Joaquim Clos, estilo londinense para una nueva generación hotelera | Fortuna

El sector hotelero de alto nivel atraviesa en España una etapa de transformación. Tanto de conceptos como de cadenas, y también de caras. Un rostro nuevo en el sector es el de Joaquim Clos, barcelonés, de 36 años, que ha tomado el testigo de su padre, Jordi Clos, al frente de Derby Hotels. Un proceso de relevo en el que, afirma, “aún estamos inmersos y del que creo que estamos disfrutando tanto él, como yo, como todo nuestro equipo”. Considera una suerte haber podido aprender de su familia valores “básicos para afrontar un reto de estas dimensiones. Creo que ellos, más que yo, son la clave del éxito”.

La temporada hotelera, también en el caso de Derby, está superando previsiones. Como analiza Clos, en las cuatro ciudades donde Derby está presente, Barcelona, Madrid, Londres y París, los datos “son buenísimos. El número de pernoctaciones sigue creciendo y el gasto medio del turista, no solo en nuestros hoteles, sigue aumentando también, así que no es únicamente el sector hotelero el que funciona, sino muchos otros que conviven en la ciudad”.

En su caso, Clos señala al cuidado del producto como el punto primordial de la estrategia de su empresa, y sobre el que pivotan los demás. “Mejoramos el producto y el servicio con innovación, con lo que vemos en otros negocios o en otras cadenas extranjeras o inventando nosotros mismos”.

Un hotel… que no sea Derby

Hotel Inkaterra Machu Picchu, en Perú.
Hotel Inkaterra Machu Picchu, en Perú.

Analizar lo que hacen otros hoteles va en el sueldo de cualquier ejecutivo hotelero, incluso de vacaciones. Un hotel que le impactó a Joaquim Clos fue el Inkaterra Machu Picchu, situado en el corazón de este mítico paraje peruano. También se queda con los pequeños hoteles de Punta Islita, en Costa Rica. A nivel urbano, cree que el mejor lujo está en Asia. El Four Seasons de Ho Chi Minh (Vietnam) o el Oberoi de Calcuta (India).

Buena mesa

La gran pasión de Clos siempre fue recorrer el mundo con su mujer, algo que ahora también comparte con sus hijos. Pero si tiene que señalar un capricho reciente, el último que se dio fue, precisamente, un viaje al País Vasco hace pocas semanas para cenar en el Asador Etxebarri, uno de los templos de la carne en España. Según él, “una visita obligada para cualquier amante de la brasa”.

Vía de escape

Pese a darse algún que otro homenaje culinario, como en el caso de Etxebarri, Clos intenta cuidar cuerpo y mente lo máximo que su agenda y sus obligaciones laborales le permiten. Para el cuerpo, dice hacer deporte e intentar comer sano entre semana, ya que, afirma, “el fin de semana es para disfrutar”. Para la mente, ha encontrado una vía de escape en dos disciplinas que le son de ayuda:el pilates y el mindfulness.

Su ciudad

Joaquim Clos, estilo londinense para una nueva generación hotelera

Una de las dos ciudades extranjeras donde Derby cuenta con un hotel es Londres. Lo tiene en el distrito de Bayswater, cerca de la estación de Paddington y a escasos metros de Hyde Park y los jardines de Kensington. Si tiene que quedarse con una ciudad, Clos elige Londres, “mi ciudad favorita”, aunque en estrecha competencia con Nueva York, adonde viaja siempre que puede, además de Roma y Marrakech.

Gusto por lo moderno

La capital británica es su ciudad fetiche y allí también se encuentra su tienda de moda preferida. Es Dover Street Market, un establecimiento multimarca con las últimas tendencias de la moda, con un estilo alternativo y moderno y con prendas de modistas que no son sencillas de encontrar. Está ubicado en Haymarket, junto a la National Gallery y muy cerca de la emblemática plaza de Picadilly Circus.

Lectura

Ébano, de Kapuscinski.
Ébano, de Kapuscinski.

Otra de las grandes aficiones de Joaquim Clos es la lectura. Sus gustos se concentran, sobre todo, en el género histórico y en las biografías. “Uno de los mejores que he leído sobre las guerras en África es el de Ébano (Anagrama), de Ryszard Kapuscinski”. En esta obra, el escritor y periodista polaco relata sus experiencias en el continente africano, donde fue corresponsal durante décadas. “Y, cómo no, cualquiera de Dominique Lapierre”.

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