La elevada deuda compromete los planes de crecimiento de las hoteleras | Compañías

España tiene cinco cadenas hoteleras entre las 60 más grandes del mundo. La última clasificación elaborada por la revista Hotels con datos a 31 de diciembre de 2016, establece que la primera española es Meliá, en el decimosexto puesto, seguida de NH (28), Riu (34), Barceló (42) e Iberostar (52). Las cadenas chinas y su política agresiva de compras amenazan esas posiciones, aunque las estrategias de futuro de las empresas varían mucho en función del pasivo que tengan. Un denominador común de las grandes cadenas ha sido la tendencia a sobreendeudarse para crecer; lo que les diferencia ha sido su capacidad para deshacerse de activos, la rentabilidad de los inmuebles que compraron en el pasado y los ingresos que han sido capaces de generar en los últimos años, coincidiendo con el récord de turistas en España (75,6 millones en 2016) y en el mundo (1,2 billones).

Meliá. La cadena que dirige Gabriel Escarrer es la más grande de España y la decimosexta del mundo, con 375 hoteles y 96.369 plazas. De ellos, 254 están situados en el área de Europa, Oriente Medio y África, 86 en América y 35 en Asia. En cuatro años ha reducido a la mitad la deuda (de 994 a 542 millones entre 2012 y 2016) mientras que el beneficio ha crecido un 66% al pasar de 171 a 285 millones en el mismo período. Todo ello ofrece un ratio de pasivo sobre ebitda de 1,9 en 2016 frente a los 5,8 de 2012. Una posición saneada que, sin embargo, no le va a llevar a cometer los excesos de sobreendeudamiento del pasado. La apuesta de la compañía con sede en Baleares pasa por no invertir en activos nuevos, sino en remodelar y modernizar aquellos activos más antiguos. En los últimos cinco años ha invertido 500 millones en renovar los establecimientos que tiene en destinos urbanos y vacacionales en España, de los que 200 han ido íntegramente a la remodelación de sus activos en Magaluf (Mallorca). Otro denominador común de las cadenas hoteleras ha sido el viraje en el modelo de gestión de sus establecimientos. Solo el 12% de sus hoteles están en propiedad. El resto corresponde a franquicia (13%), alquiler (31%) o gestión (44%).

NH. Es la segunda española en la clasificación mundial. Ocupa el puesto 28, con 379 hoteles y 58.472 camas. Al igual que Meliá, la propiedad ha ido perdiendo peso en su cartera a favor del alquiler. Al cierre de 2016, la cadena dirigida por Ramón Aragonés solo tenía el 21% de sus hoteles en propiedad frente al 56% en alquiler o el 23% en gestión. NH es la cadena más endeudada. En 2012 tenía un pasivo similar al de Meliá (996 millones) y cuatro años después la cifra se ha reducido un 25% hasta los 747 millones, mientras que el beneficio ha crecido un 53%. La digestión de algunos activos poco productivos ha sido muy pesada. Entre ellos destacan los 65 hoteles que compró a la holandesa Krasnapolski por 728 millones de euros en 2000 o la compra de 53 hoteles a la alemana Astron por 130 millones en 2002. La ratio entre la deuda y el beneficio, pese a haberla reducido a la mitad en cuatro años, sigue siendo la más elevada del sector (4,1% en 2016). La prioridad de la cadena, por lo tanto, pasa por reducir la deuda a través de dos ejes: la venta de activos y la mejora del beneficio por el buen ciclo económico. Aragonés reconoce que la cadena cuenta en la actualidad con una cartera de activos valorada en 1.900 millones de euros y el primer hito para ese desapalancamiento se centra en el hotel que la cadena posee en Nueva York. El establecimiento de tres estrellas cuenta con 240 habitaciones y podría tener un precio de mercado cercano a los 100 millones de euros. El consejero delegado de NH confirma que ya han recibido ocho ofertas y que la venta se cerrará con toda seguridad entre septiembre y octubre. Solo si se cumplen ambas premisas volvería a pensar en comprar, aunque no sería antes de 2019, fecha en la que tiene previsto reducir a la mitad la deuda de 2012. Por ahora las operaciones se basan en activos puntuales ligados al vacacional, como la gestión de un hotel en México.

Barceló es la cadena menos endeudada, con un ratio de 1,5 veces ebitda

Barceló. Es la cuarta cadena más grande de España y ocupa el número 42 de la clasificación mundial con 114 hoteles y 33.493 camas a 31 de diciembre de 2016. Cuatro meses después anunció la compra del 60% que le faltaba para controlar la gestora norteamericana de hoteles Crestline. Con esa operación pasaba a tener 228 hoteles y 50.000 camas y la compañía calcula que en la clasificación de 2017 pasará a estar entre las 30 más grandes del mundo. ¿En qué se diferencia Barceló de NH? La clave está en el mayor crecimiento del beneficio frente al resto de competidores unido a una rebaja del pasivo. En cuatro años, el ebitda se ha más que duplicado, pasando de 167,4 a 338,6 millones, mientras que la deuda ha caído un 68%, dejando una ratio de deuda sobre ebitda de 1,5 veces, frente a las 1,9 de Meliá y las 4,1 de NH.

Iberostar y Riu se salen de la norma

Riu. Ocupa la tercera posición entre las cadenas más grandes, con 95 hoteles y 43.902 habitaciones. En 2016 facturó 2.011 millones de euros y tiene dos objetivos para este año. El primero es consolidar su apuesta por América y Asia, incorporando dos o tres hoteles al año. Buena prueba de ello es su entrada en destinos como Islas Mauricio o Sri Lanka y su apuesta por Dubai o Maldivas. En lo que se refiere al mercado español, la compra del Edificio España por 272 millones es la operación que marca su futuro a corto plazo, ya que considera que le dará una proyección de futuro. La cadena ya está presente en seis destinos urbanos en Europa.

Iberostar. Ocupa la quinta posición entre las grandes cadenas españolas y la 52 en el ranking mundial, con 78 hoteles y 27.551 habitaciones. El único dato que facilita la compañía para compararle con el resto de operadores es la facturación. La cifra de negocio escaló un 10% a finales de 2016 y se situó en 2.025 millones, por encima de los 1.805 millones de Meliá, los 1.474 millones de NH y los 1.387 millones de Barceló. Lo que sí se pueden remarcar de sus planes de futuro es la diferencia con respecto al resto. La primera es que tiene previsto seis nuevas aperturas este año: cuatro en América (dos en Cuba, Miami y México), una en España y otra en Marruecos. A ello se une la inversión para la reforma de sus hoteles, cuantificada en 125 millones.

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