Fusiones en la pipeta del laboratorio | Compañías

La industria farmacéutica en nuestro país está muy atomizada. En el Ministerio de Sanidad hay registradas 257 compañías, 166 que forman parte de Farmaindustria y más de 100 son miembros de Asebio (Asociación Española de Bioempresas). Las más antiguas pertenecen a grupos familiares y las de reciente creación son fruto de spin off universitarios o parques científicos.

Entre las empresas familiares sobresalen: Esteve (1902) de Antoni Esteve y familia; Laboratorios Viñas (1911), Juste (1922), dirigida por Ines Juste, que representa la cuarta generación; Reig Jofre, de Reig-Biosca (1929) y Alter (1939), en manos de Miguel y Alberto Alonso Jenttoft.

En el capítulo de las sagas también figuran Grifols (1940), vinculado a Víctor Grifols; Almirall (1943), en manos de Jorge y Antonio Gallardo; Ferrer (1959), propiedad de Sergio y Beatriz Ferrer Salat, y Rovi (1946), perteneciente a los López-Belmonte.

La presión de los precios y la competencia de los fabricantes de genéricos las obligan a invertir en nuevos fármacos y patentes que sustituyan los ingresos que se perderán al expirar las licencias actuales. “La estrategia de reemplazo se realiza vía adquisiciones de empresas que se encuentran desarrollando nuevos medicamentos”, resalta Héctor Domínguez, director del deal advisory de KPMG.

Los laboratorios también buscan alianzas, apoyados por la facilidad para encontrar crédito tanto en Europa como en EE UU, o “venden activos no estratégicos para ganar eficiencia, liberar capital y centrarse en innovación”, puntualiza Roger Villarino, socio de financial advisory de Deloitte.

Compraventas

El mercado está en plena ebullición. Juste vendió este año su unidad de ginecología a Exeltis (Grupo Insud). Grifols invirtió 400 millones en pequeñas empresas punteras. FAES, Cinfa, Kern Pharma, Chemo, Esteve y Almirall están siendo activos en adquisiciones.

Entre las biotecnológicas, la catalana InKemia adquirió el laboratorio Micro-Bios y Otec Riera, empresas que sumaron una facturación de 2,1 millones de euros en 2016. Bionaturis se hizo con Zera Intein Protein Solutions (ZIP) por 1,6 millones de euros, KYMOS cerró la compra de la italiana Pharmaprogress y LipoTruePrimaderm adquirió el 51% de Ascidea, según Asebio.

Las negociaciones en España son largas, pues las compañías familiares son muy presidencialistas y les cuesta renunciar a dirigir la nave. Pese a esto, “continuaremos viendo operaciones corporativas en laboratorios farmacéuticos durante los próximos años”, pronostica Villarino.

Jaime del Barrio, sénior advisor de healthcare and life sciences de EY, asegura que hay compañías farmacéuticas buscando en el mercado alguna otra española o extranjera de tamaño similar, o más pequeña, a fin de ampliar productos o líneas que les permitan un mejor posicionamiento. “Ven a España como un puente de entrada en Europa, bien solas o a través de alianzas estratégicas”, añade.

Fondos 

 “La salud es un valor seguro para invertir, vivimos más tiempo y buscamos mayor calidad de vida; se descubren nuevos diagnósticos y tratamientos más eficaces y seguros, cambiando el ciclo de las enfermedades que, al hacerse crónicas, requieren más medicamentos”, comentan analistas de Fidelity y Pictet. Y es un pilar fundamental de la economía de datos, por lo que, a “los diferentes fondos de inversión, se han sumado también las empresas tecnológicas con sus soluciones e inversión propia”, apunta Del Barrio.

“La industria farmacéutica goza de buenos márgenes, las empresas de tamaño medio y con especialización pueden ser foco de inversión para el capital riesgo”, avanza Domínguez.

“Por muy grande que uno sea, las compañías han aprendido que las alianzas dan mejor resultado y en ese camino están las que mejor se adaptan a las necesidades de pacientes, profesionales sanitarios y autoridades”, concluye del Barrio.

 

 

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Sra. Cifuentes, es bueno cogerse vacaciones | Fortuna

Tres años sin vacaciones, por voluntad propia, es una equivocación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, lejos de generar ningún tipo de envidia por el lugar dónde va a pasar el verano, su despacho de la Puerta del Sol, lo que ha levantado ha sido polémica y críticas, la mayoría entre los partidos políticos y diversos colectivos. Su decisión de renunciar de forma voluntaria a las vacaciones es difícil de entender. Cifuentes alega que “no son obligatorias”, y que no encuentra mejor plan que pasar el resto del mes de julio y de agosto trabajando. El hecho es que la determinación de la presidenta, que no entiende la polémica generada en un asunto que cree que no tiene importancia, puede ocasionar el efecto dominó en su equipo, que ve cómo la jefa renuncia al descanso mientras que el resto decide disfrutar de su derecho a las vacaciones. Al final es contraproducente.

Cualquier directivo, empresario o profesional que renuncie a sus días de asueto “es un mal ejemplo, ya que no hay nada peor que seguir en la misma rueda y no tomarse un descanso, que no es lo mismo que desconectar”, opina el director general de la consultora de búsqueda de alta dirección Odgers Berndtson, José Medina. En su opinión, lo que la presidenta madrileña está ejerciendo en la época estival es lo que él denomina “micromanagement”, y de esta forma está invitando al resto de sus colaboradores a hacer lo mismo. “Es como el empresario que dice que él es el último en apagar las luces de la empresa, lo que consigue es que nada más que se marche se vayan todos”, añade Medina.

Porque quedarse sin vacaciones no lleva implícito un aumento de la productividad. Todo lo contrario. La consecución de resultados está ligada al descanso y a los momentos de esparcimiento. “Es importante tener la mente clara para poder pensar y producir, no rindes igual si acumulas cansancio, tanto físico como mental. Tenemos momentos en los que necesitamos un respiro y despejar la mente”, opina Belén Díaz, socia responsable del área de personas de KPMG, quien está a favor de la flexibilidad en la elección de los momentos en los que hay que parar. “Hay veces que se necesita un respiro, y cada uno tiene que saber cuándo debe cogerse vacaciones. Para ello es importante saber autodiagnosticarse, y olvidarse de que hacer una parada no tiene que estar mal visto en una empresa”, añade esta ejecutiva, quien cree que la gente motivada siempre está orientada a resultados.

De esta misma opinión es Elisa Sánchez, experta en salud laboral del Colegio de Psicólogos de Madrid, firme defensora de las vacaciones. “Es necesario descansar físicamente, ya que en el verano con las altas temperaturas se duerme peor, y se incrementa el volumen de trabajo, ya que muchas veces hay que atender las tareas de otras personas que están de vacaciones”. Pero tan importante como la forma física, es tomarse un respiro mental, “cambiar de rutinas, de costumbres, el hecho de planificar un viaje con la familia o con los amigos ya es un estímulo, es motivante”, añade Sánchez, que excusa de la obligación de tener que parar en verano a un colectivo de profesionales, como son los autónomos, los artistas o los creativos, “a los que se les puede cortar el ritmo de trabajo”. Entre sus recomendaciones para un óptimo descanso, señala: olvidarse de los teléfonos móviles y de las redes sociales. “Se puede acotar el tiempo de uso de las nuevas tecnologías, por ejemplo a una hora al día; y avisar con un mensaje de que vamos a estar ausentes del trabajo durante un tiempo para que nadie moleste en el móvil, y los clientes puedan estar atendidos”, añade.

Es importante distinguir entre la recuperación y la desconexión. “Es más necesario lo primero que lo segundo. Hoy día, en un mundo tan dinámico, en el que es tan frecuente la interpenetración de la vida laboral en la personal, se puede atender cuestiones de trabajo mientras que se está en la playa”, señala Medina, a quién no le molesta que un cliente le llame por teléfono, mientras que disfruta de sus días de ocio, para encargarle un trabajo de selección de un alto directivo. “Atiendo la llamada y después sigo tomándome una cerveza, no pasa nada”, advierte Medina, poco propenso a la desconexión.

Es un derecho de la gente, que necesita buscar una válvula de escape y huir del estrés del día a día, advierte Luis Blas, director de recursos humanos de Altadis, quien relaciona la obsesión de muchos profesionales con el trabajo con el padecimiento de muchas de las enfermedades mentales, entre ellas la depresión. “El desempeño laboral genera hoy día una gran presión intelectual de la que hay que descansar”, opina.

En cuanto a la cantidad de días que se requieren para alcanzar un nivel de relax óptimo, los expertos consultados coinciden en que como mínimo se requieren dos semanas. “Los 15 primeros días se logra un buen descanso físico y desconectar. Unas vacaciones demasiado largas pueden generar un síndrome posvacacional, pensar demasiado en el regreso, y de lo que se trata es de volver con energía renovada, reseteado de cuerpo y mente”, señala la psicóloga Sánchez. Más de tres semanas seguidas de asueto a José Medina, por ejemplo, le parece excesivo, “y menos de dos me parece poco”. Lo ideal, según Belén Díaz, es la flexibilidad para disfrutarlas. También lo cree Luis Blas: “debe haber libertar de elección, pero hay que cogerlas, sino mal ejemplo se está dando al resto”. Tome nota, señora Cifuentes.

 

 

 

 

Días libres por países

 España no es el país en el que sus trabajadores cuentan con más días de vacaciones pagados, tal. Según datos del informe Labor Market Regulation 2017, elaborado por el Banco Mundial: Finlandia y Francia son los que ofrecen más días libres, laborables y pagados, a sus trabajadores:_30 al año. Reino Unido ocupa la segunda posición, con 28 días, seguido por Italia con 26. Un día menos ofrecen Austria, Dinamarca, Luxemburgo, Eslovaquia y Suecia; y con 24, Alemania e Islandia.

 En el siguiente tramo se sitúa España, con 22 días laborables, los mismos que disfrutan los trabajadores de Rusia y Portugal. Un día menos, 21, tiene Noruega, mientras que Países Bajos, Suiza, Irlanda y Grecia cuentan con 20. Países latinoamericanos, como Colombia, Venezuela y Chile disfrutan de 15 días, mientras que en México cuentan con solo seis días, China con cinco. En Estados Unidos no se concibe el modelo de vacaciones remuneradas tal y como está planteado en el resto de los países.

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