Caso Neymar ¿un asunto de Derecho de la competencia? | Legal

La denuncia por Neymar Jr. de su contrato con el F.C. Barcelona abre la puerta al debate sobre si las inversiones de estados de fuera de la Unión Europea, a través de fondos dependientes de los mismos, en equipos de las ligas europeas son anticompetitivas. Aunque no sean ayudas de estado, cabe cuestionarse si constituyen prácticas anticompetitivas desleales.

El pasado 3 de agosto, el jugador de fútbol Neymar Jr, a través de sus intermediarios, depositaba ante la Liga de Fútbol Profesional (“LFP”) el monto correspondiente a la cláusula de resolución unilateral de su relación contractual con el F.C Barcelona. La sorpresa venía cuando la LFP, aduciendo el incumplimiento del régimen de Fair Play Financiero (FFP” por sus siglas en inglés) impuesto por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (“UEFA”), se negó a ser depositaria del monto correspondiente a esa cláusula.

Hace tiempo que se superó el debate sobre si la jurisdicción ordinaria tiene potestad sobre los deportes profesionales o si éstos solo se someten a las regulaciones deportivas (Asunto Meca-Medina). Al tratarse de actividades económicas, las leyes ordinarias también serán aplicables al comportamiento de los agentes económicos que participan en estas competiciones.

En el presente asunto se cuestiona que las inyecciones económicas provenientes de Qatar, a través de Qatar Investment Authority, el fondo soberano de inversión del emirato que es propietario del Paris Saint-Germain (“PSG”), equipo que ha contratado a Neymar Jr, puedan ser prácticas restrictivas de la competencia bien por considerarse ayudas de estado, o por constituir un caso de competencia desleal.

El primero de los supuestos queda descartado. Aunque la Comisión Europea ha valorado ayudas concedidas por Estados Miembros a los clubes de fútbol (recordemos el expediente incoado por la Comisión Europea contra varios clubes españoles que acabó, en julio de 2016, con la obligación de devolución de ayudas consideradas ilegales), la regulación de ayudas de estado sólo afecta a ventajas financieras o de otro tipo otorgadas por Estados Miembros de la UE. Por tanto, las normas sobre ayudas estatales no resultan aplicables a inversiones realizadas por países de fuera de la UE, como sería aquí el caso de Qatar.

El segundo de los supuestos es más complicado, puesto que se tiene que entrar a valorar si estas inyecciones económicas contravienen la normativa impuesta por la UEFA en la regulación de la actividad y, en tal caso, si la infracción de esa regulación puede reputarse como desleal. Aquí encontramos diferencias entre el fútbol profesional y otros mercados no regulados, puesto que las empresas -clubes- tienen que someterse a unas reglas propias sobre sus fuentes de financiación.

Conviene recordar que la Ley de Competencia Desleal (“LCD”) tacha de desleal la obtención de ventajas competitivas como consecuencia de la “infracción de normas jurídicas que tengan por objeto la regulación de la actividad concurrencial”. Por tanto, la clave principal es determinar si el FFP es una “norma jurídica reguladora de la actividad concurrencial”, cuya infracción otorgase una ventaja competitiva a los clubes infractores.

El Tribunal Supremo establece que “lo importante es el contenido de la norma -y no su forma-. Lo determinante es que tenga por «objeto» la regulación de la actividad comercial”. Por tanto, debe determinarse si el FFP de la UEFA, tiene la finalidad de regular la actividad comercial de los clubes.

El propio reglamento de la UEFA (UEFA Club Licensing and Financial Fair Play Regulations) señala que la finalidad del FFP es establecer los criterios que deben cumplir los clubes para acceder a las competiciones organizadas por la UEFA, esto es, al mercado del fútbol profesional europeo. No cabe dudar que este reglamento tiene como objetivo la “regulación de la actividad concurrencial”, más aún cuando la UEFA es la única entidad con capacidad para desarrollar e implementar la regulación de este mercado.

A pesar del carácter privado de estas reglas de la UEFA, regulan la actividad de los equipos de fútbol europeos incluidos en las Asociaciones adheridas a la misma. De hecho, no existe otra regulación de la actividad concurrencial de las empresas -clubes- que realizan esta actividad.

Una vez sentado esto (no exento de matización), tocaría abordar la posibilidad de que ciertas inyecciones de capital de fondos soberanos infrinjan el FFP. En concreto, se cuestiona la legitimidad de inyecciones de capital (por lo que ya fue sancionado el PSG en 2014), que adoptan la forma de acuerdos de patrocinio, para cuadrar el balance de los clubes y cumplir con los límites máximos de endeudamiento, fijados en 30 millones € en tres anualidades. Es decir, lo que de forma fáctica son inyecciones de capital de los dueños de los clubes, se esconderían tras contratos de patrocinio artificiosos.

El juez nacional determinará en cada caso si existe una infracción de la normativa interna. No obstante, la jurisprudencia señala que en supuestos donde la fijación de este extremo sea dudosa y no existan resoluciones previas, los pronunciamientos deben ser prudentes.

Por ello, de cara a iniciar acciones, convendría que la propia UEFA investigase si las prácticas financieras de los clubes cumplen su FFP. Si el órgano de la UEFA encargado de velar por el cumplimiento del FFP (UEFA Club Financial Control Body) entendiese que se produjo una infracción, el juez nacional contaría con una base argumental sólida en la que pueda apoyar su pronunciamiento.

Por tanto, para que la jurisdicción ordinaria nacional pueda entrar a conocer de estos asuntos es necesario: primero que el FFP se califique como una “norma jurídica” que regula una actividad económica en el sentido de la LCD y, segundo, que se determine si las formas de financiar los grandes fichajes utilizadas en el presente caso incumplen el FFP.

Fuera de este recurso, insólito hasta la fecha y, como vimos, matizable, también podrían considerarse los efectos del eventual incumplimiento por la UEFA de sus tareas de control de los reglamentos. La UEFA, confederación europea de asociaciones nacionales de fútbol, es, en sí misma o conjuntamente con las asociaciones nacionales, la única entidad reguladora del fútbol profesional a nivel europeo. Basándonos en la jurisprudencia europea que aplica la normativa sobre abuso de posición de dominio a las asociaciones de Derecho privado que organizan competiciones deportivas (asunto Motoe), podría entenderse que la UEFA ocupa una posición de dominio (individual o conjuntamente con las asociaciones nacionales) en el mercado de la organización de campeonatos deportivos de fútbol profesional a nivel paneuropeo y en la fijación de sus criterios de acceso.

De acuerdo con la normativa de competencia, las entidades que ostentan una posición de dominio tienen que comportarse de forma no abusiva. Una forma de abuso es el caso de la discriminación. Sería abusivo que la UEFA no aplicase las reglas del FFP concediendo ventajas a unas empresas -clubes- por delante de otras.

Todavía no se sabe cuál será el camino que utilizará la LFP para justificar su negativa al depósito de la cantidad correspondiente a la cláusula de resolución unilateral o si finalmente deciden no actuar, pero todo hace prever que este apasionante tema dará mucho de qué hablar en el corto y medio plazo.

Patricia Liñán y Daniel Arribas son socia y asociado de CMS Albiñana & Suarez de Lezo

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La Liga española se aprovecha de la inflación en el fútbol | Fortuna

El fútbol europeo vive uno de los veranos de mayor actividad y, por qué no decirlo, locura en el mercado de fichajes. La inflación se ha apoderado de un sector cuyos ingresos están creciendo año a año, fruto de lucrativos acuerdos por los derechos de retransmisión. Aunque estos no son igual de cuantiosos entre las principales ligas, todas ellas están viendo cómo su producto se revaloriza gracias al mercado internacional.

Al mercado de fichajes todavía le restan dos semanas para finalizar. En Inglaterra, Francia, Italia y Alemania se cerrará el 31 de agosto, mientras que los equipos españoles tendrán un día más para ultimar incorporaciones. Pese a ello, el gasto en fichajes conjunto de las cinco grandes ligas del continente ya supera a todo el mercado veraniego anterior, superando los 3.400 millones de euros en operaciones, según los datos que recoge la web especializada Transfermarkt. La Premier League inglesa ya ha superado por sí sola los 1.200 millones de inversión, lo que equivale al 88% de todo lo gastado el verano pasado. Y aún se esperan movimientos de calado.

La sensación de que el mercado de fútbol ha disparado sus precios está respaldada por los datos. El gasto medio por jugador ha crecido a dobles dígitos en todas las grandes ligas desde el verano de 2011, y a tres en el caso de la Premier. Allí, el gasto medio hoy por jugador alcanza los 5,8 millones de euros, un 400% más que en 2011. En España, este es de 1,6 millones, un crecimiento del 30%. Destaca el caso francés:es la segunda liga con un mayor precio medio, 2,4 millones de euros, un 204% más que hace seis veranos. La clave está en la entrada de los inversores cataríes en la gestión del Paris Saint-Germain, club que acapara más de la mitad del gasto en jugadores que se realiza en su liga.

El club parisino está siendo el gran actor de este verano, después de hacerse con los servicios del brasileño Neymar, procedente del Barcelona, por 222 millones de euros, récord absoluto en la historia de este deporte, doblando la cota anterior. Una cantidad que permite a la liga española situarse por ahora como la única gran liga que, en los últimos siete años, ha ingresado más dinero por sus futbolistas de lo que ha gastado.

En concreto, el balance se sitúa en 140 millones de euros, que contrastan con los 3.800 millones de pérdida neta que acumulan los clubes ingleses en el mismo periodo de tiempo, o los 550 de la liga alemana. La cifra es temporal, y está pendiente de que el Barcelona reinvierta el dinero recibido por Neymar. De gastarse íntegros esos 222 millones, el balance quedaría en 73 millones negativos, lo que, de todos modos, seguiría situando al campeonato español como el más eficiente en el mercado de fichajes. Sobre todo, si se atiende al rendimiento deportivo alcanzado. Desde 2011, los clubes del país han logrado cuatro títulos de Liga de Campeones y cuatro de Europa League, con tres finales disputadas entre equipos españoles. En la máxima competición continental siempre han habido dos semifinalistas españoles desde esa temporada, y en su hermana pequeña, al menos uno en las últimas cuatro ediciones. En conjunto, la Liga no ha gastado ni la mitad de lo que ha invertido la Premier desde 2011: 8.000 millones de euros, y han ingresado poco más de 4.000 por el mismo concepto.

Los altos niveles de endeudamiento del fútbol español, y los planes de saneamiento impulsados por la patronal de los equipos, LaLiga, provocaron una intensa actividad vendedora entre los clubes españoles con más dificultades entre las temporadas 2012-2013 y la 2014-2015, con una política de fichajes de bajo coste. La deuda con Hacienda del fútbol español se ha reducido un 65% desde diciembre de 2012, siendo de 223 millones en el mismo mes de 2016. Desde la patronal apuntan a que este saneamiento permitirá una mayor actividad en el mercado de fichajes para los equipos. El Betis, con 30 millones, el Villarreal con 45 o el Sevilla con más de 60 han estado especialmente activos en este mercado. Por el momento el Barcelona es el que más ha gastado, cerca de 90 millones, a falta de incorporar al sustituto, o sustitutos, de Neymar

Más salarios

Cada año el fútbol mueve más dinero. Entre 1995 y 2015, los ingresos de los clubes han crecido un 600%, hasta rozar los 17.000 millones de euros, según un informe de la UEFA. Los jugadores son los activos principales de los equipos, de ahí que buena parte de la facturación de estos vaya a parar a comprarlos… y a remunerarlos. De media, el 63% de los ingresos de los equipos de Europa van destinados a pagar los salarios de sus futbolistas. Y estos también están creciendo de una forma exponencial.

La Premier League es la liga que mejor paga a su personal deportivo. La masa salarial de sus 20 clubes era, en la temporada 2015-2016, última con datos disponibles, de 2.470 millones de euros, un 38% más que cinco años antes. Le sigue el campeonato italiano, a más de 1.000 millones de distancia. Sus clubes pagaron a sus jugadores, esa misma temporada, 1.355 millones de euros, un avance del 14% durante ese lustro, mientras que el campeonato español destinó 1.312 millones a las fichas de los futbolistas, un repunte del 29% en ese mismo periodo. Los equipos del campeonato alemán, según su último informe financiero, destinaron 1.058 millones a salarios, el 33% de sus ingresos totales. En la Premier League este ratio es del 60%, y en la liga española, del 58%.El empuje del Paris Saint-Germain provocó que la liga francesa, por primera vez, superara la barrera de los 1.000 millones en salarios en la campaña 2015-2016, un 20% más.

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El partido más difícil de Neymar | Fortuna

Ya es una estrella mundial. Lo comprobó Neymar (Mogi das Cruzes, São Paulo, Brasil), este viernes, cuando aterrizó en París y descubrió la expectación generada en el Parque de los Príncipes, donde fue presentado por Nasser Al-Khelaïfi, presidente del Paris Saint-Germain (PSG), que esta semana pagó al Barcelona 222 millones de euros por el traspaso del delantero francés. A escasos siete kilómetros, en la tienda del club, en el corazón de los Campos Elíseos, centenares de personas esperaban pacientemente, desde primera hora de la mañana y en ordenada fila, custodiada por vigilantes de seguridad, para hacerse con una camiseta, con el número 10, cedido por el argentino Pastore, del nuevo astro del fútbol francés.

Una vez pasen los fastos de celebración, se espera que este sábado el club muestre a su nuevo jugador en el centro de París, con la Torre Eiffel de testigo, a Neymar le queda el partido más difícil. Ya se ha enfundado la nueva camiseta, ahora tiene que ganársela. El gran reto del jugador, además de llevar a su equipo a ganar títulos, es pasar de estrella a líder. Es el trabajo más difícil. Por un lado, deberá dejar a un lado una de las principales plagas de los vestuarios: el ego. Mucho se ha hablado estos días de la rivalidad entre Messi y Neymar en las filas del Barça. Aunque el primero en advertir la sombra, que podían hacerse ambos jugadores, fue el visionario Johan Cruyff, que durante la presentación del brasileño en el Camp Nou en 2013, aseguró que él habría vendido primero al argentino, augurando el choque y apelando a todos los factores que entran en juego en el fútbol: “un equipo, sus jugadores, sus entornos, sus intereses, por eso es tan difícil dirigir una plantilla, hay muy poca gente que sirva para hacer esto”. Y concluía que él no se habría atrevido a fichar a Neymar, un jugador que podría llegar a incomodar a Messi. Y viceversa.

Durante su presentación a los medios de comunicación en París, el jugador intentó quitar hierro a la supuesta rivalidad con la indiscutible estrella blaugrana. Fueron todo palabras de agradecimiento: “Uno de los motivos por los que fui al Barça fue para jugar con Messi. Es el mejor del mundo. Solo en la primera semana sentí presión. Es mi ídolo. Agradezco mucho a Leo, que me recibiera tan bien y que me enseñara tanto”.

“Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede imitar en el comportamiento”

Vicente del Bosque

Para Neymar comienza una nueva vida deportiva en el PSG, donde espera que nadie le haga sombra. Aunque ayer aseguró que no le mueve ningún afán protagonista: “Deseaba venir a París porque buscaba un nuevo reto, no por falta de protagonismo o porque me haya sentido incómodo. No es lo que quiero, tampoco lo he buscado en mi vida, lo que quiero son títulos y nuevos retos”.

Tiene una oportunidad de oro, afirma el profesor del IESE y experto en comportamiento organizacional, Santiago Álvarez de Mon. “Puede construir un proyecto interesante, que hasta ahora, teniendo al lado a Messi, era algo que tenía difícil de conseguir”. Puede convertirse en el epicentro del PSG, pero corre el riesgo, advierte el docente, de que le pueda el egoísmo y acabe convertido en un juguete roto. “Debería ser prudente, que no le ciegue el brillo y sobre todo tiene que invertir en él como persona”. En este sentido, apunta que la mejor gestión que se puede hacer del ego de un profesional en cualquier campo, desde el mundo de la empresa, a la música, el deporte o la investigación, es ponerlo a trabajar al servicio del equipo. Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede imitar en el comportamiento

Y si alguien sabe de esto, de gestionar a estrellas del fútbol, es Vicente del Bosque, quien, durante su etapa como entrenador, consiguió grandes logros: con el Real Madrid, una Copa Intercontinental, dos ligas de Campeones y dos campeonatos de Liga; y con la selección española, el Mundial de 2010 y la Eurocopa 2012. “No existe una receta para manejar un vestuario, todo depende de la formación y de la experiencia del entrenador”, señala Del Bosque, en conversación telefónica con Cinco Días, a quien no le gusta hablar de egos. Prefiere referirse a los caprichos de los jugadores. “Nunca se puede generalizar porque no todos son iguales, unos cobran más que otros, y unos son caprichosos y otros no lo son. Además, hay otra singularidad en el mundo del fútbol, que en otros sectores no existe, y es que solo juegan 11, el resto no. Gestionar un grupo así es difícil”.

El secreto de Emery

El exentrenador salmantino asegura que a él siempre le ha ido bien manejando una táctica: “no tratar a todos por igual, esa es la mayor injusticia, porque cada uno tiene su propia personalidad”. Hombre poco dado a imponer ni a impartir doctrina, Del Bosque sí aconseja a Neymar, como a todo jugador, que sea respetuoso con lo que significa su profesión. Y entre esas obligaciones, asegura, está el respeto a su entrenador, que en este caso será el vasco, Unai Emery. Precisamente, en una entrevista concedida a este periódico, el exentrenador del Sevilla ensalzaba los valores que hacen que un profesional triunfe en el fútbol. “La solidaridad, la dedicación, la humildad, la ambición, el respeto y el valor del equipo por encima de lo individual”, afirmaba Emery. Ahora tiene ante sí otro gran papel: entrenar y dirigir al futbolista más mediático del momento, en el que están puestas todas las miradas. “Lo principal es saber ganarte la confianza de los jugadores para liderar, dando ejemplo, aplicando lo que tú le exiges a ellos, la dedicación, el compromiso, el respeto, un trato equitativo… todo eso es el liderazgo”, opinaba en la citada entrevista el míster, quien cree que el líder no se impone sino que debe generar confianza en el día a día.

Un verdadero jefe es el que es admirado, no solo por su juego, sino por su comportamiento. Ha de dar ejemplo. En este sentido, Álvarez de Mon cita el caso del tenista Rafa Nadal, al que su tío Toni Nadal formó como deportista, pero al que sobre todo “enseñó a comportarse en la pista, por eso es tan admirado”. Lo mismo sucede con el baloncestista Pau Gasol, “son estrellas pero tienen un comportamiento normal, que se convierte en un hábito y no reclaman ninguna atención para ellos”, señala el profesor del IESE.

A Neymar le queda un interesante camino por delante, apunta Vicente del Bosque: “Tiene que dar ejemplo a la gente joven, que lo mismo que le imita un pase o un control también le puede seguir en el comportamiento”. Cree, por tanto, que los jugadores, más que nunca, deben ser muy cuidadosos, además de con su rendimiento deportivo, con sus conductas personales.

El jugador brasileño debe mimar, tanto como sus millones, su carrera, creando su propio estilo y marcando su hoja de ruta. Así opina Daniel Sá, director de la escuela de marketing portuguesa IPAM: “Es muy joven todavía, y a la sombra de Messi lo tenía muy difícil”. En París ya brilla como una estrella. Tiene cinco años de contrato y su jefe, Al-Khelaïfi, cree que “es el mejor jugador del mundo”.

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¿Está justificado el valor de Neymar? | Compañías

A falta de no pocos trámites, y si el azar más rocambolesco no lo impide, Neymar da Silva Santos Júnior se convertirá de manera oficial en jugador del PSG en pocas horas.

Desde una posición equidistante y neutral, parece que todos los grupos de interés saldrán beneficiados con este acuerdo. El FC Barcelona pierde un activo importante, pero va a tener una gran inyección económica que de partida le permitirá reestructurar su proyecto deportivo. El PSG consigue algo que lleva persiguiendo mucho tiempo, un fichaje galáctico que le sitúe en la élite del fútbol mundial, tanto fuera como dentro del campo. Y finalmente ganan los medios que, ante la falta de competiciones (a excepción de los partidos amistosos), están cubriendo uno de los veranos más emocionantes en lo que respecta a movimientos de banquillo que se recuerdan.

Sin duda, el elemento más llamativo en la ecuación es el increíble importe del traspaso y el salario que percibirá el jugador, cifras que superan todos los récords y que seguramente se mantendrán en el tiempo y en la memoria de los aficionados. Esta enorme cantidad de dinero genera tanto en el fan como en cualquier persona que gestione una mínima hacienda varias cuestiones. ¿Cómo va a recuperar el PSG su inversión? Y, sobre todo, ¿cómo un jugador puede valer tanto? Existe una respuesta objetiva para ambos interrogantes desde el punto de vista del marketing y del modelo de negocio aplicado por los clubes de fútbol desde hace algo más de dos décadas. Pero esta fórmula no está exenta de la influencia del azar, dado que estamos hablando de una persona con su rendimiento (a su vez influenciado por el de otros jugadores), imagen y actitud pública; y no de un producto que puede ser testado y mejorado con nuevas versiones.

Si nos atenemos a los elementos puramente marketinianos, para que el PSG recupere su inversión, el primer retorno inmediato es la venta de camisetas. Según datos recientes, el PSG se encuentra entre los 10 clubes de fútbol del mundo con mayores ingresos por este concepto. Sin embargo, es necesario recordar que los clubes perciben una horquilla de entre el 10% y el 40% de los beneficios por cada prenda vendida. Así que, a no ser que se vendan millones de camisetas oficiales –no nos olvidemos del problema de la piratería–, es muy complicado que el coste del jugador se amortice de esta manera.

La segunda fuente de ingresos que puede percibir el club por el jugador es un porcentaje de sus derechos de imagen. Aunque esta empresa, a expensas de las condiciones del contrato que todavía desconocemos, parece también poco probable. La FIFA recomienda que todos los jugadores gestionen sus propios derechos de imagen, y como se ha venido observando en los contratos de las grandes súper estrellas en los últimos años, los clubes respetan esta recomendación o bien obtienen un porcentaje relativamente bajo de estos ingresos.

Como último evento, está el aumento de seguidores y fans del PSG, que presumiblemente sí que tendrá un efecto positivo a corto plazo. Los aficionados al fútbol de Brasil –donde Neymar es una eminencia– pondrán su foco con más intensidad en la ciudad de las luces para ver las filigranas de su ídolo, que, a su vez, se une a otras figuras de la Canarinha como Daniel Alves, Thiago Silva y Marquinhos. De la misma manera, los ingresos de ticketing se verán afectados positivamente por la posibilidad de ver a un nuevo crac en el Parque de los Príncipes. Y, finalmente, el impacto del fichaje también tendrá su eco en las redes sociales, con una mayor generación de contenidos e intereses, sin contar la hiperactividad que tiene el propio jugador en sus canales.

Pero queda por responder la pregunta más complicada. ¿Está justificado el valor de Neymar? Este interrogante solo podrá ser respondido con el paso del tiempo. No obstante, basándonos en el modelo de negocio, la respuesta es sí. Desde hace unos años, los clubes de fútbol más poderosos aspiran a convertirse en símbolos deportivos, cuya trascendencia esté más allá de los resultados en el campo de juego, y a tener garantizada su sostenibilidad financiera a pesar de que no sean campeones a final de temporada. Para ello, se tienen que dar numerosos factores, entre los que destacan: el carisma y los atributos de los jugadores franquicia, la explotación y el trabajo de la marca a través de todos los canales y puntos de venta posibles y su asociación a unos valores. En este modelo de negocio, denominado por Kase y Urrutia como Proto-Image of Firm, destacan marcas como el Real Madrid, aunque también puede ser reconocible en otras entidades dedicadas al entretenimiento como Disney.

Neymar, como jugador y como ente mediático, reúne todas las cualidades para ayudar al PSG a implantar este modelo de negocio. Sin embargo, es importante destacar que se trata de un modelo a largo plazo y que para su éxito es necesario un elemento clave que todavía le falta al PSG, un aura de historia o leyenda que solo puede llegar a través de títulos internacionales, bien sean individuales (Balón de Oro) o colectivos (Champions League). Ambos posibles si Neymar mantiene su nivel.

Por tanto, para que el PSG se acerque al resto de grandes clubes europeos necesita eso: historia. Con este movimiento ya la ha hecho como uno de los clubes más poderosos a la hora de hacer negocios y marketing. Ahora solo le queda hacer historia dentro del campo. Para ello se requiere paciencia, trabajo y, por qué no decirlo, también un poco de suerte. Entonces y solo entonces estaremos hablando del fichaje más importante de los últimos años.

Álvaro Fernández-Luna es profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Europea.

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FC Barcelona: El súperfichaje de Neymar, un negocio rentable para el PSG | Fortuna

Se va. Neymar anunció ayer a sus compañeros del F C Barcelona que la próxima temporada no les acompañará en el terreno de juego. Vestirá los colores del Paris Saint-Germain (PSG), propiedad de Qatar Investment Authority (QIA), un fondo soberano de inversión, fundado en 2005, por el anterior emir de Catar, Hamad bin Khalifa Al-Thani, que pagará al Barcelona 222 millones de euros por rescindir el contrato del delantero brasileño. El traspaso más caro, hasta la fecha, de la historia del fútbol, por delante de los desorbitantes 120 millones que le costó al Manchester United fichar al jugador de la Juventus Paul Pogba, o los 101 millones que recibió el Totthenham por parte del Real Madrid a cambio de Bale, o los 94 millones que le desembolsó Florentino Pérez al Manchester United a cambio de Ronaldo.

Apuesta o capricho, lo cierto es que el fichaje de Neymar, de 25 años, a la espera de que se haga efectivo oficialmente, dinamita el supuesto fair play, que debería existir entre los equipos de fútbol y cuestiona las cláusulas de rescisión de contrato que acompañan a las estrellas deportivas. “Lo que sucede con este fichaje es cambia la dimensión del dinero. ¿Qué va a pasar cuando el Barcelona salga al mercado a comprar jugadores, sabiendo que tiene esos millones en sus arcas?”, se pregunta Fernando Pons, socio del área de deportes de Deloitte, quien añade que, por muy desorbitada que parezca la cantidad que se va a pagar por Neymar, va a resultar una operación rentable. “Es uno de los tres jugadores más importantes de Sudamérica, va camino de la cima, con capacidad para reemplazar a Messi cuando esté de retirada”. También juega a su favor que es uno de los jugadores con más seguidores en Asia. De hecho, Neymar ha regresado esta semana de China, adonde viajó para atender compromisos publicitarios.

Sobre la rentabilidad de la operación tampoco tiene dudas el director del Instituto Superior de Negociación de la Universidad Francisco de Vitoria, Juan Mateo. “Florentino Pérez es que cambió el modelo de negocio en el fútbol, y vio realmente que dónde había negocio estaba en los contratos publicitarios, en las ventas de camisetas, y no tanto en ganar la Copa de Europa”. Es el modelo que parece querer seguir el PSG, apunta el consultor, “generar ingresos derivados de la compra de jugadores”. Y pocos dudan que Neymar, si su entorno le acompaña y no le convierte en un juguete roto antes de tiempo, será la siguiente estrella deportiva, una vez se vaya apagando el brillo de Messi y de Ronaldo.

Desde el punto de vista deportivo, apunta el director ejecutivo de la escuela portuguesa de marketing IPAM, Daniel Sá, contratar a un buen jugador beneficia en primer lugar al club, en este caso, el PSG, que eleva el nivel y su categoría. “Aspira a ser un gran equipo, al igual que han hecho otros, como el Manchester, que no eran grandes y que gracias a los fichajes se han colocado en el primer nivel”, señala Sá. En esta idea también coincide el socio de Deloitte, quien cree que este fichaje además revitaliza la Liga francesa, sin peso hasta ahora entre las competiciones europeas. “Está en cuatro lugar, por detrás de la inglesa, la española y la alemana, que tienen a los mejores jugadores”, señala Pons.

Otro hecho relevante que ha conseguido Neymar, sin todavía haber pisado el Parque de los Príncipes, es dirigir todas las miradas y atención mediática hacia el PSG. “Está generando una atracción hacia el club que antes no había conseguido, gracias a una estrella mundial del mismo nivel que los astros de la música o del cine”.

En cuanto a las razones que mueven a un jugador a cambiar un equipo grande, como el Barcelona, por uno de menor relevancia, el dinero, apunta Sá, no es el primer motivo. “Es la sombra de Messi, y es más fácil que ahora conquiste un Balón de Oro. Va a ser la estrella máxima”, señala el directivo portugués. El pellizco de dinero, señala Mateo, también influye, porque el peligro lo tiene muy cerca el jugador, en su entorno.

A vueltas con la cláusula de rescisión

 El contrato de Neymar supondrá un cambio en de paradigma en el mercado del fútbol. Según señala Juan Mateo, los fichajes de los jugadores deberán estar ligados a variables, como la productividad, además de que la cláusula de rescisión debe ser revisada.

“Tiene que evolucionar en cuanto a la relación empresarial con el equipo. Es el único sector de actividad en el que se garantiza el salario aunque no se sea productivo”, señala el director del Instituto Superior de Negociación de la Francisco de Vitoria. “Debe seguir evolucionando con variantes de mejora sobre cuándo, cómo y de qué manera se debe ejecutar”, señala el socio de Deloitte, Fernando Pons.

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El Guangzhou avisa sobre Paulinho: “No hay nada que discutir” | Fútbol

Paulinho en un partido contra Uruguay en la Copa del Mundo 2018

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