no es saber leer. Ahora, si no comprendes algo, lo buscas en Google y rápidamente surgen miles de respuestas. Por eso hoy la alfabetización consiste en saber distinguir lo concreto de lo accesorio, diferenciar entre lo verdadero y lo falso”. Así de contundente se mostró esta mañana en Madrid, en un desayuno organizado por Nueva Economía Forum Europa, Andreas Schleicher, el padre del famoso informe PISA, que elabora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al que cada año mira la comunidad educativa de todo el mundo. Sin embargo, continuó, en Europa no se han hecho avances significativos en la última década para impulsar el sector. Mucho menos en España.

“Si hay una lección que hemos aprendido es que no podemos salir de una crisis con políticas de estímulo e imprimiendo billetes, sino dando competencias y habilidades a la gente para que la sociedad avance”, prosiguió. Pero eso no interesa, porque una transformación plena en esto implica realizar un esfuerzo a muy largo plazo, sin soluciones rápidas. “Puedes perder unas elecciones por la educación, pero no ganarlas”.

Sin embargo, merece la pena apostar por el cambio, insistió Schleicher, poniendo como ejemplo a Finlandia, Corea del Sur o China, países que tenían problemas hace 30 años y que hoy son punteros porque en su momento adoptaron las medidas necesarias. La primera de ellas, continuó, es dejar de hacer más de lo mismo: “En España hay miles de universitarios que no encuentran trabajo y miles de empresas que no dan con los perfiles que necesitan. Está demostrado que más educación no significa por sí mismo tener más competencias y habilidades”.

También es necesario impulsar una oferta formativa atractiva para todos los estudiantes. Para el experto de la OCDE, que el 35% de los jóvenes españoles solo tenga bajo el brazo un título de educación obligatoria es una muestra de la falta de relevancia que le ven a la formación tal y como está planteada: “Si un supermercado ve que a lo largo de los años el 35% de los usuarios entra y no compra nada, seguro que cambiará su inventario y oferta”. Pero donde España debe llevar a cabo reformas con carácter urgente, en opinión de Schleicher, es en sus métodos docentes y en la forma de examinar a sus alumnos: “Los estudiantes españoles siguen estancados en los exámenes de PISA porque aquí se premia la memorización, y eso es algo que ya no funciona. Si nuestras pruebas se basasen en repetir lo aprendido España estaría en cabeza”.

Si el examen de PISA se basase en repetir lo aprendido, España estaría a la cabeza

 

Pero para cambiar todo esto, además de una visión de futuro a largo plazo, hace falta que la voluntad se materialice en aspectos tales como un pacto nacional por la educación, para que sea intocable y no cambie cada legislatura. “Ningún país avanzado politizaría nunca la educación”. Solo de esta manera podrán llegar los avances que tanto necesita el panorama formativo español, ya que, hoy más que nunca, el profesional que no está preparado para afrontar la tesitura se convierte en un agente totalmente vulnerable. “Para quienes tienen las capacidades requeridas a punto, el momento actual es apasionante. Pero quien está un poco por detrás corre el riesgo de quedarse al margen. La educación está polarizando la sociedad”.

El fin último de todas estas reformas, prosiguió Schleicher, es llegar a dotar a los estudiantes de la capacidad de poner en común todo el conocimiento aprendido en cada materia. “Hay que pensar la enseñanza como algo colaborativo, no con un examen que muestre qué ha aprendido cada cual en cada asignatura de forma individual. La resolución de problemas depende de ser capaz de reunir todas las piezas y desglosarlas”. De hecho, reconoció, en PISA están inmersos en modificar el método de sus pruebas, para analizar el grado en el que los jóvenes son capaces de ver el mundo desde diferentes perspectivas, “de una manera realmente científica”, recalcó.

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El 36% de los universitarios trabaja en puestos de baja cualificación | Fortuna

España es país de contrastes. Por un lado, es una de las regiones de la Unión Europea con mayor número de graduados universitarios, pero por otro es también una de las zonas en las que un alto porcentaje de la población adulta no ha pasado de los estudios obligatorios.

En el año 2016, según datos de Eurostat, el 35,7% de la población adulta española de entre 25 y 64 años, tenía bajo el brazo una titulación universitaria, una cifra que situaba al país cinco puntos por encima de la media de la UE. Por contra, España volvía a destacar por ser uno de los tres países de la unión (junto a Portugal y Malta) con una mayor proporción de población que únicamente contaba con estudios obligatorios, con una tasa del 41,7%, muy por encima de la media de la unión, que se sitúa en el 23%. En medio de estos dos extremos se situó, con un 22,6%, la franja correspondiente a los títulos secundarios tales como el bachillerato o los ciclos formativos de grado medio, con una cifra muy inferior al 46,3% de la media europea. En conclusión: muchos universitarios, muchos profesionales sin más formación que la obligatoria y muy pocos perfiles equipados con un título secundario. Es la radiografía española que se extrae del último Informe de la Fundación CYD sobre La contribución de las universidades españolas al desarrollo, hecho público hoy.

Las cifras parecen estar respaldadas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que hizo público también ayer el informe sobre el Panorama de la Educación 2017, en el que puso de manifiesto que uno de cada tres jóvenes españoles de entre 25 y 34 años no se sacó el título de Bachillerato durante el último curso, el doble que la media de la citada organización (16%), situando a España (33%) solo por detrás de Turquía (45%) y México (53%). Todos estos datos, como no podía ser de otra forma, tienen sus consecuencias en el mercado laboral español, que echa en falta una mayor fortaleza en las enseñanzas secundarias.

Si bien el mercado ha experimentado un comportamiento positivo en los tres últimos años, “se percibe un desajuste entre el nivel formativo de los graduados y el requerido por los puestos de trabajo. En 2016, el 36,8% de los graduados que estaban trabajando lo hicieron en puestos de baja cualificación, frente al 23% de la UE”, explicó el coordinador del estudio de CYD, Martí Parellada. Esta cifra ha crecido en siete décimas respecto a 2015 y algo más de cuatro puntos porcentuales si se toma como referencia el año 2010, por lo que se consolida como tendencia negativa. En algunas regiones de España, de hecho, las cifras son realmente escandalosas. En Castilla y León, Aragón y Canarias, los contratos realizados con graduados universitarios para desempeñar tareas de baja cualificación supusieron el 47%, 44% y 40% de los casos respectivamente. Según el citado informe, además, España es el país de Europa en el que mayor número de contratos marcados por la sobrecualificación de los profesionales se firman, por delante de Chipre (36,7%), Irlanda (32,2%) y Grecia (32%)

No obstante, prosiguió Parellada, también hay algunos datos que permiten pensar que España ha pasado un punto de inflexión y comienza a acercarse a los años previos a la crisis económica. “En 2015, y por primera vez en la década actual, los presupuestos liquidados por las universidades públicas muestran un crecimiento positivo tanto de los ingresos como de los gastos; el personal docente e investigador alcanzó en el curso 2015-2016 las 118.094 personas, un aumento del 2,4% respecto al año anterior; y el volumen de publicaciones aumentó en más de un 25% si se compara la producción científica de 2015 con la de 2010”, recalcó el experto.

No son los únicos puntos que avanzan. Otros siguen cosechando buenos resultados aunque necesiten seguir caminando: “El número de alumnos y profesores extranjeros sigue en aumento, aunque sigue siendo bajo; mantenemos una amplia y sólida base investigadora, pero la calidad y la excelencia es mejorable”, ilustró Ana Botín, presidenta de la Fundación CYD.

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Draghi anima en el primer Jackson Hole de la era Trump a “resistir los impulsos proteccionistas” | Economa

El gobernador del Banco de Japn, Haruhiko Kuroda, la presidenta de la FED, Janet Yellen, y el presidente del BCE, Mario Draghi, en Jackson Hole

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