Artesanía: Kiko Requena: “Hoy en día es complicado encontrar buenos artesanos” | Fortuna

La historia de Café Leather Supply va ligada a una amistad de la infancia, la de dos jóvenes emprendedores madrileños: Miguel Sánchez, de 28 años, y Kiko Requena, de 27 años. El primero estudió Administración de Empresas y vendía camisetas; el segundo, Periodismo, y vivía en Melbourne (Australia), donde trabajaba como corresponsal para una emisora de radio. “Hasta que Miguel me contactó por Facebook, porque quería que habláramos por Skype, con la idea de montar un negocio sobre mochilas”. Fue el germen de todo lo que llegó más tarde: vieron que el mundo de la piel estaba en manos de unos pocos empresarios, “que hacían siempre lo mismo, y vimos que había un nicho de mercado, dentro de un sector inmóvil desde hacía 30 años”, recuerda Requena, quien comparte con su socio un pequeño espacio de 35 metros cuadrados en un popular barrio de la zona norte de Madrid, del que esperan mudarse a otro más espacioso.

Lo que sí tuvieron claro desde un primer momento fue que el negocio se sostendría sobre tres pilares: la búsqueda de lo auténtico, la atención a los pequeños detalles y el respeto por las cosas bien hechas. Con 38.000 euros de capital, a los que tuvieron que sumar otra pequeña cantidad posteriormente, arrancaron en la primavera de 2015 Café Leather Supply, una marca de artículos y complementos de piel de curtición vegetal hechos de manera artesanal en Ubrique (Cádiz). Ahora tienen rondándoles business angels y posibles inversores, ya que necesitan unos 200.000 euros para seguir creciendo. “Sin buscarlo, nos están llamando a la puerta; lo que queremos es poder hacer viable el proyecto”.

No pretenden ser solo una empresa de marroquinería, sino que desean dotarla de personalidad, vincularla al mundo del motor (de hecho, han realizado la tapicería de piel de una moto para el exfutbolista Xabi Alonso) y al sector de la restauración, para el que están diseñando proyectos. El perfil de cliente al que dirigen sus productos de piel es de un profesional de entre 30 y 45 años con un nivel adquisitivo medio alto, “al que le gusta tener algo exclusivo”, afirma este emprendedor, que solo necesita para trabajar una pizarra blanca en la que anota todas las directrices a seguir, piezas de piel y un bote de café.

Reconocen que lo más difícil de todo el proceso de arranque de la empresa fue encontrar a los artesanos. “Es complicado encontrar hoy día buenos profesionales que hagan artesanía con la que marcar la diferencia”, asegura Requena, quien considera que hoy día “todo el mundo cree que es emprendedor, se ha creado una burbuja”. El siguiente paso es internacionalizar la firma. “El trabajo artesanal se valora más fuera de España

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