Caso Neymar ¿un asunto de Derecho de la competencia? | Legal

La denuncia por Neymar Jr. de su contrato con el F.C. Barcelona abre la puerta al debate sobre si las inversiones de estados de fuera de la Unión Europea, a través de fondos dependientes de los mismos, en equipos de las ligas europeas son anticompetitivas. Aunque no sean ayudas de estado, cabe cuestionarse si constituyen prácticas anticompetitivas desleales.

El pasado 3 de agosto, el jugador de fútbol Neymar Jr, a través de sus intermediarios, depositaba ante la Liga de Fútbol Profesional (“LFP”) el monto correspondiente a la cláusula de resolución unilateral de su relación contractual con el F.C Barcelona. La sorpresa venía cuando la LFP, aduciendo el incumplimiento del régimen de Fair Play Financiero (FFP” por sus siglas en inglés) impuesto por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (“UEFA”), se negó a ser depositaria del monto correspondiente a esa cláusula.

Hace tiempo que se superó el debate sobre si la jurisdicción ordinaria tiene potestad sobre los deportes profesionales o si éstos solo se someten a las regulaciones deportivas (Asunto Meca-Medina). Al tratarse de actividades económicas, las leyes ordinarias también serán aplicables al comportamiento de los agentes económicos que participan en estas competiciones.

En el presente asunto se cuestiona que las inyecciones económicas provenientes de Qatar, a través de Qatar Investment Authority, el fondo soberano de inversión del emirato que es propietario del Paris Saint-Germain (“PSG”), equipo que ha contratado a Neymar Jr, puedan ser prácticas restrictivas de la competencia bien por considerarse ayudas de estado, o por constituir un caso de competencia desleal.

El primero de los supuestos queda descartado. Aunque la Comisión Europea ha valorado ayudas concedidas por Estados Miembros a los clubes de fútbol (recordemos el expediente incoado por la Comisión Europea contra varios clubes españoles que acabó, en julio de 2016, con la obligación de devolución de ayudas consideradas ilegales), la regulación de ayudas de estado sólo afecta a ventajas financieras o de otro tipo otorgadas por Estados Miembros de la UE. Por tanto, las normas sobre ayudas estatales no resultan aplicables a inversiones realizadas por países de fuera de la UE, como sería aquí el caso de Qatar.

El segundo de los supuestos es más complicado, puesto que se tiene que entrar a valorar si estas inyecciones económicas contravienen la normativa impuesta por la UEFA en la regulación de la actividad y, en tal caso, si la infracción de esa regulación puede reputarse como desleal. Aquí encontramos diferencias entre el fútbol profesional y otros mercados no regulados, puesto que las empresas -clubes- tienen que someterse a unas reglas propias sobre sus fuentes de financiación.

Conviene recordar que la Ley de Competencia Desleal (“LCD”) tacha de desleal la obtención de ventajas competitivas como consecuencia de la “infracción de normas jurídicas que tengan por objeto la regulación de la actividad concurrencial”. Por tanto, la clave principal es determinar si el FFP es una “norma jurídica reguladora de la actividad concurrencial”, cuya infracción otorgase una ventaja competitiva a los clubes infractores.

El Tribunal Supremo establece que “lo importante es el contenido de la norma -y no su forma-. Lo determinante es que tenga por «objeto» la regulación de la actividad comercial”. Por tanto, debe determinarse si el FFP de la UEFA, tiene la finalidad de regular la actividad comercial de los clubes.

El propio reglamento de la UEFA (UEFA Club Licensing and Financial Fair Play Regulations) señala que la finalidad del FFP es establecer los criterios que deben cumplir los clubes para acceder a las competiciones organizadas por la UEFA, esto es, al mercado del fútbol profesional europeo. No cabe dudar que este reglamento tiene como objetivo la “regulación de la actividad concurrencial”, más aún cuando la UEFA es la única entidad con capacidad para desarrollar e implementar la regulación de este mercado.

A pesar del carácter privado de estas reglas de la UEFA, regulan la actividad de los equipos de fútbol europeos incluidos en las Asociaciones adheridas a la misma. De hecho, no existe otra regulación de la actividad concurrencial de las empresas -clubes- que realizan esta actividad.

Una vez sentado esto (no exento de matización), tocaría abordar la posibilidad de que ciertas inyecciones de capital de fondos soberanos infrinjan el FFP. En concreto, se cuestiona la legitimidad de inyecciones de capital (por lo que ya fue sancionado el PSG en 2014), que adoptan la forma de acuerdos de patrocinio, para cuadrar el balance de los clubes y cumplir con los límites máximos de endeudamiento, fijados en 30 millones € en tres anualidades. Es decir, lo que de forma fáctica son inyecciones de capital de los dueños de los clubes, se esconderían tras contratos de patrocinio artificiosos.

El juez nacional determinará en cada caso si existe una infracción de la normativa interna. No obstante, la jurisprudencia señala que en supuestos donde la fijación de este extremo sea dudosa y no existan resoluciones previas, los pronunciamientos deben ser prudentes.

Por ello, de cara a iniciar acciones, convendría que la propia UEFA investigase si las prácticas financieras de los clubes cumplen su FFP. Si el órgano de la UEFA encargado de velar por el cumplimiento del FFP (UEFA Club Financial Control Body) entendiese que se produjo una infracción, el juez nacional contaría con una base argumental sólida en la que pueda apoyar su pronunciamiento.

Por tanto, para que la jurisdicción ordinaria nacional pueda entrar a conocer de estos asuntos es necesario: primero que el FFP se califique como una “norma jurídica” que regula una actividad económica en el sentido de la LCD y, segundo, que se determine si las formas de financiar los grandes fichajes utilizadas en el presente caso incumplen el FFP.

Fuera de este recurso, insólito hasta la fecha y, como vimos, matizable, también podrían considerarse los efectos del eventual incumplimiento por la UEFA de sus tareas de control de los reglamentos. La UEFA, confederación europea de asociaciones nacionales de fútbol, es, en sí misma o conjuntamente con las asociaciones nacionales, la única entidad reguladora del fútbol profesional a nivel europeo. Basándonos en la jurisprudencia europea que aplica la normativa sobre abuso de posición de dominio a las asociaciones de Derecho privado que organizan competiciones deportivas (asunto Motoe), podría entenderse que la UEFA ocupa una posición de dominio (individual o conjuntamente con las asociaciones nacionales) en el mercado de la organización de campeonatos deportivos de fútbol profesional a nivel paneuropeo y en la fijación de sus criterios de acceso.

De acuerdo con la normativa de competencia, las entidades que ostentan una posición de dominio tienen que comportarse de forma no abusiva. Una forma de abuso es el caso de la discriminación. Sería abusivo que la UEFA no aplicase las reglas del FFP concediendo ventajas a unas empresas -clubes- por delante de otras.

Todavía no se sabe cuál será el camino que utilizará la LFP para justificar su negativa al depósito de la cantidad correspondiente a la cláusula de resolución unilateral o si finalmente deciden no actuar, pero todo hace prever que este apasionante tema dará mucho de qué hablar en el corto y medio plazo.

Patricia Liñán y Daniel Arribas son socia y asociado de CMS Albiñana & Suarez de Lezo

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El partido más difícil de Neymar | Fortuna

Ya es una estrella mundial. Lo comprobó Neymar (Mogi das Cruzes, São Paulo, Brasil), este viernes, cuando aterrizó en París y descubrió la expectación generada en el Parque de los Príncipes, donde fue presentado por Nasser Al-Khelaïfi, presidente del Paris Saint-Germain (PSG), que esta semana pagó al Barcelona 222 millones de euros por el traspaso del delantero francés. A escasos siete kilómetros, en la tienda del club, en el corazón de los Campos Elíseos, centenares de personas esperaban pacientemente, desde primera hora de la mañana y en ordenada fila, custodiada por vigilantes de seguridad, para hacerse con una camiseta, con el número 10, cedido por el argentino Pastore, del nuevo astro del fútbol francés.

Una vez pasen los fastos de celebración, se espera que este sábado el club muestre a su nuevo jugador en el centro de París, con la Torre Eiffel de testigo, a Neymar le queda el partido más difícil. Ya se ha enfundado la nueva camiseta, ahora tiene que ganársela. El gran reto del jugador, además de llevar a su equipo a ganar títulos, es pasar de estrella a líder. Es el trabajo más difícil. Por un lado, deberá dejar a un lado una de las principales plagas de los vestuarios: el ego. Mucho se ha hablado estos días de la rivalidad entre Messi y Neymar en las filas del Barça. Aunque el primero en advertir la sombra, que podían hacerse ambos jugadores, fue el visionario Johan Cruyff, que durante la presentación del brasileño en el Camp Nou en 2013, aseguró que él habría vendido primero al argentino, augurando el choque y apelando a todos los factores que entran en juego en el fútbol: “un equipo, sus jugadores, sus entornos, sus intereses, por eso es tan difícil dirigir una plantilla, hay muy poca gente que sirva para hacer esto”. Y concluía que él no se habría atrevido a fichar a Neymar, un jugador que podría llegar a incomodar a Messi. Y viceversa.

Durante su presentación a los medios de comunicación en París, el jugador intentó quitar hierro a la supuesta rivalidad con la indiscutible estrella blaugrana. Fueron todo palabras de agradecimiento: “Uno de los motivos por los que fui al Barça fue para jugar con Messi. Es el mejor del mundo. Solo en la primera semana sentí presión. Es mi ídolo. Agradezco mucho a Leo, que me recibiera tan bien y que me enseñara tanto”.

“Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede imitar en el comportamiento”

Vicente del Bosque

Para Neymar comienza una nueva vida deportiva en el PSG, donde espera que nadie le haga sombra. Aunque ayer aseguró que no le mueve ningún afán protagonista: “Deseaba venir a París porque buscaba un nuevo reto, no por falta de protagonismo o porque me haya sentido incómodo. No es lo que quiero, tampoco lo he buscado en mi vida, lo que quiero son títulos y nuevos retos”.

Tiene una oportunidad de oro, afirma el profesor del IESE y experto en comportamiento organizacional, Santiago Álvarez de Mon. “Puede construir un proyecto interesante, que hasta ahora, teniendo al lado a Messi, era algo que tenía difícil de conseguir”. Puede convertirse en el epicentro del PSG, pero corre el riesgo, advierte el docente, de que le pueda el egoísmo y acabe convertido en un juguete roto. “Debería ser prudente, que no le ciegue el brillo y sobre todo tiene que invertir en él como persona”. En este sentido, apunta que la mejor gestión que se puede hacer del ego de un profesional en cualquier campo, desde el mundo de la empresa, a la música, el deporte o la investigación, es ponerlo a trabajar al servicio del equipo. Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede imitar en el comportamiento

Y si alguien sabe de esto, de gestionar a estrellas del fútbol, es Vicente del Bosque, quien, durante su etapa como entrenador, consiguió grandes logros: con el Real Madrid, una Copa Intercontinental, dos ligas de Campeones y dos campeonatos de Liga; y con la selección española, el Mundial de 2010 y la Eurocopa 2012. “No existe una receta para manejar un vestuario, todo depende de la formación y de la experiencia del entrenador”, señala Del Bosque, en conversación telefónica con Cinco Días, a quien no le gusta hablar de egos. Prefiere referirse a los caprichos de los jugadores. “Nunca se puede generalizar porque no todos son iguales, unos cobran más que otros, y unos son caprichosos y otros no lo son. Además, hay otra singularidad en el mundo del fútbol, que en otros sectores no existe, y es que solo juegan 11, el resto no. Gestionar un grupo así es difícil”.

El secreto de Emery

El exentrenador salmantino asegura que a él siempre le ha ido bien manejando una táctica: “no tratar a todos por igual, esa es la mayor injusticia, porque cada uno tiene su propia personalidad”. Hombre poco dado a imponer ni a impartir doctrina, Del Bosque sí aconseja a Neymar, como a todo jugador, que sea respetuoso con lo que significa su profesión. Y entre esas obligaciones, asegura, está el respeto a su entrenador, que en este caso será el vasco, Unai Emery. Precisamente, en una entrevista concedida a este periódico, el exentrenador del Sevilla ensalzaba los valores que hacen que un profesional triunfe en el fútbol. “La solidaridad, la dedicación, la humildad, la ambición, el respeto y el valor del equipo por encima de lo individual”, afirmaba Emery. Ahora tiene ante sí otro gran papel: entrenar y dirigir al futbolista más mediático del momento, en el que están puestas todas las miradas. “Lo principal es saber ganarte la confianza de los jugadores para liderar, dando ejemplo, aplicando lo que tú le exiges a ellos, la dedicación, el compromiso, el respeto, un trato equitativo… todo eso es el liderazgo”, opinaba en la citada entrevista el míster, quien cree que el líder no se impone sino que debe generar confianza en el día a día.

Un verdadero jefe es el que es admirado, no solo por su juego, sino por su comportamiento. Ha de dar ejemplo. En este sentido, Álvarez de Mon cita el caso del tenista Rafa Nadal, al que su tío Toni Nadal formó como deportista, pero al que sobre todo “enseñó a comportarse en la pista, por eso es tan admirado”. Lo mismo sucede con el baloncestista Pau Gasol, “son estrellas pero tienen un comportamiento normal, que se convierte en un hábito y no reclaman ninguna atención para ellos”, señala el profesor del IESE.

A Neymar le queda un interesante camino por delante, apunta Vicente del Bosque: “Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede seguir en el comportamiento”. Cree, por tanto, que los jugadores, más que nunca, deben ser muy cuidadosos, además de con su rendimiento deportivo, con sus conductas personales.

El jugador brasileño debe mimar, tanto como sus millones, su carrera, creando su propio estilo y marcando su hoja de ruta. Así opina Daniel Sá, director de la escuela de marketing portuguesa IPAM: “Es muy joven todavía, y a la sombra de Messi lo tenía muy difícil”. En París ya brilla como una estrella. Tiene cinco años de contrato y su jefe, Al-Khelaïfi, cree que “es el mejor jugador del mundo”.

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