Ocho novedades en tecnología sanitaria

Estas ocho innovaciones necesitan apoyo económico para llegar a ser una realidad en el ámbito sanitario. Todas tienen su fase inicial más o menos cubierta, atienden una necesidad anteriormente no tomada en consideración y cuentan con la aprobación y apoyo de la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España (Fipse).

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La náutica innova en conectividad y diseño | Compañías

Digitalizar el mar suena a utopía, pero es lo que se han propuesto en SmartSea Technologies, una startup de Barcelona. La compañía, que comparte espacio con otros proyectos de negocios en el centro de emprendimiento Pier 01, en el Palau de Mar, está innovando en un sector que apenas comienza a recuperarse de la crisis y que no ha conseguido tener una presencia internacional significativa, a pesar de la popularidad de la náutica deportiva en su mercado base, España.

SmartSea, resultado de la fusión de la aplicación para puertos deportivos Smart Port y la red social para navegantes BlooSea, empezó en 2012 con un listado móvil de los servicios que ofrecía cada terminal portuaria. Pero en 2016 sus fundadores convinieron en que necesitaban desarrollar un producto verdaderamente disruptivo que les ayudase a crecer y marcar la diferencia.

SmartSea trabaja para llevar al mar tecnologías como el big data y el internet de las cosas

“Habíamos empezando conectando a los navegantes con los puertos, pero nos dimos cuenta de que a lo mejor, lo que teníamos que hacer era conectar a los barcos, porque sin estos no hay navegantes ni puertos”, afirma Alejandro Martínez, director general de la empresa.

En el sector automoción se lleva muchos años hablando del big data, del internet de las cosas y del coche conectado como un primer paso hacia el vehículo autónomo. Martínez y su equipo decidieron que era el momento de trasladar todos esos conceptos a la industria náutica. En esos días Seat prestó un ejemplar de su modelo conectado a BeMobile, startup con la que comparten oficinas en Pier 01, a fin de que esta trabajara en el desarrollo de aplicaciones para el auto; cercanía que en SmartSea aprovecharon para detectar posibles innovaciones extrapolables a su sector.

Fue así como surgió SmartBoat, una plataforma que permite a los propietarios de embarcaciones disponer de información de todas las constantes del barco en tiempo real. El sistema consta de un hardware que se instala de manera muy sencilla en el yate –“son dos cables”, dice Martínez– y una aplicación móvil. El dispositivo recoge los datos y los transmite a un servidor para que luego puedan consultarse en la app.

Dado que un barco pasa la mayor parte del tiempo atado al muelle, ¿qué tipo de información puede interesarle consultar a todas horas a un marinero en tierra? “Hay una gran cantidad de parámetros que conviene monitorizar como, por ejemplo, que las bombas de achique, que sacan el agua que se acumula en la sentina, la parte más baja del casco, funcionan correctamente, porque de lo contrario, al día siguiente puedes encontrar el barco hundido en el pantalán”, explica Martínez. En caso de detectar una anomalía de este tipo, un golpe, un fallo en las baterías o la entrada de una pequeña vía de agua, el sistema envía una alerta al usuario.

La aplicación SmartBoat.
La aplicación SmartBoat.

La app es capaz también de entender el contexto en el que este se encuentra (si está a bordo o en tierra) para mostrarle una información u otra dependiendo de cada situación. Si se trata del primer caso, da la posiblidad de comprobar si el yate cumple cuatro condiciones básicas para salir a navegar:si hay aceite de motor, si los grifos de fondo están abiertos (fundamental para refrigerar el motor y evitar que se recaliente), el nivel de combustible y si se llevan chalecos salvavidas.

Hacer esta lista de comprobación es clave para la seguridad del pasaje porque “el 55% de los accidentes que asiste Salvamento Marítimo es de embarcaciones de recreo, lo cual es una barbaridad”, señala Martínez. En una fase más avanzada, SmartSea aspira a incorporar funciones de mantenimiento predictivo e incluso de barco autónomo.

Alejandro Martínez (segundo por la derecha) junto con el equipo de SmartSea, en el Port Vell de Barcelona.
Alejandro Martínez (segundo por la derecha) junto con el equipo de SmartSea, en el Port Vell de Barcelona.

“Para eso necesitamos generar un historial de millas marinas recorridas”, indica. El prototipo, que ha concluido la fase de pruebas, se presentará en el Salón Náutico que se inaugura hoy en Barcelona. El evento, en el que participarán 275 empresas y en el que se expondrán cerca de 700 barcos, ha continuado adelante a pesar de las crecientes tensiones políticas en Cataluña, el principal mercado de barcos nacional junto con Baleares.

La afición por la náutica en España empezó a crecer en los años sesenta, cuando aparecieron los primeros astilleros, escuelas de navegación y empresas de alquiler. El sector prosperó hasta 2008 cuando la crisis obligó a las familias a recortar el gasto en actividades de ocio. “La recesión hizo mucho daño, con caídas de ventas espectaculares”, dice Ramón Girbau, un experto en reparación y mantenimiento de barcos que empezó a fabricar sus propias embarcaciones en 2010.

Yate Astondoa 100 Century, de Astilleros Astondoa.
Yate Astondoa 100 Century, de Astilleros Astondoa.

A diferencia de otras industrias, como la automoción, la mayoría de fabricantes de yates y veleros en España son pequeñas empresas que no están internacionalizadas, lo que les ha impedido compensar la caída del mercado doméstico con un aumento de las exportaciones. “Quedamos pocos. Si no quebraron, muchos astilleros han tenido su actividad en letargo”, señala el fundador de Girbau Boats, que construye barcos de entre 8,5 y 9,16 metros de eslora en el cabo de Creus, en la Costa Brava.

Si bien las ventas todavía están lejos de los picos de 8.400 unidades alcanzadas en 2008, el mercado se recupera. Las matriculaciones de embarcaciones de recreo crecen al mes de septiembre un 9%, hasta las 4.732 unidades. La asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización. En los siete primeros meses de este año, la balanza comercial de España en yates y embarcaciones acumula un déficit de 104 millones de euros, casi tantos como los 107 millones de todo 2016, según estadísticas oficiales.

“Nuestra balanza comercial está claramente condicionada por la pérdida de tejido productivo en este segmento”, comenta Jaime Cortecero, director de ventas de Astondoa, empresa familiar que tiene cuatro astilleros en Santa Pola, Alicante, donde construye yates de hasta 37 metros de eslora.

Las cifras

4.732 embarcaciones se matricularon entre enero y septiembre de este año, lo que supone un aumento del 9,23%, según ANEN, la Asociación Nacional de Empresas Náuticas.

1.475 del total de barcos matriculados se destinaron al alquiler, un segmento que crece en lo que va de año un 25%.

104 millones de euros es el déficit comercial del sector a julio, según el Ministerio de Comercio Exterior.

Junto con Sasga Yachts y Rodman, Astondoa es uno de los pocos constructores nacionales que está vendiendo al exterior. “En este momento, las exportaciones suponen más del 75% de nuestras ventas, destacando América y Europa como mercados más grandes”, indica Cortecero, quien precisa que Italia es el principal competidor de España en la gama de yates superiores a 16 metros de eslora.

Sasga Yachts fabrica en Menorca, mientras que Rodman, la empresa más grande del sector, tiene tres factorías en Galicia y dos en Portugal que exportan a más de 50 países de Europa, Sudamérica, África, Oriente Medio y Asia.

Estos tres astilleros “están haciendo un buen trabajo y sus barcos están reconocidos fuera”, destaca Javier Sáez, responsable de operaciones de Disvent Ingenieros, distribuidora de material electrónico y sistemas de comunicación para embarcaciones, con sede en Barcelona.
La situación es parecida en componentes. “No hay marcas nacionales de prestigio en electrónica ni electricidad. No obstante, entre nuestros productos contamos con paneles eléctricos modulares de la empresa de Badalona Pros by Ditel que nos planteamos exportar”, refiere Sáez.

En motores marinos, Solé Diesel, empresa con sede en Martorell, lleva exportando desde los años setenta. “De lo contrario, habríamos cerrado durante la crisis”, expresa Enric Solé, presidente de la compañía que fundó su abuelo en 1912 y que obtiene en el exterior el 65% de sus ingresos, que el año pasado ascendieron a 8 millones de euros. “Tenemos distribuidores en todas partes, excepto en Estados Unidos, donde hay muchas trabas normativas”, indica.

Según datos de la Fira, organizadora del Salón, el 15% de los expositores serán empresas extranjeras procedentes de 14 países, entre los que figuran las francesas Zodiac, Jeanneau y Beneteau (junto con su filial de catamaranes Lagoon), la británica Sunseeker y la japonesa Yamaha.

“Exportar es caro, pero es uno de mis objetivos a medio plazo”, dice Ramón Girbau, para quien la única forma que tiene un astillero pequeño como el suyo de internacionalizarse con éxito es ofrecer un producto diferente en diseño y acabados. “La estética es importante, pero también hay que darle valor a la utilidad: espacios abiertos, bañera en popa con sombra para proteger del sol, un buen solárium… Hay barcos muy bonitos, pero que no se pueden disfrutar”.

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Orbital Critical Systems, el proveedor del Airbus A400M que enviará una nave a Marte | Compañías

Jorge trabajaba en Airbus. Ascensión en Bosch. Ambos eran ingenieros españoles afincados en Alemania y se dieron cuenta de que había un nicho de mercado sin explotar: la especialización en sistemas críticos embarcados. Se trata de programas informáticos que aseguran el correcto funcionamiento de los aviones y que, si fallan, puedan causar la pérdida de vidas humanas o de grandes sumas de dinero.

La hiperespecialización en la creación de estos sistemas fue lo que en 2008 llevó a Jorge Robles y Ascensión Cruchaga (que en ese momento tenían 29 y 32 años, respectivamente) a fundar Orbital Sistemas Aeroespaciales, justo un mes antes del estallido de la crisis.

Esta pyme, que con la intención de reflejar un carácter más generalista cambió de nombre a Orbital Critical Systems en marzo de 2016, abrió su sede en Navarra con el apoyo del CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de la comunidad foral), un vivero de empresas dedicado a incubar y lanzar startups con gran potencial de crecimiento.

Durante los tres primeros años toda su facturación se basaba en la exportación al mercado germano. “La gente pensaba que éramos una empresa alemana”, bromea Luis Ramírez, director de tecnología de la firma. Fue en 2010 cuando Orbital CS saltó al mercado nacional. “Ahora solo el 35% de nuestros ingresos proceden de exportaciones, el resto se genera aquí”, explica Ramírez. El ejecutivo trabaja en la oficina que el grupo abrió en Madrid en 2011, debido a que el músculo del sector aeroespacial está asentado en la capital.

Luis Ramírez
Luis Ramírez, jefe de tecnología de Orbital Critical Systems. Cinco Días

La actividad de la empresa se ha ido ramificando a lo largo de los años. Lo que comenzó con la creación de un software para el mundo de la aviación, poco a poco fue extendiéndose a otros campos. Si bien el 70% de su actividad sigue concentrada en el ámbito aeronáutico, el 20% se desenvuelve en el sector del espacio y el 10%, en el ferroviario.

El momento de inflexión hacia su consolidación económica fue la entrada en el proyecto A400M de Airbus. Este avión de transporte militar de largo alcance, que según Ramírez es el Rolls-Royce del mundo aéreo, trae mejoras “que parecen ciencia ficción”.

Orbital CS interviene en el diseño, código fuente y validación de distintos procesos del ordenador del A400M. También contribuye a fijar las coordenadas del destino de las cargas (equipamiento militar) y paracaidistas en maniobras de lanzamiento.

La colaboración con Airbus no se limita al A400M. Orbital también aporta su granito de arena a los aviones del consorcio europeo que realizan operaciones de repostaje en pleno vuelo. “Ahora mismo trabajamos para automatizar el proceso de carga de combustible, que actualmente necesita intervención humana” explica.

¿La clave del éxito de Orbital? La especialización. Normalmente, las grandes empresas reúnen ingenieros para un proyecto específico y cuando este acaba los traslada a otro, obligándolos a familiarizarse con un nuevo proceso. Gracias a la especialización, Orbital CS tiene la capacidad de juntar un grupo de profesionales que se dedica siempre a lo mismo, por lo que el proceso de producción se optimiza y es más rápido.

El otro pilar de su consolidación en el mercado ha sido la creación de herramientas propias. Cuando desarrolla un proyecto de ingeniería, Orbital diseña instrumentos específicos para llevar a cabo ese trabajo, pero posteriormente, algunos de estos sistemas acaban convertidos en soluciones que comercializan en el exterior. Es el caso de Mimets, el producto estrella de la compañía, el cual sirve para comprobar el correcto funcionamiento de tecnologías críticas.

Orbital
En su sede madrileña, la compañía es capaz de producir sus propios instrumentos y sistemas. Cinco Días

Misión a Marte

A lo largo de su trayectoria, Orbital CS ha participado y participa en proyectos muy interesantes. Uno de ellos es ExoMarte. “En 2020, una nave va a viajar a Marte, va a aterrizar allí y desembarcar el primer rover [vehículo de exploración espacial] europeo”, destaca Ramírez. La tarea de Orbital CS en esta misión será la de comprobar y evaluar el funcionamiento del ordenador principal de la nave que transportará el rover hasta el planeta rojo.

Mobnet es otro de sus productos más novedosos. Añadido a un dron pequeño durante una misión de rescate, el sistema es capaz de monitorizar la zona afectada por una catástrofe, como un terremoto o una gran avalancha de nieve, y localizar víctimas aisladas a través de la búsqueda de señales de teléfono móvil. “Donde hay un móvil suele haber personas cerca”, apunta Ramírez.

Otro de los campos en el que la compañía es puntera es el desarrollo de sistemas operativos en tiempo real. Estos permiten la interacción entre el software y hardware de un ordenador. A nivel usuario los más utilizados son Windows, Linux y Mac. Pero en el campo profesional en el que se mueve Orbital CS solo existen dos, VxWorks e Integrity, ambos de factura estadounidense. La empresa española va a romper este duopolio con el lanzamiento a finales de año de un tercero.

En el aspecto económico, Orbital CS no ha hecho más que crecer. El primer año de ejercicio, cuando tan solo tenía cinco empleados, su facturación rondó los 100.000 euros. Al cierre de 2016, esta cifra se situó en los 4,6 millones. Dos momentos han sido claves en esta evolución. Por un lado, la entrada en el proyecto del A400M, que le permitió aumentar su plantilla de 26 a 45 trabajadores. Este refuerzo tuvo su correlato en el incremento de la facturación anual, que pasó de un millón a casi tres en el mismo período.

A finales de año romperá el duopolio de sistemas operativos para aplicaciones en tiempo real

Ahora la firma cuenta con 90 empleados repartidos entre sus tres sedes de Madrid, Pamplona y Ulm (Alemania). “Nos gustaría contratar 10 empleados más, pero tenemos dificultades para dar con profesionales que cumplan los perfiles que necesitamos”, explica el directivo.

El otro momento importante se produjo entre 2015 y 2016, cuando la empresa adquirió la capacidad de facturar producto propio. Hasta ese momento, la actividad del grupo dependía únicamente de la oferta de servicios. A partir de 2015, cuando adquirió capacidad productiva, la facturación anual de la firma experimentó un salto hacia delante.

La edad media de los empleados es 30 años. “No es algo deliberado, simplemente el perfil profesional que buscamos lo encontramos en esa franja de edad”, explica.

La previsión de crecimiento no es más que favorable. Ramírez informa que la empresa espera cerrar el ejercicio 2017 con unos ingresos de seis millones, pudiendo llegar incluso a los 6,4.

“Debemos tener en cuenta que invertimos el 20% de nuestras ganancias en I+D y eso se refleja en nuestros datos de facturación”, aclara. Gracias a esta política de reinversión, la compañía, que desde su fundación ha experimentado un crecimiento constante, está ahora a punto de experimentar “una explosión”.

Su implicación en la I+D es ejemplar. Gracias al apoyo del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial), la empresa recibió en 2015 un premio del plan Avanza. Este consistio en la subvención del 30%del millón y medio de euros que había invertido en el desarrollo de su propio sistema operativo durante los tres primeros años del proyecto.

Orbital es también la primera empresa española que ha ganado una ayuda del programa europeo Horizonte 2020 como líder de un consorcio integrado también por sendas firmas de Holanda, Alemania y Polonia.

Datos de interés

Orbital
Un ingeniero de Orbital repara un panel. La compañía participa en la misión espacial ExoMarte. Cinco Días

Subvenciones. En 2012 consiguió una ayuda del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), que gestiona en España el CDTI, para el desarrollo de equipos y sistemas aeroespaciales críticos. En 2013 ganó una segunda subvención para el mantenimiento predictivo, abierto, remoto y en tiempo real de parques eólicos en alta mar. En 2015, a parte de la ayuda de Avanza, obtuvo una financiación para el desarrollo de sistemas para avión más eléctricos, seguros y reconfigurables.

Plantilla. La empresa, que empezó con tan solo cinco empleados, cuenta ahora con 90. Actualmente está en busca de 10 empleados más, pero tiene dificultades para encontrar profesionales que cumplan el perfil requerido.

Competencias. Aunque la empresa comenzó su actividad en el campo aereonáutico, trabaja también para las industrias ferroviaria y espacial. De cualquier manera, el 70%de su actividad sigue concentrada en el sector aéreo.

I+D. El grupo destina el 20% de su presupuesto anual a investigación y desarrollo. Una de las características más destacadas de la empresa es su constante implicación en el desarrollo de nuevos proyectos científicos.

Airbus. El consorcio europeo fue el primer cliente importante de Orbital CS. La entrada en el proyecto del avión de transporte militar A400M ayudó a la empresa española a consolidarse en el mercado.

Mimets. Esta herramienta, que sirve para evaluar el funcionamiento de un sistema crítico, es el primer producto de facturación propia de la empresa.

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HCC, tecnología para reparar presas sin necesidad de desembalsar | Compañías

La presa argentina de Piedra del Águila llevaba 20 años con fisuras de hasta 135 metros de longitud. No se podía desembalsar para arreglarla porque sus turbinas generan el 10% de la energía del país y ello habría supuesto restricciones en Buenos Aires durante más de un año.
Tras adjudicarse la operación en un concurso internacional, Hidráulica Construcción y Conservación (HCC) aplicó su novedosa tecnología para llevar a cabo la reparación entre 2010 y 2012 mientras la presa seguía funcionando normalmente.

Esta tecnología es la que ha permitido a la firma, con sede en Madrid, ser solicitada por gestores de grandes infraestructuras de todo el mundo y abrir delegaciones en países como Irán, Argentina, Chile u Honduras.

HCC nació en 1994 ante la necesidad de reparar presas sin desembalsar y, por lo tanto, sin que ello afectara a su explotación, recuerda Alberto Gonzalo Carracedo, ingeniero de caminos y director general de la empresa. Posteriormente, extendió su negocio también a los parques eólicos.

La empresa nació en 1994 y en los últimos años ha abierto delegaciones en países como Irán, Argentina, Chile y Honduras

En los últimos años su facturación ha oscilado anualmente entre cinco y siete millones de euros y cuenta con una plantilla media de 60 trabajadores. Dispone de un equipo técnico altamente especializado y de formación permanente para toda la plantilla. “Nuestro personal está plenamente capacitado, incluso para los trabajos más delicados, como los que se realizan en altura”, destaca.

Como casi siempre sucede en el comienzo de pequeños proyectos, sobraba ilusión y faltaban medios. “Pero rápidamente las empresas y confederaciones hidroeléctricas españolas apreciaron las ventajas de nuestra tecnología y seis años después ya facturábamos varios millones de euros al año”, apunta Gonzalo.

Apoyos

La ayuda del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) fue fundamental para llevar a cabo las investigaciones de Gonzalo relacionadas con un nuevo material polimérico, que aumentase la eficacia del sellado y fuera económicamente más accesible que las resinas epoxi utilizadas hasta ese momento.

“Desarrollamos una nueva técnica que ha mejorado cualitativamente los procesos de reparación que se utilizan en todo el mundo. Además, hemos logrado una nueva metodología de inyección del material polimérico a las presas afectadas que es altamente efectiva”, señala. Todo ello ha permitido a la compañía convertirse en líder mundial en esta tecnología. “Por el momento, no tenemos competencia en el mercado internacional”, asegura.

HCC invierte el 10% de su facturación en I+D+i y cuenta con el apoyo del CDTI, con el que lleva ejecutados tres proyectos de un presupuesto cercano al millón de euros cada uno, y tiene un cuarto en proceso. “Hemos conseguido formular más de 40 materiales distintos, así como diseñar maquinaria de perforación e inyección absolutamente novedosa”, dice.

Además, HCC ha extendido sus actuaciones desde las presas a la industria, los puertos y, desde hace 10 años, a la cimentación de turbinas eólicas, que en muchos países están sufriendo severos problemas de agrietamiento.

La carrera de HCC ha sido meteórica. Seis años después de su creación, en 2000, inició una fuerte expansión, dándose a conocer entre la práctica totalidad de los titulares de presas. En 2007 llevó a cabo las primeras reparaciones de aerogeneradores en nuestro país.

Alberto Gonzalo
Alberto Gonzalo, director general de HCC.

En 2010 arrancó su expansión internacional en Argentina y, tres ejercicios más tarde, impulsó su presencia más allá de nuestras fronteras abriendo delegaciones en Irán, Honduras y Chile.

Entre las grandes infraestructuras internacionales a las que la compañía española ha aportado su tecnología destaca la presa de Karun 4, en Irán. “Para poder reparar la importantísima fisura que la afectaba estaba previsto realizar un vaciado del caudal, lo que hubiera supuesto dejar de turbinar y, por lo tanto, tirar más de 12 millones de dólares”, recuerda.

Sin embargo, “la aplicación de nuestra tecnología permitió realizar la reparación sin necesidad de desperdiciar ni una sola gota de agua”, resalta.

Prueba del prestigio alcanzado es que entre 2010 y 2017 los responsables de HCC han sido invitados en numerosas ocasiones a dar conferencias sobre sus actividades en Estados Unidos, Canadá, Italia, Alemania, Suecia, Indonesia y Corea. Hace escasas semanas explicaron sus actuaciones en las sedes del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial en Washington.

La innovación tecnológica es fundamental en el trabajo de la compañía, asegura su director general. “Cuando una estructura se fisura es necesario volver a pegar lo que se ha roto. Y, en el caso de una presa, el problema se complica porque puede haber filtraciones importantes”, explica. “La esencia de nuestra tecnología es hacer taladros hasta intersecar la zona fisurada e inyectar algo parecido a un pegamento, en estado líquido, capaz de endurecer tras un corto tiempo, sellando las filtraciones y recomponiendo la estructura dañada. La resina, una vez endurecida, alcanza propiedades mecánicas muy superiores a las del hormigón original”, refiere.

Nuevo desarrollo

En estos momentos, HCC se encuentra inmersa en un nuevo desarrollo tecnológico, a instancias del Banco Mundial, que, según sus responsables, puede suponer “una revolución en la solución del mayor problema que afecta en la actualidad a la práctica totalidad de las presas del mundo: la sedimentación”.

En este apartado, Gonzalo muestra su confianza en que “el apoyo de la Dirección General del Agua y del CDTI contribuirá en un futuro próximo al éxito del proyecto”.

Sin duda, potenciará todavía más el reconocimiento internacional de esta compañía que apuesta por la seguridad, la calidad y el medio ambiente en su trabajo diario y que destaca cada año por su baja o nula siniestralidad laboral. Unos mimbres imprescindibles con los que la empresa española continuará reparando grandes infraestructuras en todo el mundo.

Datos básicos

HCC
Sede de la compañía en Madrid.

Facturación. El volumen de negocio de la empresa en los últimos años ha oscilado entre cinco y siete millones de euros. La firma espera alcanzar los ocho millones al cierre de este ejercicio.

Empleados. La plantilla ronda los 60 trabajadores y en ella se integra un equipo técnico altamente especializado. Todos ellos reciben formación permanente.

I+D+i. La inversión en investigación y desarrollo supone el 10% de la facturación. Además, esta cuenta con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con el que lleva ejecutados tres proyectos con un presupuesto cercano al millón de euros cada uno. Un cuarto está en proceso.

Producción. La firma ha conseguido formular más de 40 materiales distintos, así como diseñar nueva maquinaria de perforación e inyección.

Un sistema que seduce a todo el sector energético

Turbina eólica
Inyección de polímeros para regenerar la cimentación de una turbina eólica.

En la actualidad, Hidráulica Construcción y Conservación actúa principalmente sobre presas y aerogeneradores. En las primeras repara las fugas con el embalse lleno, sin que el proceso afecte a la explotación y sin la ayuda de buzos. El trabajo se lleva a cabo mediante la inyección de resinas propias, inyectadas en fase líquida, que posteriormente endurecen, sellando las filtraciones y pegando el hormigón. Más de 250 presas reparadas por todo el mundo avalan las ventajas de esta tecnología.

En cuanto a los aerogeneradores, la actuación de HCC es también altamente eficiente y viene a solucionar un problema que había creado más de un quebradero de cabeza. Como apunta Gonzalo, en numerosos países se han detectado problemas en las cimentaciones de las grandes turbinas eólicas. Y, según explica, “la inyección de resinas, específicamente formuladas para este caso, nos permite devolver a su estado original la cimentación en tan solo 24 horas, incluso con bajas temperaturas”. En 10 años, la compañía ha reparado más de 450 estructuras en España y el extranjero.

Entre los actuales clientes de HCC destacan las principales compañías eléctricas españolas, centrales nucleares, confederaciones hidrográficas y servicios de abastecimiento de agua. Pero prueba de la creciente importancia que tiene la actividad internacional de la empresa es que cerca del 80% de su facturación procede de sus servicios en el exterior.

En los últimos tres años, la firma ha dado un fuerte impulso a su expansión, lo que ha incrementado la facturación. A finales de este ejercicio espera alcanzar los ocho millones de euros. Este importante crecimiento –que Gonzalo espera se mantenga durante los próximos cinco años– se debe, en buena parte, a los continuos desarrollos tecnológicos y a una apuesta global por la innovación, que ha convertido a la empresa en el mejor reclamo para los propietarios y gestores que necesiten restaurar grandes infraestructuras.

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Indulleida, el imperio que saca provecho a pieles y pipos de frutas y verduras | Compañías

Si decir que la unión hace la fuerza tiene algún sentido en términos empresariales, Indulleida es un ejemplo potente. Nacida en 1979 para solucionar un problema concreto, hoy es una de las diez compañías punteras en Europa en el campo de la transformación e investigación hortofrutícola. Y todo gracias a la confluencia del trabajo y de los intereses de las más de 150 cooperativas y centrales frutícolas que la integran y que representan a unos 16.000 agricultores de 12 comunidades autónomas y tres departamentos pirenaicos franceses.

Indulleida se dedica al aprovechamiento de las frutas y las verduras y a la investigación de nuevos productos a partir de ellas. La llegada de la I+D+i al sector agroalimentario tiene su origen en la sobreproducción de manzanas en el campo español en la década de los setenta, muy intensa en Lleida y que llevó a los agricultores de la zona a buscar una solución para evitar el hundimiento de los precios.

Elaboran zumos, purés, alimentación líquida, productos deshidratados, aceites esenciales, papillas, compotas, fibras y piensos

Con el concurso de dos empresas nacionales, Endiasa y Mercosa, y el de la Caja Rural se forjó una empresa para hacer frente al problema del excedente de producción en la que el sector, cooperativas y comercializadoras de frutas, controlaba el 50% de las acciones.

La idea básica era, y es, aprovechar todo lo que compone un fruto. Primero, las pieles y el agua de la manzana; luego las peras y los melocotones. “De ahí, pasamos a servirnos de los huesos de melocotones y albaricoques. En 1991 saltamos a los cítricos y ahora también trabajamos con los olores para crear aromas frutales”, afirma Marià Sorribas, director general de la compañía.

Gama de productos

La transformación de frutas y verduras, que les reporta una facturación de 70 millones de euros anuales, se está ampliando a las hortalizas, para fabricar zumos y alimentación líquida y espesa.

De esta forma, cuentan con una gama de productos que abarca zumos, purés, aromas, productos deshidratados, preparados de frutas, aceites esenciales, fibras, papillas, compotas, pienso granulado para el ganado con la pulpa sobrante de la fruta o “cualquier producto a la carta, como bases de frutos o marcas blancas de batidos vegetales que nos pidan los clientes”, explica. Clientes de 60 países, ya que Indulleida exporta más del 60% de su producción.

I+D+i

El trabajar con lo que sobra agudiza el ingenio de tal manera que, hoy por hoy, Indulleida se dedica a la I+D+i en toda regla. Algo de responsabilidad tuvo la necesidad de que los residuos que generaban dejaran de ser un problema para ser una oportunidad.

En la sede de la compañía, en la localidad leridana de Alguaire, todavía se recuerda lo que tuvieron que luchar para que la Generalitat les diera financiación para una depuradora. Ahora, Indulleida tiene una planta de cogeneración con la que se autoabastece de su propia energía eléctrica y térmica.

Una plantilla en la que no podían faltar ingenieros, más de 35 entre agrónomos y químicos, se dedica a estas alturas “no solo a fabricar producto, a ser empresa de commodities o productos básicos, sino a lograr un valor añadido que venga de la diferenciación”, señala Marià Sorribas.

  1. Cifra de negocios. Indulleida factura en la actualidad más de 70 millones de euros al año. La inversión alcanza los cinco millones de euros.
  2. Materia prima. Transforma entre 250.000 y 300.000 toneladas de fruta al año. La capacidad de almacenaje en sus tanques asépticos y refrigerados es de 60.000 toneladas. Se llegan a transformar hasta 70 millones de kilos de pieles de fruta.
  3. Trabajadores. La plantilla trabaja en turnos las 24 horas del día. Llega hasta los 300 empleados en las campañas de verano.
  4. Reconocimientos. La Unión Europea ha reconocido a Indulleida como Asociación Transnacional de Organización de Productores.

Esta diferenciación viene de apostar por ingredientes naturales frente a sintéticos o de apostar por ofrecer productos de mucha más calidad en la misma gama. Y en este sentido la investigación es clave.

La faceta investigadora de Indulleida es su seña de identidad en 2017. Más de 40 proyectos avalan a una compañía que fue una adelantada en quitar el amargor que se adueña del zumo de naranja al poco tiempo de exprimirse. Se consiguió a base de utilizar resinas que capturan ese amargor.

Desde hace pocos años, Indulleida cuenta con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Economía, para varios proyectos, como el de Eureka Frunatar, que desarrolla aromas naturales de frutas utilizando nuevas tecnologías, el de concentración de alimentos líquidos mediante ósmosis directa, mejora en la cadena alimenticia y el uso eficiente de recursos naturales .

También se considera a la empresa entidad asociativa prioritaria, lo que le da acceso a 256 millones de euros en ayudas públicas durante el periodo 2014-2020. Esta calificación solamente la ostentan unas 20 sociedades en España.

Proyectos de futuro

La vertiente investigadora está llevando a Indulleida a estudiar la relación de la comida con el cerebro y a colaborar con universidades de todo el país. En estos momentos existe un proyecto, Agrimax, por valor de 13 millones de euros, entre varias empresas al que Indulleida, además de dinero, aporta una planta piloto.

Al mismo tiempo, se trabaja para valorizar los subproductos de las pieles y recuperar los polifenoles, es decir, los principios activos saludables que se encuentran en la propia piel de las principales frutas. Porque, como explica el director general, las dietas y la farmacia son campos en los que la empresa catalana quiere entrar.

Lo cual no es incompatible con que, al mismo tiempo, atraviesen la Península cisternas refrigeradas con fresas machacadas desde la localidad onubense de Lepe hasta el municipio leridano de Alguaire (la fruta fresca no aguanta el viaje) o que se trabaje el mosto de uva procedente de varias zonas de Castilla-La Mancha como empezó a hacerse en la década de los noventa.

Claves eternas: amortizar y pagar a precio de mercado

Marià Sorribas, director general de Indulleida
Marià Sorribas, director general de Indulleida

Indulleida nació como empresa en noviembre de 1979 y la inauguración de la planta transformadora en Alguaire (Lleida) tuvo lugar en septiembre de 1981. En sus casi 38 años de vida ha tenido cinco presidentes, el último de ellos Josep Maria Vendrell, que lo es desde 2001.

Todos ellos elogian la labor del actual director general, Marià Sorribas, quien desde la fundación de la compañía ha tenido claro que las claves estratégicas de Indulleida son: pagar siempre el precio de mercado; amortizar al máximo cada ejercicio; no dejar de procesar fruta si lo necesita un accionista; controlar los costes; internacionalizar la empresa, y ser transparente e innovar para la revalorización de los subproductos.

El nacimiento de esta empresa “aglutinadora” se debió a una necesidad, pero todos contribuyeron con iniciativas. Para ello, viajaban por Europa “para coger ideas de allí y de allá”, sin copiar exactamente ninguna de las plantas suizas, francesas o alemanas que visitaron.

De lo que se trataba era de solucionar un problema del campo español que se daba con mayor virulencia en Lleida, hortofrutícola por excelencia. Por eso, la idea de instalar la compañía en esta provincia fue innegociable. Se eligió la población de Alguaire (ahora Indulleida también se ha extendido a la vecina Vilanova de Segrià) por las buenas condiciones del agua, así como por la buena disposición del ayuntamiento para la compra de los terrenos.

Igualmente, se peleó en Madrid para que la gestión recayera en los cooperativistas pues el hecho de que dos empresas nacionales, Endiasa y Mercosa, fueron accionistas provocó que la Administración quisiera llevar la voz cantante.

Uno de los momentos más duros por los que ha atravesado la compañía fue la salida de Mercolleida como socio de referencia, presente desde el inicio.

Hoy, consolidada y en plena expansión, Indulleida no descuida su carácter social: todos los años ofrece al Banco de Alimentos de Cataluña dos millones de litros de zumo de melocotón y nectarina al precio de coste industrial.

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