Bruselas celebra el nacimiento de un gigante europeo de las autopistas | Compañías

Luz verde oficial, definitiva y sin condiciones de la Comisión Europea a la compra de la compañía española de autopistas Abertis por parte de su rival italiana Atlantia. Tras una revisión del expediente, la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, ha concluido que la operación no plantea problemas porque “el mercado europeo de las concesiones de autopistas seguirá siendo competitivo”.

Vestager no oculta su satisfacción por el hecho de que la operación pueda suponer el nacimiento de un gigante europeo en un sector con claras implicaciones transfronterizas para la futura gestión de los sistemas de peaje en las redes europeas.

“Juntas, Atlantia y Abertis serían las mayores empresas gestoras de autopistas de peaje, no solo de Europa sino del mundo”, destaca la comisaria danesa en el comunicado oficial sobre la autorización.

En Europa existen 63.200 kilómetros de carreteras con peaje y un tercio (22.000 kilómetros) están gestionados por operadores privados, según datos facilitados por Abertis. Pero a tendencia general apunta hacia un sistema de peaje en la sombra, incluso en las carreteras convencionales, que garantice la fluidez del tráfico y el principio de que “quien contamina, paga”, con recargo en función del tipo de vehículo y de los kilómetros recorridos. En ese contexto, los operadores de servicios de peaje electrónico contarán con una importante oportunidad de negocio.

Tanto Abertis como Atlantia están bien situadas en ese mercado. Abertis gestiona más de 1.7000 kilómetros de autopistas en España y más de 2.000 kilómetros en Francia. Su presencia es menor en Italia, con poco más de 200 kilómetros. Pero Atlantia gestiona en el país transalpino el potente sistema de peaje Telepass y su principal accionista, Edizione, controla también Autogrill, uno de los principales gestores europeos de áreas de servicio en autopistas.

A pesar de la potencia de las dos empresas, la fusión ha logrado pasar el tamiz de la dirección general de Competencia sin ningún problema. El departamento de Vestager ha comprobado que “el solapamiento geográfico entre las redes de Atlantia y Abertis es muy limitado”. Competencia, además, considera que existen otros grandes operadores con capacidad para plantar cara al nuevo gigante. Y en cualquier caso, según la CE, la concesión de autopistas es un mercado muy regulado, lo que permitiría a las autoridades nacionales intervenir si detectan que el nuevo operador estrangula la competentica o eleva desproporcionadamente los precios.

El plazo de aceptación de la opa, que fue autorizada este lunes por la CNMV, se extiende hasta el próximo 24 de octubre. El consejo de administración de Abertis deberá pronunciarse las próximas semanas sobre la oferta de Atlantia.

Mientras tanto, el grupo constructor ACS, que ha reconocido su interés por Abertis, tiene de plazo hasta el próximo jueves para presentar un opa competidora.El consejo de Hochtief, su filial alemana, se reune el próximo miércoles para abodar una contraopa, a través e una ampliación de capital. Por su parte, Atlantia está preparada para elevar su oferta por Abertis hasta 18 euros por acción si hiciera falta, como informó CincoDías. La oferta presentada, valoraba Abertis en 17.000 millones de euros (cerca de 17 euros por acción).

El regulador chileno 
El regulador en materia de competencia en Chile, denominado Fiscalía Nacional Económica (FNE), ha autorizado la opa de Atlantia sobre Abertis, según una comunicación remitida a la CNMV, Al formalizar su opa sobre Abertis, a mediados de junio, Atlantia ya informó de que debía obtener el visto bueno de diversos reguladores nacionales, entre ellos el de Chile.

Y es que Atlantia controla en ese país la Ruta 5 Sur entre Río Bueno y Puerto Montt y, mediante el grupo Costanera SpA -sociedad de la que controla un 50,01% del capital- las siguientes utopistas: Costanera Norte, Vespucio Sur, Acceso Nororiente a Santiago, acceso al aeropuerto Arturo Merino Benítez, y Autopista Litoral Central. Por su parte, Abertis controla en Chile la Ruta 68, entre Santiago y Valparaíso, y la Ruta 78, entre otras.

 

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EE UU será un rival fiscal mayor para Europa que Amazon o Apple | Compañías

La zarina antitrust europea Margrethe Vestager está cerrando las lagunas fiscales, la mitad de la batalla tributaria. La otra mitad –igualar los impuestos a nivel mundial– puede que esté fuera de su alcance.

Vestager ordenó ayer a Luxemburgo recaudar 250 millones de Amazon, diciendo que una decisión de 2003 había permitido al gigante evitar los impuestos que debería haber pagado por tres cuartas partes del beneficio obtenido con las ventas en la UE. Irónicamente, Jean-Claude Juncker, ahora presidente de la Comisión Europea, era entonces primer ministro del país. Amazon está valorando apelar, y Luxemburgo está en desacuerdo con la decisión.

Sin embargo, es otro hito en la cruzada de Europa contra lo que percibe como evasión de impuestos; y va bastante bien. Es cierto que a Irlanda parece estar costándole recaudar 13.000 millones de Apple, pero la decisión de Vestager de remitir al país a los tribunales europeos debería ayudar a acelerar las cosas. Más importante aún, algunos de los métodos de evasión fiscal más clamorosos son ahora más difíciles de realizar, tanto en Irlanda como en Luxemburgo, tras varias reformas legales.

La siguiente fase del impulso europeo en materia de impuestos corporativos se enfrenta a un enemigo mucho mayor: EE UU. El mes pasado la Comisión expuso el desafío que supone fiscalizar a los gigantes de la tecnología usando reglas diseñadas para empresas físicas. Los pagos se deben realizar en los países donde las empresas se consideran “permanentemente establecidas”. Dado que las tecnológicas pueden prestar servicios online con poca o ninguna presencia física, Bruselas estima que pagan en la práctica impuestos a la UE equivalentes a la mitad de lo que pagan sus pares no digitales.

Una solución lógica es ajustar las reglas para incluir la presencia comercial, algo en lo que está trabajando la OCDE. Eso, sin embargo, afectaría a los impuestos que teóricamente deberían pagar en EE UU. Los movimientos para cambiar el régimen fiscal de aquel país vuelven el asunto confuso en cualquier caso. Pero es difícil imaginar que Donald Trump firme un acuerdo en el que Europa gane lo que pierde EE UU.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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La multa a Google es más moral que económica | Compañías

Tras fracasar en la creación de sus gigantes de internet, Europa está imponiendo restricciones al comportamiento de las empresas. Los 2.400 millones de multa a Google de Margrethe Vestager son un ejemplo de pensamiento creativo en la competición digital y enfadarán a Silicon Valley.

La Comisión Europea afirma que Google usó su dominio en la búsqueda online para favorecer su comparador de precios, mientras que sus rivales fueron relegados a puestos inferiores en los resultados. Y esto importa, pues como señala la CE, el 95% de los clics se realizan en la primera página, mientras que los primeros de la segunda solo reciben el 1%. Esto lleva a la caída del trafico para los competidores y a menos opciones e innovación para los consumidores.

Google puede resistir la multa –equivale a menos de medio punto porcentual de sus 666.000 millones de dólares de capitalización de mercado. La norma es más difícil de soportar. Hasta ahora, se entendía que las compañías con posiciones dominantes podían favorecer sus servicios si había otras opciones. A la mayoría de los consumidores les gusta el resultado. Imagine buscar una dirección en Google y no encontrar un mapa, sino una amplia selección de proveedores de mapas.

La nueva resolución da la vuelta a esta teoría lo que puede llevar a demandas regulatorias por acciones en otras áreas como el posicionamiento geográfico, la información de vuelos o la búsqueda local. Mientras tanto, la CE ha dejado a Google decidir cómo hacer las cosas correctamente. Si su solución no está a la altura, podría multarla con hasta el 5% de los beneficios diarios de la filial Alphabet –a unos 15 millones de dólares al día. Ahí es donde el coste y la acritud podría aumentar.

Vetager ya había mostrado una tendencia creativa –sobre todo cuando usó los acuerdos fiscales de Apple con Irlanda como prueba de comportamientos anticompetitivos. Ahora, como entonces, el resultado puede suponer desacuerdos políticos y palabras de enfado de las tecnológicas. Pero si Google, Facebook y Uber evolucionan, también debería hacerlo la regulación de estas. El cambio que estos gigantes se van a encontrar ya no será de un solo sentido.

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Bruselas multa a Google con 2.420 millones y le exige un cambio de modelo de negocio | Compañías

2.420 millones de euros. La cifra está destinada a aparecer durante mucho tiempo en la primera pantalla de resultados cada vez que alguien busque en Google el ránking de multas de la Comisión Europea. Y por desgracia para el buscador por excelencia, su nombre aparecerá ligado a una sanción que hace añicos los récords anteriores del organismo comunitario.

La comisaria europea de Competencia, la liberal Margrethe Vestager, ha pulverizado con la multa a Google de 2.420 millones de euros la marca anterior, lograda por Neelie Kroes con una sanción de 1.060 millones de euros a Intel, otra compañía estadounidense del sector tecnológico. Entonces como ahora, la acusación es de abuso de posición dominante a dos empresas líderes en sus respectivos mercados.

Las cuentas de Google (facturó 90.000 millones de euros en 2016) no van a temblar con el histórico castigo de la Comisión Europea. Pero su modelo de expansión puede verse en peligro si Bruselas cumple su amenaza de extender las condiciones exigidas hoy en la comparación de precios a otras áreas de actividad de la compañía como telefonía móvil y publicidad.

Vestager se muestra dispuesta a “vigilar muy estrechamente” a la multinacional para evitar que su poderío en las búsquedas por internet se traduzca en el control de otros negocios virtuales (existentes o por aparecer). Una limitación que hasta ahora no tenía y que ha aprovechado para extender sus tentáculos a negocios que no controlaba con anterioridad. 

145 millones para España

Las multas de la dirección general de Competencia se destinan a reducir la aportación nacional al presupuesto general de la UE. La sanción a Google supone el 1,6% del presupuesto actual y supondrá un ahorro para todos los socios. En el caso de España, el ingreso de Google podría traducirse en un ahorro de unos 145 millones de euros. Pero como para el resto de socios, sólo se materializará si la compañía no recurre o si el Tribunal de la UE confirma la sanción en caso de recurso. Paciencia.

La Comisión considera probado que la multinacional estadounidense ha abusado de su dominio casi absoluto en el mercado europeo de las búsquedas en internet para apoderarse también del mercado de comparación de precios online (un servicio llamado Google Shopping).

La estrategia de Google es tan pragmática como ilegal, según la CE. El buscador, con independencia del resultado que arroje su algoritmo de búsqueda, coloca sistemáticamente sus primeros servicios en la primera pantalla de resultados. Y, por si acaso algún internauta se digna mirar hacia abajo, relega hasta la cuarta pantalla o más allá las ofertas de sus competidores.

La consecuencia, detalla la CE, es fulminante. Algunos comparadores de precios que antes podían competir vieron caer sus visitas en más de un 90%, según los datos recabados por el departamento de Competencia de Vestager, que asegura haber analizado 1.700 millones de búsquedas. Algunos de los rivales de Google se adaptaron para intentar sobrevivir a las prácticas ilegales del gigante. Otros, simplemente echaron la persiana digital y abandonaron el mercado.

Bruselas exige que la compañía ponga fin a sus prácticas ilegales en un plazo de 90 días, so pena de otra sanción diaria de hasta el 5% de su facturación mundial, lo que podía traducirse, en un a multa diaria de hasta 12 millones de euros.

Google discrepa

Google anunció de manera inmediata que se reserva el derecho a impugnar la decisión de Vestager ante el Tribunal de Justicia europeo, una vía judicial que también emprendieron Microsoft (por una multa inicial de 497 millones) e Intel, pero que en esos casos solo sirvió para revalidar las acusaciones de la CE.

El buscador asegura que “estamos respetuosamente en desacuerdo con las conclusiones anunciadas hoy martes por la Comisión”. Y niega que su servicio de comparación de precios haya arrasado en el mercado y pone como ejemplo el éxito de los servicios similares ofrecidos por Amazon o eBay.

Los defensores de Google acusan a la Comisión de no entender el mercado digital y de someterlo a una vigilancia anticuada y poco flexible. “Es verdad que son mercados nuevos, pero en el fondo se repiten las mismas prácticas y los abusos de posición dominante son como los de la vieja escuela”, se ha defendido Vestager con su aplomo habitual.

Las organizaciones europeas de consumidores (BEUC, según sus siglas en francés) han secundado a la comisaria europea y aseguran que el comportamiento ilegal de Google en la comparación de precios “solo es la punta del iceberg”.

Los denunciantes de Google, 40 de ellos agrupados en la plataforma FairSearch, también piden a Vestager que prosiga su ofensiva contra el buscador y que concluya cuanto antes las investigaciones abiertas.

Nueva multas

La CE mantiene abiertas otras dos investigaciones contra Google, una por Android, el sistema operativo de Google para teléfonos móviles, y AdSense, su servicio de publicidad digital. Vestager ha anunciado este martes que, en ambos casos, “nuestra conclusión preliminar es que se han violado las normas europeas antitrust”. Google se expone, por tanto, a otras dos sanciones multimillonarias y a nuevas limitaciones en su política de expansión comercial.

“La decisión de hoy”, ha advertido la comisaria, “sienta un precedente que puede ser usado como marco para analizar la legalidad de tales conductas”. Para tranquilidad del buscador, Vestager asegura que “nunca nos hemos planteado escindir la compañía”, como pedían los rivales más angustiados de Google. Pero la comisaria avisa de que la vigilancia se mantendrá “y este expediente va a estar durante mucho tiempo sobre mi mesa”.

Investigación sin precedentes

La investigación sobre Google se inició en 2010, con Joaquín Almunia como comisario europeo de Competencia. Y en siete años ha acumulado una gigantesca base de información digital que la actual comisaria, Margrethe Vestager, invoca como prueba del rigor de sus pesquisas y de la validez de sus conclusiones. “Se ha analizado una gran cantidad de datos, incluidos 5,2 terabyte de resultados de las búsquedas de Google”, ha señalado Vestager en rueda de prensa. “Eso equivale a 1.700 millones de búsquedas o 460 millones de copias de las cuatro páginas de mi declaración de hoy”, ha detallado la comisaria, que incluso dispone del cálculo del tiempo necesario para leer toda esa información. “Harían falta 17.000 años para leer todos los datos”, asegura la Comisión, una información que nadie parece dispuesto a comprobar en la práctica.

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