El tirón del empleo se concentra en asalariados de la industria y los servicios a tiempo completo | Mi dinero

El empleo sigue creciendo como si no hubiera mañana. En el segundo trimestre del año avanzó en 375.000 personas (4.166 ocupados adicionales cada día) y en los últimos doce meses acumula un incremento de 512.300 (1.403 cada día), según los datos revelados este jueves por la Encuesta de Población Activa (EPA). En términos relativos, el avance anual es del 2,8%, prácticamente una tasa similar al avance del producto interior bruto, y coloca ya el nivel de ocupación en los 18,813 millones: 1,8 millones por encima del mínimo del primer trimestre de 2014 en el que lo dejó la crisis, y a 1,8 millones del máximo que marcó en 2008. Este ritmo de avance es incluso superior al previsto por las autoridades económicas y los expertos, que cifraban el avance del empleo para este año ligeramente por debajo del medio millón de puestos de trabajo. El alza en el segundo trimestre es del 2,03%, y del 0,9% en tasa desestacionalizada.

Con este comportamiento de la ocupación, el desempleo ha reaccionado en consecuencia, con un desempeño incluso más abultado. En los últimos doce meses el descenso es de 660.400 personas, un 14,4%, y deja el número de parados en los 3,914 millones, por debajo del umbral de los cuatro millones por vez primera desde el año 2009. En los tres meses de la primavera el descenso ha sido de 340.700 parados, nada menos que 3.785 cada día.

Con este ajuste, la tasa de paro (número de desempleados respecto al total de activos que trabajan o buscan empleo) ha descendido hasta el 17,22%, que es la media histórica de desempleo en España. Pero para calibrar correctamente este descenso hay que compararla con el 26,94% de tasa de desempleo que registró España en el primer trimestre de 2014, cuando más arreciaba la recesión.

El descenso de la tasa de desempleo en el último año ha sido de casi tres puntos, y cierra el semestre entre los hombres con un paro del 15,64% y entre las mujeres con una tasa del 19,04%. Si analizamos el colectivo de españoles y extranjeros con doble nacionalidad, la tasa de desempleo queda en el 16,35%, y la de los extranjeros no nacionalizados en el 23,65%.

El segundo trimestre tiene un componente muy estacional en la economía, con un repunte notable en el turismo. Por ello, una muy buena parte del empleo generado en los tres meses de la primavera tiene carácter temporal: nada menos que tres de cada cuatro. Pero tomando el año completo, los últimos doce meses, el empleo temporal supone solo tres de cada cinco empleos, mientras que dos son fijos.

El tirón del empleo se ha concentrado, además, entres los asalariados (502.000 de los 512.000 nuevos ocupados), y lo ha hecho en actividades como la industria (139.500 empleados más) o en los servicios (244.100), prácticamente todos ellos en el sector privado, y muy mayoritariamente empleados a tiempo completo.

De hecho, el empleo a tiempo parcial retrocede en el último año, según los datos de Estadística. Por tanto, la ocupación muestra elevada solidez y un nivel de calidad relativamente alto, únicamente ensombrecido por el avance de la temporalidad en los tres últimos meses. Los asalariados avanzan a tasas del 3,3%, muy superior al 2,8% que aumenta el empleo agregado, mientras que los trabajadores por cuenta propia crecen solo un 0,3%, con mejor comportamiento de los empleadores que los autónomos sin empleados.

El crecimiento de los puestos de trabajo en la industria en los últimos doce meses llega al 5,6%, mientras que en los servicios lo hace al 1,7%. Esta diferencia tiene su explicación en la madurez que ha alcanzado ya el sector de los servicios, con niveles de ocupación superiores a sus máximos cíclicos anteriores, y al trasvase de actividad desde la construcción a las manufacturas exportables.

No obstante, en la construcción en el último año la mejora de la ocupación no es despreciable, pues supera el 5%, aunque en términos absolutos es todavía muy modesto.

El comportamiento del empleo ha sido homogéneo por colectivos de edad en los tres últimos meses, mientras que en el año los grupos de 30 a 39 años han perdido ocupación. Por sexo, el desempleo ha sido muy similar tanto en la primavera como en los últimos doce meses.

En términos geográficos la ocupación se comportó con bastante homogeneidad. Se incrementó en todas las comunidades autónomas, con la única excepción de Castilla La Mancha, donde registró un descenso. Los avances más voluminosos se concentraron en Cataluña, Baleares y Andalucía, tres comunidades con fuerte presencia de la actividad turística.

El 13% de los padres y el 30% de los hijos

Situación familiar. La tasa de paro de las personas que son cabeza de familia en su hogar descendió en el último año desde el 16% al 13,8%, mientras que la tasa de paro de sus hijos continuó en el 30,6%; no obstante, descendió cinco puntos en el año.

Hogares. De los 18,5 millones de hogares, hay 13,38 millones en los que reside al menos un activo, y 10,1 millones con pleno empleo, 440.000 más que hace un año. Con paro pleno existen 1,27 millones hogares, 216.000 menos.

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Cinco millones de salarios no esperan al pacto y tienen ya subidas del 1,3% | Mi dinero

Algo más de la mitad de los trabajadores por cuenta ajena están a la espera de un pacto entre las cúpulas patronales y sindicales que regule las relaciones económicas en las empresas para este año. Pero la otra mitad no ha esperado y ha cerrado las condiciones remunerativas, en la mayoría de los casos, ajustadas a las condiciones económicas de cada empresa o cada sector. Consideran que la vida de las empresas en las que trabajan no puede esperar hasta agosto para disponer de unas pautas sobre las subidas salariales o la duración de la jornada. Por ello, 4,8 millones de trabajadores han firmado ya alzas de sueldo de una media del 1,3%, mientras que poco más de cinco millones de trabajadores están a la espera.

Las cúpulas de la CEOE y los sindicatos CC OO y UGT están enredadas en una discusión de propuestas salariales muy estrechas desde el mes de enero, y ahora ya se han comprometido a que el resultado final estará disponible, si lo está, en julio.

Tras muchos tiras y aflojas, la patronal empresarial, que ha defendido en los últimos años un sistema de negociación más asimétrico para que cada empresa adapte las condiciones laborales a su verdadera situación financiera, ha establecido por fin una horquilla de subidas salariales que oscila entre el 1% y el 2,5%, cuya parte alta solo puede aplicarse si existe un crecimiento apreciable de la productividad en la empresa y su plantilla.

Los sindicatos manejan otra horquilla monetariamente más exigente, que oscila entre el 1,8% y el 3%, y son partidarios de un mecanismo de aplicación general para que dé cobertura a plantillas de empresas más pequeñas que no tienen capacidad de negociación. Por ello, creen que es imprescindible un acuerdo nacional salarial, y en su defecto la aplicación aguas abajo de acuerdos sectoriales o de grupos de empresas.

La cláusula de revisión

Bajo la excusa de la irrupción de la inflación, que ha vuelto en pequeñas dosis tras varios años de desinflación generalizada, los sindicatos han planteado la resurrección de una especie de seguro para las alzas salariales que estaba muerto y supuestamente bien enterrado desde hace varios años: la cláusula de revisión salarial. La práctica de la negociación y la intencionalidad de los empresarios en los últimos años, los de la crisis, habían impuesto la desaparición de esta figura, que contribuía, además de a mantener el poder de compra de los asalariados, a cebar la propia inflación. Tal mecanismo, junto con los deslizamientos por antigüedad, suponían un apreciable sobrecoste laboral que en los últimos años se ha desconectado de la política retributiva en las empresas.

Pues bien, los sindicatos insisten ahora en recuperar una cláusula de revisión que asegure que los salarios subirán al menos lo que lo haga la inflación, aunque el alza nominal inicial de las tablas salariales en los convenios se establezca en valores inferiores. Así, para este año, con una inflación media esperada del 1,5%, UGT y CCOO plantean que en caso de aplicar la horquilla de la CEOE, debe acompañarse con una cláusula de revisión que garantice que si el IPC supera el 1,5%, todos los salarios suban con carácter retroactivo al menos en la misma cuantía.

La patronal descarta todo pacto con la resurrección de tal cláusula. Y los sindicatos contraatacan con una petición de alza por parte de la patronal de la parte baja de la banda (del 1% al 1,5%), de tal forma que funciona como si se tratase de una cláusula.

La negociación sigue, y no es aceptable un desacuerdo; pero las posiciones de la CEOE no se moverán mucho más allá de donde están, hasta el punto de quizás mover la parte baja de la horquilla una o dos décimas, según fuentes conocedoras de la negociación.

La marcha de la negociación salarial a espaldas del pacto ha regulado las condiciones para 4,79 millones de asalariados. La subida salarial media es del 1,3%, con 1,32% para los 4,44 millones de trabajadores acogidos a convenios de sector, y de un 1,1% para los 345.000 empleados con convenio de empresa. Hay que recordar que en el año 2016 para un poco menos de 10 millones de trabajadores la subida media pactada fue del 1,06%, y del 0,69% en 2015. La subida pactada para los salarios de este año es muy similar a la de 2012.

El número de empresas acogidas a convenios firmados es ahora de 659.000, y solo 1.858 tienen convenios particulares. La jornada media pactada es de 1.757,6 horas anuales, ligeramente superior a la del año pasado.

Los convenios firmados este año suben un 1,64%

Divergencia salarial. Los acuerdos retributivos firmados en los años pasados (anteriores a 2017), pero con efectos sobre las nóminas de los trabajadores de este año, recogen una subida media del 1,23%, mientras que los ratificados en este año natural (2017) contienen un alza superior: 1,64%.

La mayoría del colectivo, entre el 1% y el 2%. Del total de asalariados con convenio cerrado para este año, 3,72 millones tienen pactada una subida que se encuentra entre el 1% y el 2%. Un millón adicional de trabajadores tienen una subida firmada inferior al 1%, y solo 142.000 disfrutarán de alzas superiores al 2%; por encima del 3%, apenas 18.500 empleados por cuenta ajena.

Subidas homogéneas. No hay prácticamente diferencia alguna entre el tratamiento salarial en los convenios de empresa entre el sector público y el privado. En este la subida salarial es del 1,12% para este año, mientras que en la empresa pública es del 0,9%, aunque solo afecta a 18.000 empleados.

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La robotización generará más de dos millones de empleos en España hasta 2030 | Mi dinero

Hasta ahora, hablar de robotización o digitalización de la economía parece abocar irremediablemente a un mensaje apocalíptico en el que los titulares se centran en cuántos millones de empleos desaparecerán cuando la transformación culmine. Sin embargo, el Observatorio para el Análisis y Desarrollo Económico de Internet (ADEI), una iniciativa fruto de la colaboración entre Google, Analistas Financieros Internacionales (AFI) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante, ha elaborado un estudio que pretende ser la visión optimista de los efectos que tendrá esta revolución tecnológica.

Con una adecuada combinación de las políticas públicas necesarias, así como con la implicación de las empresas privadas, la economía española podría conseguir de aquí a 2030 crear dos millones de empleos netos. Esto será posible por el nacimiento de nuevas profesiones y la adaptación de empleos ya existentes. Y otro factor crucial. Gracias a la robotización, el PIB per cápita podría elevarse desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 en 2030, lo que supone un espectacular incremento del 37,5% en apenas 12 años.

El desglose que realiza el observatorio ADEI es el siguiente: En total, el aumento de la ocupación sería de 3,2 millones de empleos adaptados a la digitalización, a los que se sumarían otros 600.000 puestos que requieren un alto componente humano y por ello son poco susceptibles de ser desplazados por las máquinas. A esos ocupados habría que restarles 1,4 millones de empleos que se destruirán por tratarse de ocupaciones fácilmente reemplazables por robots. De cumplirse estos pronósticos, la tasa de desempleo estructural de 2030 disminuirá hasta el 7% de la población activa.

Nuevas políticas

Se trata de un enfoque mucho más positivo de todos cuantos se han realizado hasta la fecha porque pone todo el énfasis en las nuevas oportunidades que puede generar en el futuro la transformación digital.

Pero para conseguirlo, los expertos que han participado en la elaboración de este estudio insisten: hay mucho trabajo por hacer. A su juicio, se debe actuar sobre varios frentes de manera simultánea. En primer lugar, abogan por una reorientación del sistema formativo, por la creación de un potente sistema de orientación, intermediación e inclusión laboral, así como por la generación de un verdadero ecosistema innovador. Además, advierten que se ha de trabajar por promover la extensión de los beneficios de la digitalización al conjunto del tejido productivo y los consumidores, mediante la defensa de la competencia y adaptación de las regulaciones sectoriales a la realidad digital.

Con todas estas medidas es con lo que se podría conseguir que la renta o PIB per cápita se elevara desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 euros en 2030. Todo ello gracias a un aumento medio anual de la productividad del trabajo del 1,3%.

¿Qué empleos son los que crecerán en el futuro? Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), organismo dependiente de la Comisión Europea, las ocupaciones avanzadas son las que mayor potencial de crecimiento tendrán hasta 2025, además de las asociadas al sector de la hostelería y el comercio. La razón es sencilla, son las que presentan un mayor grado de complementariedad con la robotización.

El problema, según pone de manifiesto el informe, es que España parte con bastante desventaja respecto a las grandes potencias mundiales sobre el peso que tienen en el mercado laboral estas profesiones más avanzadas. “El conjunto de empleados que desempeña este tipo de ocupaciones representaba el 28,5% del total en 2016 y apenas llegaría a alcanzar el 30% en el horizonte previsto por Cedefop para 2025”. Y, sin embargo, la media de los países de referencia (EE UU, Reino Unido y Alemania) se situaría ya hoy en día en el 43% del total, casi 15 puntos porcentuales superior a la media española, y próxima al 45% del total en el año 2025.

Así, físicos, ingenieros, matemáticos, especialistas en finanzas, profesionales de las tecnologías de la información y comunicación (analistas y diseñadores de software, especialistas en bases de datos y redes informáticas, científicos de datos, entre otros) serán los profesionales que menos han de temer a la transformación digital, ya que sus tareas son más complementarias y difícilmente sustituibles por completo por las llamadas máquinas inteligentes.

Tampoco hay malas perspectivas para los trabajadores de los servicios de hostelería y restauración, cuidados personales, servicios de protección y seguridad, así como directores y gerentes. Son profesionales que desempeñan tareas “que requieren un alto componente de trabajo humano” y, por tanto, convivirán con la robotización. Las peores perspectivas se ciernen por tanto sobre los trabajos susceptibles de ser sustituidos por los robots, como son los contables, administrativos, trabajadores agrarios e industriales, operadores y montadores, así como ocupaciones elementales (personal de limpieza y peones).

Los retos pendientes

ADEI propone cómo sacar el máximo partido a la revolución.

Diagnóstico. Para saber cómo mejorar la capacitación de los trabajadores, el informe recomienda analizar quiénes están desempeñando hoy esas tareas más avanzadas. Las conclusiones son claras: predominan los menores de 45 años y varones, luego el reto es incorporar a los séniors y más mujeres.

Políticas educativas. Los expertos reclaman una transformación del sistema formativo, complementado con nuevos ciclos y cualificaciones. Para ello, piden fortalecer las habilidades STEM (Ciencias, Ingeniería, Ciencias de la Salud, Electrónica, Informática, Arquitectura y Construcción). Además, exigen potenciar la formación voluntaria y reforzar la continua durante toda la vida laboral.

Innovación y empleo. Otro de los ejes clave ha de ser la completa transformación de los servicios públicos de empleo, de forma que incentiven la recualificación de los colectivos más vulnerables. ADEI insta a impulsar los programas de innovación y estimular el emprendimiento. Las instituciones deben promocionar la competencia, eliminanado barreras regulatorias o normativas y vigilando las prácticas que obstruyen modelos de negocio innovadores.

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