Universidades: Las carreras preferidas por los alumnos más brillantes | Fortuna

Las carreras tecnológicas se resisten para los universitarios españoles. A pesar de que todas las alarmas están encendidas ante la falta de perfiles cualificados en ingenierías técnicas para atender la demanda del mercado laboral actual y de cara a los próximos años, las tes titulaciones más demandadas del sistema universitario español son Administración de empresas, Derecho y Psicología. Por género, las mujeres prefieren mayoritariamente estudiar Educación infantil, Enfermería, Psicología, Medicina, Turismo, Educación primaria y Derecho. Los hombres continúan siendo muy mayoritarios en los estudios de informática y en las ingenierías, opción que apenas elige poco más del 10% de mujeres en España.

Todas estas conclusiones se incluyen en el informe La universidad española en cifras, elaborado con datos del curso académico 2015-2016 por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), en colaboración con Santander Universidades, en el que también se pone de manifiesto que las titulaciones de Ciencias de la salud son las que atraen a los alumnos con mejores notas de acceso. De hecho, en los campus públicos el 88,54% de los estudiantes que estudian esta rama tienen una nota de 7,5 o superior a esta calificación, mientras que en los centros privados este porcentaje se sitúa en el 30,2%. Hay 11 titulaciones en las que los alumnos con nota de acceso superior a esta nota superan el 90% de los de nuevo ingreso: cuatro de estás carreras son de la rama de Ciencias de la salud, dos de Ingeniería y una de Ciencias sociales y jurídicas.

El encabezamiento de esta clasificación por la titulación de Relaciones internacionales constata, dice el informe, la atracción que el dominio de idiomas y la actividad internacional tienen para las expectativas de empleo de los nuevos estudiantes. A este le siguen en cuanto a preferencia, por parte de los expedientes más brillantes, Nanociencia y nanotecnología, Biotecnología, Ingeniería matemática, Microbiología, Bioquímica, Biología humana, Odontologia, Medicina, Ciencias biomédicas y Farmacia.

También en el acceso de los estudiantes con mejores calificaciones en los sistemas universitarios regionales existen diferencias de atracción. Así, por ejemplo, este colectivo supuso, en el curso 2015-2016, el 75,94% de los nuevos ingresos de las universidades del País Vasco, el 71,31% de la Comunidad de Madrid, el 70,40% de Cataluña, el 70,08% de Murcia, el 67,59% de Aragón y el 63,69% de la comunidad valenciana. Por universidades, el grado de atracción de estudiantes con diferentes notas de acceso presenta un abanico amplio, siendo dos universidades las que encabecen el ranking: la Carlos III de Madrid, con el 87,88%, y la Universidad Autónoma de Madrid, con el 81,70%. Les siguen la Universitat de Valencia, con el 79,04%, la de Barcelona, con el 77,43%, la Pompeu Fabra, con el 76,46%, la del País Vasco, con el 75,94% y la Politécnica de Madrid, con el 74,31%. De hecho, 33 de las 60 universidades presenciales que han participado en el estudio atraen a la mitad de sus estudiantes con nota de acceso superior a 7,5.

 

Tasas elevadas

En cuanto al precio de las matrículas, España sigue teniendo, así se asegura en el estudio de la CRUE, uno de los niveles de tasas públicas más elevadas de la Unión Europea, que es de cuotas muy bajas o gratuitas en el ámbito geográfico continental. El importe medio de matrículas en estudios de grado en una universidad española es de 1.110 euros, y de 1.991 euros la de un máster. Según recoge el estudio de la Comisión Europea, National student fede and support systems 2016-2017, solo Irlanda (3.000 euros el grado y 6.000 el master), Reino Unido-Escocia (2.137 el grado y 4.818 el máster), Holanda (1.984 euros en ambos casos), e Italia (1.262 euros) tienen precios públicos de grado más elevados que España.

Por comunidades autónomas también hay diferencias. De hecho, hay algunas regiones que se acercan a Reino Unido y Holanda en cuanto al nivel de tasas universitarias públicas. En Madrid el precio medio es de 1.556 euros, un 85,8% más si se compara el dato con 2008. Otras subidas clamorosas son las de la Comunidad Valenciana, con un 93,9% de aumento y una media de 1.223 euros por matrícula; Cataluña, con un 93,8% de incremento y una media de 1.509 euros; y Castilla La Mancha, con un 90,4% más y unas tasas de 1.400 euros. Por el contrario, se registró una mayor contención en Galicia, con un 5,1% y 713 euros de matrícula media, y en Andalucía, con un 9,7% y 757 euros.

El informe también hace hincapié en la urgencia de una reforma del sistema español de becas y ayudas al estudio, que ha pasado en los últimos años de 943,29 millones de euros a 838,80 millones, un 11,08% menos. La dotación per cápita también se redujo un 23,48%, pasando de 2.331 euros a 1.748 euros. “La equidad que debe darse en el acceso a un servicio educativo prestado por instituciones de carácter público y financiado muy mayoritariamente con recursos fiscales, demanda de actuaciones que corrijan las diferencias de esfuerzo que supone para las familias en función de la comunidad en la que vivan, y que pone en cuestión el principio de igualdad de oportunidades, al tiempo que encubren ineficiencias institucionales”, explican los autores del estudio. A su vez, añaden que los precios universitarios deberían operar como compensación de un coste estándar por titulación impartida en un centro universitario público y su pago, en todo caso, debería realizarse atendiendo el nivel de renta de cada uno de los demandantes del citado servicio educativo.

Source link

Recetas para implantar la FP dual en España | Fortuna

Por un lado, una elevada tasa de paro juvenil. Por otro, un panorama en el que a las empresas les cuesta dar con los perfiles que necesitan. Una dualidad complicada de abordar, pero con soluciones que están realmente al alcance de la mano, al menos para conseguir equilibrarla un poco. La herramienta principal, según los expertos, para luchar contra esto tiene un nombre: la Formación Profesional, y más en concreto, la Formación Profesional Dual. O lo que es lo mismo, aquella que combina la teoría en los centros formativos con las prácticas y el día a día en las empresas. “Es una modalidad que aúna academia y acción, pero que lamentablemente en España sigue siendo una gran desconocida”, explicó el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, durante el III Foro de la Alianza para la FP Dual, celebrado esta semana en Valencia. Durante el evento, organizado por la Fundación Bertelsmann y Dualiza Bankia, se abordaron los métodos para implantar este sistema en España y darle una utilidad real como técnica de inserción laboral, así como conocer de primera mano los testimonios de los principales agentes implicados: la Administración, los centros formativos, las empresas, los estudiantes y profesores.

La principal barrera que encuentra esta modalidad educativa en España es la falta de centralización, ya que es cada comunidad autónoma la encargada de implantar sus sistemas y sus propios métodos, haciendo que, en muchas ocasiones, lo que un alumno aprende en un lugar no sea extensible al resto de regiones. “No podemos permitirnos el lujo de tener 17 modelos de Formación Profesional Dual, hay que respetar las características de cada zona, pero debe implantarse un parámetro común que agilice, por ejemplo, todo lo que atañe a los temas de movilidad“, prosiguió el presidente de la Fundación Princesa de Girona y vicepresidente de la Fundación Bertelsmann, Francisco Belil. Pero este no es el único aspecto que merece atención urgente.

Es indispensable hacer de la Formación Profesional Dual una herramienta flexible, debido a la idiosincrasia del mercado laboral actual, especialmente cambiante y en constante transformación. A ello se refirió el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, aludiendo a las previsiones que aseguran que en los próximos 20 años, más de 700 profesiones que hoy en día se conocen van a desaparecer. “Es la razón por la que nosotros constituimos nuestra Fundación Bankia para la Formación Profesional Dual. Tenemos una gran relación con el tejido empresarial español, y podemos servir de puente y de palanca entre los profesionales y las compañías”, aseguró. Todos estos cambios, además de ser urgentes por la lógica mejora que supondría para el sistema educativo, tienen que llegar cuanto antes también por otras razones. Como recordó Goirigolzarri, en el curso 2016-2017 había inscritos 24.000 alumnos en Formación Profesional, que se relacionaban con unas 10.000 empresas. “Son números bajos si los relacionamos con experiencias de fuera de nuestro entorno, pero que son realmente altas si las comparamos con las de hace cuatro o cinco años. En 2012-2013, el número de alumnos fue de 4.200, por lo que en muy poco tiempo hemos multiplicado la cifra por seis”. La tendencia, por tanto, es creciente, y cuanto antes se mejoren todos estos puntos, a más profesionales se ayudará.

Impulsar este tipo de formación de calidad es obligatorio para lograr un mercado laboral a la altura de las expectativas

También es importante adaptar la formación que se imparte en todos centros con los requerimientos reales de las empresas. “La competitividad de un país va ligada al talento y la tecnología, y los centros de Formación Profesional han de ser difusores de estos avances. Ese talento que tienen los centros es claramente digital, por eso necesitamos agendas tecnológicas, en las que no se explique a los alumnos cosas que ya saben”, continuó el presidente ejecutivo de La Salle Technova Barcelona, Josep Miquel Piqué. En este sentido, aseguró, los centros de Formación Profesional han de ser lugares de prototipo de cosas que no existen, para que las compañías ya asentadas vean las novedades y puedan ir más allá, o simplemente cierren una idea si ven que no funciona. “Han de ser incubadoras de empresas, ya que un buen porcentaje de los chicos y chicas de Formación Profesional no van a trabajar en organizaciones tradicionales y prestablecidas, sino que montarán sus propias firmas para que las grandes las compren”.

En todo este periplo, no obstante, no hay que tener en cuenta únicamente aquello que requieren las organizaciones, sino también todo lo que piden y necesitan los alumnos, que, en última instancia, se convertirán en la mano de obra de sus empleadores. “Los jóvenes que se enfrentan al mercado de trabajo buscan una especialización profesional, es decir, una conjunción entre los conocimientos y competencias adquiridos que se trasvasen a la práctica real”, explicó la investigadora predoctoral de la Universidad de Oviedo, Marta Virgós. Solo de esta forma se sentirán satisfechos, verán que su esfuerzo ha valido la pena y podrán sentirse parte de un equipo. Al mismo tiempo, podrán estabilizarse dentro de la empresa y crecer profesionalmente. “Cuando el joven entra en la compañía busca una solidez y una seguridad. También busca una flexibilidad con la que pueda conciliar su vida privada y laboral. La juventud aporta un aire fresco a la empresa, y los jóvenes aportan un valor añadido a la compañía, y eso es algo que motiva realmente a los nuevos profesionales”. Y esto es difícil de lograr. Hay una separación muy grande entre el sistema educativo y el mercado laboral, y cruzar ese puente a veces produce miedo e inseguridad en los alumnos.

La elección de este tipo de formación se reduce a un 3% de los estudiantes de FP, mientras que su éxito una vez se superan los estudios es mayor

Para ello, y hacer más fácil todo este recorrido, “es indispensable dotar a los jóvenes de competencias que ayuden a dar el paso, así como establecer una coordinación real entre los centros y las empresas para ajustar mucho mejor la oferta a la demanda”, insistió Virgós. Pero donde realmente pueden hacer mucho bien los centros de formación es a la hora de preparar a sus perfiles para este periplo. “Por ejemplo, darles iniciativa, facilidad en la toma de decisiones, competencias como la autonomía, el trabajo en equipo o la comunicación… aspectos todos ellos que quizá en la empresa no pueden enseñarse como tal pero que en los centros formativos pueden tener un papel primordial”.

En este sentido, el responsable dual de informática de La Salle Gràcia, Jordi Grau, dio otros consejos que él mismo aplica con sus alumnos: “Ayudarles a preparar un buen currículum es importante, ya que en muchos casos estos estudiantes se enfrentan al mercado laboral por primera vez y no lo tienen todo claro. También se preparan simulacros de entrevistas y se emulan procesos de selección en grupo, para que vean cómo suelen desarrollarse todas estas situaciones”. La Formación Profesional siempre ha sido vista en España como aquel lugar al que iban quienes no podrían seguir estudiando tras la educación obligatoria, pero se está viendo cómo la tendencia va cambiando, y cada vez más futuros profesionales optan por esta opción. Impulsar una Formación Profesional Dual de calidad es obligatorio para lograr un mercado laboral a la altura de las expectativas.

La falta de información entre el mundo empresarial español sobre este sistema educarivo es una de las barreras más importantes para su correcta implantación en España, según se desprende del estudio La FP Dual en los centros educativos: visiones del profesorado, presentado en el citado evento y coordinado por la Universidad Autónoma de Barcelona, con el apoyo de Nestlé y la Fundación Bertelsmann. A esto se le añade que esta modalidad formativa, que ha resultado ser una solución a los problemas de inserción laboral y desempleo juvenil en muchos países de Europa, en España está poco implantada.

La elección de la dual se reduce a un 3% de los estudiantes de Formación Profesional, mientras que su éxito, una vez se superan los estudios, es mucho mayor. Un 70% de los que eligen esta opción se incorporan de forma directa a las plantillas de las empresas en las que han hecho prácticas, mientras que este porcentaje se reduce en 20 puntos para los alumnos de la formación profesional tradicional.

Source link

Cómo seducir a una empresa en 15 segundos | Fortuna

Parece sencillo, pero no lo es. En un mercado tan competitivo, el currículo es todavía una herramienta indispensable, el primer filtro, para conseguir una entrevista laboral. Tenga en cuenta que los reclutadores dedican apenas entre 10 y 15 segundos —un minuto como mucho— a su lectura. De ahí la importancia de que el producto, usted, capture la atención de la empresa. ¿Cómo conseguirlo?

“Lo más importante es orientarlo a cada oferta. Debe pensar: cómo me vendo, en qué destaco y me diferencio del resto. Hay que ponérselo fácil a la persona de recursos humanos, que criba centenares”, sugiere Salvador Sicart, director de Hays Response en España.

Más que un listado de las funciones desempeñadas, se recomienda resaltar dos o tres logros y otras tantas habili­dades

La tendencia es incluir, después de los datos personales, un resumen ejecutivo o perfil profesional de cuatro líneas. Un extracto que lo identifique y deje claro por qué es un buen candidato. “Lo más difícil es saber contar lo que uno ha hecho”, opina Pilar Llácer, profesora de recursos humanos de EAE Business School. Por eso, “la presentación debe ser lo suficientemente atractiva para que el lector se quede enganchado”, aconseja Dominique Cerri, directora general de Infojobs.

Para Lluís Martínez-Ribes, profesor de neuromarketing de Esade, es cuestión de sensaciones: “No es qué quiero decir, sino qué quiero hacer sentir a quien lea mi currículo”. En ese primer párrafo recomienda el uso de metáforas, narrativas o storytelling. “Cuando pongo en marcha mi ordenador, me ilusiona sentir que mi trabajo sirve para mejorar la calidad de vida de las personas en ciertos momentos, por ejemplo, en el de la compra”, reza la suya. O, incluso, puede recurrir a un título o una frase de señuelo, apunta Delphie Arnau, coordinadora del Career Starter de TBS Barcelona.

Para gustos, mil colores. Pero los expertos coinciden en una estructura básica: datos personales, sustrato profesional, experiencia laboral y formación académica. Debe ser claro, conciso (máximo dos páginas) y que incluya su huella digital. A partir de aquí, los matices.

Lo ideal

Más que funciones desempeñadas, desde Infojobs aconsejan destacar dos o tres logros alcanzados y habilidades. “Por ejemplo: alza de un 10% de la producción con un 5% de reducción de costes, o reestructuración de la gerencia, obteniendo un ahorro de un millón de euros”, ilustra Cerri.

Mientras que Llácer, de EAE Business School, considera que debe haber plena consonancia entre la información en papel y la de redes sociales. “Un universitario tiene que tener ya un perfil en LinkedIn; ha de incluir su blog o Twitter, si lo tiene, o Instagram si es un gran influencer. Son datos diferenciales que van a aportar muchísimo valor al candidato”, asegura.

Un currículo ha de ser conciso y honesto, e incluir la huella digital si no va en nuestra contra

En este punto, las opiniones varían. Es cierto que cobra relevancia el perfil online, ¿pero hay que incorporarlos todos? Depende. “Si en Twitter hablas solo de drones, puedes ponerlo; si incluyes más cosas y fútbol, hace ruido”, difiere Martínez-Ribes, de Esade, que es partidario de que se excluya Facebook también. No así Carlos Martínez, presidente de IMF Business School, aunque avisa de los riesgos. “Facebook nos da un perfil más amplio de sus aficiones, amistades, forma de vida y de si se ajusta a los valores de la compañía. Pero muchas veces los jóvenes no son conscientes de sus repercusiones a la hora de encontrar trabajo”.

Foco, diferenciación, simplificación y sorpresa (gráfica, estética) son los cuatro elementos esenciales al redactar un currículo, defiende Martínez-Ribes. “Es una herramienta egocéntrica y hay que convertirla en altercéntrica. No es cuántos diplomas tengo, sino para qué sirvo”, arguye.

Lo que sobra

Métaselo en la cabeza, las redundancias y tópicos decepcionan. “La carta de presentación se pide cada vez menos, está en desuso. A veces te envían unos tochos y el personal de recursos humanos no tiene tiempo para releerlas”, avisa Sicart, de Hays. Por eso el extracto profesional ahora se incorpora al comienzo.

En el caso de las fotos, sentido común. “He visto auténticas burradas: uno llegando a la meta en un maratón, como diciendo que es un ganador; hay gente que pone una de su boda o con su pareja… Seamos serios. Una chaqueta, media sonrisa y ya está. Nada de cachondeo, tampoco un funeral”, indica Sicart.

El idioma es otra metedura de pata frecuente. “Tengo un nivel medio de inglés y francés y bajo de alemán, ¡es sinónimo de nada!”, advierte Sicart, y propone, antes que un máster, perfeccionar una lengua determinada. “Con la crisis han aumentado las exportaciones y en cualquier trabajo te piden un contacto con el extranjero, que no es únicamente leer un correo, sino también coger el teléfono, hablar y negociar”, subraya. La honestidad aquí es crucial.

Esfuerzo para no discriminar

El currículo ciego se extendió en los ochenta y noventa en Estados Unidos y Reino Unido para evitar discriminaciones por género, nacionalidad o edad, cuenta Pilar Llácer, profesora de EAE Business School. “Analizas con los menores sesgos posibles”, cree Salvador Sicar, de Hays. Aunque los prejuicios pueden reaparecer en la entrevista, avisa Delphine Arnau, de TBS Barcelona.

En España comienza a usarse. En julio pasado el Ministerio de Sanidad firmó un acuerdo voluntario con 78 empresas para su implantación, y fijó un plazo de tres meses para elaborar un protocolo. “La Administración, incluidos autonomías y Ayuntamientos, lo utiliza cada vez más para la selección de interinos”, confirma Carlos Martínez, de IMF Business School.

Pero aún queda camino. “Hay mucho que avanzar en diversidad de género y edad”, avisa Llácer. En Infojobs dicen, sin embargo, que la medida no es ágil y proponen “un cambio de mentalidad en las empresas”.

Para Infojobs, es irrelevante incluir referencias que nada tengan que ver con el puesto; los datos de DNI, estado civil, número de hijos o ciudad de nacimiento; las aficiones personales (algunos son partidarios de agregarlas siempre que huyan del típico viajar); el sueldo deseado o afirmaciones subjetivas: “Me considero una persona con grandes capacidades…”.

Otra moda es el envío del currículo por WhatsApp, no siempre acertada. “Me parece demasiado invasivo, porque entramos en la intimidad del reclutador. Es distinto si vamos a la cuenta de empresa de Twitter. Pero esto solo puede ser un flash para que se profundice después”, cree Carlos Martínez.

Y ojo con las direcciones de correo electrónico (soysuperfandelmadrid@) y competencias tan manidas como soy innovador, proactivo, creativo, apasionado; mi principal defecto es que soy perfeccionista, avisa el directivo de IMF Business School.

Source link

Cinco grandes semilleros de ‘start-ups’ | Fortuna

Los viveros de empresas son parte fundamental de un ecosistema emprendedor fuerte, ya que reducen la mortalidad de los proyectos. Surgidos en los años noventa en Europa, en España han tenido un desarrollo más reciente, pero explosivo. En pocos años, estos semilleros se han multiplicado por todo el territorio para ayudar a miles de profesionales a crearse el empleo que no han podido conseguir en el mercado laboral.

La mayoría de estas aceleradoras de negocios han sido promocionadas por ayuntamientos, comunidades autónomas, universidades y cámaras de comercio, aunque últimamente también han aparecido algunas patrocinadas por inversores privados.

Junto con su impacto social, las universidades españolas han encontrado en los viveros una forma eficaz de trasladar al mercado los resultados de sus investigaciones y de introducir a sus titulados en el circuito de la economía. Las escuelas de negocios, por su parte, ven en ellos una fórmula de afianzar la vocación empresarial de sus alumnos y de generar redes de contactos entre ellos y otros agentes del ecosistema de innovación.

Según la comunidad de inversión Startupxplore, en España hay unos 278 viveros, de los cuales 140 son aceleradoras, 99 incubadoras y 39 cumplen ambos roles.

Las incubadoras acogen a los emprendedores en espacios de trabajo compartido (coworking) durante periodos de entre uno y cinco años para protegerlos mientras maduran su idea de negocio. Las aceleradoras, en cambio, impulsan proyectos en fases más avanzadas para acelerar su salida al mercado.

Mientras las primeras dependen de entidades públicas y alquilan los espacios a precios subvencionados, las segundas dependen de inversores privados que aportan capital para el arranque de los proyectos a cambio de una participación en los beneficios.

De acuerdo con Startupxplore, el 10% de los viveros españoles depende de universidades. “Entre ellas suelen ser mucho más habituales las incubadoras, que a través de un proceso de formación, asesoría y coworking, ayudan a que las ideas de sus alumnos se conviertan en empresas, lo que a menudo complementan con apoyo financiero e incluso servicios horizontales, como el acceso a abogados con los que tienen algún acuerdo”, dice Javier Megias, su consejero delegado.

En cuanto a la calidad de sus programas, Megias sostiene que las incubadoras universitarias están bien valoradas, quizás por delante de las dependientes de entidades públicas y por detrás de las privadas. “Pero depende muchísimo del equipo gestor, del valor real que aporten al proyecto y hasta qué punto se involucren”. A continuación presentamos cinco que destacan en estos tres aspectos.

EsadeCreápolis. Dos en uno hasta levantar el vuelo

EsadeCreápolis
Espacio de networking en EsadeCreápolis. Esade

Es el ejemplo perfecto de cómo una entidad puede tener la doble vertiente incubadora-aceleradora. EsadeCreápolis es el parque empresarial creado por la escuela de negocios barcelonesa para alojar a start-ups, pymes innovadoras y departamentos de I+D de grandes empresas.

Desde su inauguración en 2009, han pasado por él 229 emprendedores, entre los que está María Fernanda González, cofundadora de la firma de software Moca: “Llevamos tres años aquí y nos ha ayudado mucho a captar socios. Nos invitan a conferencias sectoriales, donde tenemos la oportunidad de contactar con potenciales clientes e inversores”, comenta la emprendedora, que tiene una ronda de financiación abierta por 400.000 euros.

El campus se sostiene con los ingresos generados por el alquiler de los espacios (Moca es uno de sus inquilinos) y la prestación de servicios. A esta faceta de incubadora sumó hace seis años el programa de aceleración Empenta (Impulsa en catalán), dirigido a empresas tecnológicas que ya tengan su prototipo listo y necesiten financiación.

“Por lo general son proyectos científicos a los que les falta capacidad de gestión”, señala Oriol Alcoba, director general de EsadeCreápolis. “Durante seis meses los incubamos —aunque no necesariamente estén aquí— con clases magistrales, consultoría y mentores”, añade.

El programa, que acaba siempre con la presentación de los proyectos a un foro de inversores, admite 20 start-ups al año.

Actúaupm. El puente de la Politécnica con el mercado

Actúaupm
Taller de Actúaupm en la Politécnica de Madrid. El País

La Universidad Politécnica de Madrid tiene un programa de innovación, UPM Innovatech, y otro de emprendimiento, Actúaupm, que están abiertos a su comunidad universitaria e incluso a personas externas, siempre que formen equipo con alguien de dentro. Ambos programas tienen su sede en el Centro de Apoyo a la Innovación Tecnológica (CAIT) inaugurado hace cuatro años junto al Centro de Empresas, constituyendo así un ecosistema de innovación que busca estrechar lazos entre la academia y el mercado.

“Innovación, viabilidad, equipo y las ganas que demuestren son los criterios de selección que tenemos en cuenta”, indica Arístides Senra, director del programa. No hay un número máximo de plazas. “En las últimas ediciones hemos recibido unas 500 propuestas anuales que involucran a más de 1.000 personas”, detalla. El edificio del CAIT dispone de un total de 25 espacios para start-ups consolidadas y 10 en modalidad compartida para start-ups en fases tempranas.

Para estas últimas, el tiempo de permanencia en la incubadora es de seis meses prorrogables otros seis, en tanto que para empresas consolidadas no hay un límite definido. “Normalmente se quedan hasta que tienen necesidad de un espacio mayor por el crecimiento del negocio”, apunta Senra. En sus 14 años de vida, Actúaupm ha creado 230 start-ups que han atraído más de 54 millones de euros de inversores privados desde 2007.

DeustoKabi. La entrevista personal es clave

DeustoKabi
Emprendedoras reciben asesoría en la incubadora de Deusto. Deusto BS

Deusto tiene dos incubadoras, una en su campus de Bilbao y otra en el de San Sebastián. La primera se abrió en 2009 y ha acogido 43 proyectos. El vivero donostiarra se creó en 2011 y desde entonces ha incubado 48 iniciativas. Ambas forman parte del Centro de Emprendimiento de la universidad vasca. Entre los servicios que prestan, los más apreciados por los emprendedores son los de networking y conformación de equipos. Este último da a los estudiantes la oportunidad de realizar sus prácticas en start-ups.

La universidad imparte dos programas formativos (DeustoStart para proyectos en fases iniciales y Deusto Digital Accelerate para fases avanzadas), organiza foros de inversión y cuenta con la Escuela de Business Angels. Para formar parte de este ecosistema, es preciso que alguno de los integrantes del equipo promotor pertenezca a la comunidad universitaria y que el objeto social de la empresa esté vinculado con el conocimiento que se imparte y genera en ella.

La selección se basa en una entrevista personal con los miembros del equipo promotor en la que se miden aspectos como su capacidad de adaptación a situaciones adversas y su asertividad. Una vez superada esta prueba, el equipo puede permanecer en la incubadora por periodos que varían dependiendo del grado de desarrollo del proyecto. Si está en fase inicial, la estancia es de seis meses prorrogables por otros seis. Una vez constituida la start-up, puede domiciliarse durante dos años prorrogables a un tercero.

European Coworking. Estancias en incubadoras europeas

Rocío Torres
Rocío Torres, fundadora de Spain in the Bag, estuvo cinco semanas en el Impact Hub de Praga gracias a un programa europeo que coordina EOI. El País

Rocío Torres, licenciada en turismo, estuvo cuatro años trabajando en un hotel en Londres. El tiempo que perdió haciendo papeleos para obtener permisos la motivó a crear Spain in the Bag, una agencia que ayuda a estudiantes y profesionales extranjeros a instalarse en España. La consultora orienta al expatriado sobre los pasos a seguir para tramitar la tarjeta de residencia, abrir una cuenta bancaria o conseguir piso o colegio para los niños. “La idea es que cuando llegue encuentre todo listo”, afirma.

El año pasado, la emprendedora fue seleccionada por el programa European Coworking para realizar una estancia de cinco semanas en una incubadora de la Unión Europea (UE). Participan viveros de 12 países, pero en su caso, fue asignada al Impact Hub de Praga, donde recibió formación y asesoramiento.

Torres dice que la experiencia le sirvió para definir su mercado, valorar el proyecto y aprender a captar clientes en Internet. “Para poder lanzarte necesitas saber un poquito de todo: economía, marketing, gestión de equipos… Si te faltan conocimientos en un área, el programa te ayuda a completarlos”, explica.

Financiado por el Fondo Social Europeo y coordinado en España por la Escuela de Organización Industrial (EOI), el programa ha celebrado dos ediciones. Ahora prepara la tercera, cuyas inscripciones estarán abiertas en www.eoi.es hasta el 24 de septiembre, pero únicamente para iniciativas de Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias, Asturias, Galicia, Ceuta y Melilla. Hay cupo para 50 start-ups. Una decena deben enfocarse en economía verde o circular.

Innovation Factory. Dinero para capital riesgo

Innovation Factory
El Innovation Factory de la Universidad de Navarra. UNAV

La Universidad de Navarra creó hace dos años el Innovation Factory, un centro de innovación y emprendimiento con el que lleva al mercado sus investigaciones, genera habilidades empresariales en sus alumnos y les ayuda a sacar adelante sus ideas de negocio. En paralelo, promovió la constitución de un fondo de capital riesgo de 8,5 millones de euros para financiar iniciativas que se encuadren dentro de estas tres líneas. El fondo aporta un máximo de 500.000 euros por proyecto y siempre en la modalidad de coinversión. Este primer año ha participado en las rondas de seis start-ups que han levantado 1,5 millones en total.

La gestora Clave Mayor administra el fondo y la universidad lo nutre de proyectos. “No somos un fondo de inversión puro”, aclara David Luquin, director general de Innovation Factory. “No queremos competir con otros fondos sino colaborar con ellos presentándoles proyectos que salen de la universidad y ayudan a que esta sea mejor”.

En el plano de la aceleración, la universidad no tiene un programa estándar de duración definida sino que ajusta sus servicios a las necesidades de cada proyecto. “No hacemos convocatorias ni abrimos ventanas de entrada. Si eres alumno o exalumno y tienes una idea de negocio, puedes reunirte con nosotros y te ayudamos a armar el proyecto y buscar financiación”, puntualiza. Hoy el centro de Pamplona apoya a 90 emprendedores.

Source link

Becas, un empujón para tu economía | Fortuna

Tras la implantación del Plan Bolonia y del sistema de grados en 2010 apareció también la enseñanza superior de posgrados, dividida en másteres y doctorados. No es obligatorio cursarlos, a excepción de los habilitantes, aquellos másteres necesarios para poder ejercer algunas profesiones como abogado, profesor de secundaria, psicólogo, capitán y jefe de máquinas de marina mercante, arquitecto e ingeniero. Aportan un conocimiento especializado que dentro de los grados universitarios no llega a impartirse y que muchas empresas exigen en sus ofertas de empleo.

Poder cursarlos implica un desem­bolso económico que varía según la comunidad autónoma. El informe ¿Por qué precios tan distintos?, elaborado por el Observatorio del Sistema Universitario (OSU), recoge que los costes pueden variar de uno a otro en más de 1.000 euros. Los másteres habilitantes suelen ser más económicos, pero aun así encontramos universidades públicas en las que la matrícula anual ronda los 5.000 euros. Es el caso del máster en Abogacía de la Universidad Carlos III de Madrid.

Por regla general, Cataluña y Madrid son las comunidades más caras para todo tipo de posgrados. Con un precio fijo, todos los habilitantes públicos en Cataluña tienen un coste de 2.470 euros, y de 3.952 euros para el resto. Al otro lado, los másteres habilitantes de Castilla-La Mancha, Cantabria y la Comunidad Valenciana no alcanzan los 1.000 euros. Unos precios que suben en los centros privados.

Con el fin de dotar a todos los estudiantes de las mismas posibilidades y poner a su alcance una especialización, empresas y organismos ofrecen anualmente su concurso de becas. Aunque actualmente casi todas están cerradas, es bueno conocerlas para acceder a ellas en la próxima edición.

Iberdrola lleva desde 2010 entregando becas para másteres en Energía y Medio Ambiente en Estados Unidos, Reino Unido y España. Algunas de las universidades en las que se pueden cursar son la Politécnica de Madrid, la de Valencia, la Autónoma de Madrid y Barcelona, ICAI, la Complutense, Cambridge, Maine, Oregón o Rochester. Para el curso 2017-2018 se ha becado a 147 alumnos, de los que unos 70 son españoles. Entre los requisitos de solicitud se exige como mínimo haber obtenido un 7 sobre 10 de media en el grado. Las dotaciones económicas varían según el país. Todas incluyen el coste íntegro de los estudios y una dotación mensual de 1.200 durante nueve meses en el caso de España, y de 1.580 euros y 2.000 euros en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, durante 12 meses. Además, para Estados Unidos también se incluyen 1.500 euros de gastos del viaje.

El coste del curso se puede cubrir en parte o en su totalidad, y también hay aportaciones para desplazamientos

Las propias universidades o escuelas de negocios también suelen ofertar plazas becadas o ayudas a la matrícula. Así, a través de su programa Impulsa, ESIC facilita el estudio de los programas de su centro con ayudas económicas que pueden llegar al 20% de la cuantía, según el colectivo al que pertenezca el estudiante. Los antiguos alumnos se pueden beneficiar de hasta un 10%; los desempleados de más de 27 años y los recién titulados de menos de 25, de un 20%, y el público en general, de hasta un 15%. Por su parte, la Universidad San Francisco de Vitoria llega al 50% del coste de sus posgrados para aquellos alumnos que hayan conseguido un nueve de media en los estudios de acceso al máster y al 10% para el resto.

Salir al extranjero

Estudiar un posgrado en el extranjero en un centro de prestigio es de gran valor para la formación del estudiante y para su futuro currículo, pero conlleva unos 40.000 euros anuales de media, y a este coste se deben sumar los gastos de traslado, alojamiento y manutención. Para ello, existen becas específicas de movilidad. La Caixa oferta una de las de mayor cuantía económica al cubrir los gastos académicos al completo y una dotación económica extra mensual dependiendo del país de origen, además de dotación para los costes del traslado e instalación en el país, aplicación a las universidades, visados, seguros de enfermedad y accidentes, entre otros gastos. Anualmente concede 55 becas para estudios en Estados Unidos y Canadá y para la zona de Asia-Pacífico. Su convocatoria se terminó en abril.

Además, para el curso 2017-2018 cerró en febrero la convocatoria de 65 becas para estudios de posgrado en las universidades del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Contempla todas las áreas de conocimiento y consiste en el pago íntegro del programa, con una dotación económica mensual diferente según el país de destino. Dentro del mundo bancario, el Grupo Santander también cuenta con diferentes ayudas y becas. Solo en la pasada edición se concedieron 1.586 a estudios de posgrado en España.

Desde hace 12 años, Mutua Madrileña lleva ofreciendo a los hijos de sus mutualistas, con al menos 20 años de antigüedad, la posibilidad de optar a un plan de becas dotado de 12.000 euros anuales, por un periodo máximo de dos años, para estudiar un máster o un doctorado fuera de España. En esta edición, uno de cada tres candidatos ha elegido Reino Unido, mientras que Alemania y Holanda, con un 12,5% de las solicitudes, han sido los siguientes países más populares. Los posgrados que estudiarán los becados cubren todas las ramas, desde la Historia, hasta la Biotecnología o la Administración de Empresas.

Ayudas a la inclusión

Fundación ONCE, en su objetivo por integrar en puestos cualificados a personas con discapacidad, ha puesto en marcha su cuarta edición de Oportunidades al Talento, un programa de becas por el que se concederán 20 ayudas de 3.000 euros a estudiantes que quieran cursar un posgrado. Además, también concederá 20 ayudas de 6.000 euros para la movilidad, con el fin de fomentar la presencia de alumnos con discapacidad en universidades extranjeras. El plazo de inscripción cierra el 3 de octubre.

Por su parte, Banco Santander ha puesto en marcha una iniciativa para accionistas y familiares de accionistas, hasta segundo grado, mediante la concesión de ayudas económicas a estudiantes universitarios con discapacidad para que puedan acceder y progresar en su formación académica universitaria. La convocatoria se cerrará el 23 de octubre y tendrá una dotación económica total de 35.000 euros.

Source link

El Plan Bolonia, una asignatura difícil | Fortuna

El 29 de octubre de 2007 el sistema universitario español comenzó su particular revolución. Un real decreto implantaba entonces en nuestro país el denominado Plan Bolonia, con el propósito de mejorar la calidad de la educación y la movilidad de los estudiantes dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Una década después, las universidades hacen un balance positivo, pero se quejan de los problemas que han tenido para implantar el nuevo modelo.

Bolonia pretendía introducir mayor autonomía en la configuración de las enseñanzas por parte de los centros, reclamaba una renovación de las metodologías, fomentaba la movilidad de los estudiantes, potenciaba los estudios de posgrado y regulaba un complejo sistema de evaluación de títulos orientado a acreditar la calidad. Aunque, por el momento, lo que sí ha generado es una notable transformación de los centros.

Como apunta Antonio Obregón, vicerrector de ordenación académica y profesorado de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, “se han renovado todos los títulos universitarios, se ha aplicado un nuevo y prolijo sistema oficial de aprobación y acreditación de títulos; se han incrementado los intercambios y las alianzas con universidades extranjeras, y han aumentado las prácticas curriculares, lo que también ha multiplicado los convenios de cooperación con empresas e instituciones”.

El nuevo sistema ha desarrollado titulaciones reconocidas en todos los países que pertenecen al espacio europeo

Además, el Plan Bolonia ha supuesto un cambio de estructuras y metodologías. “De una estructura de licenciatura y doctorado hemos pasado a otra más secuencial de grado, máster y doctorado. El grado es más generalista; el máster, más especializado, y el doctorado, dirigido a la investigación”, indica Isabel Vázquez, vicerrectora de estudios de grado y política lingüística de la Universidad de Valencia. Por otra parte, el foco del aprendizaje se ha trasladado del profesorado al estudiantado. “Un caso muy concreto y beneficioso ha sido la obligatoriedad de desarrollar en cada título, grado o máster un trabajo final y la introducción de las prácticas externas”, añade.

El nuevo sistema ha desarrollado titulaciones reconocidas en todos los países que pertenecen al espacio europeo. Pilar Herreros de Tejada, vicerrectora de estudios de la Universidad Complutense, explica que para garantizar su calidad “se ha implantado un procedimiento que debe aprobar una agencia evaluadora, encargada también de renovar la acreditación de los másteres”. Con vistas al futuro, añade que “sería muy importante llegar también a acuerdos nacionales sobre mapas de titulaciones y precios de matrícu­las y másteres”.

Un camino incierto

Los inicios de la implantación de Bolonia fueron inciertos, admiten los responsables de los centros educativos. Enrique Herrero, vicerrector de estudios de la Universidad de Alicante, cuenta que cuando empezó el proceso se depositaron muchas expectativas. “Se esperaba que la mejora de la docencia llevaría aparejada una reducción del número de estudiantes por profesor, la introducción de la evaluación continua y nuevas metodologías docentes”.

Pero esos cambios necesitaban una financiación extra que nunca llegó, “por lo que algunos no se han podido implantar o se han llevado a cabo de forma parcial”. Además, la puesta en marcha de los grados y másteres coincidió con la crisis económica y “muchas universidades vieron reducida su financiación”, afirma.

A pesar de esto, el balance general es positivo. En opinión de Sergio Calvo, vicerrector de apoyo a la docencia y la investigación de la Universidad Europea, “su implantación ha supuesto un aumento considerable de la calidad de la docencia y de la investigación, y ha permitido que la universidad española sea menos endogámica y que mire más hacia fuera”. “Ahora, cuando nos ponemos a diseñar un nuevo título, no solo analizamos las salidas profesionales inmediatas, sino que pensamos en salidas a medio plazo y en todo el territorio europeo”, añade.

Eso sí, alumnos y profesores no se han adaptado fácilmente. Juan Cayón, rector de la Universidad Nebrija, reconoce que a los docentes les ha supuesto “un esfuerzo notable de orientación al estudiante, a mejorar sus competencias y habilidades y no solo sus conocimientos”.

Campus de ESADE en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, diseñado bajo los criterios del Plan Bolonia.
Campus de ESADE en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, diseñado bajo los criterios del Plan Bolonia.

También a los alumnos les supone más exigencia: “Trabajo autónomo, individual operativo y reflexivo”. Enrique Herrero indica que han aumentado las actividades de evaluación para los profesores y se han multiplicado los trabajos y controles para los estudiantes. “Puedes tener a toda la plantilla docente una semana o más exclusivamente dedicada a la evaluación de los trabajos fin de grado”, afirma.

Los cambios metodológicos tampoco han sido sencillos. Antonio Obregón, de Comillas, advierte de que la formación integral y el carácter práctico de los estudios se han acentuado. “Ha habido cambios en el calendario académico para favorecer los intercambios con universidades extranjeras y mejorar el rendimiento; se han aumentado las actividades formativas y los casos prácticos…, y se utilizan más las nuevas tecnologías (canales de comunicación, pizarras digitales, dispositivos electrónicos, bases de datos)”.

Públicas versus privadas

La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior ha supuesto las mismas exigencias tanto para las universidades privadas como para las públicas. Sin embargo, Juan Cayón, de Nebrija, asegura que en España las primeras estaban mejor preparadas para abordar los cambios, por el “ya mítico inmovilismo que caracteriza a algunas públicas y sus funcionarios docentes”. Pero también reconoce que “hay ejemplos notabilísimos de centros públicos que han entendido a la perfección el desafío y lo han resuelto con enorme solvencia”.

Rafael Crespo, vicerrector de estudios de posgrado de la Universidad de Valencia, recuerda que “la mayoría de las privadas han surgido ya dentro del nuevo esquema, por lo que no han necesitado adaptarse”. Mientras que las públicas, como la suya, “han tenido que afrontar un cambio radical sufriendo unos recortes importantes en sus presupuestos y plantillas”.

Los expertos coinciden en que Bolonia ha sido un acicate para renovar modelos, estructuras y formas de enseñar y aprender

En tanto, Antonio Obregón, de Comillas, prefiere no diferenciar entre unas y otras, sino que es partidario de destacar “las que han demostrado una gran capacidad de adaptación al cambio, que son las que, partiendo de estructuras sólidas, reconocida reputación y una clara identificación de su misión, han sabido aprovechar las posibilidades de innovación y progreso del nuevo sistema”.

Con mayor o menor intensidad, todos los expertos coinciden en que Bolonia ha sido un acicate para renovar modelos, estructuras y formas de enseñar y aprender. Y ha servido para que las universidades se abran más a la sociedad y al mercado laboral. Los resultados ahora no deben hacerse esperar.

Source link

Cada vez menos empresas forman a sus plantillas: una caída del 16% en 2016 | Mi dinero

El pasado año fue el primero completo en el que se aplicó el nuevo sistema de formación a los trabajadores aprobado en 2015. Este nuevo modelo aumenta el control de los fondos públicos por parte de las empresas y los centros formativos; y abre totalmente la contratación de cursos a la libre concurrencia, eliminando la exclusividad que tenían las organizaciones patronales y sindicales en la gestión de las subvenciones de los programas autonómicos y estatales.

Los primeros resultados que se conocen de la aplicación de este plan están en el Balance de situación de 2016 elaborado por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (Fundae), que gestiona las bonificaciones a las empresas y las ofertas de los planes subvencionados. Estos datos indican que el nuevo sistema no ha servido, al menos de momento, para aumentar las empresas que forman a sus trabajadores ni la participación de más ocupados en cursos formativos.

Por cuarto año consecutivo, en 2016 disminuyó el porcentaje de empresas que decide impartir formación a una parte o a todos sus empleados. En concreto, el pasado año un total de 367.770 empresas dieron formación a sus asalariados, un 16,3% menos que en 2015.

Esto hizo que el porcentaje de empresas que participa en la formación de sus plantillas experimentara la mayor caída de los últimos cuatro años. En concreto, en 2016 el 22,7% de todas las compañías inscritas en la Tesorería de la Seguridad Social realizaron algún tipo de formación a sus empleados, casi cinco puntos menos que el año anterior, cuando eran el 27,4% del total. En 2012, este porcentaje alcanzó su máximo desde el inicio de la crisis, ya que casi un tercio de las empresas (31%) formó a sus plantillas.

Las principales perjudicadas por esta menor participación de las empresas fueron las micropymes de menos de 10 trabajadores. Así, el pasado año hubo unas 71.000 sociedades menos formando a sus trabajadores y más del 95% de ellas eran micropymes.

El número de trabajadores formados no ha caído, sin embargo, en la misma proporción sino que ha permanecido prácticamente inalterable en 2,5 millones de ocupados. Si bien, estos trabajadores sí participaron en más acciones formativas que en 2015. Concretamente hubo un 5% más de participantes, hasta sumar 3,76 millones, ya que hay trabajadores que participan en más de una acción formativa.

No se gasta todo

La reforma tampoco ha hecho que las empresas agoten todas las bonificaciones de las que disponen, sino todo lo contrario. El pasado año, las compañías utilizaron 514,7 millones de euros de los 610 millones presupuestados para bonificaciones a empresas. Esto quiere decir que se dejaron sin gastar casi el 16% del dinero disponible, proveniente del pago de cotizaciones de formación de empresarios y trabajadores. En 2015 dejaron sin ejecutar aproximadamente el 10% del presupuesto.

Pese a todo, el presupuesto total inicial destinado a formación de ocupados el pasado ejercicio aumentó un 9%. Y aunque crecieron todas las vías formativas (bonificaciones a empresas; subvenciones para programas estatales y autonómicos y la formación en las administraciones públicas) fue el capitulo de subvenciones el que más aumentó:un 32%, hasta los 355 millones de euros.

Para el sindicato CC OO el problema reside en que la mayoría de los recursos para formación bonificada (en el seno de las empresas) los gestionan las llamadas entidades organizadoras, centros formativos encargados de impartir la formación cuando las compañías no lo hacen ellas mismas. “Pero lo que hacen en la práctica es ofertar sus propios catálogos de cursos generalistas en modalidad a distancia, en lugar de ajustarse a las necesidades reales de estas empresas y sus trabajadores”.

 

Más teleformación

El nuevo modelo también eliminó la formación a distancia y la sustituyó por teleformación online. Estos son algunos efectos de este cambio y otras cifras del recién estrenado sistema:

  • Participantes online. La teleformación –antes formación a distancia a través generalmente de CD y material enviado por correo– se amplió un 71% hasta 335.416 participantes. Esta modalidad alargó la duración de sus acciones formativas 8,5 horas, situándose en una media de 33 horas por participante.
  • Presencial. La modalidad en la que el trabajador asiste personalmente a las clases formativas sumó 701.471 participantes el pasado año;si bien este tipo de acciones se acortaron una hora y media, fijándose en 12 horas por participante de media.
  • Mixta. La formación que mezcla cursos presenciales y online se redujo al 1,9% de los participantes pero fue la de más duración, con 41,4 horas promedias por empleado.
  • Horas y duración. En general, cada trabajador que participó en el sistema realizó una media de 25,4 horas de formación. Mientras que la duración media de las acciones formativas se acortó cinco horas hasta una media de 17,1 horas.

Source link

La familia Entrecanales invierte en Ironhack para construir una “alternativa a la universidad” | Compañías

En plena revolución digital, la oferta de profesionales procedente del sistema educativo español no se corresponde con la demanda de talento de las empresas, según criticó hace unos días el Manifiesto por el liderazgo de la transformación digital de la economía española mediante el desarrollo del talento elaborado por la patronal tecnológica Ametic y los sindicatos UGT y CC OO. En este contexto, la startup española Ironhack, fundada en 2013 con el objetivo de formar a personas lo más rápido posible para cambiar de carrera y entrar al mundo de la tecnología, ha cerrado su primera ronda de financiación.

La inversión, de tres millones de dólares, ha sido liderada por la familia Entrecanales, a través de su gestora de fondos de capital riesgo JME Venture Capital, aunque también han participado los fundadores de Ticketbis. Ninguno ha revelado qué participación toma en la startup y la valoración de la misma para cerrar la operación. Lo que sí detalla Gonzalo Manrique, cofundador de Ironhack, es que la meta es abrir con los fondos captados nuevos campus en América Latina y Europa.

La compañía, especializada en ofrecer cursos intensivos de programación y diseño web de nueve semanas (conocidos como bootcamps), ya cuenta con campus en Madrid, Barcelona, París y Miami. “Ahora, con el dinero obtenido, abriremos un campus en México DF, donde prevemos lanzar el primer bootcamp a principios de 2018, y después en Berlín, uno de los principales hubs de startups del mundo. Así podremos colocar a estudiantes españoles también en las dos mayores capitales de startups de Europa continental”, cuenta a CincoDías Gonzalo Manrique, cofundador de Ironhack.

Además de las aperturas, la firma usará los fondos para seguir invirtiendo en su plataforma de aprendizaje y afianzarse como “alternativa a la universidad tradicional”. “Ya estamos siendo una alternativa para mucha gente que ha hecho algún grado de formación profesional, militares o gente sin carrera que se siente más motivado por nuestro modelo educativo. También tenemos muchos alumnos que usan Ironhack como complemento a la universidad. Nuestro objetivo es dar opciones”, dice.

Este emprendedor defiende que existe más de una forma de aprender. “En cuanto a colocación, los titulados de informática salen con un conocimiento muy amplio del campo de informática, pero no saben programar (a no ser que hayan aprendido por su cuenta) en lo que las empresas están demandando. De hecho, muchos de nuestros alumnos son ingenieros informáticos”.

Manrique aclara que ellos se centran en enseñar “lo imprescindible” de programación y diseño web para que sus alumnos encuentren trabajo como programadores o diseñadores UX/UI júniors. “Hay mucho trabajo y nuestros alumnos lo están encontrando sin problema”. Ironchak presume de que en cuatro años han graduado a más de 800 alumnos y logrado una tasa de empleo del 90%. Sus alumnos forman parte ya de empresas como Google, Telefónica, Cabify, Accenture o Wallapop. Según Coursereport, son el tercer bootcamp mejor valorado de programación y diseño a nivel mundial. “Estamos en continuo contacto con las empresas para actualizar nuestro temario según sus necesidades. Y nos encargamos de organizar entrevistas a nuestros alumnos durante su hiring week. Una media de 10 por persona, aunque han llegado a pasar 21 empresas para 15 alumnos”.

Según el directivo, Madrid es actualmente su campus más grande, Miami el que más factura y Barcelona el más internacional. Por último, prevén que el de París (el último en abrirse, el pasado mes de junio) será el mayor en un par de años. “Estamos impresionados del ecosistema parisino de startups y de la cantidad de talento que está buscando entrar en el mundo digital”, subraya manrique, quien asegura que por ahora no planean llevar a cabo otra ronda de financiación. “Tenemos suficiente para llegar a nuestros objetivos de los próximos dos años sin problema”.

Esade, Uber y Wallapop, socios

Origen. Ironhack, creada por Ariel Quirones y Gonzalo Manrique, exalumnos de Harvard y Wharton respectivamente, nació en Silicon Valley debido a que las empresas allí situadas a menudo no hallaban los perfiles que necesitaban salidos de las universidades. En sus campus tienen un alto porcentaje de estudiantes internacionales (más de 40 nacionalidades solo en el último año).

Socios. La startup ha sellado acuerdos con Esade, con los que colaboran para ayudar a estudiantes de ADE a comprender mejor el mundo digital. Y con Uber en EE UU y con Wallapop, con la que ofrecieron 200.000 euros en becas a mujeres.

Profesores. Los profesores de Ironhack “son o han sido profesionales de la industria y siguen conectados a ella y a las últimas tecnologías”, dice Manrique, que señala que imparten alrededor del 50% de la formación con profesores que tienen en plantilla. “Además contamos con un pool de colaboradores (expertos en diferentes áreas) y de exalumnos que aportan muchísimo a la experiencia de clase. En la actualidad, son una plantilla con unos 40 empleados. La previsión es ir aumentándola según vayan incrementando el número de países en los que estarán presentes, con el consiguiente aumento de alumnos.

Campus. El cofundador de Ironhack cuenta que los campus de la compañía son espacios casi abiertos, colaborativos y diseñados para “aprender y generar comunidad”. El 90% de la formación que ofrecen es presencial. “Antes de que los programas empiecen tenemos el prework, que es un trabajo previo que los alumnos hacen online y que sirve para equiparar el nivel de todos nuestros alumnos y para que cuando vengan sepan unos mínimos y podamos así avanzar más rápido”, relata Manrique.

Source link

¿Por qué es más útil producir ‘smartphones’ que violines? | Fortuna

Con una soberbia displicente se exige a la escuela que proporcione saberes útiles frente a saberes que podríamos llamar ornamentales. Uno pensaría ingenuamene que la distinción se funda en la verdad, tratándose en un caso de saberes verdaderos, por humildes que sean, frente a saberes acaso válidos pero nunca demostrativos y, por tanto, siempre sujetos a polémica. Pero está lejos de resultar evidente la presunta implicación de verdad y utilidad. En cualquier caso, bajo el signo de la utilidad se estaría señalando a las ciencias positivas y sus tecnologías asociadas.

Ahora bien, no hay saber –por discutible que sea su estatuto– que no se arrope hoy con el manto de la ciencia: el derecho es ciencia jurídica, el periodismo ciencia de la información e incluso se presentan como ciencias de la seguridad las técnicas de los servicios privados de policía y vigilancia…

No hace falta ser Aristóteles para sospechar que hay aquí demasiada ciencia que no lo es. La cuestión es compleja y el objetivo es oscuro: ¿Se trataría de reducir no sólo las instituciones educativas, sino la integridad de la vida social a la dimensión de las ciencias estrictas, signifique esto lo que signifique?

En ocasiones la llamada a la utilidad de los saberes parece definirse por la demanda socioeconómica. En tal caso se llamaría útil a los saberes que –en cada momento– reclama el mercado laboral. Pero el mercado laboral no es una entidad natural cuya estructura fuera ajena a la acción humana y sus fines. El mercado laboral puede demandar saberes muy problemáticos: telefonistas de líneas calientes, astrólogos o prostitutas, vendedores y publicistas expertos en inducir fantasmáticas necesidades, expertos en seguridad y agentes fiscales, actores pornográficos, bomberos o sacerdotes… Contribuir a la apoteosis del mercado, elevándolo a criterio de definición de los saberes que la escuela debe proporcionar significa ignorar –interesadamente o no– su calidad de producto humano, demasiado humano.

Frente a las demandas del mercado laboral se pueden oponer principios alternativos que luchen por la abolición de unas u otras demandas del mercado. Así habrá quienes juzguen intolerable la demanda laboral de prostitutas y quiénes juzguen inaceptable que el mercado laboral demande sacerdotes. Unos y otros imponen al mercado principios que lo trascienden y ponen así en entredicho la reducción de la utilidad a las llamadas salidas laborales del saber del caso.

¿De qué hablamos cuando hablamos de utilidad? ¿Por qué es más útil producir teléfonos móviles que violines? ¿Por qué es más útil la programación informática que la danza? Si se trata de tocar el violín parece que un violín es algo realmente útil.

Un minuto basta para reconocer la turbia atmósfera ideológica que exhala la constante apelación a la utilidad y, acaso por ello, se ha convertido en una idea-fuerza fundamental de la modernidad. El utilitarismo fue quizás la más grosera de las formas que adquirió esa demanda de utilidad en su esfuerzo por dotarse de una figura sistemática. Pero subyace a la práctica totalidad de las ideologías de nuestro tiempo, de modo más o menos expreso o advertido. Desde luego está en el núcleo de la concepción antropológica del liberalismo y del marxismo y se puede escuchar en la voz de personas formadas o deformadas por un sistema educativo centrado en esa oscura utilidad.

La idea es de estirpe burguesa, léase la definición de la ciudadanía por la utilidad económica en el primer programa de la gran revolución francesa: el opúsculo del abad Sièyes (¿Qué es el tercer estado?), pero léase también la prolongación de esa misma concepción de la ciudadanía por la utilidad, aunque atribuida ahora a la clase obrera (el pueblo) frente a unos inversores ociosos (clase privilegiada), en la obra de Volney, ya en 1791.

Esa angosta y asfixiante noción de utilidad mutila la vida hasta someterla al rendimiento económico según lo han definido comerciantes, industriales y financieros, o bien los autoproclamados representantes de los trabajadores. Burgueses o trabajadores, es decir, esa ciudadanía útil que se erige en sujeto activo de las sociedades modernas, las dos clases socioeconómicas resultado de la polarización meramente económica de las sociedades atomizadas de individuos, liberados o aislados, dotados de soberbios egos que se pretenden autónomos dueños de sí mismos.

Esa apoteosis de la utilidad nos ha convertido es expertos en medios, pero en perfectos ignorantes de los fines de la vida humana. Pero ignorantes soberbios, que ignoran su ignorancia. Cada uno de esos individuos responde como puede a la cuestión por los fines de su propia vida y la respuesta siempre se reduce a una u otra forma del ande yo caliente, ríase la gente; donde cada uno entiende como puede su fuente de calor.

Basta preguntarse para qué sirve una persona para comprender la miserable reducción que esconde toda respuesta que identifica la persona con su rendimiento económico. La persona no vale para nada, porque es la fuente misma del valor.

Los saberes inútiles, que tantos quieren fuera de la escuela, fueron siempre su columna vertebral porque se orientan a defender la fuente misma del valor. No debieran figurar como una disciplina junto a otras, sino como la atmósfera en que toda disciplina respira. Pero hemos querido limpiar el aire de miasmas metafísicas y religiosas, y lo hemos depurado tanto que lo hemos hecho, simplemente, irrespirable.

Fernando Muñoz es profesor del departamento de Sociología V de la Universidad Complutense de Madrid

Source link