Luz verde de Bruselas a ayudas públicas de 5.400 millones en Monte dei Paschi | Compañías

La Comisión Europea (CE) dio hoy luz verde definitiva a la recapitalización cautelar del banco italiano Monte dei Paschi di Siena, que recibirá 5.400 millones de euros de ayudas públicas para reforzar su capital y deberá deshacerse de sus préstamos improductivos y acometer una reestructuración.

En un comunicado, el Ejecutivo comunitario explicó que se cumplen las dos condiciones necesarias para aprobar la medida: el Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado que Monte dei Paschi di Siena (MPS) “es solvente y cumple los requisitos de capital” e “Italia ha obtenido un compromiso formal por parte de inversores privados para comprar la cartera de préstamos improductivos del banco”.

La autorización llega después de que la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, y el ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan, alcanzasen el pasado 1 de junio un acuerdo en principio para la recapitalización cautelar, que el Gobierno de Roma solicitó en diciembre del año pasado después de que el banco fracasase en su intento de captar capital en el mercado.

“Para asegurar la viabilidad de MPS a largo plazo, el banco ajustará el enfoque de su modelo de negocio y sacará más de 26.000 millones de euros en préstamos improductivos de su balance“, indicó Vestager en una nota. La inyección de capital, añadió, ha sido posible, además, porque los accionistas y tenedores de deuda subordinada contribuirán a los costes de la reestructuración, tal como prevén las normas europeas, con 4.300 millones de euros que se obtendrán por la disolución de la participación de los accionistas y la conversión de los bonos júnior en capital.

Italia, no obstante, prevé destinar 1.500 millones de euros para compensar a los inversores minoristas que tengan deuda subordinada cuando haya habido venta fraudulenta. En concreto, cambiará las acciones fruto de la conversión de sus bonos júnior por deuda sénior de la entidad. Los 5.400 millones de euros que pondrá el Estado y los 4.300 que aportarán accionistas y bonistas júnior, sumados a otros 500 millones de euros de capital privado que Monte dei Paschi ha conseguido con la venta de algunas de sus actividades, permitirán al banco hacer frente a sus necesidades, según la Comisión.

Las normas europeas de reestructuración y resolución bancaria permiten recapitalizar con dinero público entidades cuando estas sean solventes y solo como “precaución”, es decir, para cubrir las necesidades de capital que podrían producirse si la situación económica empeora, nunca las pérdidas ya incurridas. Además, exigen que la entidad sea reestructurada para asegurar su viabilidad a largo plazo y que el Estado sea remunerado por su inversión.

En el caso de MPS, el plan de reestructuración se efectuará en cinco años y llevará al banco a reorientar su negocio hacia el cliente minorista y las pymes, reforzar su eficiencia y mejorar su gestión del riesgo de crédito, puntualizó la CE. Se introducirá, además, un tope a la remuneración total de la directiva, que no podrá ser superior a diez veces el salario medio de los empleados.

Por otra parte, los 26.100 millones de euros en préstamos improductivos se trasladarán “en condiciones de mercado” a un “vehículo especial de financiación privada”, una operación que será financiada parcialmente por el fondo Atlante II, creado para comprar los préstamos no productivos de la banca italiana. Asimismo, MPS venderá los bonos sénior con menor riesgo de este “vehículo” a inversores privados. La CE insistió en que el plan “ayudará a asegurar la viabilidad del banco italiano”, prevé remunerar “suficientemente” al Estado y “limita las distorsiones a la competencia”.

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Bruselas niega que se discrimine a Popular con el traje a medida italiano | Mercados

La Comisión Europea, el BCE y el Mecanismo Único de Resolución bancaria (MUR) se han enfrentado hoy lunes a una avalancha de críticas y sospechas de discriminación por el trato diferenciado al Banco Popular y a las dos entidades italianas liquidadas durante el fin de semana.

Se han respetado totalmente las normas”, defendía hoy una portavoz de la Comisión Europea. Pero en el mercado cunde la sensación de que Bruselas utiliza al sector financiero español como conejillo de indias mientras hace trajes a la medida para la banca italiana. Y no es la primera vez.

Con apenas dos semanas de diferencia, los supervisores europeos han desmantelado el Banco Popular, la sexta entidad española, causando pérdidas masivas a 300.000 inversores, mientras que han permitido a Roma rescatar con dinero público dos entidades italianas y compensar a los titulares de deuda desprotegida.

La clave, según Bruselas, se encuentra en la solvencia de cada entidad, sus posibilidades de sobrevivir y el potencial impacto de su caída. Tres tests que han llevado a decisiones muy distintas sobre el italiano Monte dei Paschi (recapitalización con ayudas públicas); Banco Popular (resolución por parte de las autoridades europeas), y la Banca Popolare di Vicenza (BPDI) y el Veneto Banca (VB), que durante el pasado fin de semana han sido liquidados y vendidos a Intesa por un euro con una inyección de fondos públicos de 4.800 millones y unos avales del Estado de hasta 12.000 millones de euros.

En síntesis, según Bruselas, el Monte dei Paschi solo atravesaba un bache, que podía superarse con una recapitalización con cargo al Estado de 9.000 millones de euros. El desplome del Popular ponía en peligro la estabilidad financiera de la zona euro y por ese motivo, tras un análisis nocturno y secreto del BCE y del MUR debía resolverse de manera inmediata para preservar la estabilidad del resto de la banca española y de la zona euro. Y la caída de los dos bancos del Véneto solo afectan al tejido empresarial de esa región italiana por lo que convenía autorizar la intervención del Estado.

Bruselas recuerda que en el caso de Italia la ayuda de Estado también conlleva dolorosas condiciones, como pérdidas para accionistas y bonistas junior de VB y BPVI, la desaparición de las dos entidades y la integración en Intesa de sus redes (con un 40% menos de empleo y un 60% menos de sucursales).

Sospechas

Las explicaciones de la CE, el BCE y el MUR aguantan muy bien sobre el papel. Pero dejan un reguero de incógnitas sobre la tramitación de cada caso y alimentan la creciente sospecha de que las instituciones europeas disponen de gran discrecionalidad para administrar en función de los regateos con cada gobierno.

Hace solo seis meses, el BCE, presidido por el italiano Mario Draghi, consideraba perfectamente solventes a Veneto Banca y Popolare de Vicenza. Y la Comisión Europea autorizaba una inyección de liquidez de 10.000 millones de euros, que han desaparecido prácticamente del todo.

La propia Comisión reconoce ahora que los bancos liquidados llevaban cinco años en pérdidas, que su índice de morosidad (más de 35%) era alarmante incluso para los estándares de la banca italiana (18% de media) y que estaban enfangados en numerosos casos judiciales por venta irresponsable de productos financieros a pequeños ahorradores.

La saga del Monte dei Paschi es aún más larga. El banco más antiguo del mundo lleva años capeando el desastre y las maniobras del gobierno italiano han sido incesantes para evitar una intervención de Bruselas que podría causar pérdidas generalizadas en un país donde los hogares poseen el 30% de la deuda emitida por la banca, según datos de Silvia Merler, investigadora del centro de estudios Bruegel.

La CE admite, además, que en el rescate blando de la banca italiana el Estado podrá compensar de manera generalizada a los tenedores de bonos similares a las preferentes españolas. El guante de seda con Roma contrasta con la mano de hierro en España, donde la Comisión ensayó en 2012 unas directrices sobre reparto de cargas que ni siquiera estaban en vigor (se aplican desde agosto de 2013) y que supusieron para los preferentistas unas pérdidas estimadas de 14.000 millones de euros. Algunos inversores han recuperado unos 4.000 millones a base de arbitrajes y litigios. Si hubieran sido italianos, lo hubieran recuperado todo del tirón.

Voladura controlada


  • Las diferencias entre el desguace del Popular y la liquidación de dos bancos itaianos responde en parte a la situación de cada país. En España, que acometió una gran reestructuración en 2012, la UE vio factible la solución más drástica. En Italia, con un sector mucho más frágil, se procede a una voladura lenta y controlada que, en dos años, solo ha reestructurado a entidades que suman el 3% del mercado.

  • Bruselas también contrasta el tamaño de las entidades. Veneto Banca y Popolare de Vicenza suman unos 63.000 milllones de euros en activos, menos dela mitad que el Popular. La UE considera que la entidad española comportaba un riesgo sistémico, mientras que el de los bancos del Véneto solo era un riesgo local.

  • La supuesta importancia sistémica del Popular llevó a la entidad al Mecanismo único de resolución, cuya normativa requiere la imposición de pérdidas equivalente al 8% del pasivo a los accionistas, bonisas y depósitos no asegurados de la entidad. A las dos entidades italianas, en cambio, se le han aplicado las normas sobre ayudas de Estado, menos estrictas en el reparto de cargas.

  • En los tres casos ha quedado en entredicho la supervisión, centralizada desde 2014 en el BCE. En el Popular, porque una aparente crisis de liquidez degeneró en irreparable. Y en los italianos porque ha tardado tres años en zanjar la situación.

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