La UE intensifica los contactos con Jeremy Corbyn ante el temor de que caiga Theresa May | Internacional Home Tags

Jeremy Corbyn en la clausura del Congreso anual del Partido Laborista, el 27 de septiembre.

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La UE teme el contagio del 1-O en un club con 75 regiones muy poderosas | Mercados

La violenta jornada del 1-O en Cataluña ha llamado la atención en toda Europa y ha disparado las alarmas en varias capitales por la deriva de un conflicto cuyas repercusiones políticas rebasan las fronteras europeas.

La posición oficial de Bruselas sigue siendo de apoyo al Gobierno de Mariano Rajoy y al orden constitucional vigente en España. Pero durante la jornada del domingo han arreciado las voces partidarias de buscar una solución dialogada a una disputa institucional y territorial con peligrosas reverberaciones en toda la Unión Europea.

El club comunitario alberga hasta 75 regiones con poderes legislativos similares a los de Cataluña. Siete países de la UE, además de España, cuentan con algún tipo de estructura federal. Y en varias regiones europeas laten movimientos secesionistas de mayor o menor intensidad, desde Córcega en Francia al Tirol en Austria, desde Flandes en Bélgica a Padania en Italia o Escocia en Reino Unido.

En algunos de esos países se teme un efecto contagio del 1-O y a lo largo del domingo han empezado a pedir al gobierno de Mariano Rajoy y al de Carles Puigdemont que se sienten en la mesa de negociación.

El primer ministro belga, el liberal Charles Michel, ha sido el primer dirigente europeo en intervenir en un asunto que hasta ahora se calificaba como interno de España. “La violencia nunca puede ser la respuesta. Condenamos todo tipo de violencia y reafirmamos nuestra petición de una solución dialogada”, ha tuiteado Michel, que gobierna en coalición con los independentistas ultraconservadores de Flandes (N-VA).

En la misma línea se ha expresado el gobierno de Eslovenia y la oposición socialista en Reino Unido o Alemania. “La escalada en España es motivo de preocupación. Madrid y Barcelona deben reducir inmediatamente la tensión y buscar el diálogo”, ha señalado Martin Schulz, líder de los socialistas alemanes, derrotado en las elecciones del pasado domingo por Angela Merkel. El laborista británico, Jeremy Corbyn, ha sido más duro y ha cargado la responsabilidad en Madrid. “La violencia policial contra los ciudadanos de Cataluña es un schock. El Gobierno español debe pararla de inmediato”, pedía Corbyn.

En Francia ha sido un aliado del presidente francés, Emmanuel Macron, el encargado de pedir calma. “No hay que buscar quien tiene la culpa o la razón. Hay que buscar una solución, hay que negociar”, tuiteaba François de Rugy, presidente de la Asamblea francesa y miembro del grupo del presidente La République en marche. 

Las instituciones europeas han guardado silencio, pero algunos grupos políticos, como Los Verdes, han reiterado su demanda para que la Comisión Europea medie entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña. Bruselas se resiste a esa petición pero también empieza a reclamar diálogo.

¿Contra quién debe actuar Bruselas?

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. REUTERS
  •  La CE, presidida por Jean-Claude Juncker, ha optado por un perfil bajo en relación con el 1-O que no satisface a casi nadie. Bruselas ha sido acusada de complicidad con Madrid, por aceptar la represión judicial y policial del referéndum, y de complicidad con los independentistas, por no posicionarse tajantemente en contra del referéndum.
  • Los grupos independentistas consideran que la mediación de Bruselas podría jugar a su favor en una potencial negociación con Madrid. Pero fuentes europeas advierten que “en cierto modo, la intervención de UE no sería neutral del todo, porque España es miembro de la UE y sería juez y parte”.
  • Las mismas fuentes recuerdan que, hasta ahora, solo el Parlament ha infringido las normas sobre Estado de derecho que exige el Tratado de la UE. “Si Cataluña hubiera sido un Estado, y no una región, se le podría haber aplicado el artículo 7 del Tratado [suspensión de voto en el Consejo Europeo] por lo ocurrido durante la sesión del Parlament que aprobó las leyes de desconexión”.
  • Sin embargo, las cargas policiales del domingo, para evitar la apertura de los colegios electorales puede alentar las acusaciones ante Bruselas de un supuesto abuso del Estado. “Está claro que el gobierno español tiene razón legalmente, pero la actuación desproporcionada puede restarle legitimidad”, tuiteaba el domingo el jefe de gabinete de Jirky Katainen, vicepresidente de la CE.

“A partir del lunes [2 de octubre], hay que hablar”, señaló el presidente del Parlamento Europeo, el italiano Antonio Tajani, 48 horas antes del referéndum convocado por el govern de Puigdemont y suspendido por el Tribunal Constitucional español.

Europa desea un regreso a la normalidad institucional lo más rápido posible para desactivar un conflicto potencialmente explosivo para todo el continente. “En Europa hay decenas de regiones con poderes legislativos y, en cierto modo, se sienten por encima de las demás y reclaman otro tipo de relación con la UE”, señalan fuentes comunitarias.

Esas fuentes recuerdan que el referéndum sobre la independencia de Escocia, aceptado por el gobierno británico de David Cameron, ha sido la chispa más reciente de los movimientos nacionalistas que conviven dentro de la Unión Europea. “Cameron sentó un precedente que ahora se invoca en numerosas regiones de Europa, incluida Cataluña”, añaden las fuentes consultadas.

La UE, a partir del Tratado de Maastricht (1992), ha intentado abrir canales de participación para los gobiernos de esas administraciones regionales. Pero fuentes europeas reconocen que “su capacidad de influencia es limitada porque la UE sigue siendo una Unión de Estados y el interlocutor principal es el gobierno central”.

Algunas fuentes incluso consideran que sería contraproducente involucrar a las regiones en la organización de la UE porque agravaría la parálisis que en ocasiones padece por la falta de acuerdo de los 28 países.

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The Guardian view of the Labour conference: Corbyn’s party | Editorial | Opinion

It is not an understatement to say that Jeremy Corbyn has revolutionised the politics of the British left. Rather than triangulating around the centre, Mr Corbyn demonstrated that the Labour party can succeed by standing for what it says it believes in. Mr Corbyn argued the country was sick of austerity and inequality and prescribed the sugary medicine of “tax and spend” policies to heal it. His unexpectedly good showing at the June election, when he was written off by the pollsters and dismissed by his opponents, has ensured the Labour party now belongs to Mr Corbyn.

The 68-year-old has proved an unlikely political entrepreneur. His policies spotted a gap in the market – young voters who had been electorally orphaned by mainstream policies – and he produced ideas designed to appeal to them, such as scrapping university tuition fees, wrapped up in a message of hope: that of a new kind of politics. Mr Corbyn advanced a participatory model of politics, which argued that party members in groups such as Momentum should be on equal footing with Labour MPs.

What this means for Labour might start to be answered at its party conference, which began this weekend in the seaside town of Brighton. Mr Corbyn’s team has tightened its grip over the leadership and gained control of the national executive committee, the party’s administrative body, by expanding the number of seats controlled by the left. This went through with a change to the rules for leadership elections, cutting the number of nominations from MPs and MEPs needed from 15% to 10%, important for the left to ensure that one of its own has a chance to succeed Mr Corbyn.

The cause of intra-party democracy is worth considering from the vantage point of history. It is true that party members, who enthusiastically backed Mr Corbyn when his MPs did not, had a better sense of the mood of the country than the parliamentary party in the last elections. However, democratic principles should not end up being exploited for the benefit of putschists, a threat made real by warnings of mandatory reselection. The left’s recent victories – electing Mr Corbyn, not once but twice; democratising the party; and energising an activist base – could easily become pyrrhic ones, as similar episodes proved in the past.

The key to the success of Mr Corbyn’s refashioning of the Labour party may well be the restraint he is able to muster. The Labour party’s manifesto was a programme that was leftwing by recent British standards but it would be considered mainstream in much of western Europe. Mr Corbyn has many more radical ideas: his suggestion for a maximum wage goes way beyond the party’s platform. However, he has not forced his own views onto his party.

Brexit is Mr Corbyn’s achilles heel: where the expanding party membership is more pro-EU than he is. Today the left lobbied hard to avoid a damaging conference row over membership of the single market, which Mr Corbyn argues might restrict a future Labour government’s ability to implement a truly radical agenda. The impression is that ordinary members’ opinions matter less than activists’, who perhaps share Mr Corbyn’s Euroscepticism.

The Labour leader’s ideas for “movement” politics are rooted in global trends, which have led to the grassroots success of US senator Bernie Sanders and the advances of Podemos’s people’s assemblies in Spain. While such experiments have a dynamism missing from slow-moving parliamentary processes, it is a mistake to think representative democracy is redundant in an age of networked politics. In parliament, the Labour party will have to make the case for higher taxes and better public services for years to come. Mr Corbyn’s election results showed that he could come up with an idea at least as attractive as the vision his internal detractors have been asked to turn their eyes from. He will have to do so again.

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Theresa May pide auxilio a David Cameron para sofocar la “guerra” en su gabinete | Internacional Home Tags

Theresa May pronuncia un discurso con motivo de sus doce meses en el Gobierno, el pasado da 13.

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Los laboristas amenazan con boicotear la Ley de Revocacin de poderes de la UE | Internacional Home Tags

La primera ministra britnica Theresa May en el Palacio de Westminster.

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El ao negro de Theresa May en el poder | Internacional Home Tags

La primera ministra britnica, Theresa May, pronuncia un discurso en la sede de la Real Sociedad de las Artes, con motivo de cumplir un ao en el poder, ayer, en Londres.

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Barnier: “No concibo que un gran pas como Reino Unido no se responsabilice de sus compromisos” | Internacional Home Tags

Barnier: “No concibo que un gran pas como Reino Unido no se responsabilice de sus compromisos”

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Theresa May pide ayuda a los laboristas para asegurar el Brexit | Internacional Home Tags

La primera ministra britnica, Theresa May, en rueda de prensa en, ayer en Downing Street.

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Jeremy Corbyn afronta la rebelin del Brexit entre los laboristas | Internacional Home Tags

El lder del partido laborista, Jeremy Corbyn, en la Cmara de los Comunes.

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“Aún podemos parar el Brexit” | Internacional Home Tags

Anthony Cliffor Grayling, filósofo y autor de ‘El sentido de las cosas’

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