El cemento repunta por el tirón de la vivienda, pero pierde competitividad para la exportación | Compañías

El alza en el consumo de cemento en España ha sorprendido a los propios fabricantes, según han reconocido esta mañana en rueda de prensa los representantes de la patronal Oficemen. La demanda registra un tirón del 11% entre enero y mayo, lo que ha motivado una actualización al alza de las estimaciones del sector, elevando la previsión de crecimiento para este año del 1% al 12,3%.

Este repunte viene de la mano de la construcción de viviendas y a pesar de que la obra pública sigue sumida en el letargo en que entró ya iniciada la dura recesión económica. “El sector no ha salido de la crisis” ha apuntado el vicepresidente de Oficemen y director general de Lafarge Holcim para España, Isidoro Miranda, “vemos con optimismo el crecimiento y la demanda esperada de 12 millones de toneladas, pero estamos muy lejos aún de los 25 millones de toneladas al año que marcarían un consumo razonable, en la media de los últimos 50 años”, ha añadido.

Al cierre del primer trimestre, un 52% del consumo procede de la obra civil, bajando desde cotas cercanas al 60% en el periodo comparable de 2016. La vivienda capta un 26% del consumo total de cemento, subiendo desde el 20%, y la edificación no residencial tiene un peso del 22%, en línea con el de hace un año.

Las cementeras urgen mayor atención a la conservación de las infraestructuras, “claramente mejorable”, según Isidoro Miranda.

“Estamos en los momentos de más baja licitación [en obra pública] desde que tenemos memoria”, ha afirmado el director general de la patronal cementera, Aniceto Zaragoza. En este contexto, el colectivo empresarial realiza “un llamamiento a la responsabilidad a Gobierno y Comunidades Autónomas para atender, especialmente, el mantenimiento de nuestras infraestructuras, claramente mejorable”, según Miranda y Zaragoza. Pese a la mejora en los últimos meses, los fabricantes de cemento están expuestos a una fuerte volatilidad en la demanda que “solo se estabilizaría con una recuperación en la inversión pública”.

La otra reclamación de Oficemen, recurrente durante toda la crisis, es la de la bajada de los precios eléctricos, partida a la que esta industria debe un 35% de sus costes variables. De hecho, el colectivo culpa de la pérdida de competitividad del sector, respecto a fabricantes de países europeos, norte de África y Asia, a la factura de la luz. Un hecho que ha desembocado en la caída en las exportaciones, colchón que ha amortiguado parcialmente el desplome del consumo local durante la crisis. Hasta el mes de mayo las ventas al exterior suman 3,7 millones de toneladas, un 7,6% por debajo de las cifras obtenidas entre enero y mayo de 2016.

España es el octavo exportador mundial de cemento, tras Vietnam, China, Irán, Emiratos Árabes, Turquía, Tailandia y Japón, y seguida por Grecia y Alemania.”Si el mercado doméstico ha caído en 40 millones de toneladas anuales, 10 millones han podido compensarse con la exportación, mitigándose el efecto de la pérdida de empleo”, ha puntualizado Isidoro Miranda, quien ha pedido medidas para bajar el coste energético en este país.

Desde Oficemen se ha llamado la atención sobre el diferencial del coste del megavatio en España frente al de Alemania: en este país se pagaban 4,6 euros más que el mercado germano en 2012 y la diferencia se ha disparado hasta los 19,7 euros en este 2017. “Hacemos un llamamiento al Gobierno: la industria precisa precios más competitivos de la electricidad y una política más clara y firme que la actual”, ha demandado el vicepresidente de Oficemen.

Otro de los retos históricos del sector es aumentar los índices de valorización de residuos, con una cota actual del 25% y el reto de alcanzar el 40% en el medio plazo en la sustitución de combustibles fósiles en las plantas: “El recurso al vertedero sigue siendo demasiado fácil en España, frente a países que imponen fuertes tasas”, defiende Aniceto Zaragoza.

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