Esteyco, la ingeniería que quiere revolucionar la eólica marina con sus torres flotantes | Compañías

El material predominante en la construcción de los modernos molinos de viento es el acero. El metal es ligero y resistente, pero debido a las restricciones en el transporte por carretera, solo puede usarse para fabricar torres de hasta 80 o 90 metros de altura. Pasar de ese límite implicaría aumentar el diámetro de la base por encima de los 4,5 metros, lo que está prohibido en muchos países ya que obligaría a elevar la altura de los camiones.

Los promotores de parques eólicos, sin embargo, demandan torres cada vez más altas, de 100 o 120 metros, porque así los rotores de las turbinas pueden ser más grandes y generar más energía. ¿Cómo ganar altura a un precio competitivo? En Esteyco se fijaron en que la mayoría de elementos monolíticos (las chimeneas de las fábricas y las pilas de los puentes, por ejemplo) estaban hechos de hormigón. Y se preguntaron por qué las torres eólicas no.

En 2006, la empresa diseñó y patentó un sistema para el montaje de torres de hormigón a partir de tejas prefabricadas. En lugar de transportar los tubos ya armados, el camión los lleva partidos en pequeñas tejas –o dovelas, en la jerga del sector–. Al llegar al parque se juntan para crear secciones tubulares que, a su vez, darán forma a la torre.

La idea gustó a Acciona Windpower, que introdujo la solución en el mercado. En los últimos 10 años, alrededor de 1.000 torres eólicas han sido instaladas en España, Polonia, Brasil, México y Sudáfrica con el método desarrollado por Esteyco. Algunas de ellas alcanzan los 190 metros y han sido construidas para fabricantes de aerogeneradores como Acciona, Alstom, Siemens Gamesa y la brasileña Weg.

Alrededor de 1.000 turbinas han sido instaladas en España y otros cuatro países con el método ideado por Esteyco

Los ingenieros de Esteyco aceptan que la estructura de hormigón pesa entre tres y cuatro veces más que la de metal, pero defienden que es un material más barato, menos susceptible a fluctuaciones temporales de precio y puede unirse de manera mucho más sencilla que el acero. “Al final es un tema de costes”, dice Carlos García Acón, director general de Esteyco. “Es en lo que tienes que ser competitivo”, remarca.

A raíz del éxito de este proyecto, el sector de la energía eólica representa hoy la mitad de los ingresos de esta consultora fundada en 1970 por el ingeniero de caminos Javier Rui-Wamba, Premio Nacional de Ingeniería 2016 y miembro de la Real Academia de Ingeniería y de la Real Academia de Bellas Artes.

Rui-Wamba, de 74 años, constituyó Esteyco en Madrid como una firma especializada en cálculo de estructuras y edificación, pero con el paso de los años la empresa ha ido ampliando sus servicios hasta abarcar casi todos los campos de la ingeniería: puentes, carreteras, redes ferroviarias, geología y geotécnica, medio ambiente, etcétera.

Impulso olímpico

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Carlos García Acón, director general de Esteyco, en la sede de la compañía en Madrid.ampliar foto
Carlos García Acón, director general de Esteyco, en la sede de la compañía en Madrid. Cinco Días

El cambio sustancial se produjo durante las Olimpiadas de Barcelona. La empresa abrió su oficina barcelonesa en 1989 y participó en todas las obras ejecutadas en la ciudad para acoger los Juegos de 1992: la Ronda Litoral, el nudo vial de Las Glorias, el acceso por la avenida Meridiana, las galerías de servicios y comunicaciones… “Le dieron a esta casa el prestigio de que goza ahora”, comenta García Acón.

Después de las Olimpiadas vinieron años complicados para la economía, pero a este periodo le siguió un nuevo ciclo de crecimiento entre 1996 y 2000 caracterizado por la fuerte inversión en carreteras y líneas ferroviarias de alta velocidad.

“En 2008, el 80% de nuestra facturación provenía de contratos con la Administración pública y el 20%, con el sector privado. Hoy es al revés y casi todo se genera fuera de España”, destaca García Acón, quien atribuye este cambio “brutal” a la diversificación de servicios. “Si Esteyco ha sobrevivido a la crisis ha sido porque tenía varios clientes con distintos productos. Si uno fallaba, otro lo compensaba”, explica.

Además de oficinas en Madrid, Barcelona y Bilbao, la consultora tiene filiales en Colombia (2010), México (2011) Chile (2012) y Brasil (2015), a las que en septiembre se sumará Argentina. En conjunto, las cuatro filiales ya constituidas aportan un tercio de la facturación de la compañía. Pero si se suman todos los proyectos que la ingeniería desarrolla en el exterior –en países como Francia, Noruega, Jordania y Senegal–, el peso de la cartera internacional roza el 90%.

Cimentaciones

Cimentaciones
El uso de jabalcones prefabricados reduce la cantidad de hormigón que se necesita para cimentar las torres. Esteyco

El primer contacto de Esteyco con el sector de la energía eólica, hoy clave para su cifra de negocio, fue hace 20 años. “Es un mundo muy industrial y tenía problemas con las cimentaciones”, recuerda García Acón. Aerogeneradores más altos y potentes obligaban a aumentar las dimensiones de los cimientos para que sean capaces de repartir la carga en el suelo y garantizar la estabilidad de las torres.

La empresa desarrolló varias soluciones. La más reciente y novedosa, lanzada en 2014, se vale de jabalcones para reducir el consumo de cemento y el tiempo de construcción, ya que estos están hechos de hormigón prefabricado. Solamente las losas y el anillo central tienen que ser hormigonados en el sitio.

El sistema reduce el gasto en materiales entre un 25% y 40% y permite aumentar la altura del buje (la pieza que conecta las tres palas del molino con el eje de la turbina) en cinco metros de media sin coste adicional, lo que se traduce en mayor producción de energía.

La empresa ha realizado 30 cimentaciones de este tipo en Italia, India y México y tiene previsto instalar más de 200 en los próximos meses para distintos promotores y fabricantes. El proyecto costó 385.000 euros que la empresa financió con fondos del Mecanismo Financiero del Espacio Económico Europeo (EEA Grants).

De las cimentaciones, Esteyco pasó a las torres de hormigón y de ahí a sistemas que suprimen las grúas del montaje de los aerogeneradores. Utilizando una estructura híbrida de hormigón y acero, la compañía diseñó una torre telescópica que puede armarse a baja altura, a unos 40 metros del suelo.

En lugar de elevar los tubos con una grúa, estos se despliegan hacia arriba, extrayéndolos del interior del tramo precedente, como si se tratara de una muñeca rusa. De este modo, para izar el conjunto solo es necesario accionar un sistema de gatos hidráulicos, lo que tiene un coste sensiblemente inferior al de las grúas. La firma invirtió en el prototipo 925.000 euros que financió con ayudas del programa Eurostars.

Prototipos marinos

La turbina marina que la empresa monta en Arinaga está hecha de hormigón, utiliza una cimentación por gravedad y puede instalarse sin ayuda de barcos.
La turbina marina que la empresa monta en Arinaga está hecha de hormigón, utiliza una cimentación por gravedad y puede instalarse sin ayuda de barcos. Esteyco

Ahora, Esteyco está enfrascada en dos nuevos proyectos con los que espera revolucionar la eólica marina. El más avanzado es Elisa-Elican, la construcción del primer modelo de aerogenerador offshore de España, en la isla de Gran Canaria.

Tiene la ventaja de que la torre, de 5 MW de potencia y fabricada íntegramente de hormigón, puede transportarse flotando e instalarse sin necesidad de grandes buques grúa, que hasta el momento son imprescindibles para realizar este tipo de montajes.

“Un barco jack-up cuesta 300.000 o 400.000 euros al día. Lo que estamos haciendo es eliminarlos del presupuesto”, subraya.

Telwind, torre telescópica de cimentación flotante. La ingeniería de detalle de este proyecto ha recibido 3,5 millones de euros de Horizonte 2020.
Telwind, torre telescópica de cimentación flotante. La ingeniería de detalle de este proyecto ha recibido 3,5 millones de euros de Horizonte 2020. Esteyco

El otro desarrollo es Telwind, una torre telescópica de hasta 10 MW y cimentación flotante que la empresa prueba a escala en el tanque del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria.

Ambos proyectos han recibido subvenciones del programa Horizonte 2020: Elisa-Elican, 14 millones de euros, y Telwind, 3,5 millones. Pero las ayudas cubren solo una parte de la inversión. En los últimos cuatro años, la compañía ha destinado a I+D entre el 5% y 6% de sus ingresos.

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