El Banco de Espaa augura una era de petrleo barato | Economa

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Una autocrítica y una transparencia que no debilitan al Banco de España | Compañías

La comparecencia del gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ante la comisión de investigación parlamentaria sobre el rescate financiero, la crisis y las cajas de ahorro ofreció ayer las primeras señales de autocrítica por parte de la institución respecto a su papel y su responsabilidad en ese período. En contraste con el informe elaborado por el propio Banco de España, Linde reconoció con claridad que el supervisor no adoptó medidas “que hubieran podido, quizá” frenar el crecimiento exponencial del crédito al sector privado entre 2001 y 2007.

El gobernador recordó con un puñado de datos la fiesta de dinero abundante y barato que vivió España en ese período. Solo entre 2005 y 2006, el crédito aumentó un 65%, mientras que de 2001 a 2007 se construyeron 570.000 viviendas en respuesta a una demanda creciente que generó una enorme burbuja inmobiliaria. También acertó el gobernador al aceptar algo que hoy resulta evidente, que el Banco de España no anticipó la intensidad de la segunda recesión originada por la crisis financiera y no adoptó una política más certera y enérgica para hacerle frente y ahorrar fondos públicos.

Pese a que Linde aprovechó para referirse a la crisis de Banco Popular y atribuir al BCE toda la responsabilidad en su gestión, la comparecencia de ayer supone un ejercicio de autocrítica crucial para la imagen del Banco de España. Es también una renuncia a la tentación de esquivar su dosis de responsabilidad en la acumulación de desequilibrios y excesos que generaron a burbuja inmobiliaria y el altísimo coste de su reparación.
La fórmula magistral que podría explicar la dura y larga crisis que ha vivido España en los últimos años se compone de varios elementos, entre los que ocupa un lugar destacado la mala política de riesgos de las propias entidades y la cultura de endeudamiento de familias y empresas. En ese contexto, que fue alimentado por el dinero abundante y barato, el papel ejercido por el Banco de España tiene su propia cuota de culpa. Reconocerlo no supone debilitar la institución, sino apostar por la seriedad, el rigor y la transparencia. Todos ellos son valores seguros de presente y futuro.

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