Los ingenieros multiplican su rol e invanden las fábricas | Fortuna

La cervecera neerlandesa, Heineken, busca ingenieros para sus cuatro fábricas de España, en Madrid, Sevilla, Valencia y Jaén. La firma ha lanzado un programa que tiene una duración de mínimo dos años, durante los cuales los participantes formarán parte de todo el proceso cervecero, desde la elaboración hasta llegar al packaging final del producto, pasando por el control de calidad, el gasto energético o el embalaje.

“La incorporación de ingenieros a las fábricas, en nuestro caso, no supone ninguna novedad, ya que estos perfiles siempre han sido necesarios en todo el proceso. Lo que sí es reciente es que abrimos el abanico de estos profesionales, que cada día son más importantes, realizando una labor cada vez más específica”, cuenta la directora de recursos humanos de Heineken para España, Amalia Rodríguez.

El ingeniero siempre ha sido el protagonista absoluto de la fábrica, pero si hace unos años su perfil estaba enmarcado en labores muy reducidas y, sobre todo, comunes al resto de plantas y empresas, la situación ha ido cambiando a medida que han ido adquiriendo protagonismo las nuevas tecnologías, la transformación digital y la robótica. Son más necesarios que nunca los titulados que sean especialistas en cada labor del proceso productivo e, incluso, en cada sector, en función del tipo de servicio y de lo que la planta fabrique.

“Con estas iniciativas nos estamos enfocando a ganar más versatilidad que en los procesos de incorporación tradicionales, cuando el ingeniero trabajaba en su departamento y en su sector sin apenas moverse de él”, prosigue Rodríguez. La razón es que estos perfiles técnicos cada vez requieren de una mayor cualificación, formación, más conocimiento y más preparación para poder desenvolverse con soltura en cualquiera de las fases que engloban a todo el proceso productivo. “Por eso, nuestro programa está enfocado también a desarrollar el talento de los ingenieros jóvenes, con acciones transversales en la fábrica que son complejas e inciden en la producción, en la calidad, en el consumo de energía y en un sinfín de fases. En parte queremos acelerar el desarrollo profesional de estos titulados”.

Para ello, uno de los aspectos cruciales es la movilidad de los candidatos, ya que cuentan con cuatro fábricas en España y se requiere de disponibilidad para poder viajar o trasladarse a vivir a otra ciudad. Son muy parecidas en la mayoría de aspectos, así como en su funcionamiento, pero se diferencian en pequeños detalles y tienen especificaciones concretas que nacen no del producto o del formato, sino de los proyectos que se llevan a cabo en cada momento. “Si hay una iniciativa eléctrica se hará en una fábrica diferente a si la iniciativa corresponde al envasado”, cuenta Rodríguez.

La idea es ayudar a descubrir el camino profesional, así como todas las posibilidades que esconde un mundo tan versátil como el del sector de la ingeniería, a los futuros candidatos. La razón es que muchos de ellos desconocen en la práctica varias de las labores y tareas que realmente se llevan a cabo en la actualidad en las plantas, ya que la formación, en la mayoría de los casos, va varios pasos por detrás de los avances reales y de lo que acontece en las plantas a diario.

En este sentido, apunta Susana Álvarez, directora general de ECB Engineering Firm, una empresa de búsqueda de ingenieros cualificados que actúa como intermediaria entre las grandes compañías y los profesionales, se “está mejorando la educación en las universidades y escuelas españolas, y cada vez hay más esfuerzo por reducir la brecha entre la formación y las labores del día a día”.

Y añade que la exigencia de las empresas cada vez es mayor y cuando requieren a gente con el conocimiento suficiente, muchas veces no lo encuentran”. Esta experta, ingeniera de Caminos de formación, reconoce que la labor de estos profesionales se ha visto acrecentada con el paso de los años en las factorías industriales. “La especialización es cada vez mayor”.

Así, a día de hoy, en una fábrica cualquiera, el ingeniero es necesario para desempeñar cualquier tarea. “Desde diseñar la planta hasta fijar su distribución interna. También son imprescindibles para custodiar y analizar los procesos, para planificarlos, para fijar los instrumentos necesarios, así como controlarlos y automatizarlos. Ni que decir tiene el protagonismo, cada vez mayor, de la robótica y la tecnología”, cuenta. Pero las tareas se multiplican aún más, como en el caso de la cervecera, cuando la fábrica produce bienes de consumo. En este tipo de situaciones, a las tareas comunes del día a día se le añaden otras, como detalla esta ejecutiva, que controlan la calidad, los porcentajes de mezclas, la salud, el embalaje, y la limpieza, recambio y ajustes de los equipos.

Por esa razón, insiste Amalia Rodríguez, que hace extensible su realidad al resto del sector industrial, “estamos abriendo el abanico a expertos de otras ramas de la ingeniería más novedosas, como la química y la farmacéutica. Esas titulaciones tienen cada vez más peso en toda la parte del proceso dedicada exclusivamente a la calidad y control de la cerveza”.

A esto se le añade otra realidad que está extendiéndose e impregnando todo el sector industrial: “Las empresas, y, por tanto, sus fábricas, se dirigen hacia la personalización y customización de los productos”, recuerda Susana Álvarez.

Además, la tendencia es huir del excedente, y amoldar al milímetro la producción a la demanda del mercado y a las ventas, para evitar que lo producido quede en el área de almacenaje. “Cuanto más peso dan las compañías a todos estos detalles, son necesarios más perfiles dedicados a rediseñar los productos y amoldar la producción a los volúmenes requeridos, con el fin de reducir los stocks”, explica Álvarez. Es otra de las razones por las que cada vez son más requeridos este tipo de expertos. “Las peticiones que hacen en el mundo de la fábrica vienen por ahí, son los roles más habituales hoy en día”, asegura esta ingeniera.

Source link