Los laboratorios, líderes en I+D y empleo de calidad | Compañías

El sida hoy ya no es mortal por la eficacia de los antirretrovirales. Las muertes por cáncer han bajado un 20% en el último cuarto de siglo debido a las nuevas terapias, incluso el 70% de estos pacientes sobrevive cinco años tras el diagnóstico. Y la hepatitis C, hasta hace poco una patología incurable, remite gracias a los tratamientos recientes.

¿Cuál es el pilar común de estos avances?La investigación, la principal baza de la industria farmacéutica, que ha transformado la asistencia sanitaria y aumentado la esperanza de vida. En Europa, este sector invierte cada año el 17% de su facturación en I+D , equivalente a 33.737 millones de euros, un área en el que participan cerca de 114.000 profesionales, el 16% de la plantilla total de los laboratorios, según la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia, por sus siglas inglesas).

En España ese gasto es de 900 millones, lo que supone el 20% del total de la industria (ver gráfico), convirtiéndola en líder indiscutible por delante de ramos tan innovadores como motor, transporte y química. “Solo así se puede impulsar un modelo capaz de hacer frente a los entre 12 y 14 años que necesita el proceso de I+D de un medicamento, con una inversión de más de 2.400 millones y un alto riesgo: apenas 1 de cada 10 moléculas se convierte en fármaco”, señalan desde la patronal española Farmaindustria.

El reto para los expertos es cómo la sanidad pública en déficit asumirá la necesidad de nuevos fármacos que son más caros

Manel Peiró Posadas, profesor del departamento de Dirección de Personas y Organización de la escuela de negocios Esade y asesor de instituciones sanitarias público-privadas, afirma que las compañías farmacéuticas son las que más han financiado la investigación en los últimos 15 años de manera continua. “Es el primer sector en I+D en España. No solo para la obtención de fármacos, sino que genera unos beneficios adicionales, al activar a una industria auxiliar (desde hospitales, donde se hacen los ensayos clínicos, hasta la creación de empresas y startups)”, añade.

Peso internacional

De hecho, en el mundo se percibe como la segunda industria más importante después de la alimentación, la tercera en España tras alimentación y energía, superando a la electrónica y de telecomunicaciones en ambos casos, de acuerdo con un informe de 2016 sobre la imagen del sector que publica Teva Foro Social y el Instituto DYM. Su contribución a la mejora de la salud, el bienestar social y la calidad de vida son los atributos que influyeron en la escalada de posición. 

España es el quinto mercado farmacéutico de Europa por volumen de ventas y generación de empleo, por detrás de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, y el sexto en cuanto a producción. “Es modesto, pero importante. El hecho de que se plantee que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) venga a Barcelona [debido al brexit, aunque el referéndum catalán amenaza dicha candidatura] es porque hay un sustrato que tiene su relevancia”, opina Peiró.

Antiinfecciosos y cosmética elevan las ventas en farmacias

Los laboratorios, líderes en I+D y empleo de calidad

El mercado farmacéutico español sigue en alza, a juzgar por los últimos datos publicados en mayo. Las farmacias facturaron 19,3 millones de euros, un 4,8% más que en el mismo periodo de 2016, según datos de la consultora hmR (Health Market ResearchEspaña). Estas cifras equivalen a la venta de 1.700 millones de unidades de productos, lo que representa un aumento del 1,5%.

Por un lado, la mayor compra de medicamentos antiinfecciosos y para el sistema nervioso están detrás de este crecimiento. El segmento de la prescripción registró una subida del 5,1%, recoge el informe.

Por el otro, la adquisición de productos sin receta para el cuidado de la salud, como la dermocosmética unisex y femenina, alimentación, sistema respiratorio, digestivo, artículos dermatológicos, higiene bucal, alimentación infantil o vitaminas, experimentaron un incremento del 3,9%.

Los fármacos para el sistema nervioso, los del sistema cardiovascular, aparato digestivo, metabolismo y respiratorio se mantienen aún en el top de ventas mediante recetas.

En tanto crece un 6% la adquisición de marcas (sobre todo en la compra de antiinfecciosos) frente al 1,6% de genéricos (preferidos para la compra de antitumorales en las terapias contra el cáncer), indica hmR.

Contribución laboral

Esa vocación innovadora hace que los laboratorios demanden más profesionales cualificados. En 2016, la industria sumaba 39.392 puestos de trabajo, un 1,1% más que el año anterior. El 93% de este monto es indefinido, el 59% es titulado y el 51%, mujer, recoge la última Encuesta de empleo de Farmaindustria, que agrupa 185 compañías que suman el 87,5% del mercado español.

Solo en el departamento de I+D, el empleo femenino representa el 65%, el dato más alto del tejido productivo, asegura la patronal. Mientras los contratos a jóvenes menores de 29, un colectivo con elevado paro a escala nacional, son los que más crecen en los últimos años.La subida fue del 13,9% el año pasado.

“La industria se alinea así con una de las necesidades más importantes del país: la calidad en el empleo, y uno de los retos, junto a la contratación indefinida, que subraya la ComisiónEuropea”, resalta Farmaindustria, que prevé superar este año los 40.000 puestos por el alza de la actividad (en 2016 el aumento fue del 3,3%).

“Cada vez más, desde las redes de ventas hasta la parte de investigación, es un sector con personas muy formadas y donde puede haber una concentración mayor de titulados superiores”, apunta Peiró.

Para el experto de Esade, cómo generar productos de real valor añadido y que pueda ser asumido por el sistema es el principal desafío. “La sanidad pública tiene una dificultad de financiación enorme y los nuevos fármacos son más complejos y más caros.

El ejemplo más claro es el tratamiento de la hepatitis C, el precio era prácticamente inasumible para cualquier economía, hasta que se ha negociado para rebajarlo. El mayor reto que tenemos es cómo vamos a pagarlo. Hay que jugar con un cierto equilibrio para garantizar la I+D y medicamentos menos costosos”, explica.

Y pese a los recortes, el envejecimiento de la población y las innovaciones en áreas terapéuticas serán sus motores de crecimiento futuro.

Las cifras de una actividad estratégica

Los laboratorios, líderes en I+D y empleo de calidad

Crecimiento. Pese a ser un sector regulado y dependiente de los presupuestos públicos, el envejecimiento y las innovaciones terapéuticas en áreas oncológicas, por ejemplo, impulsarán su crecimiento, cita la memoria anual 2016 de Farmaindustria. La previsión media anual es de entre el 1% y el 4% a 2021, según la consultora IMS Health y que cita dicho documento.

Relación comercial. La UE es el principal socio comercial de la industria, a la que se destina el 52% de las ventas y de donde procede el 58% de las importaciones. Alemania, Bélgica, Francia y Holanda son los mercados clave, mientras Suiza, Estados Unidos, Japón y China son los cuatro extracomunitarios relevantes.

Nuevos fármacos. El año pasado se introdujeron al mercado 97 nuevos medicamentos, de los cuales 40 son genéricos, dos son biosimilares, 30 corresponden a nuevos principios activos y los 25 restantes incluyen principios activos o combinaciones de los mismos ya existentes en el mercado.

Otros retos. Para Farmaindustria, los desafíos se centran en la transparencia, la sostenibilidad del sistema y la inversión en I+D. El primero implica la publicación, desde 2016, de las colaboraciones de las compañías con el sector médico (pagos de viajes o formación). El segundo y tercero, combina el control presupuestario y el acceso a los medicamentos. El Gobierno y la patronal renovaron el año pasado un convenio de colaboración en este sentido.

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Sida: La población con VIH vive ahora más, pero envejece antes y peor | Compañías

Debido a la eficacia de los tratamientos antirretrovirales, el VIH ha dejado de ser mortal y ha perdido peso en la agenda pública en favor del cáncer. Ahora que la ciencia ha conseguido cronificar la enfermedad, los médicos se enfrentan a otro desafío: los pacientes viven más, pero no necesariamente mejor o igual que una persona sana. ¿Cómo ayudarlos?

Según un estudio realizado en EE UU, entre 2002 y 2007, la expectativa de vida de una persona de 20 años de edad a la que se había diagnosticado VIH pasó de los 56 a los 71. Aunque aún son 7 años menos que los de una persona sana, son 15 años de vida ganados a la enfermedad.

Al mismo tiempo, varias investigaciones han concluido que la infección acelera el envejecimiento y la aparición de otras dolencias relacionadas con la edad, como hipertensión arterial, infarto y angina de pecho.

También se observa que enfermedades no infecciosas, como diabetes, osteoporosis o fallos renales, suelen presentarse antes en este colectivo que en la población general. En otras palabras, los portadores del virus viven más, pero envejecen antes y peor.

“El uso de los antirretrovirales ha alargado significativamente la esperanza de vida de los pacientes, en un alto porcentaje de ellos se ha conseguido la supresión viral [cuando la cantidad de VIH en la sangre es muy baja] y los enfermos ya no mueren de sida”, confirma Roberto Nuño-Solinís, director de Deusto Business School Health. “Esto ha permitido que el 50% de las personas que viven con el VIH en España tengan más de 50 años, sin embargo, la esperanza de vida no ha igualado a la de las personas sanas –la brecha se estima en 10 años– ni tampoco la calidad de la misma”, sostiene.

Parte del problema es una herencia de la elevada toxicidad de los primeros tratamientos. A la mayoría de seropositivos que hoy tienen más de 50 años se les diagnosticó la enfermedad a mediados de los ochenta o noventa, cuando los medicamentos no estaban tan desarrollados y producían mayores efectos secundarios.

Las consecuencias afloran ahora: en 2014, por ejemplo, más del 40% de los pacientes tenían alguna función renal alterada, según dieron a conocer expertos reunidos hace una semana por la Fundación Gaspar Casal y Gilead. Aún hoy, 30 años después de su introducción, la terapia con antirretrovirales no es completamente inofensiva.

“La toxicidad de los medicamentos ha bajado muchísimo respecto a la de los iniciales, pero todavía arrastran ciertos problemas”, señala Jesús Troya, especialista del servicio de medicina interna del Hospital Infanta Leonor de Madrid. Precisa que los efectos secundarios más frecuentes son el deterioro de los riñones, la pérdida de densidad mineral ósea (osteoporosis) y el aumento del riesgo de infarto.

También hay problemas derivados de la interacción entre los antirretrovirales y otros medicamentos. A partir de los 40 o 50 años, las personas empezamos a tomar pastillas para controlar la tensión o el colesterol. En el caso de los pacientes de VIH, estos fármacos compiten con los antirretrovirales, lo que puede aumentar o disminuir la eficacia y los efectos tóxicos de unos u otros.

“La industria farmacéutica es consciente de la problemática y está intentando desarrollar moléculas más seguras y que produzcan menos interacciones”, afirma Troya. Los laboratorios trabajan incluso en el desarrollo de una pastilla que evite el contagio en personas sanas. “En centros de Madrid y Barcelona se están realizando ensayos clínicos para comprobar la eficacia de este tratamiento”, informa.

La epidemia tampoco está del todo controlada. “Se puede tener la sensación de que es una patología resuelta”, decía Antonio Antela, coordinador de la unidad de enfermedades infecciosas del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, durante el seminario organizado por Gilead. “Pero al año se diagnostican 4.500 nuevos casos en España”, advertía.

El aumento de la población con VIH y su envejecimiento, porque fallecen menos y se siguen detectando, obliga a cambios en el sistema sanitario. “El manejo de estas personas en los hospitales públicos es excelente”, asegura Nuño-Solinís. “Pero hace falta una mayor coordinación entre los especialistas en el virus y los clínicos de perfil más generalista, los servicios sociales y las ONG”.

Prueba exprés contra el diagnóstico tardío

Población afectada. En España viven entre 130.000 y 160.000 personas con VIH, pero más del 20% no lo sabe. Según cifras oficiales, solo en 2015 se notificaron 3.428 nuevos casos, lo que supone una tasa de 9 por cada 100.000 habitantes, superior a la media europea (6 por cada 100.000 en 2014).

Diagnóstico tardío. Uno de los grandes problemas es que el diagnóstico tardío en España es alto (46,5% en 2015), lo que dificulta el control de la enfermedad y su propagación. Para revertir esto, en Barcelona, el Hospital Universitario Vall d’Hebron ha creado Drassanes Exprés.

Así funciona. En lugar de esperar a que el hospital le dé una cita para hacerse la prueba Elisa, cualquier persona puede hacérsela de manera anónima en una unidad de atención ubicada en El Raval. Si el resultado es positivo, se le contactará por email o SMS en las siguientes tres horas y dará una cita para que vaya a consulta. Si es negativo no hace falta que vuelva, aunque si mantiene prácticas sexuales riesgosas, se le recomienda que venga cada tres meses. Desde su creación en noviembre de 2016 el programa ha atendido a unas 2.000 personas, al 1% de las cuales se le ha diagnosticado VIH.

El objetivo. “Hay una proporción muy elevada de sujetos que se infectan por clámide o gonococo, por ejemplo, y no experimenta ningún tipo de síntoma, pero transmiten la enfermedad. La idea del programa es traerlos al sistema público para detectarlos y tratarlos de una forma rápida. Así rompemos la cadena de transmisión”, explica Tomás Pumarola, jefe del servicio de microbiología del Vall d’Hebron.

En busca de dinero. “De momento no lo estamos difundiendo mucho porque estamos buscando financiación de la Generalitat. Una vez que la tengamos haremos publicidad”, indica Pumarola. En el Soho de Londres funciona un programa similar, Dean Street, que lleva varios años y atiende a unas 500 personas al día.

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