Un ensayo a favor del deporte inclusivo | Compañías

Perseverancia, afán de superación, trabajo en equipo, aceptación de reglas, entre otros, son valores atribuidos comúnmente al deporte y que encarna, como ningún otro, el rugby, que ahora también es el gran exponente del deporte inclusivo, el que se practica entre personas con y sin discapacidad usando las mismas reglas.

España acogerá el II Torneo Internacional de Rugby Inclusivo, que se celebrará en Vitoria del 20 al 26 de agosto y en el que participarán 13 equipos, dos de ellos españoles. Está organizado por IMAS (International Mixed Ability Sports), entidad sin ánimo de lucro que ha desarrollado el modelo de habilidad mixta para permitir que personas con y sin discapacidad participen en igualdad en clubes y comunidades que combinan el deporte y la educación.

El torneo cuenta además con el apoyo de instituciones públicas y privadas, como el CEDI (Cátedra de Estudios sobre Deporte Inclusivo) de la Fundación Sanitas, Down España, Down Araba, el EscorGaztedi Rugby Taldea, el Gobierno central, el Gobierno vasco, la Diputación de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria y la Federación Vasca de Rugby.

El rugby ayuda a las personas con síndrome de Down a mejorar progresivamente sus capacidades de aprendizaje y de autoestima

“Desde la Fundación Sanitas promovemos la inclusión en todos los deportes”, señala Catherine Cummings, responsable de RSC de la Fundación Sanitas. “Pero el rugby es un deporte que casa muy bien con la integración de las personas con discapacidad intelectual. Porque no importa si no tiene una enorme coordinación. Lo que importa son las ganas, el meterse”, afirma. “Luego está toda la parte de después, más social, de los dos equipos que se unen después para tomar algo juntos, el llamado tercer tiempo. Es un deporte muy completo en ese sentido para la inclusión”, recalca Cummings.

Porque si la práctica de deporte conlleva una mejora de las capacidades físicas y previene enfermedades, favoreciendo además la interacción social y el desarrollo de relaciones interpersonales, desde Down España aseguran que el rugby es especialmente recomendable para las personas con síndrome de Down, que podrán mejorar la coordinación general, la postura corporal, la orientación espacial, la fuerza, resistencia, flexibilidad y tono muscular y mejorarán progresivamente sus capacidades de aprendizaje y de autoestima.

“La inclusión en el rugby va a tener una puesta de largo en el torneo internacional de Vitoria, pero se cimenta en la práctica diaria de clubes como el EscorGaztedi”, destaca Javier Pérez Tejero, director del CEDI y profesor de Actividad Física y Deporte Adaptado de la Universidad Politécnica de Madrid.

Entrenador-formador

Para que sea considerado deporte adaptado, al menos un jugador tiene que plantear un tipo de discapacidad, explica Pérez Tejero, y no hay una adaptación de las reglas per se, más allá de lo que es la adecuada participación del jugador en el desarrollo del juego. “Lo que sí hay es la figura del entrenador-formador”, destaca del director del CEDI. “Es un jugador que tiene el rol de orientar a las personas con discapacidad para que sean también protagonistas del juego. Tiene una misión relacionada con la seguridad, en cuanto a explicarle las normas del juego, las condiciones de higiene, el adecuado uso del material, etc., y también una función pedagógica, organizativa y tutorial”, explica Pérez Tejero.

Con la cita internacional de Vitoria, sus organizadores se marcan tres objetivos fundamentales. En primer lugar, llamar la atención de la sociedad sobre la necesidad de fomentar el deporte inclusivo, como plataforma para la inclusión de las personas con discapacidad y un modelo de igualdad de oportunidades. Segundo, que el rugby es un exponente del deporte inclusivo, porque cada jugador aporta valor al equipo con independencia de sus capacidades. Y tercero, animar a las instituciones públicas y privadas a que incorporen el rugby inclusivo como práctica entre los deportes que impulsan y promocionan.

El deporte inclusivo, en cualquier caso, debe empezar en las aulas, apunta Cummings. “En Fundación Sanitas estamos trabajando desde la edad escolar, para que haya torneos en las edades escolares donde jugar juntos. Con la idea de colaborar con las federaciones para que al niño al que se le despierta el gusanillo pueda hacer también deporte en las federaciones”, destaca la ejecutiva de Fundación Sanitas. “Lo que nos gustaría es que al igual que tenemos a los niños con discapacidad en el aula en clase de Lengua o en clase de Matemáticas, cuando se pasen a clase de Educación Física tener ahí todas la variantes con su vertiente inclusiva”.

Como el rugby, todos los deportes tienen también su modalidad inclusiva. “Por ejemplo, ahora estamos trabajando con la Fundación Real Madrid en un campus inclusivo de baloncesto para niños, e intentamos promocionar todos los deportes”, apunta Cummings.

La asignatura pendiente, como reconoce Javier Pérez Tejero, es la incorporación de las mujeres al deporte inclusivo. “En el deporte no hay tantas chicas como estadísticamente sabemos que hay y por ello hay que adoptar medidas que vayan en pro de su participación”, concluye.

13 equipos compiten en Vitoria

El primer Torneo Internacional de Rugby Inclusivo se celebró en Inglaterra en 2015. Allí, el equipo vitoriano EscorGaztedi Rugby Taldea consiguió el premio Spirit of Mixed Ability por ser el que mejor reunía los valores de la inclusión y del rugby. Un reconocimiento que ha sido decisivo para que Vitoria acoja la segunda edición de este torneo.

-13 equipos participan en esta edición del torneo que se celebra del 20 al 26 de agosto en Vitoria.

-Dos equipos españoles: Clan Espurna Cullera y EscorGaztedi Rugby Taldea.

-Tres equipos ingleses: Bumble Bees RUFC, LetchworthBraveherts y Shropshire Stags.

-Dos equipos de Argentina: Pumpas XV A y Pumpas XV B.

-Con un equipo participan Francia: Clara Auvergne; Italia: CROnSettimo Rugby; Escocia: The Scottish Clan; Irlanda: Sunday’s WellRebels, y Gales: Swansea Gladiators.

-Y por último, un equipo Imart World XV, que engloba al resto de delegaciones que no llevan un equipo completo al torneo.

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Familiados, una ayuda para el dependiente y un respiro para la familia | Compañías

A Pili, de 82 años, siempre le ha gustado leer, pero hace 10 empezó a perder la vista y ya no ve nada de cerca y apenas unas sombras de lejos. En la penumbra, ha encontrado una voz amiga. Tres veces por semana recibe en su casa la visita de Ana, quien le lee en voz alta el periódico o un libro.

No es una lectura cualquiera, sino una meditada, en la cual cada una reflexiona sobre lo que le ha parecido o aportado la obra. “Hacemos ejercicios con palabras bisílabas, diptongos y frases absurdas”, señala su cuidadora, Ana Pérez Martínez, de 47 años.

Mientras pronuncian las palabras, ponen música o encienden el extractor de zumos para tener ruido de fondo, porque Pili también tiene problemas de audición. “Así recreamos una situación real, en la que no solo tendrá a la persona que le habla sino también un entorno”, explica.

La relación entre ambas empezó en enero como un servicio puntual que Pérez Martínez consiguió a través de Familiados, una plataforma que pone en contacto a personas dependientes con cuidadores profesionales o con experiencia acreditada. 

Ahora se ha convertido en un trabajo recurrente: todos los lunes, miércoles y viernes, Ana se traslada de Ansoáin, pueblo de Navarra, donde reside, a la vecina Olaz, donde vive Pili, y pasa con ella dos horas y media.

En ese tiempo, no solo le lee. Si hace un buen día la saca a pasear, ayuda a identificar sonidos y cambios en el paisaje, y a relacionarse con otras personas o, si se quedan en casa, practican gimnasia y ejercicios de relajación. “Es una experiencia muy bonita”, dice Pérez Martínez. “Lo que personas como Pili necesitan es mucho cariño y que te pongas en su lugar”, expresa.

En España hay 3,2 millones de personas que, ya sea porque sufren alguna discapacidad o los achaques propios de la vejez, no pueden valerse por sí mismas para llevar una vida normal. De ellas, solo el 12% recibe asistencia profesional. El 88% restante necesita de la ayuda de su familia, una tarea que según el grado de dependencia puede llegar a ser extenuante y absorbente.

Roberto López, director de una distribuidora de prensa en Pamplona, lo sabe. Su hermano y él se turnaban para acompañar a su padre. Una noche coincidió que no podía quedarse con él ninguno de los dos y advirtieron lo difícil que era encontrar alguien que los cubriese solo por unas horas.

En el hospital donde se trataba su padre les dieron una lista de nombres y teléfonos sin ninguna referencia. En internet había sitios que publicaban directorios parecidos, pero que tampoco inspiraban confianza.

A raíz de esa experiencia, López, que en ese momento (2015) cursaba un máster del IESE en Pamplona, decidió crear una plataforma web que ayudase a contactar cuidadores para realizar servicios puntuales, de modo que los familiares a cargo de personas dependientes puedan darse un respiro de tanto en tanto y llevar también una vida personal mucho más conciliada con el trabajo en casa.

Las cifras

Dependencia

3,2 millones de personas dependientes viven en España. De ellas, 1,5 lo son por discapacidad y 1,7 por problemas asociados a la vejez.

88% de esta población depende de la ayuda de sus familiares y no recurre a expertos.

En el desarrollo del proyecto se involucró Ernesto Bravo, con quien se conoció en el programa y ahora es su socio ejecutivo. Otros 10 compañeros de clase se apuntaron como inversores ángel.

El modelo de Familiados es el mismo que el de Booking o BlaBlaCar: cada cuidador tiene un perfil certificado por la empresa, en el que se muestran sus datos y la puntuación y comentarios que ha recibido de usuarios anteriores. Así, la persona interesada puede filtrar, comparar y escoger el que se encuentre más cerca o considere más apropiado.

La empresa ha recibido más de 2.000 solicitudes de cuidadores interesados en aparecer en la plataforma, pero solo ha admitido 180 que cumplen sus requisitos: acreditar una titulación relevante para el trabajo (auxiliar de enfermería, trabajador social…) o experiencia con referencias verificables.

Cada profesional es libre de establecer su tarifa horaria, siempre que no baje de 8 euros que es el mínimo necesario para cumplir con las obligaciones fiscales. Familiados les aplica una comisión fija por servicio de 1, 2 o 3 euros dependiendo de si el importe pasa de 10, 30 o 60 euros, respectivamente.

“Como estamos construyendo un canal nuevo, queremos que el cuidador sienta que no pierde nada por usar nuestra plataforma y que el dependiente sienta que su dinero se va íntegramente en pagar al cuidador”, explica Bravo.

La web, que está disponible únicamente en Madrid, Navarra y País Vasco (a las que próximamente se sumarán Málaga y Córdoba), canaliza entre 60 y 70 transacciones al mes.

La empresa aún no genera flujo de caja, pero su prioridad ahora mismo no es ganar dinero sino darse a conocer, crecer y crear el mercado. Además del aporte de sus socios, hasta ahora se ha financiado con préstamos bancarios y 50.000 euros a fondo perdido del programa comunitario Horizonte 2020. A finales de año tiene previsto recaudar 500.000 euros entre fondos de capital riesgo.

“Aguantaremos con músculo propio hasta finales de año, ya que necesitamos tiempo para generar las métricas de utilización mínimas que requieren este tipo de inversores”, puntualiza Bravo. De acuerdo con los planes de la empresa, a esta primera ronda de financiación le seguirá una segunda, por un importe similar, a finales de 2018.

Aunque su web se adapta al formato del ordenador o teléfono desde el cual se está consultando, el ejecutivo informa que destinarán el dinero que consigan recaudar en la primera ronda al desarrollo de una app, ya que actualmente el 70% de sus transacciones se realiza a través de dispositivos móviles.

Libertad Pérez, responsable de la selección de los cuidadores que integran la plataforma, destaca que, además de fomentar la autonomía de las personas dependientes y darle un respiro a sus familiares, Familiados resuelve una tercera problemática: “La mayoría de cuidadores trabaja en el sector sanitario con contratos de seis meses y jornadas a tiempo parcial. En ese sentido, la plataforma les ayuda a completar su salario, haciéndolos visibles a la gente que los necesita”.

De cara al usuario, aclara que Familiados está centrada en servicios puntuales o urgentes, de dos o tres horas. Si lo que se busca es un cuidador para un servicio de mayor duración, Pérez recomienda probar dos o tres días con alguien de la plataforma y, si su trabajo cumple las expectativas, ofrecerle a título personal un contrato a largo plazo, como ha sido el caso de Pili.

Ella es la única cliente habitual de Pérez Martínez. Todos los demás son trabajos ocasionales que consigue a través de la plataforma. Entre ellos, recuerda el de un anciano al que la enfermedad de Parkinson ha afectado el habla. De vez en cuando la contrata para que lo acompañe a realizar una afición: callejear por el casco antiguo de Pamplona, entrar en un bar y tomar un pincho o un tinto, “los días que lo necesite”.

 

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Así es el ‘bastón 4.0’ para las personas ciegas | Tendencias

Más de 70.000 personas en España necesitan adaptaciones específicas para poder compensar su ceguera. Los dispositivos móviles y lo táctil podrían haber sido el enemigo para personas que se valen del tacto o el sonido. Pero está sucediendo lo contrario: se están convirtiendo en su principal apoyo, con la ayuda del big data y el internet de las cosas.

En la palma de la mano, desde hace casi una década, ocurre casi todo. Comunicarnos, movernos, informarnos, pagar… Todo a un clic, todo táctil. Todo en una pantalla plana, suave, sin relieve. “Todo lo que era accesible por salto, por ese clic del botón, está dejando de serlo”. Esta es la queja de Guillermo Hermida, director del CIDAT (centro de investigación y desarrollo de la ONCE) y ciego. “Lo táctil es nuestro enemigo y los avances tecnológicos han sido una involución para nosotros”, explica “pero el internet de las cosas y el big data nos están abriendo un mundo de posibilidades a través del oído gracias a la información en tiempo real”. 

La ONCE tiene 72.256 afiliados (cifras de 2016). Ayudar a estas personas a llegar a los sitios sin sobresaltos y desarrollar su vida constituye una carrera en la que compiten fabricantes de electrodomésticos, televisores y teléfonos inteligentes. Un filón, además, para los programadores de aplicaciones, que se frotan las manos con la cantidad de información sobre todos estos sectores que deja como rastro todo el que usa un smartphone. Las balizas, o dicho de otra forma, los sensores que detectan el movimiento y la ubicación, también son un mercado en auge que intenta mejorar la precisión para que los ciegos se muevan sin peligro. “Tres segundos de retardo pueden ser la diferencia entre caerte o no”, apunta Hermida, “pero el problema es que los avances son lentos y que las marcas que apuestan por esto aún tienen precios que pocos pueden permitirse”. 

Lo táctil es nuestro enemigo y los avances tecnológicos han sido una involución para nosotros, pero el internet de las cosas y el big data nos están abriendo un mundo de posibilidades a través del oído gracias a la información en tiempo real”.

La startup de Granada Outbarriers lleva años trabajando un sistema de avisos y balizas para enseñar a caminar por la ciudad a las personas ciegas. “Las balizas se pensaron para el márketing, para conocer mejor al cliente en tiendas o en museos interactivos”, explica Adrián Martínez Rojas, el CEO de la compañía, “pero pensamos en estas otras opciones, porque teníamos un amigo ciego, y empezamos a trabajar”. Así, llamaron a la puerta de comercios y ayuntamientos y cerraron acuerdos con casi 300 locales en ciudades como Granada y Madrid. Su producto, que ha captado la atención del grupo Mahou San Miguel, con los que trabaja, ofrece a la gente ciega avisos sobre la ubicación y obstáculos en calles y locales. El año pasado facturaron 120.000 euros (aún sin beneficios). “Completamos la experiencia con un altavoz porque sabemos lo mucho que supone perder un segundo”. 

Los sistemas de balizas, sin embargo, están lejos de ser una solución eficaz, según explican desde la ONCE. “Es un avance positivo, pero de momento son solo paliativos”, explica este portavoz. “Si hay mucha gente se refresca peor la información y con pocos segundos, te puedes caer”. La función de estos dispositivos sería eficiente si además de encontrarse, el ciego se pudiera ubicar. Para esto, los dispositivos móviles adaptados y las aplicaciones móviles que mueve, cumplen una mejor función. “Distingamos entre internet de las cosas y big data”, precisa el director del CIDAT. “Ambos son buenos para nosotros, pero el primero nos ayuda a vivir y el segundo nos mantiene informados en tiempo real, además de servirnos como organismo para trazar patrones de conducta y control de patologías para trabajar en ONCE”.

El departamento al que pertenece CIDAT es una rama privada de la organización. Están centrados, exclusivamente, en el desarrollo de nuevos dispositivos y tecnologías y además sirven de consultoría para empresas. Así, trabajan mano a mano con Vodafone, por ejemplo, en la implementación de un sistema para poder acudir al cine y tener en la palma de la mano los comentarios pertinentes. Netflix, por su parte inauguró hace poco su opción para personas ciegas.

Asimismo, el trabajo con las universidades y centros tecnológicos -desde la Politécnica al MIT- es constante. “Cruzamos datos con ellos, el big data nos ayuda a trazar patrones y hacer mejores implementaciones para los ciegos”, apunta. Otro de sus inventos ha sido crear un diccionario Matemáticas-Braille, de forma que todos los niños puedan asistir a clase en las mismas condiciones, pues el braille tiene menos caracteres que los que requieren las matemáticas. También ganan en importancia aplicaciones de reconocimiento de imagen como TapTapSee.

¿Cómo puede ayudar el big data a una persona que no ve? “Mejora la seguridad, anticipa, planifica… la información es poder, así que cuando más precisa, más específica, mayor seguridad”, explica Hermida. En cuestiones de accesibilidad, si hay socavón en la calle o si hay alguna ruta cortada, el big data ofrecerá información en tiempo real. Explica este trabajador de ONCE que “antes de todo esto, viajar a otro país era una pesadilla, una odisea. Pero ahora todo es más fácil y universal y está online”. El siguiente paso, o la dirección adecuada, asegura, es aumentar el número de fuentes de la que bebe cada aplicación. “El mejor big data es el que se retroalimenta con la información de los usuarios”. Y ponen como ejemplo a una de las aplicaciones más usadas entre este colectivo: Moovit, que además de funcionar como un mapa de conexiones, recoge información de redes sociales sobre incidencias en el transporte público en tiempo real. “Nos da muchísimo detalle y nos ayudan a hacer recorridos mentales”, explica. “También nos da seguridad usar apps como Mytaxi, porque tienes control total del viaje y del pago”.

“La ONCE es nuestra principal referencia a nivel mundial en accesibilidad fuera de Israel (donde se encuentra nuestro equipo de desarrolladores)”, explican desde Moovit, una aplicación que traza la ruta más rápida para llegar al destino elegido usando transporte público.

“Tenemos una relación muy estrecha y productiva con ellos desde hace un año para que nuestra app sea lo más útil y sencilla de usar para las personas con discapacidad visual”, cuentan. “Habitualmente les facilitamos las nuevas versiones de la app que vamos desarrollando antes de que se lancen al mercado, para que realicen un análisis sobre accesibilidad”. Entre sus últimas mejoras está el aumento de los botones, la simplificación de menús y la integración con Voiceover y TalkBack. En Madrid, la app colabora con la Comunidad y el Ayuntamiento.

En sanidad también se ha avanzado mucho. Y aplicaciones como Insulclock, además de todas las específicas para hacer seguimiento de enfermedades, consultas y diagnósticos, son una enorme fuente de datos que ayuda a establecer patrones y mejorar las alertas de plagas o brotes de gripe, por ejemplo. “Con el big data podemos hablar de medicamentos accesibles”, cuenta el portavoz de ONCE. “Puedes escanear el medicamento y te lee el prospecto y esta información almacenada en el colegio de farmacéuticos y en los hospitales es también big data”.

Los datos y el IoT confluyen en muchos casos. Así ocurre, por ejemplo, con todo lo que tiene que ver con la gestión de los trámites de oficina, como la agenda, las notas de voz y los recordatorios. Y en casa, aplicaciones como el detector de luz – “para confirmar que cuando llegan las visitas la luz está encendida” – son de gran ayuda para los ciegos. Asimismo, existe cada vez más investigación alrededor del reconocimiento de gestos y entornos. “La inteligencia artificial está avanzando mucho y las compañías que lo saben no dejan de investigar, por ejemplo, Microsoft, con los que también colaboramos”, relata Hermida.

El mundo de la tecnología, sin embargo, sigue manteniendo cierta atmósfera de élite. Y esto es una de las críticas más frecuentes en el colectivo. Incluso para las clases medias, algunos dispositivos que facilitarían la vida de los invidentes hacia la accesibilidad y son paradójicamente de difícil acceso. “El ioT nos va a abrir muchas posibilidades de comunicación”, explica. “Pero también tenemos que poder empezar a hablar con los electrodomésticos. Samsung tiene un área de investigación… La lavadora, el aire acondicionado, los termostatos… IOS viene con la app Casa para poder conectarte a todos los dispositivos. El problema es que no todo el mundo se lo puede permitir”.

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