A Michel Temer se le da bien el sector del petróleo | Mercados

A Michel Temer le va bien en algún aspecto, al menos. El presidente brasileño ha mejorado la economía de su país, aunque su popularidad esté hundida por las acusaciones de corrupción. Suavizar las políticas energéticas nacionalistas de su predecesora permitió el miércoles un récord en la subasta de derechos de perforación de petróleo y es un buen augurio para la próxima, en octubre.

Brasilia consiguió 1.000 millones de euros por su venta de derechos de exploración y producción de petróleo. Exxon Mobil fue el mayor comprador, junto con el estatal Petroleo Brasileiro. En la última subasta, en 2015, fueron solo 32 millones de euros, con Dilma Rousseff como presidenta.

Dentro de una serie de cambios encaminados a reducir el déficit fiscal y atraer la inversión extranjera, Temer ha aliviado la regulación de la industria energética. También ha eliminado la exigencia de que Petrobras asuma el liderazgo y una alta participación mínima en el desarrollo de los codiciados campos petrolíferos subsalinos del océano Atlántico.

Los brasileños dan poco crédito a Temer por sus reformas, que incluyen propuestas profundamente impopulares para reducir el gasto en pensiones. Se enfrenta a nuevos cargos de corrupción que requerirán que la Cámara Baja vote si debe o no ser juzgado. Maestro de las maniobras legislativas, es probable que Temer gane y termine su mandato, pero más de tres cuartas partes de los brasileños dijeron en una encuesta publicada el jueves que consideran su Gobierno malo o terrible. Su promesa de no volver a presentarse, al menos, le libera para impulsar los cambios destinados a restaurar la salud fiscal de la mayor economía de América Latina.

México puede quedarse atrás. Ha llevado a cabo sus propias subastas de petróleo desde la liberalización del sector en 2013, también tratando de atraer la inversión extranjera tras décadas de abandono bajo el monopolio estatal Petróleos Mexicanos. Su próxima subasta de petróleo de aguas profundas está programada para enero. Dado que ha aumentado la competencia regional, es posible que los postores de ultramar apoyen a Temer aunque sus conciudadanos no.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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La condena a Lula es una triste bendición para Brasil | Mercados

La condena del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ejemplifica la nueva realidad de que nadie está fuera del alcance de los celosos fiscales anticorrupción del país. Y ha reducido enormemente sus esperanzas de volver a un puesto electo. Es una triste bendición para la mayor economía de América Latina.

En su esplendor, Lula ofrecía un izquierdismo moderado y mágico que podía encantar tanto los mercados como a los pobres. Con el auge de los precios de las materias primas, sacó a unos 30 millones de personas de la pobreza, mientras seducía a los industriales y ensalzaba el papel global de la potencia regional que dirigió de 2003 a 2010.

Los fiscales alegan que entre bastidores estaba dirigiendo un enorme programa de trapicheos, centrado en la estatal Petroleo Brasileiro, canalizando efectivo a partidos políticos y sus miembros, incluido su propio Partido de los Trabajadores. Lula dispuso de un apartamento en la playa a cambio de favores para una firma de ingeniería. La sentencia es de 9,5 años de prisión. Permanecerá libre en espera de apelación; además, se enfrenta a cargos por otros cuatro casos.

Lula estaba subiendo en las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre de 2018. Puede seguir aspirando, a menos que pierda su apelación. El fallo puede que no llegue hasta meses antes de la votación.

Pero los inversores claramente no quieren que vuelva. Las acciones brasileñas subieron después del veredicto, y el real se fortaleció. Los mercados prefieren las reformas proempresariales, fiscalmente menos expansivas del presidente Michel Temer, aunque son difíciles de vender al electorado.

Temer, que reemplazó a la inepta sucesora de Lula, Dilma Rousseff, también ha sido acusado de corrupción, aunque se requeriría un voto de dos tercios de la Cámara de Diputados para que los cargos prosperen. Tiene apoyo para sobrevivir, aunque tal respaldo puede evaporarse rápidamente, como descubrió Rousseff.

Sin embargo, aunque Temer se vaya, la necesidad de reformas que ha apoyado persistirá. No hay camino de vuelta al apogeo de Lula. Sus compatriotas deben tomar ahora decisiones más difíciles y realistas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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Brasil se arrastra hacia el Gobierno zombi | Mercados

Brasil se tambalea hacia un Gobierno zombi. El presidente Michel Temer podría aferrarse a su trabajo pese a las acusaciones por corrupción. Sin embargo, si se centra en sobrevivir, disminuirá cualquier impulso de los esfuerzos necesarios de austeridad fiscal.

Temer tiene en este momento otras prioridades. Necesita el apoyo de un tercio de los legisladores de la Cámara baja del Congreso de Brasil para impedir que la Corte Suprema lo juzgue, después de que el fiscal general Rodrigo Janot le haya acusado de sobornos. Con el esperado respaldo de la Cámara de Diputados, podría continuar como presidente hasta que termine su mandato a finales de 2018. Él niega cualquier delito. Los mercados brasileños han ignorado este ultimo episodio de escándalo de corrupción, que ha involucrado a amplias filas del Gobierno y la industria, lo que sugiere que los inversores dudan de que se produzca un revuelo mayor.

No obstante, todo esto podría tener un coste. El tiempo y la energía necesaria para asegurar el apoyo significa que la parte más ambiciosa de su programa de reformas languidecerá. El líder conservador ha estado presionando para más recortes en los beneficios de las pensiones. No será capaz de lograrlo en el Congreso en la forma actual. Incluso si lo reduce, no lo aceptarán. Sí podrían tener una opción algunos pequeños cambios en las leyes laborales o la reducción de la burocracia.

Todo ello añade poco al frente político hasta que los brasileños vuelvan a votar. La economía debería seguir adelante, con el lento crecimiento previsto por los economistas para este año del 0,4%. La inflación y los tipos de interés de referencia también están en el camino de seguir bajando.

Asombrosamente, las encuestas colocan al expresidente de centroizquierda Luiz Inácio Lula da Sila, que también ha sido acusado de corrupción, entre los posibles candidatos más fuertes. No podría presentarse si es declarado culpable siempre que el veredicto sea ratificado en apelación. El desdén generalizado hacia los políticos puede abrir la puerta a que populistas de fuera desafíen a los candidatos más establecidos. Hasta entonces, Brasil vivirá bajo las reglas de los muertos vivientes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción es responsabilidad de Cinco Días.

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