Isolux tienta al sector inmobiliario con millones de metros cuadrados en México | Compañías

La grave crisis de Isolux, y la consiguiente valoración de activos para su venta, ha aflorado un importante proyecto inmobiliario en el Estado mexicano de Baja California Sur del que la empresa apenas ha hecho referencia pública en los últimos años.

Bajo el nombre Azul de Cortez se encuentran algo más de ocho millones de metros cuadrados de suelo virgen con posibilidades de albergar desde hoteles, un campo de golf y zonas residenciales, hasta centros comerciales, de ocio y negocios. Todo un desarrollo para el que Isolux carecía de músculo financiero, pero que no ha dejado de ofrecer en el mercado norteamericano, según fuentes conocedoras del proyecto, en busca de inversores. Se da la circunstancia de que otro constructor español, Juan Miguel Villar Mir, cuenta con miles de metros cuadrados en el lado opuesto del país, en el área turística de la Rivera Maya.

En el caso de Isolux, Azul de Cortez es uno de los activos que en el preconcurso fue visto por la firma asesora Alvarez & Marsal como atractivo para la venta ante la agobiante falta de liquidez. Años atrás, en 2014, se supo de este suelo por la investigación de la Audiencia Nacional a Jordi Pujol Ferrusola, hijo del ex presidente catalán Jordi Pujol, quien vendió en 2008 con fuertes plusvalía su participación ligeramente superior al 20% a la firma que entonces presidía Luis Delso. El secreto de la revalorización en solo dos años en manos de Pujol, con un paquete que pasó de poco más de 1 millón a 16 millones, fue la recalificación de los terrenos de rústicos a urbanizables, según defendió el año pasado Delso ante la justicia.

Un 20% de Azul de Cortez fue adquirido en 2008 por Isolux a Jordi Pujol Ferrusola, en una transacción investigada por la Audiencia Nacional

Trío de asesores

La tarea de Álvarez &Marsal, especializada en reestructuraciones, ha consistido desde abril en la elaboración de un plan de continuidad del negocio, mientras Alantra y Rothschild se lanzaban a por inversores. El principal reclamo en el caso de Azul de Cortez es su situación a 12 minutos de la capital del Estado, La Paz, y a un vuelo de dos horas de Los Ángeles. “En contraste con el americanizado Cabo San Lucas, La Paz es apreciado por su autenticidad genuina y es reconocido como uno de los lugares más seguros de todo México”, dice Isolux en la página web de Azul de Cortez. La española había empezado a urbanizar, con una carretera hasta La Paz y 10 kilómetros de línea eléctrica.

El suelo, aseguran las fuentes consultadas, ha despertado interés principalmente entre inmobiliarias españolas, pero el proceso de venta se ha detenido con el cambio del consejo de administración y la llegada del administrador concursal. El precio objetivo rondaba los 90 millones y se considera como uno de los activos con mejor salida de la quebrada Isolux Corsán.

México fue uno de los principales mercados del grupo, que invirtió en autopistas, plantas solares y suelo en el país norteamericano. La otra apuesta de Isolux estaba en Brasil, donde se encuentra la gran baza para captar liquidez: 3.950 kilómetros de líneas de alta tensión valoradas en unos 170 millones una vez descontada la deuda de 900 millones. La empresa en concurso cuenta con seis líneas en servicio y dos en construcción, sumando un total de 3.950 kilómetros, en la mayor parte de los casos con más de 20 años de plazo de explotación. Ferrovial estuvo interesada en los nuevos proyectos y se especula con que Acciona ha tanteado en los últimos meses el paquete completo.

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