En busca de la subasta renovable perfecta | Compañías

Obligar a los promotores a competir por precio, las subastas se han popularizado en todo el mundo como el modo más eficiente de atraer inversiones en sol y viento. El número de países que han adoptado este sistema ha pasado de apenas 6 en 2005 a al menos 67 en la primera mitad de 2016, según Irena, la agencia internacional de las energías renovables.

España no ha sido ajena a esta tendencia: en el último año y medio ha celebrado tres, en las que ha adjudicado un total de 8.700 MW. Pero las empresas han criticado los parámetros utilizados para elegir a los ganadores y la falta de garantías a la rentabilidad de los proyectos.

Las críticas invitan a fijarse en los modelos adoptados por otros países, principalmente el de Alemania y, en América Latina, los de Argentina, México y Chile. La comparación con cualquiera de estos deja al español como una rareza en el contexto internacional: en lugar de premiar al que ofrece producir más al menor precio, como hacen la mayoría de Estados, aquí se incentiva al que promete construir el parque más barato, sin importar la cantidad de energía que vaya a generar después.

En Alemania, país de referencia, se sabe con antelación cuándo y cuánto se licitará, lo que favorece la preparación de los proyectos

“Es un contrasentido, porque lo que queremos es generar la mayor cantidad posible de energía limpia, no llenarnos de plantas”, dice Heikki Willstedt, director de políticas energéticas y cambio climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), destaca el caso de Chile, donde, al revés que en España, las ayudas se conceden en función de la energía producida y no de la potencia instalada. “Es mejor hacerlo al modo chileno, porque el producto que la empresa se compromete a vender en una subasta y por el cual recibirá la retribución es la energía. De esta forma, además, es más sencillo valorar el estado de cumplimiento de los objetivos de generación renovable”, explica.

Por el contrario, “si el incentivo se basa en la potencia instalada, como pasa en nuestro país, esa planta cobrará una cantidad concreta por cada megavatio que consiga en la subasta y termine construyendo, independientemente de que después esa instalación genere más o menos energía”, precisa.

Otro aspecto interesante en los casos de Chile y Alemania es que sus sistemas se basan en el principio del pay-as-bid (pagar según la oferta), por el cual los ganadores del concurso reciben el incentivo que han ofertado. Si, por ejemplo, la subvención que un postor ha pedido por MWh producido es de 50 euros y entra dentro del cupo de potencia licitada, recibirá esos 50. Si lo que ha pedido es 52, recibirá 52, y así todos y cada uno de los adjudicatarios.

En España, en cambio, la última oferta en casar con los requisitos de las bases marca el precio que cobrarán todos los ganadores, incluso si esta es cero, como ha pasado en las subastas realizadas. Cuando esto ocurre, el Estado se libra de pagar el subsidio, pero entre los adjudicatarios pueden entrar especuladores, lo que no garantiza que las plantas se vayan a instalar.

A esta anomalía se suma el que los postores deben elaborar sus propuestas tomando como referencia unas instalaciones tipo y no emplazamientos reales, y que la rentabilidad que la ley garantiza a los proyectos es revisable cada seis años, plazo que se cumplirá a finales de 2019. “Debido a que estos proyectos requieren grandes volúmenes de inversión, que tardan en recuperarse, es necesario que exista seguridad en la retribución”, comentan fuentes de Cox Energy, que hace un año ganó un contrato en Chile a 20 años por 264 GWh anuales.

Mientras el Gobierno español se decide a perfeccionar (o no) su modelo de subasta, las empresas españolas siguen buscando oportunidades en el exterior. Estas no van a faltar. En la UE entró en vigor a comienzos de año una normativa que exige a sus socios asignar los incentivos al sector por medio de concursos, abandonando el sistema de primas.

En busca de la subasta renovable perfecta

Antes de lanzar las licitaciones, los Estados deben presentar a la ComisiónEuropea la norma que regulará sus convocatorias, a fin de que la Dirección General de Competencia verifique que no generarán distorsiones en el mercado. De momento, Bruselas ha aprobado ya los sistemas de Alemania, Francia y Dinamarca, y es previsible que España reciba una llamada de atención por haber celebrado tres subastas sin contar antes con el visto bueno de la Comisión.

Willstedt, de la asociación eólica, señala que, comparados con el español, los tres sistemas aprobados son más simples, menos inestables en cuanto a la rentabilidad garantizada y permiten la organización de subastas diferenciadas por tecnologías, es decir, que se convocan para un solo tipo de energía (solar, eólica, biomasa…), de manera que compitan de igual a igual.

El esquema nacional, en cambio, defiende la neutralidad tecnológica, es decir, que en una misma subasta pueden pujar empresas especializadas en diferentes fuentes. “Los modelos diferenciados son más convenientes en términos de planificación, ya que te permiten analizar de qué recurso dispones y cuánta potencia necesitas realmente”, sostiene Willstedt. “Ahora se subastan 3.000 MW de lo que sea para instalar donde sea, sin saber si la red está en condiciones de absorber y transportar esa cantidad o si toda ella es necesaria”, subraya.

Alternativa de libre mercado

Qué son. En países como EE UU, un sistema alternativo a las subastas son los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA, por sus siglas en inglés), que se firman entre un generador y un cliente final. En ellos, las dos partes acuerdan un precio. Así, “las empresas pueden comprar energía a un precio atractivo y estable, lo que les permite planificar sus costes energéticos a medio y largo plazo, y los productores tienen sus ingresos garantizados”, explica José Donoso, de Unef.

Primer caso. En España, EDP Renovables y Calidad Pascual firmaron en julio pasado el primer acuerdo de estas características. El contrato garantiza al grupo de alimentación el suministro de energía limpia a un precio fijo durante cinco años. “El sistema ideal es aquel que proporciona visibilidad y certidumbre a largo plazo”, afirma João Manso Neto, consejero delegado de EDP Renovables, que hace poco se adjudicó también (bajo otra modalidad) 950 MW de eólica marina en Reino Unido.

En Alemania, además, el plan contempla tres subastas de eólica terrestre este año (de las que ya se han celebrado dos), cuatro en 2018 y tres a partir de 2019. En total, se licitarán 2.800 MW al año hasta 2019 y 2.900 a partir de 2020. Este nivel de detalle permite a los inversores preparar con anticipación sus proyectos.

En América Latina, México celebrará en noviembre su tercera subasta desde que adoptó esta modalidad el año pasado, y Brasil ha convocado otra para diciembre. Argentina, por su parte, acaba de lanzar la Ronda 2.0 del programa RenovAr, que sacará a concurso 1.200 MW.

RenovAr es un plan con el que Argentina pretende elevar de manera gradual la participación de las fuentes limpias en su matriz energética, del actual 2% al 20% en 2025. El programa busca también promover la industria nacional. Por eso, favorece con incentivos fiscales y préstamos blandos a los promotores que compren parte de los componentes de los parques a proveedores locales.

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La solar volverá a brillar en Europa | Compañías

La energía solar volverá a brillar en suelo europeo, en aras de recobrar su terreno perdido. La Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (SolarPower Europe) pronostica que 2017 será el año de la recuperación de este mercado, tras la instalación de unos 8.800 megavatios nuevos.

Un cambio de ciclo impulsado por el inevitable cumplimiento de los objetivos renovables 2020-2050, que implica otro marco regulatorio y que ha disparado a la vez el autoconsumo y la celebración de subastas. Si se cumple esta previsión, la patronal calcula que la región puede duplicar su capacidad en 2021 hasta los 202.900 megavatios, desde los 104.300 actuales.

“La fotovoltaica era una tecnología europea, la que dominaba, y que se instalaba por una motivación medioambiental. Ahora es minoritaria [la eólica gana músculo], y Asia y América Latina lideran pero por razones competitivas, de precio, porque es hoy más barata”, explicaba la semana pasada José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), durante la presentación del informe anual del sector.

La crisis, la disminución de la demanda y la sobrecapacidad existente en algunos Estados comunitarios han apagado su esplendor. Una coyuntura aprovechada por naciones como China, Estados Unidos o Japón, que hoy encabezan el podio global por ser los que más prefirieron esta tecnología en el ejercicio pasado.

China, Estados Unidos y Japón fueron los países que más energía fotovoltaica instalaron en 2016

“Los objetivos energéticos y medioambientales a 2020 [el paquete de energías limpias aprobado por la Comisión Europea, que está en periodo de alegaciones] abre las expectativas de crecimiento y recuperación del sector europeo”, insistía Donoso. La región ocupa ahora la segunda posición del ranking mundial, después de Asia.

En 2016, Europa añadió 6.000 megavatios, hasta alcanzar una potencia acumulada de 104.300 megavatios. Alemania, Italia y Reino Unido lideran el mercado, mientras que España sigue perdiendo posiciones (ver gráfico) debido a su escasa actividad. Por sectores, Rumanía y Bulgaria apuestan por las plantas solares a gran escala, en tanto que los Países Bajos, Bélgica, Irlanda, Dinamarca y Austria se decantan por el autoconsumo; y solo Eslovaquia se centra en los usos comerciales, señala el informe.

En el mundo, esta actividad alcanzó otro récord tras incorporar 76.600 megavatios nuevos, lo que representa un incremento del 50% frente al mismo periodo de 2015, y con expectativas de continuar al alza. La potencia acumulada ha superado ya la barrera de los 300.000 megavatios, por eso la solar representa el 14% del conjunto renovable global, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.

España

El mercado español crece de forma lenta, según Unef. El año pasado se instalaron apenas 55 megavatios, solo seis más que el año anterior; muy lejos de los valores de los países del entorno. Un tercio de esta cifra fue a proyectos agrícolas, específicamente para el bombeo en sistemas de riego, el calentamiento de agua de las granjas o bodegas como la de Viñas del Vero (DO Somontano). “Hay mucho interés en el sector agrario y estamos trabajando con ellos”, apuntaba Donoso, al resaltar que son iniciativas aisladas de la red.

Y pese a las barreras administrativas y económicas existentes, la patronal indica que el autoconsumo crece de forma continua en el país, específicamente en la actividad agrícola, alimentaria y de hostelería. Ese aumento leve pero sostenido se debe principalmente a la reducción de costes de esta energía y al apoyo que ofrecen algunas autonomías como Cataluña, Galicia y Andalucía, con 86, 79 y 64 instalaciones registradas el año pasado, respectivamente, según las cifras del Ministerio de Energía que recoge el informe de la patronal.

El aporte del sector al PIB

La solar volverá a brillar en Europa

Generación de riqueza. La contribución directa del sector fotovoltaico a la economía española fue de 2.801 millones de euros en 2015, un 2,2% más que el año anterior (último dato disponible), según un informe de la consultora Deloitte. Además, emplea a 11.491 trabajadores, de los cuales el 62% es directo, el 84% es fijo y el 42% tiene alta cualificación.

Presencia exterior. Con la crisis y el recorte de la actividad, las empresas se han convertido en exportadoras netas.El importe ascendió a 2.084 millones en 2015, apunta Deloitte, aunque desde Unef indican que este monto es mayor. 42 compañías españolas, con negocios en 72 países, operan en el extranjero. Chile, México, Italia o Japón son los mercados más relevantes.

Futuro. La regulación europea determinará el empuje solar en España a largo plazo. Para que se reactive la industria, Unef calcula que a 2025 debe producirse un aumento anual de la capacidad de generación de hasta 1.000 megavatios en grandes instalaciones y hasta 300 en autoconsumo, lo que crearía unos 17.000 empleos.

“Las comunidades autónomas han reafirmado su apoyo al autoconsumo a través de medidas como subvenciones para viviendas y empresas, préstamos para particulares, pymes y la deducción por inversiones”, concretan. Se han efectuado 396 instalaciones, con una capacidad de 16 megavatios, y donde el 14% de ellas cuenta con almacenamiento energético.

Unef ha recordado que el autoconsumo no representa una amenaza para el sistema. “En un escenario de previsión de desarrollo de 250 megavatios al año [extrapolando el mercado portugués], la reducción de ingresos sería de 4,1 millones de euros, lo que supondría un impacto de apenas el 0,02% en un sistema que en 2016 recaudó 16.795 millones”, defienden.

Además, aseguran que por cada euro de reducción de ingresos, el consumidor obtiene una ganancia neta de cinco, gracias a la rebaja del precio del pool y los impuestos asociados. La patronal ha elevado una propuesta al Ministerio de Energía para que se fijen unas directrices claras para la tramitación de este tipo de proyectos, ya que “muchos están paralizados por los retrasos de las compañías distribuidoras”. Si se cumplen las previsiones, el sol brillará con fuerza a partir de 2017.

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Cómo generar casi toda la energía necesaria desde el tejado de casa | Mi dinero

Al noroeste de la ciudad de Madrid, en la localidad de Villanueva de la Cañada, Ernesto Macías ha iniciado una pequeña revolución personal. El responsable en España de Solarwatt ha decidido predicar con el ejemplo e instalar en el tejado de su garaje una docena de paneles solares de 280 vatios cada uno que le permiten producir un 80% de la electricidad que consume.

“Tenemos que cambiar hacia un nuevo modelo energético. Tenemos las herramientas y la tecnología, los ciudadanos tenemos que reaccionar”, asegura convencido Macías. La empresa alemana de la industria foltovoltaica, cuyo accionista principal es Stefan Quandt, llegó a España hace apenas unos meses. Macías se ocupa de crear una red de socios a lo largo de la geografía española con los que instalar sus dispositivos en miles de viviendas unifamiliares españolas, con el objetivo de favorecer la descentralización de la producción eléctrica. “Se trata de acercar la producción al punto de consumo”, afirma Macías.

La instalación de la casa de Macías no cuenta únicamente con unos paneles solares de 3,3 kilovatios, sino que tiene otros tres elementos vitales: el inversor, el gestor y la batería. “Nosotros partimos de las fuentes de la producción de la energía que son los paneles, que generan energía continua. Tenemos un inversor que la convierte en alterna, que es la que usamos”, explica Jorge Hungría, técnico de Solarwatt.
El inversor se encuentra conectado a la casa, y en el caso de que no se consuma toda la energía que se produce en ese momento la envía a la batería de Ion-Litio MyReserve que puede almacenar 4,4 kilovatios hora.

Macías explica que si la batería está completa, la energía sobrante se envía a la red eléctrica. “Si a pesar de todo tenemos excedente, se lo regalamos a la red”. Al tratarse de una instalación conectada con la red eléctrica, pueden sacar de allí el 20% restante de la energía consumida en la casa. “Cada instalación tiene que tener sistema de apoyo por si acaso no hubiera sol, que podría ser un generador de gasóleo. En este caso tenemos la red eléctrica”.

El cerebro de la instalación es el gestor conocido como energy manager. Este aparato permite controlar qué cantidad de energía estamos produciendo, cuánto se envía a la red o cuánto se está consumiendo. “El gestor es capaz de detectar el mejor momento para enceder la depuradora de la piscina o el calentador de agua. Va aprendiendo del uso que hacemos”, afirma Macías.

Este gestor está conectado con el ordenador o la aplicación del móvil donde se puede ver esta información y controlar nuestro consumo. “Las familias que se instalan un sistema así consumen menos. En Europa se ha observado una caída del 10% sobre el consumo”, afirma Macías.

Esta instalación en un chalet unifamiliar costaría entre 10.000 y 12.000 euros. “Puede haber sistemas más baratos, pero esta instalación nos da un rendimiento del 6%. Es decir, te ahorras unos 600 euros al año”, explica Hungría. Solarwatt ofrece una garantía para sus paneles solares de hasta el 87% de producción a los 30 años. “Garantizamos que el panel solo va a perder un 13% en 30 años y las baterías tienen 10 años de garantía”, cuenta.

Los planes de Solarwatt en España pasan por extender este modelo por los hogares residenciales, con la colaboración de sus socios. Según los datos de la compañía, en Alemania ya hay más de 1,5 millones de instalaciones en viviendas, mientras que en España apenas llegan a 20.000.

Algunas claves legislativas


  • Legislación. El autoconsumo en España se regula mediante el Real Decreto 900/2015 decretado por el Ejecutivo de Rajoy. Esta legislación permite las instalaciones con potencias contratadas de hasta 100 kW y autoriza expresamente el uso de baterías para almacenamiento de energía procedente de la generación.

  • Registro. Los titulares de instalaciones de autoconsumo deben realizar una inscripción de la misma en el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital realizará en el plazo máximo de un mes desde la formalización del contrato de acceso.

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