Las virtudes de la oferta china por Fiat Chrysler | Compañías

Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat Chrysler (FCA), ha dicho que el sector necesita unirse, reducir costes y dejar de quemar efectivo. Hasta ahora había caído en saco roto entre sus competidores, pero parece que ha encontrado por fin una audiencia receptiva… en China.

FCA se disparó el lunes en Bolsa después de que Automotive News informara de que había rechazado la oferta de un fabricante chino no identificado. Aunque parezca una combinación extraña a primera vista, podría cuadrar a nivel industrial, y tal vez incluso financiero.
Una fusión chinoestadounidense crearía el primer grupo del sector verdaderamente global. Además, China es el principal mercado de utilitarios deportivos de la marca Jeep, por lo que podría beneficiar financieramente a FCA. En cuanto a las empresas chinas, han mejorado en la fabricación, pero les cuesta crear marcas globales, y necesitan desarrollar mercados de exportación.

Aunque Pekín está controlando las frívolas excursiones compradoras en el extranjero de las empresas chinas, las que contribuyen a la modernización de las industrias estratégicas siguen recibiendo apoyo, y el Gobierno considera que la del automóvil lo es.

El problema, aparte del precio (FCA considera insuficiente la oferta, según Automotive News), es la cuestión política. Aun cuando las acciones de FCA se dispararon, el presidente Donald Trump interrumpió sus vacaciones para ordenar al Representante de Comercio que estudiara si debía investigar las políticas comerciales de China en materia de propiedad intelectual.

Ver marcas de Detroit como Jeep o Chrysler en manos chinas provocaría rugidos entre los partidarios económiconacionalistas de Trump. Pero, como señala Morgan Stanley, “los automóviles no se transportan fácilmente a través del océano”, y por razones políticas se exige cada vez más que los productos valiosos se fabriquen localmente. Unirse a General Motors, como propuso una vez Marchionne, habría provocado recortes masivos de empleos y cierres de plantas. Oponerse a una oferta china por FCA en Twitter es fácil. Mantener los empleos de los estadounidenses requiere algo más de rigor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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Falta tracción para vender Alfa Romeo y Maserati | Compañías

El jefe de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, tiene mano para comprar y vender en el momento adecuado. Cazó Chrysler barata en 2009, y se deshizo de Ferrari en 2015 para crear una de las acciones del sector más valoradas del mundo.

Ahora podría desprenderse de las marcas premium Alfa Romeo y Maserati. La idea no es nueva, pero ha recibido nuevo impulso por la noticia de que algunas empresas chinas están tratando de comprar Fiat. Separar estas marcas, en rápido crecimiento, permitiría a Exor, la compañía de la familia Agnelli, captar más valor o aferrarse a las perspectivas futuras.

Sin embargo, es poco probable que funcione. Tanto Alfa Romeo como Maserati son demasiado pequeñas para tener éxito como empresas independientes. Juntas, vendieron unos 110.000 vehículos en 2016, según la propia compañía y una persona cercana al asunto. Rivales premium como Mercedes, BMW y Audi son veinte veces más grandes, y forman parte de grupos mayores. El tamaño importa porque el sector necesita una gran base de manufactura para absorber los altos costes del desarrollo y para negociar con los proveedores.

Es cierto que Ferrari solo vende 8.000 vehículos al año, pero puede que sea la excepción que confirma la regla. Sus deportivos tienen motores más grandes y más complejos que los turismos, lo que significa que tendría menos sinergias en investigación y compras. Y la singularidad de Ferrari garantiza altos precios y amplios márgenes independientemente de su tamaño como empresa. Alfa Romeo y Maserati no tienen el mismo caché.

Luego está la tarea de separar las marcas. Los prometedores nuevos modelos de Alfa Romeo, Giulia y Stelvio, así como el primer deportivo utilitario de Maserati, Levante, se fabrican en las plantas de Fiat en Italia. Ambas marcas dependen de la tecnología de motores de la matriz. Fiat podría también perder con una separación: Chrysler, por ejemplo, utilizará la nueva plataforma de tracción trasera de Alfa Romeo.

Todo esto sugiere que una división no tiene sentido, a menos que los nuevos propietarios tengan grandes bolsillos y un horizonte largo de inversión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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