¿Quién sucederá a Janet Yellen a cargo de la Fed? | Mercados

La Reserva Federal anunció el 20 de septiembre que iniciará un proceso gradual para revertir el programa de compra de activos conocido como Quantitative Easing (QE) durante el mes de octubre. En vísperas de la quiebra de Lehman Brothers en 2008, la Fed tenía activos en su balance por valor de 905.000 millones de dólares. Además de prestar en una primera fase a bancos privados para evitar un escenario parecido al de 1929, la Fed adquirió bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas en tres rondas de QE.

La estrategia ejecutada bajo Ben Bernanke y Janet Yellen funcionó. Los tipos de interés a largo plazo disminuyeron. EE UU salió de la recesión a mediados de 2009 y la expansión económica actual es la tercera más larga de su historia. El paro ha descendido del 10% de principios de 2010 al 4,2% actual. En el segundo trimestre, el PIB de EE UU creció a un ritmo anual del 3%. Desde que Yellen empezó a aumentar los tipos de interés a finales de 2015, el promedio de generación de empleo mensual alcanza los 185.000. La prudencia de Yellen en aumentar los tipos ha sido providencial, ya que también frenó la salida de capitales de países emergentes de 2015.

Aunque la inflación sigue por debajo del 2%, la Fed tiene que disminuir los 4,2 billones de dólares de activos en su balance. No dejará de comprar, pero a partir de octubre reinvertirá un porcentaje menor del rendimiento de los activos.

Al ritmo que propone Yellen, la Fed necesitará ocho años para vender los títulos respaldados por hipotecas en su balance. Habrá que esperar para ver el efecto de dicha medida y del incremento del tipo de interés sobre el mercado inmobiliario en EE UU. El crecimiento sólido que están registrando tanto las economías desarrolladas como las emergentes es otra garantía de que una política monetaria más restrictiva en EE UU no será perjudicial.

A pesar de la corrección en la cotización de las empresas tecnológicas, los índices bursátiles se mantienen a niveles altos, en parte porque aún confían que la administración Trump conseguirá la aprobación de una reforma y reducción tributaria y un paquete de renovación y construcción de infraestructuras de 1 billón de dólares.

En su reunión de finales de septiembre, la Fed también confirmó que seguramente aumentará el tipo de interés en diciembre. Dicha subida es deseable porque estimula el ahorro, proporciona alternativas para los inversores y frena la euforia bursátil. Pero el ritmo de dichos aumentos debe tener en cuenta factores de distinta índole. La reciente jubilación del vicepresidente de la Reserva Federal, el veterano Stanley Fischer, significa que hay cuatro vacantes en la junta de la Fed (de un total de ocho).

El primer mandato de Janet Yellen finaliza en febrero y creará una quinta vacante. A su favor tiene la tradición de que los tres últimos presidentes de la Fed (Volcker, Greenspan y Bernanke) obtuvieron el apoyo del presidente de EE UU para un segundo mandato. Trump parece preferir una política de tipos más bajos y un dólar menos fuerte, que es la que ha seguido Yellen.

Pero Trump – a diferencia de Yellen– es contrario a la legislación de supervisión del sistema financiero (ley Dodd-Frank) adoptada durante la presidencia de Obama. Un candidato que ya ha nombrado Trump para las vacantes de la Fed es Randal Quarles, partidario de diluir dicha regulación financiera. El máximo asesor económico de Trump, Gary Cohn, está en las quinielas para encabezar la Fed. Otro candidato es Jerome Powell, unos de los actuales miembros de la junta de la Reserva Federal y considerado un “halcón”. La incapacidad de prever las políticas y nombramientos de Trump no es el único factor que aconseja una mayor coordinación entre los gobiernos y bancos centrales de los países occidentales.

El Banco Central Europeo ha confirmado que mantendrá su política monetaria expansiva. La Fed se moverá en la dirección contraria. Los japoneses han sido convocados a las urnas en unas elecciones anticipadas.

La creación del G7 o el acuerdo Plaza de 1985 son dos precedentes de armonización de la política monetaria de las principales democracias. Ante las divergentes trayectorias de los bancos centrales, dicha cooperación evitaría turbulencias en los mercados.

Alexandre Muns Rubiol es profesor de OBS Business School

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El euro a casi 1,2 dólares presiona a Draghi para que mantenga los estímulos | Mercados

Respiro en las divisas y en las Bolsas, con la corrección del euro, que se apea ligeramente de sus máximos frente al dólar desde enero de 2015. El martes traspasó las 1,2 unidades del billete verde; ayer, se situaba incluso por debajo de las 1,9. “No se puede dudar de la tendencia alcista de los últimos meses (que coincide con la bajista de las Bolsas europeas), pero quizá hayamos asistido al techo de este rally”, señalan desde Unicorp Patrimonio.

Es el turno del BCE y de su presidente, Mario Draghi, al que le tocará maniobrar para evitar que todos los avances de la zona euro se vayan al traste. En la reunión del 20 de julio, algunos de los consejeros del Banco Central pusieron el grito en el cielo ante una moneda única tan fuerte. Temen que las expectativas de inflación, de crecimiento y exportación se vean seriamente dañadas.

ING anticipa que el BCE reducirá su previsión de inflación para 2018 y 2019, desde los actuales niveles del 1,3% y del 1,6%, respectivamente. Esto añadirá presión sobre el programa de estímulos (tapering, en la jerga), pues su paulatina retirada a partir de enero de 2018 tendría como consecuencia teórica un repunte adicional de la moneda europea frente al dólar. Y esto provocaría la entrada en un círculo vicioso.

Los expertos del banco holandés consideran que los eventuales anuncios de una retirada de estímulos serán extremadamente suaves (dovish, en la jerga). Es más, añaden que la única fórmula de frenar la escalada del euro es dar un puñetazo en el mercado de divisas y que el BCE anuncie claramente que aplaza la retirada de estímulos. Sin embargo, estiman que esto es complicado, debido a la escasez de bonos que pueden comprarse. A cierre de julio, el BCE tenía en su balance dos billones de euros en diferentes activos.

El mercado todavía confía en que el 7 de septiembre Draghi comience a dar pistas, aunque algunos expertos empiezan a señalar, tras del mutismo del que hizo gala en el cónclave anual de Jackson Hole el pasado fin de semana, que quizá no diga nada relevante hasta la reunión del 26 de octubre.

En Deustche Bank prevén que la fortaleza del euro continuará a corto plazo, “sobre todo si el BCE anuncia el tapering en una de sus próximas reuniones”. Las adquisiciones están en 60.000 millones de euros mensuales, y el mercado, al menos hasta hace muy poco tiempo, consideraba que se reducirían a 40.000 millones en el primer semestre de 2018 y a 20.000 millones en el segundo. La escalada del euro, aunque todavía se sitúa lejos de sus máximos históricos en el entorno de los 1,6 dólares de abril de 2008, puede cambiar el futuro este punto.

Es cierto que no solo la política de los bancos centrales determina lo que ocurre en las divisas. Las tensiones entre EE UU y Corea del Norte y la posición de Trump sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte también han contribuido a debilitar al dólar frente al euro, según Victoria Torre, responsable de análisis de SelfBank. La incapacidad de Trump de llevar a cabo sus promesas también daña al billete verde.

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Las cinco claves que los inversores deben tener en cuenta al volver al mercado | Mercados

El retorno de la actividad tras el parón estival está cargado de referencias que podrían suponer un foco de incertidumbre de cara a los próximos meses y que servirán de catalizadores para los mercados de renta variable y fija. El rumbo de las políticas monetarias que adopten tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de EE UU marcaran los movimientos de la recta final de curso. Su impacto en el comportamiento de las divisas, en especial del euro y del dólar, así como en la rentabilidad de la deuda y en el sector bancario, será escrutado al detalle a lo largo de las próximas semanas por los analistas. 

1 Atención al BCE y a la Fed

Los mercados estarán en los últimos meses del año bajo la batuta de los bancos centrales. Tras la clásica cumbre anual de Jackson Hole en la que ni Janet Yellen ni Mario Draghi quisieron adelantar cuáles serán sus próximos pasos en política monetaria, la atención pasa ahora por las próximas reuniones de las instituciones.

El jueves 7 tendrá lugar la cita del Banco Central Europeo, mientras que la Fed celebra su reunión los días 19 y 20. Unas fechas en las que el mercado espera, ahora sí, conocer si habrá una nueva subida de tipos en Estados Unidos este año, cuándo comenzará Yellen a reducir el balance de deuda de la Fed y en qué momento Draghi dará el pistoletazo para el inicio de reducción de las compras de deuda del BCE.

Draghi no ha querido este año dar pistas en Jackson Hole sobre la estrategia a seguir por el BCE si bien ya adelantó en julio que a la vuelta del verano revisaría su estrategia de política monetaria hacia un entorno de normalización. La mayoría de las casas de análisis prevén que la reducción de las compras de deuda se anuncie en otoño pero que arranque en 2018. Queda pendiente saber la cuantía -en la actualidad la institución compra cada mes 60.000 millones de euros- y algunos analistas ya ven más factible que las pistas lleguen en octubre y no en septiembre.

Para una eventual subida de tipos en la zona euro, habrá que esperar para finales de 2018 o principios de 2019. Si bien, firmas como Pimco apuntan a que estos seguirán bajos por tiempo indefinido en todo el planeta. En EE UU, el mercado espera que la Fed ponga sobre la mesa en las próximas semanas el calendario de la reducción de deuda en balance, toda vez que los futuros descuentan ya que no habrá más subidas de tipos este año.

 2 Escalada del euro

La fortaleza del euro frente al dólar comienza ya a verse con preocupación. El BCE ya reconoció en las actas de la reunión de julio que era “primordial en este momento evitar mandar mensajes que pudieran tender a una sobreinterpretación y pudieran resultar prematuras”, visto el efecto que tuvieron en la moneda europea las palabras pronunciadas por Draghi en Sintra en junio. La divisa se anota una revalorización del 13% en lo que va de año frente al dólar y se sitúa cerca de máximos desde enero de 2015, en torno a las 1,20 unidades de billete verde. Unos niveles que empiezan a verse como un posible lastre para la recuperación económica de la zona euro por el efecto negativo que podrían tener en las exportaciones: la libra está en su nivel más bajo frente al euro desde hace ocho años. La debilidad del dólar es un factor más en la fortaleza de la moneda europea. 

El dólar, que se vio impulsado por la victoria de Trump a su máximo desde diciembre de 2002, por debajo de 1,06 unidades por euro, ha ido retrayéndose ante las dudas sobre la puesta en marcha de medidas por parte del Ejecutivo. Además, el Congreso de EE UU debe aprobar antes del día 30 la ley sobre el techo de gasto público que evite el cierre del Gobierno, unas negociaciones que se realizarán bajo la amenaza del presidente de “cerrar” la Administración si no se da luz verde a una ley de gasto que dé financiación para el muro con México. 

3 El ‘brexit’ agota plazos

La negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea prosiguen pero los avances son escuetos. Esta semana los representantes de Bruselas y Londres se han vuelto a reunir tras la vuelta de las vacaciones para intentar avanzar en los principales escollos.

Pero cada vez está más cerca la reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea del 19 y 20 de octubre que se presuponía como decisiva para pasar a la segunda fase de las negociaciones, es decir, en qué consistirá la relación comercial tras la consumación de la salida, algo que Reino Unido quiere poner sobre la mesa ya.

Por lo pronto, las grandes incógnitas siguen estando presentes si bien, como la de la factura que tendrá que pagar Reino Unido –cifrada entre 60.000 y 100.000 millones de euros- y sobre la que Boris Johnson, el ministro británico de Asuntos Exteriores, ha asegurado que se pagará pero “ni un penique más” de lo que Londres crea que es su obligación.

“Reino Unido no pagará ni un penique más ni un penique menos de lo que el Gobierno cree que son sus obligaciones legales con la Unión Europea cuando abandone el bloque”

Boris Johnson, ministro de Exteriores británico

 4 Elecciones en Europa

Tras unos meses de incertidumbre política con los comicios de Francia y Holanda como protagonistas, el 24 de septiembre tendrán lugar las elecciones federales de Alemania. El bloque conservador de Merkel lidera las encuestas por delante de los socialdemócratas (SPD) de Martin Schulz, al que aventaja por 17 puntos. Un resultado que de mantenerse la ratificaría en el eje del poder de la UE junto a Macron. Y ello, tras el acoso de los últimos meses de Donald Trump. Ya para 2018 se esperan las elecciones italianas. Unos comicios que podrían ser el resurgir del ex primer ministro Silvio Berlusconi, quien fue apartado del poder en 2011 y que ha provocado ya temblores en los mercados de deuda con sus comentarios sobre la conveniencia de poner en marcha una moneda paralela al euro en Italia.

 4 La OPEP busca su hueco

El regreso, y con fuerza, del fracking está tensionado desde hace meses al barril de petróleo y chocando con los intentos de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de presionar al alza el precio del oro negro. El barril de Brent se sitúa un 9% por debajo de los máximos del año y cotiza en los 52 dólares a la espera de la próxima cita de la OPEP, próximo 22 de noviembre, en la que los países miembros intentarán buscar nuevas opciones para equilibrar el mercado. 

5 El desafío catalán

La agenda española de los próximos meses está marcada por el desafío secesionista de Cataluña, con la consulta prevista para el 1 de octubre. Por otro lado, el Gobierno prevé revisar al alza, una vez más, el cuadro macro. 

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Pimco: los tipos en todo el planeta seguirán por los suelos por tiempo indefinido | Mercados

Pimco, una de las mayores gestoras del mundo con 1,5 billones de dólares (1,26 billones de dólares) de patrimonio, una gran parte en activos de renta fija, ha publicado un informe en el que refleja sus perspectivas para la asignación de activos en la recta final del año vigente.

En el entorno actual, en el que los mercados se ven obligados a enfrentarse a una incertidumbre política y económica, la tensión política, junto al mantenimiento de bajos tipos que prevé –un escenario denominado Nueva Neutral– suponen un periodo bastante delicado para los inversores.

La expresión Nueva Neutral aúna una nueva coyuntura, en la que los tipos oficiales serán inferiores a los que prevalecían hasta el inicio de la crisis financiera en EE UU. La previsión de Pimco avanza que el precio del dinero continuará en mínimos en todo el planeta de manera indefinida, lo que se consolidará como la norma.

Si antes de la crisis financiera el tipo de interés en EE UU oscilaba alrededor de un 1,5% por encima de la inflación, ahora Pimco prevé que los próximos tres años continúe manteniéndose más cerca del 0%, sin volver a alcanzar el 1,5% histórico.

‘Nueva Neutral’, el valor de los tipos de interés en mínimos

  • Los principales bancos centrales, entre ellos la Fed (Reserva Federal) operan en una coyuntura de Nueva Neutral, que supone que los tipos de interés medios se mantienen muy por debajo de los que había entablecidos antes de la crisis económica.
  • Si el valor de los tipos de interés anterior a la crisis se fijaba aproximadamente un 1,5% por encima de la inflación, este ahora está quedará establecido alrededor del 0%.
  • El Banco Central Europeo (BCE) también operará bajo la Nueva Neutral con un desfase de dos años de diferencia frente a la Fed, según augura Pimco.

Eso sí, Pimco apunta que la Reserva Federal (Fed) normalizará el balance. Dejará de invertir los vencimientos de la cartera de bonos que fue recopilando en los años en que desplegó su política de estímulos, desde finales de 2008 hasta noviembre de 2014. La Fed mantiene ahora un balance de unos 4,5 billones de dólares (alrededor de 3,8 billones de euros).

La gestora afirma que los bonos del Tesoro estadounidenses se consolidan como activos interesantes, debido a que los tipos se mantendrán estables.

Pimco apuesta así por la deuda estadounidense, pues considera los bonos soberanos británicos y japoneses excesivamente caros. Añade también que los bonos de los países de la periferia europea (entre ellos, los española, que a 10 años pagan en torno a un 1,5%), si no cuentan con el apoyo de las compras del BCE –de 60.000 millones de euros mensuales hasta finales de año–, presentarían riesgos. Por otro lado, la firma apuesta por Europa en lo relativo a la renta variable. Anticipa un crecimiento superior a la media en la región. “Mostramos una actitud moderadamente favorable sobre la renta variable europea y contamos con una modesta asignación positiva a los mercados emergentes”, señala. En contraposición, infrapondera la Bolsa estadounidense, aunque la firma tiene en cuenta que los posibles cambios en la política fiscal y la legislación del país norteamericano podrían respaldar las compañías dedicadas al mercado interno.

La gestora presidida por Jay Jacobs es positiva con la deuda protegida frente a la inflación. Defienden su valor, pues los mercados infravaloran el riesgo de inflación en EE UU.

Pimco, por último, avisa de la dificultad de hacer previsiones en el entorno actual, en el que la incertidumbre es la norma. Estos riesgos se sustentan en el avance de la economía mundial sin un seguro claro frente a una futura recesión, la ruptura del equilibrio geopolítico y el incierto desarrollo de la economía china.

 Las valoraciones, la construcción de las carteras y la diversificación serán los puntos clave para las próximas previsiones de los activos mundiales, sentencia Pimco.

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EE UU se preocupa por la baja inflación y frenará las subida de tipos | Mercados

Cada vez está más claro que el proceso de subida de tipos en Estados Unidos será más lento de lo inicialmente previsto. Las actas de la reunión de los miembros de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos sobre tipos de interés celebrada los pasados 25 y 26 de julio revelan que la decisión de no tocar los tipos al dejarlos entre el 1% y el 1,25% fue unánime.

Así lo decidieron los expertos de la Fed ante su creciente preocupación por una inflación débil. El organismo que marca los tipos de intervención de corto plazo en el país los subió un cuarto de punto porcentual el pasado 14 de junio. Y parecía que la intención de Janet Yellen, la presidenta de la Fed, era acelerar la subida en la recta final del año, al menos con un alza adicional. Pero los últimos datos macro han trastocado este escenario.

El pasado viernes se conoció que la inflación en julio fue del 0,2% respecto al mes anterior, dejando la tasa interanual de incremento del Índice de Precios de Consumo (IPC) en el 1,7%, una décima menos de lo esperado por el mercado y tres menos que el objetivo fijado por el Banco Central, que establece el porcentaje óptimo en el 2%. 

“Muchos de los participantes en la reunión anticiparon la posibilidad de que la inflación se mantenga por debajo del 2% por un plazo más amplio del inicialmente esperado y algunos indicaron que hay peligro de que la tendencia de la inflación sea bajista”, señalan las actas, según Reuters.  

Los miembros de la Fed se mantuvieron firmes en su creencia de que el Banco Central debe ir reduciendo su balance, engordado tras las compras en el mercado de deuda que se produjeron desde 2008 hasta finales de 2014. Su cartera de bonos asciende a unos 4,2 billones de dólares, y el primer movimiento será, previsiblemente, dejar de reinvertir los vencimientos. 

El incremento del pasado junio fue el cuarto en el proceso de retirada de estímulos monetarios. El primero llegó en diciembre de 2015, de ahí saltó a diciembre de 2016 y hubo otro más en marzo. 

La reacción en el mercado de divisas ha sido inmediata. El euro se debilitaba frente al euro y se cambiaba claramente por debajo de los 1,175 dólares y tras conocerse el contenido de las actas vuelve a colocarse cerca de las 1,18 unidades del billete verde. 

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Las palabras del BCE afectan más que los actos de Yellen | Mercados

Las indirectas de los banqueros centrales importan más que sus actos. El presidente del BCE tuvo un mayor impacto en el mercado al aludir a un incremento de los tipos de interés que cuando los elevó la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, hace dos semanas. Solo una reflexión sobre la rapidez con que los tipos estadounidenses subirán puede cambiar este balance de poder.

El euro logró su mayor ganancia porcentual diaria en más de un año después de que Draghi dijera el lunes que el BCE podría ajustar su política, que hasta ahora ha sido mantener los tipos por debajo de cero y la compra masiva de activos. No importó que el líder del BCE resaltara la necesidad de prudencia y gradualismo: el rendimiento de los bonos del Estado en Europa y EE UU también aumentó.

Se trata de una reminiscencia de los recientes giros en los mercados británicos. El rendimiento de los bonos de Reino Unido y la libra subieron el 15 de junio cuando una inesperada gran minoría de legisladores del Banco de Inglaterra votaron por la subida de tipos. Los mercados retrocedieron después de que el gobernador Mark Carney abogara por mantener los tipos bajos la siguiente semana, solo para cambiar de nuevo de opinión cuando Andy Haldane, el economista jefe del banco central, dijo el 21 de junio que él votaba por un ajuste este año. Por el contrario, los mercados de divisas apenas se habían movido la semana anterior después de que la Fed anunciara un alza de tipos.

La dicotomía es normal: los mercados se mueven cuando los acontecimientos tumban las expectativas. Ahora mismo, los bancos centrales que todavía tienen que ajustar las políticas son más proclives a tales sorpresas. Esto podría cambiar si la Fed o los mercados revaluaran cuánto y con qué rapidez subirán los tipos de EE UU.

Los precios del mercado monetario insinúan que existe una posibilidad sobre dos de que el banco central de EE UU eleve los costes principales de los prestamos de la noche a la mañana para final de año. Yellen solo recuperará la influencia que Draghi tiene sobre el mercado si empieza a dejar caer insinuaciones de que la política puede funcionar de forma diferente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de Cinco Días.

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