Tous: Internet deja de ser tabú para el sector del lujo | Fortuna

La industria del lujo vive un momento brillante. Sus grandes empresas vuelven a mejorar sus ventas a un buen nivel, la economía china se ha vuelto a estabilizar después de algunas dudas en 2016, y la adaptación a los distintos poderes adquisitivos les está garantizando ganar más y más clientes. Pero en un sector donde todo parece relucir, todavía quedan algunas sombras que no están siendo sencillas de eliminar. La principal, la relación de estas empresas de alta gama con el mercado digital.

Según el último informe sobre la industria del lujo realizado por la consultora Bain & Co, el canal online apenas supone el 8% del total de las ventas. Un porcentaje que, desde dentro del sector, se rebaja un poco más. Mientras que el comercio electrónico es una parte casi natural del proceso de compra de los consumidores, en el caso del lujo sigue siendo una opción testimonial. Se calcula que el 90% de sus consumidores potenciales utiliza internet de forma intensiva, pero en la mayoría de los casos, la relación con las marcas prémium se limita a consultar sus catálogos online para revisar sus novedades, elegir los productos que quiere y, finalmente, finalizar el proceso de compra en la tienda física. Todavía falta culminar el proceso en la red, y las empresas se enfrentan al reto de hacerlo posible sin comprometer la exclusividad y el carácter aspiracional del que hacen gala.

Sobre ello versó el VI Día Fortuny, celebrado el viernes en Barcelona, el foro que desde hace seis ediciones organiza el Círculo Fortuny para analizar y debatir la coyuntura de este sector, que mueve más de un billón de euros en ventas cada año en todo el mundo. Una cuestión, la digital, que como reconoció el presidente del Círculo Fortuny, Carlos Falcó, “hace cinco o seis años era tabú para el lujo, y se veía más como una amenaza para la propiedad intelectual de las marcas”. Del tabú a la obligación. La de adaptarse a la realidad de un canal que en 2025 deberá suponer el 20% de las ventas del sector, según Boston Consulting Group, que en su último informe del segmento hacía un titular del todo elocuente: “Digital or die” (Digital, o muerte).

El gigante LVMH, la principal compañía de productos de lujo, lo ha hecho. En 2015 contrató como responsable de desarrollo digital a Ian Rogers, uno de los fundadores de Beats y, posteriormente, de los impulsores de Apple Music. Para este ejecutivo, no hay duda: “El comercio electrónico debe ser el motor del futuro de las marcas de lujo”. Pero uno de los miedos es que ese mercado global que es internet haga perder la esencia de sus productos. Como analizó Rogers, este es un temor infundado, puesto que aquello que diferencia a estas enseñas, la calidad, la creatividad, la artesanía y su tradición cultural son aspectos que, a su juicio, sí funcionan en internet. “Estamos en el centro de un gran cambio cultural. Y el lujo trata de cultura. Es nuestro terreno. Ocurre que la tradición y el legado ahora se comunican de formas distintas”. Los medios de masas ya no son la única forma. Ahora hay masas de nichos, lo que requiere una comunicación de tú a tú y de igual a igual.

El comercio electrónico debe ser el motor del futuro de las marcas de lujo

Ian Rogers, de LVMH

Incluso en China, un mercado masivo, las cosas están cambiando. “Ya no compran solo un logo, ahora quieren conocer la historia y el patrimonio de la marca”, analizó Sebastien Badault, responsable de desarrollo del segmento del lujo en Alibaba, el gigante chino del comercio electrónico. “Allí el cliente medio de la alta gama tiene 14 años menos que el europeo, y es 25 años más joven que el de EE UU. Como es lógico, a esa generación no se le puede hablar de la misma forma”, apuntó Badault. Como convinieron los expertos, las empresas de gran lujo ya no pueden diferenciar entre canales o consumidores online y offline. Hoy, una marca puede nacer de la nada siguiendo tres bases: un producto excepcional, la narración de historias, y que la compra sea una experiencia. ¿Y cómo es esto posible en internet? Para Ian Rogers, Uber es un buen ejemplo, puesto que “ha hecho las cosas más fáciles a sus clientes”. En el caso del lujo, la clave estará en la atención al usuario: “Tenemos que ofrecerle una experiencia de lujo esté donde esté, porque querrá hablar con nosotros, por chat, por vídeo… Un centro de atención al cliente puede ser un centro de ingresos, no de costes”, añadió el ejecutivo de LVMH.

Ante estos cambios, toca analizar el papel que jugará la tienda física. Esta tendrá que ofrecer un valor añadido, algo que no pueda encontrarse en la red. Por ello, que un local cuente con pantallas para comprar por internet es inútil, ya que es algo que puede hacerse desde casa. “El futuro pasa por que cuando entremos en una tienda, el comercial ya sepa lo que estamos buscando y nos lo muestre. Los clientes quieren que los reconozcan cuando entren en un establecimiento”, apuntó Sebastien Badault.

Los clientes quieren que los reconozcan cuando entren en un establecimiento

Sebastien Badault

Por ello, la relación de empresas de lujo e internet no solo se circunscribe a lo puramente comercial. Para ese conocimiento del cliente, las compañías deben tomar medidas. La firma española Tous lo ha hecho, como describió su consejero delegado, José María Folache. “Queremos estar entre los tres mejores del mundo en joyería y no se puede hacer sin lo digital. Nos hemos esforzado mucho, porque esto va desde el diseño 3D de las joyas, a las tiendas. Hemos abierto 13 sites de comercio electrónico, y lanzado un programa de gestión de servicio al cliente que nos permite saber quién, cómo y qué compra de la mejor manera”. En el caso de Alibaba, consiguen saber las preferencias de sus 500 millones de clientes llegando a acuerdos con los Twitter o Youtube chinos. Como describió Badault, “cruzamos los datos, y si vemos un interés en una marca, nosotros se lo decimos porque queremos que lleguen a esos clientes”. Para Ian Rogers, “la empresa que no esté invirtiendo en una estrategia de datos va atener un problemas en un futuro no muy lejano”.

Por ello, por el cambio cultural que supone no solo de cara al cliente, sino en todo el seno de la empresa, es elemental, expuso Folache, “que el primer ejecutivo o el dueño estén convencidos, porque si no, no va a llevar a nada. Si dicen que resulta muy caro, o no lo entienden, mal futuro habrá”. En el caso de LVMH, son 100.000 los empleados que componen el grupo. “Algunos están más predispuestos al nuevo modelo que otros. Nuestro deseo es que todos los posibles hagan esa transición. Por eso tenemos un equipo dedicado a aumentar el conocimiento digital de los trabajadores”, añadió Ian Rogers, para quien su contratación por parte de este grupo, tras una carrera en el mundo digital y musical, “es el síntoma de que los Arnault identificaron una necesidad de cambio de arriba a abajo”.

De forma integral, así está cambiando la industria del lujo para ser más digital, más cercana y para conocer mejor a sus clientes. Sin que ello suponga perder un ápice de su calidad y su carácter aspiracional.

De ‘influencers’ y redes sociales

En el mismo saco. Otro de los elementos que están haciendo cambiar las reglas del juego en esta industria son las redes sociales. Aunque como matizó Ian Rogers, de LVMH, la constante utilización de este término le está haciendo perder gran parte de su sentido. “No pueden meterse a todas en el mismo saco, porque no son iguales y su utilización no puede ser la misma. Instagram, Facebook, Pinterest… Cada una pide una cosa diferente”. Bien utilizadas, pueden ser un trampolín para una marca, sobre todo a través de los influencers. Por ejemplo, Dior nombró embajadora en China a una actriz del país, Yang Ying, con 86 millones de seguidores en sus redes sociales. Esto ha convertido a esta firma en la marca de lujo mejor valorada del país. “Los influencers y las celebrities son una buena forma de acercarse a la gente, pero tenemos que tener mucho cuidado al elegirlos, puede ser arriesgado. Deben representar nuestros valores, y no es algo sencillo”, explicó José María Folache, de Tous.

Source link

Guitarras: Conde: “Leonard Cohen y Paco de Lucía fueron los clientes más fáciles” | Fortuna

Si los instrumentos musicales estuviesen tan valorados como los artistas que los tocan, las guitarras Felipe Conde serían tan conocidas como Paco de Lucía, Lenny Kravitz, Leonard Cohen, Cat Stevens o Al Di Meola. Y el pequeño pero acogedor sótano-taller del lutier Felipe Conde (Madrid, 1957), en pleno Madrid de los Austrias, frente al Teatro Real, sería uno de los lugares de paso de los amantes de la música. Allí trabaja el guitarrero, de la tercera generación de la familia, junto a su compañero y sus dos hijos, María y Felipe, el futuro de esta casa de lutieres con más de un siglo de vida.

Una guitarra Felipe Conde puede llegar a costar 20.000 euros. ¿Qué tienen de especial estos instrumentos?

Materiales, trabajo y construcción. El trabajo de un lutier es continuo, aquí abajo el tiempo no existe. Contamos con una gran variedad de plantillas y moldes, que utilizaron los anteriores guitarreros de la casa, que solo tenemos nosotros. También utilizamos materiales nobles y sensacionales, como el ébano verde, que logra unos sonidos espectaculares y unas sensaciones diferentes para el guitarrista, o el palo santo de Madagascar. Es un trabajo lento y minucioso, donde todos los detalles importan. Nunca hacemos una guitarra solo, siempre dos, porque en la fase de construcción hay momentos de espera, donde se necesita que fragüe la cola, que seque la madera, y para que no haya tiempos muertos y horas perdidas, mientras una guitarra se deja reposar, cogemos la otra para ir repitiendo los procesos, jugando con las maderas, llevándola hacia donde quieres… Por eso nunca hay dos guitarras iguales.

¿Cuántos instrumentos fabrican?

Tenemos una continuidad de dos guitarras al mes por persona, y somos ocho manos. El trabajo es lento, pausado, artesano y de calidad, produciendo lo mejor que uno sabe. Trabajamos además de forma manual, a veces con herramientas que tenemos que fabricar nosotros mismos porque no existen y, por lo tanto, no se venden. Por ejemplo, un calentador que utilizamos para doblar los aros de la guitarra y llevar la madera a la forma que queremos. También tenemos otras herramientas antiguas que sirven para llegar a ángulos muertos del instrumento y, sobre todo, el hándicap del material. La madera necesita de un secado natural de muchísimos años, algunas incluso de 40. Yo heredé la de mi padre y mis hijos heredarán la mía, y sin ella parte del proceso no se puede hacer.

¿Se valora todo este trabajo?

Aquí no. La artesanía en España no se valora. Nosotros vendemos fuera el 90% de todo lo que fabricamos. De aquí solo se llevan guitarras los profesionales y, muy de vez en cuando, algún aficionado. No podríamos vivir de España, pero esto es algo endémico, porque mis antiguas generaciones vivieron lo mismo. Las mejores guitarras de Domingo Esteso [fundador del taller en 1915] están en Argentina y Estados Unidos; las de mi padre, en Japón, Estados Unidos y varios países de Europa, como Alemania, y las mías también. No valoramos lo que tenemos. Con el flamenco ocurrió lo mismo: cuando Paco de Lucía tocó en el Teatro Real a principios de los setenta ya lo había hecho en otros teatros mucho mejores, y aquí se rasgaban las vestiduras, sin reconocer esta variedad de la música.

No podríamos vivir de España, vendemos fuera el 90% de nuestras piezas

Llama la atención que todo esto ocurra en el país cuna de la música flamenca y la guitarra clásica.

La razón es que no se valora el trabajo, y cuando algo no se valora, no se paga. Aquí se invierte mucho tiempo, mucho dinero en materiales, en aprendizaje y muchas horas de trabajo, y eso es algo que hay que pagar, porque es de lo que vivimos. El trabajo del artesano es muy bonito, tiene esa parte apasionada y sentimental, pero si no puedes comer de él, lo dejas y te dedicas a otra cosa, no tienes más remedio. Por eso vamos a ferias internacionales, como la de Fráncfort, la de Los Ángeles u otras de Asia, donde exponemos y tratamos de mostrar nuestro trabajo.

¿Qué significa para un pequeño taller familiar haber fabricado guitarras para Paco de Lucía, Leonard Cohen o Lenny Kravitz? ¿Cómo es trabajar para artistas así?

Que músicos de tal nivel pidan tus instrumentos es bonito, es el mayor orgullo para un artesano. Para trabajar con ellos depende mucho del guitarrista, del estilo de música que toca o si, por ejemplo, dentro del flamenco quiere el sonido tradicional o prefiere otros sonidos más nuevos, con más volumen y fuerza. Y aunque somos nosotros los que trabajamos, y a pesar de que el lutier deja en cada guitarra su marca personal por su forma de tratar la madera y resto de elementos, es el artista el que manda. Pero con los músicos de este calibre ocurre algo que no es normal, y es que son más fáciles que cualquier otro cliente, sorprendentemente. Cuanto mejor es el guitarrista, más facilidad tiene para elegir la guitarra, ve antes que ninguno si un instrumento le vale o no, si el sonido le gusta o es el que verdaderamente busca. Paco de Lucía y Leonard Cohen fueron de los clientes más fáciles con los que he trabajado. Paco llegaba, probaba tres o cuatro guitarras, y se llevaba una.

Cuanto mejor es el guitarrista, más facilidad tiene para elegir intrumento

Felipe Conde ha cumplido más de 100 años de vida. ¿Tiene futuro la artesanía?

De momento tenemos demanda y cola de espera. Los países tradicionales, como Estados Unidos o Alemania, siguen comprando, y se van añadiendo otros como Japón y Australia, que se van educando poco a poco en la materia. Yo soy la tercera generación del taller, pero hay una cuarta, con mis hijos, que se están formando y, tras haber estudiado sus respectivas carreras, están trabajando aquí. Lo importante es que mantengamos nuestra trayectoria guitarrera y el conocimiento en este trabajo, que es lo más importante, sobre todo porque un artesano nunca se deja de formar. Yo sigo aprendiendo. Yo heredé el taller de mi padre y mis hijos lo heredarán.

Source link

Lujo: Los perfumes más raros de París llegan a España | Fortuna

Concibe el mundo de la perfumería como si fuera arte. Huye de todo lo que huela a convencional. Y más si se trata de perfumes. Nacido en París en 1975, nada ni nadie podía vaticinar que François Hénin llegara a formar parte de este sector, profundamente arraigado a empresas familiares. Sin embargo, como él asegura, la historia de su vida siempre ha estado vinculada al azar y a las personas que se le han ido cruzando por el camino.

Su carrera profesional comienza en Vietnam, adonde Hénin, recién graduado de una escuela de negocios, viajó con una mochila al hombro en 1998, con el fin de conocer otra cultura. La aventura le duró cuatro años. Montó una pequeña compañía de exportación de todo tipo de productos, desde tazas hasta frutas tropicales, a Francia. Hasta que un día descubrió las hierbas con las que se aromatiza del pho (un sopa típica de fideos vietnamita), utilizadas para crear extractos de alta perfumería. Fue ahí cuando decidió dedicarse al mundo de los perfumes. Trabajó y buscó ingredientes cautivadores y naturales en las montañas de Tonkin hasta trabajar en un grupo familiar de fragancias en la localidad francesa de Grasse. Llegó un momento en el que decidió crear su propia marca. Pero optó por relanzar Jovoy, una gloriosa firma de perfumes creada en los años 20, que estaba en el olvido. “La firma fue creada por una perfumista francesa, y decidí relanzarla, como me aconsejó un experto del sector, que me dijo que reviviera una marca histórica. Opté por esta porque su creadora también fue una persona que rompió normas”, explica Hénin a CincoDías. Entre otras innovaciones, Jovoy introdujo el formato espray y de muestras. “Fue una gran visionaria. No tiene la misma historia que mademoiselle Chanel, pero la perfumería sería distinta sin este tipo de pioneras”. Recuperó la marca, pero no sus perfumes, que estaban pensados para mujeres de otra época, y lo que deseaba era crear un producto pensado para la generación actual. En total, cuenta con 11 fragancias unisex, algunas de las cuales llegan a España a un único escaparate, a las tiendas de Isolée.

Una de ellos lleva el nombre de Incident Diplomatique. Él mismo relata el porqué de haber utilizado este título:“En París tenemos 1.200 perfumes diferentes, pero tenemos un cliente italiano, que siempre quiere cosas sorprendentes. Un día vino a la tienda y me pidió un perfume con olor a sexo. Pasamos mucho tiempo investigando sobre cómo debería ser ese olor. Finalmente, saqué una fragancia con fuerte olor a animales, que le encantó. A las dos horas regresó a la tienda y me dijo que el perfume que le había dado debería llamarse incidente diplomático porque acababa de tener, en un hotel de cinco estrellas, un incidente con dos mujeres árabes”.

Incident Diplomatique (130 euros) no planteará controversia alguna, pero no deja indiferente. Se trata de un perfume provocador, atrevido y poco convencional, que presenta notas de mandarina, vetiver haitiano y de Java, nuez moscada, pachuli y sándalo. En 2010, abrió una tienda multimarca llamada Jovoy Parfumes Rare, con la que se convirtió en el embajador de los perfumes raros en París. Seis años más tarde introdujo Jeroboam, un nuevo concepto de marca de perfume dedicada a los nómadas urbanos, una colección de siete extractos únicos y disponible en un tamaño de 30 mililitros. De esta firma llega a España la fragancia Ambra. “Con el olor puedes atraer la atención de los demás en sentido positivo. Y eso no es marketing barato. Si tenemos que oler todos igual, la vida sería aburrida”.

Source link

John D. Idol, el CEO que hizo grande la ropa de Michael Kors | Compañías

Siempre pone el mismo gesto en las fotos: sonriente y tranquilo. El presidente y consejero delegado de Michael Kors desde hace 14 años, John D. Idol, ha añadido una nueva muesca a su carrera en la ropa de lujo: la compra de la marca británica Jimmy Choo, que fabrica los zapatos favoritos de los famosos.

Idol dice adorar los productos que vende, y que hace fotografías en las tiendas a la gente con ellos. “Piensan que estoy loco”. La firma de capital privado Sportswear Holdings, con sede en Hong Kong, y el propio Idol pagaron 100 millones de dólares en 2003 por la empresa estadounidense Michael Kors, que fabrica ropa y accesorios de lujo, como zapatos, relojes, bolsos y maquillaje.

El diseñador que le da su nombre fundó la empresa a principio de la década de 1980 y sigue siendo el director creativo, pero Idol está considerado el artífice de la transformación de la compañía. La firma, que estaba en pérdidas cuando la adquirió, con ingresos de 20 millones de dólares, se convirtió en una empresa valorada en 1.100 millones de dólares en 2011, cuando salió a Bolsa.

“Probablemente habría tenido que cerrar si no la hubiéramos comprado”, dijo en 2012 el directivo, que ayudó a resituar la marca entre la jet-set estadounidense, y a que empezara a recibir atención internacional.

Antes de Michael Kors, Idol estuvo en otras grandes empresas del sector. Dirigió Kasper (2001-2003), que incluye marcas como Anne Klein, y Donna Karan (1997-2001). Asimismo, ejerció un importante puesto de dirección en Ralph Lauren (1994-1997).

Pese a que no es dado a hablar de su vida privada, Idol, de 58 años, sí que ha aparecido en público con su mujer Annalia y sus hijas Alexandra y Christina. Esta estudió en la Universidad Georgetown de Washington, a cuya junta directiva entró después el propio Idol.
Dice de sí mismo que su primer cargo es el de “C-E-O”, pero que su cargo real es “D-A-D”, papi en inglés. Y como dice también, no es el “ejecutivo jefe”, sino el “cheerleader jefe”.También apoya a una ONG que ayuda a niños de familias con problemas.

La compra de Jimmy Choo, que asciende a 1.200 millones de dólares (1.000 millones de euros), requerirá potenciar las ventas, elevar los márgenes y encontrar sinergias. Según los analistas, la trayectoria del comprador demuestra que puede conseguirlo, pero corre el riesgo de que el nivel adquisitivo de su público baje.

Michael Kors ha conseguido expandirse rápidamente en los últimos años. La marca ha más que duplicado sus propias ventas entre sus años financieros 2013 y 2017. Y su número de tiendas en todo el mundo ha crecido a 827 desde las alrededor de 200 de hace cuatro años (hasta 2006 no abrió ninguna tienda minorista). Jimmy Choo, por su parte, tiene 150 tiendas.

Las grandes capitales del mundo, como Nueva York, Londres o París, tienen alguna tienda de Michael Kors. También hay una en Palm Beach (Florida, EE UU), donde Idol, que gana anualmente 8,6 millones de dólares (7,2 millones de euros), compró un ático en 2015, por 7,4 millones. Hasta entonces, era propiedad de la familia Pahlavi, que reinó en Irán gran parte del pasado siglo.

Pero el lujo y la expansión rápida no se mezclan fácilmente, señala la analista de Reuters Carol Ryan. Está previsto que las ventas del grupo Michael Kors se contraigan un 16% en este año fiscal actual, mientras que los márgenes operativos están disminuyendo en parte debido a los fuertes descuentos que aplican los grandes almacenes estadounidenses.

La empresa ha anunciado el cierre de entre 100 y 125 establecimientos, y el precio de sus acciones en Bolsa se ha hundido desde los 98 dólares de principios de 2014 a los 36 dólares actuales.

Para Idol, la compra de Jimmy Choo, fundada en 1996 por el diseñador malayo que le da su nombre y la experiodista de Vogue Tamara Mello, es “el comienzo de una estrategia para crear un grupo de lujo centrado en las marcas internacionales de moda”.

Entre las clientes de Jimmy Choo están la duquesa Catalina de Cambridge, esposa del príncipe Guillermo, y la cantante Beyoncé. Entre las de Michael Kors, Michelle Obama y Melania Trump.

Pierre Denis se mantendrá como CEO de la compañía comprada, y Sandra Choi, sobrina del fundador, como directora creativa. Jimmy Choo estaba sufriendo un descenso en las ventas en los últimos años, y la operación ha contado con el apoyo de su principal accionista, JAB Holdings, propiedad de la multimillonaria familia alemana Reimann.

El reto de Idol es mantener la personalidad de la marca pese a todos los cambios. Nadie mejor que él, que la conoce casi como la palma de su mano.

Source link

Los mileniales revolucionan el concepto del lujo | Fortuna

El gran cambio en el sector de lujo va a producirse ahora mismo”, anuncia decidida Susana Campuzano, la directora de los programas de dirección y lujo de IE Business School. Cree que las nuevas tecnologías han generado un gran cambio en la sociedad, pero sobre todo a nivel comunicación y que el sector del lujo no se ha transformado tanto.

Sin embargo, la consultora de Luxury Advise asegura que esa evolución pendiente se va a producir ahora, con marcas como Hermès, que cuentan con un departamento específico de internet de las cosas. Dónde sí se ha producido un cambio es en lo el cliente espera del lujo. En este sentido, el consejero delegado y fundador de Luxstyle Consulting, Juan Borges, explica que se trata de un concepto enlazado con los valores y que, cuando estos cambian en una sociedad, también varía lo que esta desea. Apunta además que, mientras que antes se optaba por caprichos más ostentosos, ligados a la calidad, ahora se relacionan más con el consumo de experiencias y con la exclusividad.

Campuzano tiene claro que se trata de algo generacional y que “las marcas tienen que responder ante este cambio, porque si no lo que hacen no tendría sentido”. La Generación X, y en menor medida, los baby boomers, especialmente en los países árabes, los emergentes, en Asia y en América son la gran fuerza de consumo, apunta. Para esta experta en lujo, estos públicos ya han pasado la fase tecnológica y ahora se inclinan por lo que se conoce como luxury toys (juguetes de lujo): yates, jets privados,… y demás caprichos que pueden consumirse al aire libre. En lo relativo a Europa, la consultora y autora del libro La Fórmula del Lujo (LID Editorial), ve que, tras la crisis, esta generación está más deprimida, pues ha vivido la edad de oro de este sector y ahora anteponen los viajes y las experiencias al consumo más tradicional. La Generación X también es la gran fuerza de consumo en el viejo continente, “buscan símbolos de estatus, aunque el lujo es más casual, se compran deportivas y mochilas de buenas marcas, lo cual también se consideraría lujo, pero este ya no es tan llamativo, considera Campuzano. En general, en Europa “se consume de forma tradicional, pero siguiendo las nuevas tendencias, muchísima tecnología y todo lo que llamamos arte de vivir: viajes, gastronomía,…”, dice la profesora del IE. No es un fenómeno aislado, ocurre en todas las generaciones, pero es este colectivo el que tiene más poder adquisitivo, recuerda Campuzano. De hecho, según la consultora Luxurycomm, en España, el mayor desembolso en este sentido se realiza en el sector de la gastronomía.

Los nuevos clientes no se ven solo como consumidores, sino que sienten que también pueden crear

Susana Campuzano, directora de los programas de dirección y lujo de IE Business School

 

Por su parte, “los mileniales tienen una relación muy especial con el lujo, les encanta porque lo han visto desde pequeños”, añade Campuzano. Estos lo ven como algo muy natural porque han vivido su democratización, lo han visto a la venta en las grandes superficies y no solo en las inaccesibles boutiques. Además, “no se ven solo como consumidores, sino que sienten que también pueden estar al otro lado, ser actores de todo lo que pasa, y por tanto, crearlo y sacan adelante sus propias marcas”, apunta la consultora. Para esta generación también es muy importante saber quién está detrás de los productos que consumen. “Buscan un lujo más ético, que cuide el planeta y que tenga responsabilidad, quieren que el consumo no pierda el contacto con la sociedad”, declara Campuzano.

Esta idea contrasta con que, por otro lado, al estar más acostumbrados al lujo, lo consumen sin culpabilidad. “Si tienen el dinero, no se sienten mal por los caprichos en época de crisis”, relata la consultora. Aunque añade que no se conforman con cualquier cosas, “nunca llevarían algo incómodo porque esté de moda, buscan un lujo funcional y que esté conectado”. Para la presidenta ejecutiva de la Asociación Española del Lujo, Cristina Martín, la personalización es otra de las claves para triunfar con este colectivo, por eso marcas como Burberry apuestan por los productos hechos a la medida del cliente. No obstante, Campuzano tiene claro que lo que caracteriza a los mileniales es que son “auténticos disfrutones, para ellos el mundo es una extensión de su vida, viajan hasta sin dinero y no conciben otra forma de vivir”.

El lujo cambia, pero esta experta predice que lo clásico va a seguir existiendo siempre, “se trata de una combinación de tradición e innovación”. Para ella, Loewe es un ejemplo de las cosas bien hechas, pues la firma mantiene la filosofía de lo artesano y son verdaderos artistas, a la vez que se hacen cosas realmente modernas. En este sentido, Borges expone que muchas marcas no han virado totalmente hacia internet porque consideran que no les interesa. “Es el caso de Louis Vuitton, que ha decido no vender en Amazon porque cree que su cliente no está ahí, pero hacen comunicación online”, ilustra el fundador de Luxstyle Consulting.

Source link

’Glamping’: la nueva forma de acampar con todo lujo | Fortuna

El concepto de acampar en el suelo ya está en desuso. Llega el camping con glamour, o lo que es lo mismo glamping, con todo tipo de comodidades. El objetivo es vivir una experiencia natural y casi salvaje, sin que la espalda tenga que resentirse. Este nuevo concepto consiste en conectar con la naturaleza sin tener que renunciar a la comodidad, por ejemplo, de una cama, de una buena ducha o de otro tipo de caprichos, como una chimenea. Se trata de hacer de la experiencia algo inolvidable, eso sí sin dañar el ecosistema, al hacer uso de elementos naturales, como la energía solar o los huertos ecológicos.

El concepto glamping lo trae a España el sevillano David Troya, licenciado en turismo, fundador de GlampingHub. Durante su estancia en San Francisco encontró un nicho de mercado: una demanda mayor a la oferta en este tipo de ocio. Es entonces, en 2012, cuando decide desarrollar esta actividad y en tan solo un año dirige un portal online, GlampingHub, de referencia a nivel mundial de este sector de viajes, que cuenta con 48 empleados, que han logrado que el negocio crezca un 200%. Un colectivo que ha ayudado a potenciar este tipo de actividad han sido los famosos, “se han sumado a esta tendencia vacacional disparando con ello el pico de búsquedas y su actividad”, explica Rocío Arenado, graduada en dirección y gestión de empresas turísticas y jefe de operaciones en Glamping Hub. El primero en mencionar esta nueva forma de salir de casa fue el cantante Justin Bieber, que disfrutó de unas vacaciones en un glampling de Texas (Estados Unidos).

También el actor estadounidense Matthew McConaughey celebró su boda en su propia finca la cual llenó de tiendas donde se hospedaron todos sus invitados. Pero no son los únicos, la presentadora estadounidense OprahWinfrey propuso en directo a Michelle Obama una escapada donde probar estas famosas tiendas. “Estas menciones y nuevas tendencias entre las celebrities, han ocasionado que la alternativa se dispare en los últimos años siendo foco de blogueros, parejas y familias que quieran salir de la rutina”, comenta Arenado.

Pero esta exclusiva forma de acampar llegó hace dos años a los festivales de música, consiguiendo que los jóvenes conozcan esta forma de alojamiento y la adopten en verano. El glamping se ha ido haciendo hueco en todo el mundo, no hay país en la que no haya una oferta de este tipo. Y España tampoco es una excepción. Los más reconocidos se encuentran preferentemente en Andalucía, Galicia y Canarias, todos ellos se encuentran perdidos en mitad de la naturaleza, de un bosque o de un paraje único. El secreto no es otro que mantenerse alejado de todo lo que huela a ciudad y a cemento.

El cliente glamping tiene un abanico de opciones donde elegir. Entre ellas, puede optar por vivir en una casa árbol, en una caravana, en casas de campo, cabañas, torres, tiendas safari, casas domo o yurtas… Otra de las ventajas es que a las vacaciones se pueden sumar las mascotas. El precio oscila desde las más económicas, que suelen rondar los 100 euros por noche y persona, hasta los 900 euros de las estancias más exclusivas.

Los más lujosos

Cabañas en los árboles. Zeanuri, Vizcaya.
Situadas a varios metros del suelo cerca de los parques naturales de Gorbeia y Urkiola.

Casa de Laila. Alhaurín el Grande, Málaga.
Seis tiendas de gran altura donde poder estar de pie.

Casa del Mundo. Tibi, Alicante.
Cuentan con piscina.

Cloud House. Genalguacil, Málaga.
Tan sólo dos yurtas disponibles realizadas por artesanos locales.

Lanzarote Retreats. Arrieta, Lanzarote.
Sus 17 eco alojamientos están a 300 metros de la playa

Source link

Disear viajes de lujo: una profesin singular y al alza | Viajes

Gonzalo Gimeno, fundador de Elefant Travel, empresa dedicada al diseo de viajes de lujo.

Source link

Probablemente, el perfume más caro del mundo | Fortuna

Hay perfumes y perfumes, y los hay que están concebidos para marcar la diferencia, solo para coleccionistas. Es el caso del primer perfume masculino de la exclusiva firma House of Sillage: Dignified Privée.

Se trata de un frasco hecho a mano por un taller artesanal parisino. Una auténtica joya, que aúna diseño de vanguardia e innovación técnica, que se realiza por encargo y cuesta medio millón de euros.Lo sorprendente, en este caso, no está en el interior, sino en el envase:presenta un marco de oro blanco adornado con unas 300 piezas de ónix cortado a mano con gran precisión y terminada con un contraste satinado y brillante para conseguir la máxima refinación masculina.

La placa de platino adorna la parte frontal del frasco, engastada con perfectos diamantes de más de cinco quilates, está sellada con cuatro exclusivos diamantes de cabujón negro. La coronación de este envase refleja un extremo cuidado y atención en cada uno de sus detalles.

El reflejo de la alta joyería queda plasmado en los acabados: una placa de ónice pulida a mano en la parte superior del frasco y diamantes engastados en la base de oro blanco sobre la que reposa la botella.

De todos estos detalles se ha ocupado personalmente la fundadora de la compañía de perfumes, Nicole Mather. Su deseo era hacer algo innovador, buscaba un punto diferenciador en su primera colección de fragancias masculinas. La fuente de inspiración fue la afición de los hombre por los gadgets y su funcionalidad.

El tapón, por ejemplo, requiere de ingeniería y de mecánica, detalle que pasa por alto la mayoría de los perfumistas. Para abrir el frasco hay que apretar un botón para que el cierre se deslice dejando al descubierto el sistema de vaporización. Cuando el hombre termina de perfumarse lo puede desplazar manualmente ocultando de nuevo el vaporizador.

Mather también se volcó en buscar alrededor del mundo ingredientes naturales de primera calidad (vainilla de Madagascar, canela de Sri Lanka, rosa de Bulgaria, o flor de azahar de Túnez, madera de agar, la más cara del mundo…) y, con la ayuda de reconocidos perfumistas, creó el que ella considera una obra de arte, el perfume más perfecto que existe.

En España, el perfume Dignified Privée hay que encargarlo al distribuidor de la firma de alta cosmética, 5th Essence Square, y tiene un tiempo de espera de un mes, debido a que cada frasco se realiza por encargo.

House of Sillage cuenta además con otra versión de este perfume, bastante más económica, llamada también Dignified, que se puede adquirir en perfumerías por 306 euros. Según su autora, está pensado para hombres que provocan envidia y admiración, cuyo estilo de vida e imagen destacan sobre el resto. Se trata de un perfume con ingredientes como la de madera de agar con cautivadoras trazas de vetiver ahumado, con un firme velo especiado de azafrán y clavo.

Source link

El lujo, cada vez más responsable | Fortuna

Hace 15 años que la firma de cosmética de alta gama Natura Bissé decidió crear la Fundación Ricardo Fisas, que lleva el nombre del fundador, fallecido en 2012. A través de esta institución decidieron desarrollar sus propios proyectos de oncoestética, en colaboración con hospitales, destinados a mujeres con cáncer. Todo esto comenzó siendo una semilla dentro de una organización que factura 60 millones de euros, pero que con el tiempo ha ido tomando cuerpo, y ahora se implementa en Estados Unidos y en México. En paralelo lanzaron un proyecto para atender a niños con dislexia, y sobre todo para ayudar a diagnosticar de forma precoz este trastorno del aprendizaje. “A mí me lo diagnosticaron en Estados Unidos cuando tenía 37 años, y lo que queremos es democratizar este tipo de evaluación para que, a través de la tecnología, los niños puedan tener la atención que necesitan”, recordó Joaquín Serra, vicepresidente ejecutivo de Natura Bissé y patrono de la Fundación Ricardo Fisas, durante un desayuno sobre la responsabilidad social corporativa dentro del sector del lujo, organizado por Círculo Fortuny, asociación que aglutina a más de 60 empresas culturales y de prestigio. Este es solo el preámbulo de cuál debe ser la segunda prioridad de las empresas.

“Además de crear beneficio económico debemos generar un beneficio social. Tenemos que ser competitivos, apoyar y desarrollar este tipo de iniciativas porque los jóvenes valoran sobre todo que atendamos temas sociales”, añadió Serra. En su opinión, es una manera también de señalar el camino y los valores a la siguiente generación, la tercera, de esta empresa familiar de origen catalán. “Los clientes premian a las empresas, esto lo vemos sobre todo en Estados Unidos, que cuentan con este tipo de iniciativas, sobre todo cuándo tienen a alguien cercano que se puede beneficiar de este tipo de programas”, añadió el ejecutivo.

El de Natura Bissé es un ejemplo de cómo la responsabilidad social corporativa de las empresas de lujo comienza a hacerse hueco en la sociedad. “Lo que hace falta es que se apruebe una ley de mecenazgo, esto impulsaría este tipo de proyectos”, afirmó Carlos Falcó, presidente de Círculo Fortuny, que recordó como anécdota el caso del Museo Metropolitan de Nueva York, pinacoteca que se financia a través de fondos privados. “No recibe fondos públicos, y estuvo a punto de quebrar cuando en la ciudad se suspendieron temporalmente las donaciones privadas”, explicó el marqués de Griñón, que reclamó para este tipo de iniciativas un entorno fiscal favorable, así como el apoyo del gobierno.

En el debate se puso el ejemplo de Priscilla Chan, médico de profesión y esposa del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien ha anunciado que donará el 99% de las acciones que posee en la red social a la investigación de enfermedades, así como a promover la igualdad del ser humano. Porque se puede contribuir de muchas maneras. Así lo manifestó el lutier Felipe Conde, conocido por haberle vendido una guitarra, entre otros, a Leonard Cohen. “Nosotros también contribuimos a este tipo de acciones solidarias, a través de La música nos salva. Porque la guitarra también tiene una función terapéutica”, agregó este artesano, deseoso de que se promuevan ideas para que no se pierdan profesiones como la suya, de alto valor añadido. Sirva de ejemplo que una guitarra hecha por el propio Conde cuesta unos 11.000 euros. “Solo hago dos al mes, es totalmente artesanal”.

Porque uno de los objetivos de la responsabilidad social corporativa dentro del sector de alta gama pasa por la formación. “No nos podemos permitir el lujo de que desaparezcan oficios”, señaló Falcó. Lo que se debe separar es el concepto de dar limosna por el de educar para poder ayudar a crear valores.

En este sentido, apuntó el patrono de la Fundación Ricardo Fisas, “hemos ayudado a financiar una lavandería a unos jóvenes, que además de devolvernos el préstamo ya van por el segundo local que han abierto. Además de hacer una labor social se puede hacer emprendeduría, porque la filantropía no es el dinero que se invierte sino el tiempo que se destina a determinados proyectos y a ayudar a otros a definir su plan social”, recalcó Joaquín Serra. Porque no se puede ser una empresa, ni grande ni pequeña, sin valores

El ejemplo de Italia con del mecenazgo cultural

Hace un año, Diego Della Valle, presidente del grupo de moda italiano Tod’s, se convirtió en un héroe nacional. El mérito no es otro que ser el artífice, con la aportación de 25 millones, a la que se comprometió en 2011 (dos años antes de que el Gobierno aprobara una deducción fiscal del 65%a las empresas que apoyaran el mantenimiento del patrimonio cultural), de la restauración del Coliseo romano, uno de los monumentos representativos de la antigüedad clásica, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980.

Otra firma de lujo, Bulgari, que pertenece al Círculo Fortuny, en calidad de socio internacional, puso su granito de arena al invertir 1,5 millones en la limpieza de las escaleras de la Plaza de España de Roma. No son los únicos. También la diseñadora italiana Carla Fendi, fallecida el mes pasado, a través de la Fundación Carla Fendi, promovió el desarrollo cultural y de mecenazgo, en Roma. Uno de los más relevantes fue la restauración de la Fontana de Trevi en 2015.

Source link