El euríbor de las hipotecas marca otro mínimo en septiembre: ¿por qué sigue cayendo? | Mi dinero

El euríbor a 12 meses, utilizado mayoritariamente en el cálculo de las cuotas de las hipotecas variables en España, marca otro mínimo histórico mensual negativo. Y la racha de pulverizar récords por debajo del umbral del 0% dura ya más de un año (a excepción de mayo y agosto de 2016, el índice no ha parado de caer mes a mes desde que en febrero de ese año entrara en tasas negativas). La media provisional de septiembre es del -0,168% frente al -0,156% de agosto y al -0,057% de un año antes. La diferencia con respecto a hace doce meses es de -0,111 puntos.

El índice hipotecario sigue inmerso en una tendencia bajista que se inició con el recorte de los tipos oficiales de interés y, de momento, no parece encontrar suelo, pese a que a comienzos de año los analistas auguraban que el euríbor tocaría fondo en 2017. Entonces las previsiones tenían en cuenta las expectativas de subidas de tipos en Europa replicando más pronto que tarde los movimientos de la Fed en Estados Unidos. Pero el panorama ha cambiado en los últimos meses y el cambio de rumbo del euríbor hacia niveles positivos no solo no llega sino que tardará en llegar, de acuerdo con las nuevas proyecciones que baraja el mercado.

“Cuando parecía que la situación podía empezar a normalizarse y que el índice podría repuntar, la reciente apreciación del euro ha hecho que el Banco Central Europeo se replantee de nuevo el tapering, que es el comienzo del retiro de las inyecciones de liquidez por parte del BCE”, explica Gustavo Martínez, analista de XTB, que añade que en su última comparecencia Mario Draghi “ha dejado caer que continuaría con el programa de compra de deuda (QE) incluso en 2018”. Según el experto, esto significa que “el euríbor continuará cayendo por las mismas razones por las que venía cayendo: un exceso de oferta monetaria en el mercado por un lado y una facilidad de depósito marginal del -0.40% en el BCE por otro”.

La pregunta del millón entonces es: ¿cuándo dejará de caer? Y la respuesta es simple: cuando el BCE inicie el plan de retirada de estímulos que provocará una reducción de la oferta monetaria y consecuentemente un alza en los tipos de interés.

Desde Fidelity apuntan que el BCE mantendrá su postura de poner fin a la expansión monetaria de forma muy gradual y que la reducción de los estímulos cuantitativos probablemente dure todo 2018. Con o sin fortaleza del euro, otros factores de tipo más fundamental, como el pobre crecimiento de los salarios y los procesos estructurales de fondo, probablemente impidan al BCE poner fin a sus medidas no convencionales de forma rápida y limpia.

“A pesar de reconocer que la recuperación económica es mayor de lo esperado y admitir que el riesgo de deflación ya está superado, el BCE prefiere tener indicios más claros de la recuperación de la inflación antes de iniciar la normalización monetaria”, señala a Efe José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB). Destaca además que el BCE parece estar seguro sobre los beneficios de las políticas ultraexpansivas a corto plazo. “La autoridad monetaria defiende que, hasta el momento, la aplicación de estas medidas extremas ha sido muy positiva, una condición suficiente para mantenerlas. La condición necesaria es precisamente la prolongación de un escenario de baja inflación”.

En el último informe de estrategia de Bankinter correspondiente al cuarto trimestre del año, la firma recalca que “la inflación es la gran incógnita de este ciclo. A su juicio, en la zona euro se mantendrá en niveles bajos (actualmente se encuentra en el 1,5% y en el 1,2% en términos subyacentes). “Sin tensiones inflacionistas los bancos centrales no tienen ninguna presión para aplicar sus estrategias de salida, para realizar una rápida retirada de estímulos. Y eso es justo lo que estamos viendo: una gran lentitud por su parte”. Así, la entidad estima que el euríbor a doce meses terminará 2017 en el entorno del -0,15% y finalizará 2018 en el -0,03%, según su escenario central, para volver a tasas positivas en 2019.

Abaratamiento de las hipotecas

Así, en el caso que el euríbor cierre septiembre en el valor medio actual de -0,168%, para una hipoteca media de 120.000 euros a 20 años que le toque revisión anual, la rebaja en la cuota mensual será de unos 5,71 euros, lo que supone 68,5 euros al año.

Para una hipoteca media de 120.000 euros a 20 años que le toque revisión anual, la rebaja en la cuota mensual será de unos 5,71 euros

Los grandes beneficiarios son los prestatarios o tomadores que se financian o refinancian cada vez más barato. En este sentido, el analista de XTB asegura que los deudores hipotecarios pueden estar tranquilos, pues al menos durante los próximos seis meses van a continuar pagando cada vez menos.

Para determinar la evolución del euríbor en los próximos meses hay que tener en cuenta muchas variables, como el consumo y evolución de la inflación, estado de las bolsas, precio oficial del dinero, precio del petróleo. “Los bancos tienen buenos profesionales para prever como va a evolucionar el euríbor y el precio del dinero, con una hipoteca a tipo de interés variable no arriesgan ya que aumentan o suben el tipo de interés según evolucione el mercado. Sin embargo, todo cambia en las hipotecas a interés fijo, ya que se arriesgan a que el euríbor suba por encima de ese interés fijo, por lo que perderían mucho dinero si estimarán mal como evolucionará el euríbor. Por eso cuentan con profesionales que hacen previsiones y ponen el interés fijo con un margen más alto de las previsiones que hagan para no arriesgar”, explican agentes del mercado.

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“Si la inflación sigue baja mucho más tiempo, es posible que el BCE pierda credibilidad” | Mercados

Las divisas no han tenido precisamente un verano tranquilo y la escalada del euro frente al dólar cuando hace unos pocos meses se auguraba justo lo contrario mantiene alerta a los inversores. A Enrique Díaz-Alvarez, director de riesgos de Ebury, la institución financiera especializada en intercambio de divisas, le llama la atención la ausencia en los últimos tiempos de quejas sobre los mercados de divisas por parte de los bancos centrales del mundo, lo que considera “muy positivo”.

El euro supera los 1,20 dólares, máximos desde 2015, y acumula un alza del 14% este año. ¿A qué obedece este repunte?

Se debe sobre todo a la brecha que hay entre el precio que pone el mercado al alza de tipos en Estados Unidos, que ha revisado a la baja, y lo que la Fed está diciendo. El mercado ahora mismo está poniendo en precio que se acabó el ciclo de subidas de tipos en EE UU, mientras que en Europa pasa lo contrario. Con todo, pensamos que la del euro es una reacción un poco exagerada y a la que ha ayudado el hecho de que en agosto los mercados perdieran algo de liquidez. Somos un poco escépticos sobre que los niveles por encima de 1,20 dólares sean sostenibles. Y los comentarios de Draghi nos confirman este punto.

Mario Draghi ha preparado el terreno para el repliegue de los estímulos. ¿Cree que la evolución del euro puede llegar a trastocar sus planes?

No trastocar, pero desde luego sí retrasar. Para empezar a retirar los estímulos monetarios, el BCE tiene que ver la inflación cerca de su objetivo, que es justo por debajo del 2%. Ahora mismo la inflación subyacente, que es la que realmente importa, está alrededor del 1,2% y no está mostrando síntomas de subida sostenida. Lo que dirige la política monetaria del BCE son los precios y pensamos que los riesgos a corto plazo no son simétricos sino que están más bien a la baja en el euro.

La economía de la eurozona muestra solidez, con los índices de confianza en niveles máximos. ¿En qué medida es peligrosa una apreciación del euro?

El impacto de la balanza comercial sobre la economía no es tan grande porque la mayor parte del comercio exterior de los países de la eurozona son con el resto de países miembros de la Unión. Más que en el crecimiento, que en la eurozona depende sobre todo de las decisiones de inversión de las empresas, el impacto lo veremos en la inflación. La situación actual con un crecimiento relativamente fuerte entre el 2-2,5% y de creación de empleo sin que la inflación se mueva puede durar mucho tiempo. Tendríamos que ver un euro por encima de 1,30 dólares para que quizás fuera peligroso para la economía.

 Además de la pérdida de competitividad de las exportaciones, ¿qué sectores en España se verían más perjudicados?

En España, el turismo, con un especial efecto sobre el viajero británico. Pero el euro fuerte sobre todo dificulta que el BCE consiga que la economía de la zona euro llegue a los objetivos de inflación, y ya llevamos seis o siete años con la inflación subyacente muy por debajo de las metas, y si continúa así mucho más tiempo es posible que la institución llegue a perder credibilidad. Si tienes una meta y durante siete años estás muy lejos de ella, los mercados podrían cuestionar hasta qué punto Draghi se toma esa meta en serio.

¿Y qué pros destacaría?

Es un voto de confianza para el futuro de la zona euro. Parte del motivo de la subida del euro es que se han disipado las dudas que podrían quedar sobre la viabilidad de la moneda única. Las divisas en niveles cercanos a los actuales son casi un punto óptimo para el crecimiento y para la estabilidad financiera a nivel global.

¿Qué previsiones maneja para el tipo de cambio euro-dólar?

A medio plazo esperamos una caída hacia niveles de 1,15-1,14 dólares y a largo plazo pensamos que el 1,10 es su nivel de equilibrio.

¿En qué cree que han fallado los analistas que no hace tanto apostaban por la paridad del euro con el billete verde?

En nuestro caso ha sido sobrestimar la capacidad de la Administración Trump para llevar a cabo los programas de gastos de infraestructuras y recorte de impuestos que habían causado la inicial subida del dólar. No esperábamos, por decirlo de forma diplomática, el nivel de desorganización y falta de capacidad de ejecución que hemos visto por parte de los republicanos en EE UU. No esperábamos esa parálisis casi total legislativa.

El euro también ha ganado valor frente a la libra, que cotiza en mínimos de ocho años. ¿Piensa que podrían alcanzar la paridad en los próximos meses?

Lo vemos difícil. Reino Unido es casi la única zona económica grande donde la inflación está por encima de lo que desea su banco central y si continúa la caída de la libra frente al euro, o simplemente que se mantengan estos niveles bajos actuales veremos una reacción verbal del Banco de Inglaterra en su próxima reunión. Y, de no producirse un repunte, una subida de tipos incluso antes de final de año.

¿Cómo ve las valoraciones de los mercados de renta variable?

No tenemos previsiones oficiales de Bolsa, pero en general no vemos a los mercados sobrevalorados.

Las dividas en niveles cercanos a los actuales son un punto óptimo para el crecimiento y la estabilidad financiera a nivel global… Un euro ya por encima de los 1,30 dólares quizás empezaría a ser peligroso

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El reto demográfico para la banca | Compañías

Se ha escrito mucho sobre todos los retos a los que se enfrentan los bancos. Ha sido un debate recurrente desde el estallido de la crisis, pues muchos de los desafíos se centran precisamente en sus consecuencias. Como la compleja e interminable regulación y estricta supervisión desde las autoridades. Otros retos, como la elevada competencia y la digitalización del negocio financiero, suponen una nueva prueba de la resiliencia del sector. No cabe la menor duda de que los bancos superarán todos estos desafíos. Sin embargo, es cierto que hay otros factores de tipo estructural que merecen una reflexión. Y quizás uno de los más relevante es el factor demográfico.

La mayoría de países desarrollados se enfrentan a un doble riesgo en su población, de descenso a futuro y más envejecida. Este fenómeno tendrá grandes consecuencias para la sociedad y repercutirá, a su vez, en las finanzas públicas y en la sostenibilidad del sistema de pensiones. Del mismo modo los bancos, como parte de la sociedad, también se pueden ver muy afectados.

El factor demográfico conlleva, por ejemplo, tipos de interés más bajos y un aplanamiento de la curva de tipos. Es cierto que la situación actual extrema es excepcional, pero la normalización del nivel de tipos y de la pendiente de la curva probablemente quedará muy lejos de los niveles que existían antes de la crisis.

El sector bancario es consciente y busca soluciones. Por eso mira a Japón, donde el problema demográfico es ya más una realidad que una amenaza. La pérdida de peso de los bancos sobre el conjunto del sector financiero japonés, los problemas que sufren las pequeñas entidades –centradas en negocios locales– y la caída de la ratio préstamos sobre depósitos, son consecuencias directas o indirectas del efecto demográfico. En el país del Sol Naciente, el sector bancario ha asumido más riesgos, en buena parte internacionales, y ha reducido costes al mismo tiempo que ha llevado a cabo su consolidación. Todo ello con buenos resultados a corto plazo, aunque sin resolver del todo las dudas sobre el futuro.

En Europa, la debilidad estructural de los ingresos bancarios también se contempla como un verdadero reto para superar en el futuro. Sin embargo, se sigue discutiendo sobre los modelos de negocio a corto plazo y sobre la elevada morosidad acumulada durante crisis. Pero ¿y el desafío que supone la demografía para el sector? El propio presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pasó de puntillas sobre el tema durante su conferencia en Jackson Hole: “sin la ayuda de la demografía, la única forma de aumentar el crecimiento económico potencial pasa por una mejora de la productividad”. El crecimiento es clave para el negocio de los bancos.

Los datos económicos más recientes muestran una mejora inesperada del crecimiento a nivel mundial. Y Europa es su mejor exponente, tal y como muestran los indicadores adelantados que apuntan a que la recuperación es más sólida de lo esperado.

Aun así, el propio BCE duda de su sostenibilidad a medio y largo plazo. La sociedad requiere de un crecimiento potencial mayor, un crecimiento inclusivo que se reparta de forma ecuánime. Los bancos europeos, sin duda, hacen su parte para lograrlo y apuestan por fomentar una mayor inclusión financiera. El riesgo es que un exceso de regulación o una regulación mal enfocada puede dificultar este objetivo implícito que tienen las entidades de crédito europeas.

Las autoridades económicas son las que deben tomar un mayor protagonismo para aumentar el crecimiento económico potencial, favoreciendo la inversión productiva, apostando por una mayor competencia productiva y también mejorando los mecanismos para resolver insolvencias.

Tampoco deben olvidarse de fomentar una mayor apertura comercial, basada en normas comunes, tal y como defendió el presidente del BCE en Jackson Hole. Todo ello acompañado de una mayor apertura financiera y bajo una regulación adecuada. Por eso es también importante que las autoridades ponderen el riesgo de un exceso de la regulación sobre los bancos y el resto del sistema financiero.

Superada la crisis, sus consecuencias aún nos acompañan. Los bancos ahora son más resistentes y han llevado a cabo cambios importantes en su gobierno, siempre bajo un enfoque de responsabilidad social. Todo esto se ha traducido en la importante aportación que están teniendo en la recuperación económica cíclica actual. Las autoridades deben mirar a más largo plazo y tratar de combatir los riesgos estructurales, como la elevada deuda pública y el envejecimiento de la población. La clave pasa por aumentar el crecimiento potencial, el verdadero objetivo para la sociedad.

José Luis Martínez Campuzano es portavoz de la Asociación Española de Banca.

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¿Por qué al mercado le preocupan más los tipos que una guerra nuclear? | Mercados

La semana arranca sin la referencia de Wall Street que celebra la festividad del Dia del Trabajo y recogiendo los efectos del último ensayo nuclear de Corea del Norte. Y con este ya van seis. “Empieza a ser costumbre levantarse los lunes con desagradables novedades sobre Corea del Norte. Uno se plantea si no es una maniobra más de intento de desestabilización de Occidente por parte de su dictador, lanzando misiles o amenazas a los aires en el fin de semana para que los mercados cierren sus pétalos de entrada a la semana”, explica Ramón Morell, analista de ETX Capital.

Y es que la tensión geopolítica en Corea del Norte tiene un efecto claro en los mercados: suben el oro y algunas divisas como el yen japonés y caen las Bolsas. Los índices asiáticos despidieron la jornada con descensos. La Bolsa de Tokio perdió al cierre un 1% transmitiendo este pesimismo a Europa. En el Viejo Contiente, el tono negativo domina pero ninguno de los índices principales cede más del 1%.

Mientras, el oro actúa una vez más de activo refugio y se dispara y marca los niveles más altos registrados en 12 meses recuperando todas las pérdidas desde que Donald Trump se convirtió en presidente. “La incertidumbre constante sobre las intenciones de Corea del Norte con respecto a las pruebas de misiles y la respuesta de los Estados Unidos probablemente mantendrá el oro respaldado en el corto plazo. El contexto económico global mejorará el respaldo de los precios del oro hasta que la tensión geopolítica se alivie, algo que probablemente se prolongará con una actitud menos que estadista de la administración Trump a los asuntos exteriores”, explica Martin Arnold, director y estratega macroeconómico de ETF Securities.

A la hora de evaluar cuál será la consecuencia en los mercados, Juan José Fernández Figares, de Link Securities. explica que “nadie entiende cual es la estrategia del régimen y hasta dónde está dispuesto a llegar”. El experto considera que estamos hablando de un conflicto nuclear, algo que desde la II Guerra Mundial no se ha dado y añade que el “factor corea” reaparecerá en los mercados de vez en cuando, condicionando su comportamiento ya que provocará huidas hacia activos refugio como los vividos hoy.

“A medio plazo todo va a depender de lo qué finalmente ocurra. Se me hace muy difícil creer que va a estallar un conflicto nuclear, pero con Corea del Norte por medio nunca se sabe. Si finalmente estalla sería catastrófico para los mercados”, añade Fernández-Figares.

Por su parte, desde Renta 4 lanzan un mensaje de tranquilidad. “La tensión geopolítica en torno a Corea del Norte aparece y desaparece con enorme facilidad”, explican. A pesar del aumento de la volatilidad cuando la tensión crece tras cada ensayo de misiles coreanos, “lo cierto es que los mercados financieros no han dado ninguna probabilidad al estallido de un conflicto bélico”.

Reunión del BCE el jueves

Septiembre arranca con una cita muy importante  para los mercados. Se trata de la reunión del BCE que tendrá lugar el próximo jueves y en el que se espera con expectación el mensaje que el presidente de la autoridad monetaria, Mario Draghi, tenga que lanzar a los mercados.

“Si no sucede nada más con Corea del Norte, enseguida el mercado girará la atención hacia la reunión del BCE del jueves”, explican los analistas de Bankinter. “Veremos si Draghi anuncia el tapering (inicio de retirada de estímulos monetarios, recortando los volúmenes mensuales de compra de deuda a partir de enero 2018, desde los 60.000 millones de euros actuales)”, explican en Renta 4.

La firma de análisis no descarta que, dada la fortaleza del euro, que sube un 13% en 2017 y marcando máximos de dos años y medio, que el BCE opte por reducir sus estimaciones de inflación y ofrecer un discurso algo acomodaticio.

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El euro a casi 1,2 dólares presiona a Draghi para que mantenga los estímulos | Mercados

Respiro en las divisas y en las Bolsas, con la corrección del euro, que se apea ligeramente de sus máximos frente al dólar desde enero de 2015. El martes traspasó las 1,2 unidades del billete verde; ayer, se situaba incluso por debajo de las 1,9. “No se puede dudar de la tendencia alcista de los últimos meses (que coincide con la bajista de las Bolsas europeas), pero quizá hayamos asistido al techo de este rally”, señalan desde Unicorp Patrimonio.

Es el turno del BCE y de su presidente, Mario Draghi, al que le tocará maniobrar para evitar que todos los avances de la zona euro se vayan al traste. En la reunión del 20 de julio, algunos de los consejeros del Banco Central pusieron el grito en el cielo ante una moneda única tan fuerte. Temen que las expectativas de inflación, de crecimiento y exportación se vean seriamente dañadas.

ING anticipa que el BCE reducirá su previsión de inflación para 2018 y 2019, desde los actuales niveles del 1,3% y del 1,6%, respectivamente. Esto añadirá presión sobre el programa de estímulos (tapering, en la jerga), pues su paulatina retirada a partir de enero de 2018 tendría como consecuencia teórica un repunte adicional de la moneda europea frente al dólar. Y esto provocaría la entrada en un círculo vicioso.

Los expertos del banco holandés consideran que los eventuales anuncios de una retirada de estímulos serán extremadamente suaves (dovish, en la jerga). Es más, añaden que la única fórmula de frenar la escalada del euro es dar un puñetazo en el mercado de divisas y que el BCE anuncie claramente que aplaza la retirada de estímulos. Sin embargo, estiman que esto es complicado, debido a la escasez de bonos que pueden comprarse. A cierre de julio, el BCE tenía en su balance dos billones de euros en diferentes activos.

El mercado todavía confía en que el 7 de septiembre Draghi comience a dar pistas, aunque algunos expertos empiezan a señalar, tras del mutismo del que hizo gala en el cónclave anual de Jackson Hole el pasado fin de semana, que quizá no diga nada relevante hasta la reunión del 26 de octubre.

En Deustche Bank prevén que la fortaleza del euro continuará a corto plazo, “sobre todo si el BCE anuncia el tapering en una de sus próximas reuniones”. Las adquisiciones están en 60.000 millones de euros mensuales, y el mercado, al menos hasta hace muy poco tiempo, consideraba que se reducirían a 40.000 millones en el primer semestre de 2018 y a 20.000 millones en el segundo. La escalada del euro, aunque todavía se sitúa lejos de sus máximos históricos en el entorno de los 1,6 dólares de abril de 2008, puede cambiar el futuro este punto.

Es cierto que no solo la política de los bancos centrales determina lo que ocurre en las divisas. Las tensiones entre EE UU y Corea del Norte y la posición de Trump sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte también han contribuido a debilitar al dólar frente al euro, según Victoria Torre, responsable de análisis de SelfBank. La incapacidad de Trump de llevar a cabo sus promesas también daña al billete verde.

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Las cinco claves que los inversores deben tener en cuenta al volver al mercado | Mercados

El retorno de la actividad tras el parón estival está cargado de referencias que podrían suponer un foco de incertidumbre de cara a los próximos meses y que servirán de catalizadores para los mercados de renta variable y fija. El rumbo de las políticas monetarias que adopten tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de EE UU marcaran los movimientos de la recta final de curso. Su impacto en el comportamiento de las divisas, en especial del euro y del dólar, así como en la rentabilidad de la deuda y en el sector bancario, será escrutado al detalle a lo largo de las próximas semanas por los analistas. 

1 Atención al BCE y a la Fed

Los mercados estarán en los últimos meses del año bajo la batuta de los bancos centrales. Tras la clásica cumbre anual de Jackson Hole en la que ni Janet Yellen ni Mario Draghi quisieron adelantar cuáles serán sus próximos pasos en política monetaria, la atención pasa ahora por las próximas reuniones de las instituciones.

El jueves 7 tendrá lugar la cita del Banco Central Europeo, mientras que la Fed celebra su reunión los días 19 y 20. Unas fechas en las que el mercado espera, ahora sí, conocer si habrá una nueva subida de tipos en Estados Unidos este año, cuándo comenzará Yellen a reducir el balance de deuda de la Fed y en qué momento Draghi dará el pistoletazo para el inicio de reducción de las compras de deuda del BCE.

Draghi no ha querido este año dar pistas en Jackson Hole sobre la estrategia a seguir por el BCE si bien ya adelantó en julio que a la vuelta del verano revisaría su estrategia de política monetaria hacia un entorno de normalización. La mayoría de las casas de análisis prevén que la reducción de las compras de deuda se anuncie en otoño pero que arranque en 2018. Queda pendiente saber la cuantía -en la actualidad la institución compra cada mes 60.000 millones de euros- y algunos analistas ya ven más factible que las pistas lleguen en octubre y no en septiembre.

Para una eventual subida de tipos en la zona euro, habrá que esperar para finales de 2018 o principios de 2019. Si bien, firmas como Pimco apuntan a que estos seguirán bajos por tiempo indefinido en todo el planeta. En EE UU, el mercado espera que la Fed ponga sobre la mesa en las próximas semanas el calendario de la reducción de deuda en balance, toda vez que los futuros descuentan ya que no habrá más subidas de tipos este año.

 2 Escalada del euro

La fortaleza del euro frente al dólar comienza ya a verse con preocupación. El BCE ya reconoció en las actas de la reunión de julio que era “primordial en este momento evitar mandar mensajes que pudieran tender a una sobreinterpretación y pudieran resultar prematuras”, visto el efecto que tuvieron en la moneda europea las palabras pronunciadas por Draghi en Sintra en junio. La divisa se anota una revalorización del 13% en lo que va de año frente al dólar y se sitúa cerca de máximos desde enero de 2015, en torno a las 1,20 unidades de billete verde. Unos niveles que empiezan a verse como un posible lastre para la recuperación económica de la zona euro por el efecto negativo que podrían tener en las exportaciones: la libra está en su nivel más bajo frente al euro desde hace ocho años. La debilidad del dólar es un factor más en la fortaleza de la moneda europea. 

El dólar, que se vio impulsado por la victoria de Trump a su máximo desde diciembre de 2002, por debajo de 1,06 unidades por euro, ha ido retrayéndose ante las dudas sobre la puesta en marcha de medidas por parte del Ejecutivo. Además, el Congreso de EE UU debe aprobar antes del día 30 la ley sobre el techo de gasto público que evite el cierre del Gobierno, unas negociaciones que se realizarán bajo la amenaza del presidente de “cerrar” la Administración si no se da luz verde a una ley de gasto que dé financiación para el muro con México. 

3 El ‘brexit’ agota plazos

La negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea prosiguen pero los avances son escuetos. Esta semana los representantes de Bruselas y Londres se han vuelto a reunir tras la vuelta de las vacaciones para intentar avanzar en los principales escollos.

Pero cada vez está más cerca la reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea del 19 y 20 de octubre que se presuponía como decisiva para pasar a la segunda fase de las negociaciones, es decir, en qué consistirá la relación comercial tras la consumación de la salida, algo que Reino Unido quiere poner sobre la mesa ya.

Por lo pronto, las grandes incógnitas siguen estando presentes si bien, como la de la factura que tendrá que pagar Reino Unido –cifrada entre 60.000 y 100.000 millones de euros- y sobre la que Boris Johnson, el ministro británico de Asuntos Exteriores, ha asegurado que se pagará pero “ni un penique más” de lo que Londres crea que es su obligación.

“Reino Unido no pagará ni un penique más ni un penique menos de lo que el Gobierno cree que son sus obligaciones legales con la Unión Europea cuando abandone el bloque”

Boris Johnson, ministro de Exteriores británico

 4 Elecciones en Europa

Tras unos meses de incertidumbre política con los comicios de Francia y Holanda como protagonistas, el 24 de septiembre tendrán lugar las elecciones federales de Alemania. El bloque conservador de Merkel lidera las encuestas por delante de los socialdemócratas (SPD) de Martin Schulz, al que aventaja por 17 puntos. Un resultado que de mantenerse la ratificaría en el eje del poder de la UE junto a Macron. Y ello, tras el acoso de los últimos meses de Donald Trump. Ya para 2018 se esperan las elecciones italianas. Unos comicios que podrían ser el resurgir del ex primer ministro Silvio Berlusconi, quien fue apartado del poder en 2011 y que ha provocado ya temblores en los mercados de deuda con sus comentarios sobre la conveniencia de poner en marcha una moneda paralela al euro en Italia.

 4 La OPEP busca su hueco

El regreso, y con fuerza, del fracking está tensionado desde hace meses al barril de petróleo y chocando con los intentos de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de presionar al alza el precio del oro negro. El barril de Brent se sitúa un 9% por debajo de los máximos del año y cotiza en los 52 dólares a la espera de la próxima cita de la OPEP, próximo 22 de noviembre, en la que los países miembros intentarán buscar nuevas opciones para equilibrar el mercado. 

5 El desafío catalán

La agenda española de los próximos meses está marcada por el desafío secesionista de Cataluña, con la consulta prevista para el 1 de octubre. Por otro lado, el Gobierno prevé revisar al alza, una vez más, el cuadro macro. 

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Pimco: los tipos en todo el planeta seguirán por los suelos por tiempo indefinido | Mercados

Pimco, una de las mayores gestoras del mundo con 1,5 billones de dólares (1,26 billones de dólares) de patrimonio, una gran parte en activos de renta fija, ha publicado un informe en el que refleja sus perspectivas para la asignación de activos en la recta final del año vigente.

En el entorno actual, en el que los mercados se ven obligados a enfrentarse a una incertidumbre política y económica, la tensión política, junto al mantenimiento de bajos tipos que prevé –un escenario denominado Nueva Neutral– suponen un periodo bastante delicado para los inversores.

La expresión Nueva Neutral aúna una nueva coyuntura, en la que los tipos oficiales serán inferiores a los que prevalecían hasta el inicio de la crisis financiera en EE UU. La previsión de Pimco avanza que el precio del dinero continuará en mínimos en todo el planeta de manera indefinida, lo que se consolidará como la norma.

Si antes de la crisis financiera el tipo de interés en EE UU oscilaba alrededor de un 1,5% por encima de la inflación, ahora Pimco prevé que los próximos tres años continúe manteniéndose más cerca del 0%, sin volver a alcanzar el 1,5% histórico.

‘Nueva Neutral’, el valor de los tipos de interés en mínimos

  • Los principales bancos centrales, entre ellos la Fed (Reserva Federal) operan en una coyuntura de Nueva Neutral, que supone que los tipos de interés medios se mantienen muy por debajo de los que había entablecidos antes de la crisis económica.
  • Si el valor de los tipos de interés anterior a la crisis se fijaba aproximadamente un 1,5% por encima de la inflación, este ahora está quedará establecido alrededor del 0%.
  • El Banco Central Europeo (BCE) también operará bajo la Nueva Neutral con un desfase de dos años de diferencia frente a la Fed, según augura Pimco.

Eso sí, Pimco apunta que la Reserva Federal (Fed) normalizará el balance. Dejará de invertir los vencimientos de la cartera de bonos que fue recopilando en los años en que desplegó su política de estímulos, desde finales de 2008 hasta noviembre de 2014. La Fed mantiene ahora un balance de unos 4,5 billones de dólares (alrededor de 3,8 billones de euros).

La gestora afirma que los bonos del Tesoro estadounidenses se consolidan como activos interesantes, debido a que los tipos se mantendrán estables.

Pimco apuesta así por la deuda estadounidense, pues considera los bonos soberanos británicos y japoneses excesivamente caros. Añade también que los bonos de los países de la periferia europea (entre ellos, los española, que a 10 años pagan en torno a un 1,5%), si no cuentan con el apoyo de las compras del BCE –de 60.000 millones de euros mensuales hasta finales de año–, presentarían riesgos. Por otro lado, la firma apuesta por Europa en lo relativo a la renta variable. Anticipa un crecimiento superior a la media en la región. “Mostramos una actitud moderadamente favorable sobre la renta variable europea y contamos con una modesta asignación positiva a los mercados emergentes”, señala. En contraposición, infrapondera la Bolsa estadounidense, aunque la firma tiene en cuenta que los posibles cambios en la política fiscal y la legislación del país norteamericano podrían respaldar las compañías dedicadas al mercado interno.

La gestora presidida por Jay Jacobs es positiva con la deuda protegida frente a la inflación. Defienden su valor, pues los mercados infravaloran el riesgo de inflación en EE UU.

Pimco, por último, avisa de la dificultad de hacer previsiones en el entorno actual, en el que la incertidumbre es la norma. Estos riesgos se sustentan en el avance de la economía mundial sin un seguro claro frente a una futura recesión, la ruptura del equilibrio geopolítico y el incierto desarrollo de la economía china.

 Las valoraciones, la construcción de las carteras y la diversificación serán los puntos clave para las próximas previsiones de los activos mundiales, sentencia Pimco.

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Draghi anima en el primer Jackson Hole de la era Trump a “resistir los impulsos proteccionistas” | Economa

El gobernador del Banco de Japn, Haruhiko Kuroda, la presidenta de la FED, Janet Yellen, y el presidente del BCE, Mario Draghi, en Jackson Hole

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¿Cuánto puede apreciarse aún el euro antes de ser un problema para Draghi? | Mercados

Mario Draghi tendrá que andarse con pies de plomo durante su intervención del viernes en el foro de Jackson Hole, la cita que acoge a las grandes figuras de los bancos centrales y sobre la que los inversores ponen estos días toda su atención. El mercado ya asume que el presidente del BCE no dará grandes pistas en su discurso de mañana sobre cómo abordará la reducción de las compras de deuda. Y tiene buenas razones para hacerlo, puesto que Draghi hablará bajo la creciente presión que supone la apreciación del euro, que ya es objeto de debate en el consejo de gobierno del BCE –como revelaron las actas de la reunión de julio– y cuya fortaleza podría llegar a trastocar las previsiones de inflación, base para la toma de decisiones de política monetaria.

Un mensaje que apuntara con claridad a la reducción de las compras de deuda y al repliegue de los estímulos sería detonante para nuevas subidas del euro, en perjuicio de la inflación, y también para alzas de la rentabilidad de la deuda. Tal fue la reacción tras el discurso de Draghi en Sintra a finales de junio, que el propio BCE intentó suavizar días después. El euro se ha asentado en las proximidades de los 1,18 dólares, máximos de 2015, y el mercado lo sitúa más allá de los 1,20 dólares para el próximo año, según señalan desde BofA Merrill Lynch. “Los banqueros centrales podrían emplear Jackson Hole para calmar al mercado tras la robusta reacción de Sintra o retener información para evitar cualquier tipo de reacción”, explica David A. Meier, economista de Julius Baer.

Sobre la cotización del euro pesa además otro elemento que escapa al control de Draghi: el ritmo de subida de tipos en EE UU. La expectativa de una tercera alza este año se ha enfriado a la vista de los últimos datos de inflación en Estados Unidos, lo que también ha contribuido a reforzar el euro.

A esto se suman además las crecientes dudas de los inversores sobre la capacidad de Donald Trump de sacar adelante su reforma fiscal y el conjunto de medidas de estímulo económico, lo que tampoco favorece el avance del dólar. El mensaje que lance Janet Yellen en su intervención del viernes en Jackson Hole será clave para establecer el terreno de juego para el cruce del euro con el billete verde. De hecho, los expertos apuntan a la importancia de que Yellen y Draghi den una idea de cierta coordinación, que no abra aún más la brecha entre EE UU y la zona euro en sus niveles de tipos de interés y en la velocidad de retirada de estímulos.

“Es importante que el alza del euro no se deba a decisiones de la Fed, como una nueva subida de tipos este año”, apunta Víctor Echevarría, de AFI, que recuerda que una apreciación del euro debida a la mejora de los fundamentales de la economía no es motivo para que descarrile la recuperación. “El repunte del 11% visto en el euro desde abril podría llevar a revisar a la baja las previsiones de inflación del BCE”, añade Echevarría, que aun así afirma que Draghi se verá presionado para reducir las compras de deuda en 2018 ante la creciente escasez de activos disponibles en el mercado, de acuerdo con los límites marcados para su adquisición. “No quedará más remedio, otra cuestión es que la rebaja de compras se aborde también por la mejora económica”, señalan desde AFI, donde ven al euro en el entorno de los 1,19 ó 1,20 dólares en los próximos meses. En Julius Baer apuntan que “los precios de la zona euro no han subido aún lo bastante como para justificar un endurecimiento inmediato de la política económica”. 

En opinión de Daniel García, analista de XTB, “un euro en niveles de entre 1,17 y 1,24 dólares sería sostenible para el BCE”, sin que la fortaleza del euro fuera por sí sola detonante para prolongar los estímulos.  Para Manuel Ortiz-Olave, jefe de analistas de Monex Europe para España, “el euro aún tiene recorrido antes de poder plantear un escenario que se pueda denominar perjudicial para la economía. Todo depende del ritmo de apreciación, ya que el problema no es el nivel sino el shock de volatilidad. En este sentido, una apreciación paulatina pero constante del euro permite a las empresas reaccionar más adecuadamente”.

Aun así, como advierten en Deutsche Bank, “la incertidumbre sobre las perspectivas de inflación y el alza del euro podrían frenar las señales para un repliegue o para alzas de tipos por ahora”.

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Saltan las alarmas en el BCE por la escalada del euro: duda si aumentar los estímulos | Mercados

No solo no hablaron de reducir las compras de deuda, actualmente en 60.000 millones de euros mensuales, sino que los consejeros del BCE plantearon en su última reunión sobre política monetaria la posibilidad de elevar la cuantía de los estímulos si el panorama se vuelve menos favorable. Este fue uno de las temas tratados en la reunión del Banco Central pilotado por Mario Draghi de los pasado 19 y 20 de julio, según las actas publicadas el jueves. 

Draghi y su equipo discutieron sobre el mercado de divisas y la escalada del euro, que en esas fechas se situaba por encima de los 1,18 dólares, en entorno de máximos de dos años y medio, y que había dañado la economía europea en determinados aspectos. Los consejeros están preocupados por si la escalada de la divisa continúa en el futuro; esto pasaría factura a las expectativas de inflación, al tiempo que reduciría la capacidad exportadora de los países de la zona euro.

El consejo del BCE se mostró preocupado por el impacto en el mercado sobre sus deliberaciones respecto el programa de estímulos. Así, determinaron que será en el otoño, previsiblemente en su reunión de los días 6 y 7 de septiembre, cuando comiencen a debatir en serio sobre estos temas. Eso sí, la mayoría de los consejeros considera que todavía es necesaria una política monetaria laxa y las medidas excepcionales. No menciona a nadie en el comunicado, pero el jefe del Bundesbank, el alemán Jens Weidmann, probablemente fue uno de los críticos con la actual estrategia.

Otro mensaje extremadamente claro es que los tipos de interés en el 0% seguirán así por un amplio periodo de tiempo y bastante más allá de la fecha en que finalicen las compras de deuda. Sobre estas medidas de estimulo, se ratificaron, después de evaluar la posibilidad de elevarlas en importe o duración, en mantenerlas al menos hasta finales del presente ejercicio.

En Renta 4, consideran que las subidas de tipos en la zona euro no llegarán hasta el segundo semestre de 2019, aunque sí ven posible que se eleve el tipo de interés de la facilidad de depósito, actualmente en el –0,4% “con el fin de ir reduciendo las distorsiones provocadas por una política monetaria ultralaxa”. A su juicio, la aceleración económica, con un crecimiento del PIB de la zona euro del 0,6% en el segundo trimestre, no justifica que se sigan con todas las medidas excepcionales.

El euro, tras conocerse las actas, continúa con las caídas y se cambia por debajo de los 1,17 dólares después de que ayer se fortaleciera y volviera a rondar sus máximos desde enero de 2015 en las 1,18 unidades del billete verde, después de conocer que la Reserva Federal de Estados Unidos también está preocupada por la debilidad de la inflación. Janet Yellen previsiblemente dejará los tipos entre el 1% y el 1,25% hasta final de año, al aplazar una subida adicional, después de las dos efectuadas este año, en marzo y junio.

Manuel Ortiz Olave, jefe de analistas de Monex Europe para España, señala que hay tres claves en las minutas. La primera es que el crecimiento económico de la zona euro está independizándose del grado actual de política monetaria. La segunda es que la expansión económica actual, si se mantiene, apoyaría el retorno al objetivo de inflación. Y la tercera es que el BCE reconoce la importancia de los cambios de tono en los comunicados oficiales, indicando que el BCE no debería posponer el ajuste de los objetivos de cara a un posible cambio en la estrategia de política monetaria si se quieren evitar shocks de volatilidad cuando estos ajustes sean completamente necesarios.

El experto concluye que el BCE certifica que la evolución económica de la zona euro es positiva, que esta evolución apoya el retorno de la inflación al objetivo en el medio plazo, y que los cambios de tono de los comunicados del BCE son cada vez más influyentes en los mercados financieros – reflejando la necesidad de encontrar un balance entre la justificación de la política monetaria actual y el reconocimiento de la mejora económica de la zona euro.

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