Aena nombra presidente a García-Legaz y consejero a Josep Piqué | Compañías

El consejo de administración de Aena ha designado este viernes al exsecretario de Estado de Comercio y actual presidente de Cesce, Jaime García-Legaz, como nuevo presidente y consejero delegado de Aena, cargo que asumirá el próximo 16 de octubre, en sustitución de José Manuel Vargas, a propuesta del Gobierno como accionista mayoritario (51% del capital), según señaló la entidad en un hecho relevante enviado a la CNMV.

Aena también anunció el nombramiento del exministro Josep Piqué como consejero de la sociedad, con efectos desde este viernes 13 de octubre.

Con el nombramiento de García-Legaz se elimina la incertidumbre que generó la dimisión de Vargas, anunciada públicamente esgrimiendo “motivos personales” y cuya salida será efectiva el domingo, después de que el Gobierno hubiese rechazado en diversas ocasiones avanzar en la privatización de la empresa.

García-Legaz llega al cargo una vez zanjado el conflicto laboral con los trabajadores de seguridad de Eulen en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, que tuvo en vilo este verano a miles de pasajeros y finalizó en un laudo, y con un preacuerdo con CC OO, UGT y USO que desactivó 25 días de huelga.

Entre los retos que debe afrontar García-Legaz en su mandato se encuentran potenciar la expansión internacional de la compañía aprovechando las oportunidades de negocio que surjan en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, fundamentalmente, y mantener los costes a raya, tras la decisión del Gobierno de bajar un 11% las tarifas aeroportuarias hasta 2021, lo que limita el crecimiento de sus ingresos.

En la actualidad, Aena controla el 51% del aeropuerto de Luton (Londres), que es el quinto mayor de Reino Unido, y tiene además presencia en 12 aeropuertos de México, dos en Colombia y uno en Jamaica. En el ámbito inmobiliario, también tiene la opción de activar el plan que guardaba José Manuel Vargas en la recámara para desarrollar 2.000 hectáreas alrededor de los aeródromos de Madrid y Barcelona.

García-Legaz debe intentar poner en valor la masiva afluencia de turistas internacionales a España a través de la red aeroportuaria, que sigue batiendo récords. El único escollo es en materia salarial. El presidente de Aena es el ejecutivo con el sueldo más bajo entre las empresas del Ibex 35, dado su carácter semipúblico.

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¿Qué ganan la UE y Canadá con su pacto? | Compañías

Muchas cosas van a cambiar para los ciudadanos y exportadores de Canadá y la Unión Europea. El jueves, cuando las mercancías crucen el Atlántico, ya no encontrarán los antiguos obstáculos al comercio. La madera, el jarabe de arce y el salmón exportados a Europa, así como el vinagre italiano, la maquinaria alemana o cualquiera de los productos españoles exportados a Canadá dejarán de estar sujetos a elevados pagos aduaneros.

El 21 de septiembre entrará por fin en vigor el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá (AECG). Los ciudadanos y las empresas podrán empezar a aprovechar las ventajas que ofrece el acuerdo, en términos de menores precios y mayores posibilidades de elección. Desde el primer día, estarán exentos de aranceles un 98 % de los distintos tipos de productos: desde aparatos industriales y dispositivos médicos hasta alimentos y prendas de vestir.

Esto supondrá un gran ahorro para los consumidores y las empresas.

El acuerdo beneficiará especialmente a las pequeñas empresas, al reducir la burocracia. Se reducirán obstáculos como la duplicación de ensayos o los aranceles elevados. Mejorará la movilidad de los empleados, ofrecerá mayor seguridad jurídica en el sector servicios y creará un marco que permita el reconocimiento de las cualificaciones profesionales, desde los arquitectos hasta los gruistas.

El volumen comercial entre la UE y Canadá ya es significativo, pero aún puede aumentar. El valor del comercio de mercancías entre la UE y Canadá fue de más de 101.000 millones de dólares canadienses o 67.000 millones de euros el año pasado, lo que hace de Canadá el mayor socio comercial de la UE después de Estados Unidos.

La consolidación de estas relaciones impulsará el crecimiento económico y contribuirá a la creación de empleo a ambos lados del Atlántico. Las empresas europeas y canadienses experimentarán un aumento del comercio recíproco, fortalecerán las relaciones económicas e impulsarán nuevas oportunidades económicas.

Además del evidente interés económico, el acuerdo cumple un objetivo mucho más amplio. Es una forma de fijar las normas del comercio mundial: dos socios afines configurando la globalización. También refuerza la estrecha amistad entre la UE y Canadá, basada en nuestros vínculos históricos y culturales y nuestros valores comunes. La esencia del AECG es un firme compromiso en pro del comercio sostenible, así como de abordar retos comunes, como el cambio climático. El AECG es un acuerdo comercial progresivo, que fija el listón de futuros acuerdos mundiales, salvaguardando al mismo tiempo aspectos como los derechos de los trabajadores o el derecho de los Gobiernos a legislar en aras del interés público. Ahora que Canadá, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea han adoptado el acuerdo, mañana la mayoría de sus disposiciones entrarán provisionalmente en vigor. Surtirá efecto plenamente cuando todos los Parlamentos de los Estados miembros de la UE lo hayan ratificado formalmente.

El 21 de septiembre, la mayor parte de disposiciones del acuerdo entrará en vigor. Ahora es el momento de que las empresas y comunidades aprovechen las oportunidades concretas que ofrece el acuerdo. Las autoridades nacionales y regionales responsables de fomentar las exportaciones están preparadas para ayudar a las pequeñas y grandes empresas a exportar, impulsar el comercio existente y atraer inversiones. La Comisión Europea seguirá muy de cerca el proceso de aplicación. Debemos garantizar que las empresas puedan hacer el mejor uso posible del acuerdo.

El AECG es el acuerdo adecuado en el momento oportuno. En un momento en que se culpa al comercio de muchos de los problemas mundiales, este acuerdo puede servir como modelo de cooperación económica responsable entre países. Por desgracia, algunos debates públicos y elecciones recientes han demostrado que muchos ciudadanos creen que la globalización no les beneficia.

Sin duda, los países podemos hacer más para distribuir los beneficios del comercio de forma más homogénea. Sin embargo, aplicar políticas proteccionistas o levantar barreras entre nosotros tendría consecuencias desastrosas en nuestras economías. La solución nunca podrá ser replegarnos en nosotros mismos. En cambio, parte de la solución reside en conseguir acuerdos comerciales con visión de futuro, como el nuestro. Abordaremos los desafíos a los que se enfrentan nuestras sociedades manteniendo abiertos el comercio y la cooperación.

François-Philippe Champagne y Cecilia Malmström son Ministro de Comercio Internacional de Canadá y Comisaria de Comercio de la UE, respectivamente

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La contundencia de EE UU no es adecuada para negociar el Nafta | Compañías

La contundente fuerza de EE UU es inadecuada para las complejidades del Nafta. El responsable de comercio exterior de Donald Trump, Robert Lighthizer, ha exigido cambios para reducir los déficits comerciales del país en el inicio de la renegociación. También quiere acelerar las conversaciones por las cercanas elecciones en EE UU, Canadá y México. El tono de America First falla al reconocer que Canadá y México también tienen influencias.

Lighthizer abrió ayer la primera ronda de conversaciones con una nota combativa, diciendo que el pacto de 1994 había fallado a “innumerables americanos” y hecho que al menos 700.000 personas perdieran sus trabajos. En el sector automovilístico, EE UU tiene un déficit comercial con México de 68.000 millones de dólares, mientras que con Canadá superó los 365.000 millones en un periodo de 10 años.

Sus homólogos, que quieren modernizar el pacto antes que reescribirlo, han ofrecido un cálculo diferente. El ministro de exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha citado un estudio del Instituto Peterson que muestra que el Nafta sumó 127.000 millones a la economía de EE UU cada año.

Los temas que Lighthizer quiere abordar, como los estándares que los vehículos deben cumplir para el comercio libre de impuestos, son complicados. Busca elevar el actual umbral de que un 62,5% de las partes estén fabricadas en Norteamérica, pero cualquier cambio afectaría a la cadena de suministro global y subir demasiado este nivel puede hacer que los fabricantes se desplacen a Asia.

Washington también quiere trabajar sobre un calendario acelerado, empezando con un borrador el domingo que serviría de base para la negociación. El año que viene habrá elecciones presidenciales en México, del Congreso en EE UU y provinciales en Canadá. El voto en México es particularmente preocupante porque el populista Andrés Manuel López Obrador lidera las estadísticas.

Al mismo tiempo, Canadá y México están en mejores posiciones para negociar que en 1990. Ambos han ampliado sus acuerdos de comercio con Sudamérica, la UE y Asia, mientras que EE UU se encuentra más aislado y amenaza con guerras comerciales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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El G20 intenta sobrevivir al huracán proteccionista de Trump | Mercados

Hamburgo fue protagonista de la liga Hanseática, una de las primeras victorias del mercantilismo sin fronteras contra las demarcaciones políticas y territoriales. Y también fue testigo del hundimiento de esa red de más de 200 ciudades y puertos en la Europa germánica a raíz de la guerra de los 30 años.

Tres siglos y medio después, Hamburgo acoge (este viernes y sábado) la cumbre de algunas de las mayores economías del planeta (el llamado G20) con la dramática sensación de asistir al final de una etapa histórica en el comercio mundial.

La canciller alemana, Angela Merkel, anfitriona y presidenta del encuentro, admitía el viernes que la batalla entre la defensa de la globalización por parte de Europa y el proteccionismo impulsado por EE UU será de tal magnitud que los expertos de ambas partes deberán negociar durante toda la noche para llegar el sábado, con suerte, a un punto de consenso suficientemente aguado e inocuo como para recibir el apoyo unánime.

Casi todo el planeta

Los miembros del G20 suponen el 80% del PIB mundial y el 75% del comercio global. Faltan países ricos como Suiza y emergentes como Nigeria, y están presentes economías más pequeñas como Sudáfrica.

El G20, del que España forma parte como invitado permanente, se encuentra tan dividido que ni siquiera se pone de acuerdo sobre temas que se daban por descontados. En el aire está la lucha contra el cambio climático (abandonada por EE UU) o asuntos aparentemente poco controvertidos como la persecución de las organizaciones que se lucran con el transporte de inmigrantes ilegales a Europa.

“Hoy es muy dífícil ser optimista”

 

“Hoy, es muy difícil ser optimista”, reconocía este viernes el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk en Hamburgo, poco antes de la primera reunión del G20, tras constatar la resistencia de varios países a secundar las sanciones contra los “pasadores” de emigrantes.

Con el consenso internacional hecho trizas, el estreno en el foro de Donald Trump puede ser el huracán que arrase los restos del G20, la respuesta global a la crisis financiera de 2008 que el nuevo presidente de EE UU quiere desmontar.

Bruselas teme que tras el G20, Trump decrete un castigo arancelario a las importaciones de acero que golpearía a China y Alemania. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió en Hamburgo que si Trump cumple su amenaza “la UE responderá de manera inmediata”. El riesgo de una guerra comercial parece evidente y el futuro del G20 estaría en entredicho.

“Si el G20 no existiera, habría que crearlo”

 

“Si el G20 no existiera hoy, habría que crearlo”, clama en Hamburgo un manifiesto de Business20 (B20), plataforma empresarial impulsada por las patronales alemanes. Los empresarios recuerdan que desde el arranque de la última oleada globalizadora en 1990, el comercio mundial se ha multiplicado por cinco y la renta per cápita mundial se ha multiplicado por 2,5.

Pero Trump interpreta que esa globalización ha ido en detrimento de la clase media de su país y llega a Hamburgo dispuesto a poner fin a un orden comercial al que achaca un déficit en la cuenta corriente del país de 300.000 millones de euros.

Alemania, que desde el nacimiento del euro en 1999 ha pasado de un déficit en cuenta corriente de 37.000 millones a un superávit de 261.000 millones en 2016, defenderá el libre mercado con un énfasis hanseático. El choque entre ambas visiones parece tan inevitable como hace 300 años.

La única duda estriba en saber quien saldrá escaldado del “infierno” en que los manifestantes antiglobalización dicen haber convertido Hamburgo, la ciudad natal de Merkel. La primera víctima fue Melania Trump, esposa del presidente de EE UU que no pudo salir de su residencia en la ciudad a causa de los disturbios.

Primer encuentro Trump-Putin

La cumbre del G20 facilitó viernes para el primer encuentro entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y su homólogo de Rusia, Vladimir Putin. La cita, marcada por las sospechas sobre la posible injerencia rusa en las elecciones que llevaron a Trump a la Casa Blanca, duró dos horas y 15 minutos, cuatro veces el tiempo previsto. Y sirvió, oficialmente, para retomar una posible tregua en la guerra de Siria.

España, optimista

El gobierno español, que acude al G20 en calidad de invitado permanente, se mostró optimista en Hamburgo miniizó el riesgo de una guerra comercial entre la UE y EE UU.

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Trump y Merkel libran la gran batalla entre libre comercio y proteccionismo | Mercados

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EE UU, Donald Trump, librarán este viernes y sábado en Hamburgo la primera gran batalla dentro del G-20 entre los defensores del libre comercio y los partidarios de recuperar ciertas barreras proteccionistas.

“Se equivoca tristemente quien crea que los problemas del planeta se pueden resolver con aislacionismo y proteccionismo”, señaló este jueves Merkel ante el Parlamento alemán.

La canciller alemana hizo un canto al multilateralismo y defendió la vigencia del G-20 “ahora más que nunca” y del Acuerdo de País sobre el cambio climático “que tras la retirada de EE UU, estamos más decididos que nunca a convertirlo en un éxito”.

Trump, en cambio, inició el miércoles su segunda gira europea (hasta el sábado) decidido a exigir medidas drásticas contra los países que cometan dumping exportador, sospecha que recae sobre Alemania y China. Y amenaza con desencadenar una guerra comercial si en la cumbre de Hamburgo no se logra poner coto a las exportaciones siderúrgicas de China.

Tras la primera gira europea (en mayo) Trump volvió a Washington y anunció la retirada del Acuerdo de París. Ahora podría introducir aranceles que penalizarían no solo a las exportaciones de acero chino sino también a las europeas. Bruselas ya ha advertido que, en ese caso, también adoptará medidas contra EE UU, lo que podría provocar una escalada de aranceles y trabas al comercio transatlántico.

Europa busca aliados internacionales para frenar a Trump y evitar una deriva proteccionista que, según algunos analistas, podría suponer el principio del fin del G-20. Y esa estrategia ha llevado este jueves a la UE a anunciar un principio de acuerdo con Japón sobre un acuerdo de libre comercio que esperan entre en vigor en 2019.

“El mundo no tiene necesidad de volver atrás 100 años”

 

“Algunos dicen que vuelven el aislacionismo y la desintegración, pero estamos demostrando que no es así, que el mundo no tiene necesidad de volver 100 años atrás”, celebró el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras una cumbre en Bruselas con el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Bruselas confía en que este acuerdo y el suscrito con Canadá a principios de año sirva de munición a Merkel para la batalla de Hamburgo.

La canciller juega en casa, porque la cumbre anual de las principales economías del planeta se celebra bajo su presidencia y en su ciudad natal.

Pero el presidente estadounidense lanzó el jueves el primer golpe contra la retaguardia de Merkel, con una cumbre en Varsovia para alentar la revuelta de los países de Europa del Este contra una Unión Europea dominada por Berlín.

La presencia de Trump reconfortó al Gobierno polaco, amenazado por Bruselas con la suspensión de derecho de voto en la UE si continúa con su presunta deriva autoritaria. Y reforzó las quejas de Polonia y el resto de países de la zona contra la política energética de Merkel, basada en una creciente dependencia de Rusia.

“Si necesitan energía, no tienen más que llamarnos”

 

Si alguno de ustedes necesita energía, no tiene más que llamarnos”, ofreció Trump a los líderes de los 11 socios de la UE presentes en Varsovia para una reunión de la llamada Iniciativa de los Tres mares [Adriático, Báltico y Negro].

“EE UU nunca usará su energía para presionar a sus naciones y no podemos permitir que otros lo hagan”, prometió Trump a unos países que han sufrido más de un invierno el cierre de los gasoductos desde Moscú.

Esos socios han intentado frenar, sin éxito, el proyecto impulsado por Berlín y Moscú para doblar el gasoducto del Báltico (Nordstream 2) que suministrará energía directamente a Alemania, lo que interpretan como una vía para aislarles energéticamente. Trump les ha dejado claro en su visita que “EE UU no dejará que ningún país sea rehén de una manipulación del mercado energético”, según detalló la Casa Blanca.

A principios de este mes, Polonia ya recibió los primeros suministros de gas licuado procedentes de EE UU. Y Trump ha recordado en Varsovia que Croacia está construyendo una regasificadora flotante, que podría entrar en servicio en 2019, para incrementar la llegada de suministro estadounidense.

Frente a esa ofensiva, las defensas de Berlín y Bruselas parecen enclenques. Por un lado, la unidad del club europeo corre peligro si la oferta de Trump de seguridad y energía seduce, como parece probable, a los países del Este.

Y por otro lado, los lazos comerciales con Canadá y Japón, aunque importantes, no son contrapeso suficiente para la relación transatlántica. El comercio en bienes de la UE con Canadá es solo de 71.000 millones de euros, la décima parte que con EE UU. Y con Japón de 134.000 millones, la quinta parte.

Acuerdo con Tokio favorable a España


  • La UE y Japón alcanzaron ayer en Bruselas un principio de acuerdo sobre un futuro Tratado que en un plazo de 10 años desde su entrada en vigor liberalizará el 99% del comercio bilateral entre las dos partes.

  • Bruselas y Tokio han acelerado la negociación con el objetivo de presentar el acuerdo antes de la cumbre del G20 en Hamburgo y enviar así una señal a favor del libre comercio frente a la ofensiva proteccionista de Donald Trump.

  • Las prisas han obligado a reducir la ambición del acuerdo, que deja fuera la parte de inversión por la negativa de Japón a renunciar a los sistemas de arbitraje extrajudicial Bruselas no se atreve a incluirlos por temor a una reacción en contra de la opinión pública como en el TTIP (el acuerdo que se negociaba con EE UU). Japón ha aceptado, en cambio, un período transitorio de siete años para la liberalización total del mercado europeo de automóviles.

  • La Comisión Europea confía en que el acuerdo permita aumentar en 20.000 millones de euros el valor de las exportaciones europeas a Japón, que en bienes y servicios rondan los 80.000 millones al año.

  • El acuerdo supondrá un ahorro en aranceles de hasta 1.000 millones de euros al año, especialmente en sectores favorables a España como cerdo, vinos, o zapatos.

  • Bruselas espera que el Tratado se pueda firmar en 2018 y que entre en vigor en 2019.

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