Ejemplos de cómo los periodos de desempleo recortan la pensión | Mi dinero

Cuando un trabajador se queda en el desempleo suele pensar de forma inmediata en la merma que esto supone para sus ingresos del presente y su nivel de vida, pero también debería tener en cuenta cómo puede a afectar esta situación a la cuantía de su futura pensión pública.

El estudio Acerca de la influencia de las interrupciones en el empleo sobre las prestaciones por jubilación elaborado por Jorge Miguel Ventura Bravo y José A. Herce para el Instituto BBVA de pensiones incluye varias simulaciones para determinar en qué casos los periodos de desempleo o inactividad por otros motivos (cuidado de hijos u otros familiares, formación u otras causas) son más dañinos para el futuro poder adquisitivo del pensionista.

Los autores de este estudio diferencian entre el momento en el que se produce el periodo de desempleo o actividad y su duración, así como el nivel salarial del trabajador. Lo primero que destacan es que si el paro del trabajador se registra en los primeros momentos de su vida laboral, durante los años que la ley española no tiene en cuenta para calcular la pensión pública, la incidencia del desempleo en la prestación será nula.

Dicho esto, si los periodos inactivos, sin cotizar a la Seguridad Social, se producen de forma temprana dentro del periodo de cálculo para determinar la pensión (20 útlimos años antes del retiro); o de manera más tardía, en los años más cercanos a la jubilación, estas situaciones sí repercutirán en una merma de la cuantía de la prestación.

Así, por ejemplo, las simulaciones hechas por Ventura Bravo y Herce determinan que el perfil de trabajadores que más perjudicado se vería es aquel con un salario promedio que haya tenido cinco años sin cotizar de forma temprana y otros cinco en los años cercanos a su retiro. En este caso, el trabajador verá recortada su pensión inicial en el entorno del 25%. O lo que es lo mismo en lugar de recibir una pensión de 28.303 euros al año que le correspondería si hubiera tenido una carrera completa, sin interrupciones de cotización, cobraría una prestación anual de 21.210 euros.

Le siguen los trabajadores con mayores sueldos (el doble del salario promedio) que hayan tenido estos mismos periodos de inactividad, que experimentarán un recorte de la prestación del 12,3%. En este caso, el 100% de la pensión que le correspondería para una carrera completa sería de casi 36.000 euros al año y se le quedaría en 31.516 euros.

Pero los autores del informe llaman la atención sobre que “para los trabajadores cuyos salarios están situados muy por encima o por debajo de los salarios promedios, el impacto de las interrupciones laborales sobre las pensiones futuras iniciales se reduce en gran medida a causa del papel que juegan los límites de pensión de jubilación inferiores y superiores”.

De hecho, si el efecto del desempleo sobre un trabajador le recortara su pensión inicial por debajo de la pensión mínima que marca la ley cada año — por ejemplo, 8.471,40 para mayores de 65 años con cónyuge no a cargo en 2017– esta merma no se aplicaría.

Además, la ley española de Seguridad Social, prevé estas circunstancias e incluye que el Estado cotiza por los perceptores de la prestación y el subsidio por desempleo contributivo. Asimismo la norma establece la cobertura de lagunas de cotización. Esto significa que si las interrupciones de la cotización, por el motivo que sea, se producen dentro de los años que se tienen en cuenta para calcular la pensión –20 años antes de la edad de jubilación en la actualidad– se considera que el trabajador ha cotizado por el salario mínimo durante 48 meses y por la mitad el resto de años que el trabajador no cotice.

Los investigadores de este estudio destacan que la existencia de estas coberturas de lagunas de cotización, que ellos denominan acuerdos de subsidios a las cotizaciones, “protegen significativamente a los trabajadores ante la posibilidad de perder derechos de pensión, aún en el caso de los perceptores de salarios promedios que experimenten interrupciones de mayor duración, que pueden resultar afectados de manera desproporcionada”.

Esto explica que, según las simulaciones hechas en este estudio, un trabajador que cobre el doble del salario promedio y esté sin trabajar dos años en el periodo cercano a su jubilación no vea mermada en absoluto su pensión inicial de jubilación. Y casi lo mismo les ocurriría a los trabajadores de escalas salariales inferiores, que apenas verían recortada su prestación entre 20 y 35 euros anuales.

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Nadal: “Para estar a la altura de la revolución tecnológica, tenemos que subir al cambio” | Tendencias

“Hace 200 años cambiamos radicalmente los sistemas de producción con la máquina del vapor y el carbón, 100 años después llegó la electricidad. Ahora estamos ante un cambio de calibre similar y tenemos que ver cómo nos comportamos. La participación de España dejó bastante que desear en las revoluciones anteriores”. Estas fueron las palabras del ministro Alvaro Nadal en la apertura del evento FUTURO DIGITAL, que se desarrolla hoy -miércoles 5 de julio- para debatir sobre los grandes retos a los que se enfrenta la economía española en un entorno de transformación digital. “Si esta generación va a estar a la altura de la revolución tecnológica y no sólo no perder el tren sino también irse a la cabeza de este, tenemos que subir al cambio y crear una estructura que nos permita avanzar”.

En su repaso a las claves del rendimiento español, el ministro se ha referido al despliegue de la fibra óptica como uno de los grandes logros de España en la adaptación a las nuevas redes de telecomunicaciones. Por otra parte, para el necesario refuerzo de la participación empresarial en este entorno, Nadal prescribe “esquemas de concienciación y apoyo tanto en la oferta como en la demanda”. Si todo sale bien, el ministro espera que coronemos esta transformación en la senda de la prosperidad. “El fin de semana existe porque existió la revolución industrial. La digital a lo mejor nos trae el fin de semana de tres días…”, razonó.

  • Privacidad, ¿reto u oportunidad?

La perenne discusión sobre los límites que enfrentan a la innovación y la protección de datos giró en torno a la necesidad de convertir estos requisitos en una ventaja. “La privacidad no es un obstáculo, puede hacer que la innovación se desarrolle con pleno respeto a los derechos fundamentales”, aseguró José Luis Piñar, catedrático de Derecho Administrativo.

Esta combinación pasa por el despliegue de una legislación que Cristina Maroto -secretaria general técnica en Asgeco- asegura, “siempre irá por detrás de la revolución”, pero es imprescindible para articular la participación de actores como Google. “Tenemos que tener una innovación que piense en el ser humano, en que los robots van a ayudarnos a ser mejores, no a dirigir cómo tenemos que vivir: para esto necesitamos matemáticos e ingenieros, pero también juristas y filósofos. No podemos estar en silos”, señaló Cecilia Álvarez, presidenta de la Asociación Profesional Española de Privacidad.

  • La Administración ha muerto, viva la administración

Nadie cuestiona el nivel de la Administración Electrónica en España, cuyo desarrollo ocupa puestos meritorios en los ránkings europeos. “Tenemos las condiciones para ocupar posiciones todavía más destacadas”, aseguró José Manuel Leceta, director general de Red.es, entidad ejecutora de los planes de Agenda Digital. Roberto Sánchez, director general de innovación del Ayuntamiento de Madrid conduce su área, centrada en utilizar la tecnología para gestionar mejor infraestructuras y servicios, bajo una premisa fundamental: nadie puede quedarse atrás. “Tenemos un fuerte compromiso con los servicios digitales pero mantenemos la inclusividad para todos los ciudadanos”.

Carles Ramió se mostró más preocupado por la supervivencia de la propia Administración. Ante la posibilidad de que las instituciones, tal y como las conocemos, desaparezcan como lo hicieron las enciclopedias a la llegada de Wikipedia, el catedrático de Ciencias Políticas defiende que estas son las únicas que pueden ejercer de director de orquesta en el resto de los actores. “Pero si no nos renovamos, no vamos a poder. Tenemos que mejorar la calidad y el refinamiento institucional y, sobre todo, teniendo mejores sistemas de información y capacidad analítica. Tenemos que gobernar la gobernanza”.

El exministro Jordi Sevilla no duda del poder de la Administración. A un día del décimo aniversario de la aprobación de la ley de Administración Electrónica, Sevilla habló de “islas de modernidad” rodeadas de mares de “presencialimo”. El proceso de digitalización tendría que estar guiado por principios como que la administración no puede pedir a los ciudadanos un papel que ya está en su poder, los trámites tienen que poder hacerse de manera telemática y, en general, la digitalización no es hacer lo mismo de siempre por por internet. “Tenemos la oportunidad de revisar la relación entre el poder público y los ciudadanos”, aseguró.

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