Euskadi aspira a que la industria aporte el 25% del PIB para recuperar el empleo perdido en la crisis | Compañías

La apuesta del Gobierno vasco por la industria es clara. Hasta 2020 desarrollará un plan de apoyo al ámbito fabril que movilizará más de 2.000 millones. El objetivo es que el sector secundario genere el 25% del PIB vasco y así el paro baje del 10%. Son metas al alcance de la mano, como subraya Roberto Larrañaga, presidente de la patronal vasca Confebask, porque en la actualidad el desempleo es del 11% y la industria genera el 23,95% de la riqueza.

Pero las fábricas vascas deben afrontar su transformación digital, con profesionales con nuevas capacidades, como el trabajador del centro de ITP en Zamudio (Bizkaia), donde produce turbinas aeronáuticas.

La trayectoria industrial de la economía de Euskadi seguirá siendo clave para mantener el desempleo bajo control. Desde el Gobierno vasco han activado diversos programas para que el sector fabril suponga el 25% del PIB de la comunidad autónoma. Esa meta está cerca, puesto que ya al cierre de 2015 esa aportación fue del 23,95% y ahora se sitúa en el 24,6%.

Antes de la pasada crisis económica, en 2008, el mundo de las fábricas aportó el 28% del PIB vasco, para luego desplomarse al 23,8% en 2014, el peor registro de esta década, en base a los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat). El Ejecutivo del lehendakari, Iñigo Urkullu, ha desplegado un plan desde este año y hasta 2020 que busca ese impulso industrial. Movilizará 2.225 millones. 

Empresas e instituciones se apuntan a un crecimiento del 3% de la economía vasca durante este año

Las empresas que soliciten esas ayudas deberán presentar estrategias basadas en las claves que marcan la competitividad en el ámbito fabril. Desde la formación continua a la internacionalización, pasando por la innovación.

En este último apartado, el Gobierno de Vitoria ha puesto especial énfasis en la digitalización de los centros de producción, para que ninguna compañía pierda el tren de la revolución industrial. Los que no se enganchen a este cambio desaparecerán, según los analistas.

En el lado contrario, los críticos con la proliferación de los robots y los ordenadores en las fábricas denuncian que el nuevo escenario destruirá miles de empleos en Euskadi. En base a ese 25% industrial, la Administración vasca quiere que el paro quede por debajo del 10%. También este objetivo puede estar cerca si el escenario económico internacional acompaña. El desempleo está situado ahora en la banda del 11%, tras cerrar 2016 con un 12%. El peor registro contabilizado data de marzo de 2013 (rozó el 16%).

En el colectivo de los jóvenes, esos porcentajes se disparan por encima del 20%. Esta es la asignatura más difícil y que sigue pendiente para lograr un desarrollo económico sostenible e igualitario en Euskadi.

Al cierre de la primera mitad del ejercicio en curso, el censo de la Seguridad Social en el País Vasco contabilizaba 931.000 afiliados, 18.600 más que en 2016. En el segundo trimestre de 2017 el mercado laboral siguió evolucionando en positivo, con 13.800 nuevos ocupados. Aquí ya se notó el elemento tractor de la industria, que generó 6.400 de esos puestos de trabajo, aunque el sector de servicios, más intensivo en empleo, estuvo por encima al contratar a 6.900 personas.

Las zonas de Euskadi más deprimidas, como la Margen Izquierda del Nervión en Bizkaia y Oiartzunaldea en Gipuzkoa, padecen un paro superior al 20%. Para estos casos concretos, el Ejecutivo vasco ha puesto en marcha el programa Indartu, dotado este año con un presupuesto de siete millones de apoyo a las inversiones empresariales que generen empleo en esas zonas, integradas por un total de 18 localidades.

La iniciativa cumple con el Mapa de Ayudas Regionales de la Comisión Europea, aprobado en Bruselas en mayo de 2014. Las empresas que soliciten estas subvenciones deberán acreditar que cubren el 25% de la inversión con fondos propios. 

En el ámbito empresarial, casi 40 compañías que suman 6.000 empleos atraviesan serias dificultades. Algunas son muy conocidas, como el astillero de La Naval de Sestao, con 215 trabajadores. En la Margen Izquierda del Nervión, su actividad genera 1.800 empleos inducidos. Asimismo, el fabricante de electrodomésticos Fagor CNA sigue sin remontar. Otros que viven problemas graves son el fabricante de copas de vidrio Vicrila (290 trabajadores) y la papelera CEL, que tiene cuatro plantas.

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John Hagel: “Los líderes inspiran vías de conexión, no de ruptura” | Fortuna

Corren tiempos de cambio en todo el mundo, y muchas empresas no saben cómo adaptarse a la nueva realidad. Es ahí donde aparecen figuras como John Hagel. Este consultor estadounidense de 67 años es el cofundador y director del Center for the Edge de Deloitte, una rama de la firma de servicios profesionales radicada en Silicon Valley, con oficinas en Holanda y Australia, dedicada a identificar nuevas oportunidades de negocio y asesorar sobre ellas a las empresas. Hagel cuenta con ocho libros sobre gestión en su haber, además decenas de artículos e investigaciones sobre estrategia empresarial. Y defiende que, aunque la tecnología domina los cambios, la reflexión que deben hacer los ejecutivos debe ir más allá.

Dicen que se dedican a encontrar nuevas oportunidades de negocio. Ahora mismo, ¿dónde se encuentran esas oportunidades?

Estas deben ser relevantes y que puedan aplicarse a todas las industrias estén donde estén. Estas van desde nuevas formas de estrategia empresarial, a nuevos métodos de organización… Vamos a la esencia para que una empresa funcione y cree valor.

¿Ese valor viene dado por lo digital?

Muchas empresas se distraen con la tecnología, y nos preocupa. Quieren adoptar la inteligencia artificial, el blockchain… pero no piensan en cambiar la forma en que hacen negocios ni en el valor que pueden crear. Muchos solo quieren presumir de usar blockchain, sin más. Y como todo en la vida, hace falta un equilibrio. El mundo está cambiando de una forma tan trascendental que si no nos preguntamos qué tipo de empresa seremos, nos meteremos en problemas. No se trata solo de tecnología. Sí, la inteligencia artificial puede ayudar a crear y encontrar nuevos negocios. ¿Pero tienen sentido para mi empresa? Esto lo vemos mucho. No se hacen las preguntas más fundamentales.

¿Cuáles son esas preguntas?

Nosotros ponemos énfasis en que piensen en su estrategia de negocio. La mayoría de empresas opera con un plan a cinco años. Esa es su estrategia. Creemos que hacen falta otros métodos, que hoy la tecnología ha hecho necesarios y factibles. Defendemos una estrategia zoom in, zoom out (acercar y alejar). Es decir, poner un doble horizonte: uno a largo plazo, de 10 a 20 años, y otro a corto, de seis a 12 meses. Así puedes lidiar con un mundo en un cambio radical. A cinco años puedes mejorar, pero llegarás a un barranco por no ver venir las nuevas tendencias.

¿Se piensa demasiado a corto plazo?

No se piensa lo suficiente en el largo plazo. Con nuestro enfoque, las empresas pueden cuestionarse si en 10 o 20 años su mercado seguirá igual, y qué consecuencias tendrá para su modelo empresarial. El problema con los planes a cinco años es que te convencen de que, pasado ese tiempo, todo seguirá más o menos igual. De la otra manera, te preguntas si en 20 años todo será igual. Obviamente, no. Y si lo piensas necesitas reflexionar.

Muchas empresas hoy están en peligro por tener una estrategia demasiado cortoplacista.

¿Las empresas están sabiendo adaptarse?

Diría que la mayoría está en riesgo por ese cortoplacismo. Los cambios, la tecnología, genera más presión: en competencia, ritmos… Es humano que, ante ello, se reduzca el horizonte temporal, pero se pierde la perspectiva de lo que pasa y se adopta una estrategia reactiva, de querer responder a todo, y al final, no se responde a nada concreto. Eso crea más vulnerabilidad porque no se ve el tren venir.

¿La tecnología va a destruir empleos

Está bien tener algo de miedo. Hay más presión, más riesgos… Es sano, hasta cierto punto. La mayoría de tareas que hacen los humanos son muy estandarizadas, específicas y parecidas. En eso, las máquinas son más eficientes que nosotros.Será cuestión de tiempo que ellas las hagan. Pero es genial, porque obliga a preguntarnos qué podemos hacer, cómo podemos crear valor. La curiosidad, la imaginación, la creatividad, la inteligencia emocional… Son cosas en las que somos buenos. Creo que habrá una demanda ilimitada de ese tipo de cualidades, de artesanos, por parte de consumidores y de empresas.

¿Cómo debe ser el directivo ahora?

Un líder sólido, con las preguntas y respuestas adecuadas. Si no entiende los cambios que se están produciendo, los demás no le seguirán, y es él el que debe inspirarles en estos momentos. El líder tradicional siempre ha querido tener un control total. Ahora, los que mejor movilicen y motiven a los demás serán los más exitosos.

¿Y cómo deben los líderes afrontar situaciones de crisis como la que vive España

Es norma general que en los momentos de presión e incertidumbre se piense en grandes amenazas. Pero los líderes empresariales, políticos y sociales son los que inspiran la oportunidad de encontrar vías de conexión, no de ruptura.

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AdeA, la empresa que custodia los papeles de las empresas | Compañías

La gestión documental es una parte desconocida pero fundamental dentro de una empresa. Las compañías generan cantidades ingentes de contratos, informes y facturas, tanto en papel como digital, que han de guardarse y preservarse del paso del tiempo. Evidentemente, no todas tienen el espacio físico suficiente ni los recursos necesarios para ordenar y custodiar miles de escritos.

Para cubrir esta apremiante necesidad nació en 1999 AdeA, firma especializada en ingeniería documental que desde entonces no ha parado de crecer. “Manejamos documentos desde su creación hasta su destrucción, pasando por su digitalización, y no solo en papel, sino en múltiples formatos”, explica Jesús Pérez Baeza, directivo de la empresa.

“Es una actividad básica que se lleva realizando desde hace siglos y que gana cada vez más complejidad”. Esta dificultad resulta de las magnitudes que manejan. 1,4 millones de contenedores llenos de papeles de 1.200 clientes, muchos de ellos empresas del Ibex, se alojan en la nave de AdeA de Azuqueca de Henares. Las condiciones de seguridad y conservación de la nave son dignas de una auténtica obra de ingeniería. Y no se trata solo de proteger los archivos. El principal reto es que sus propietarios puedan consultarlos con rapidez y eficacia.

“Nuestro sistema de gestión consigue que cuando el cliente pide que se localice y se le enseñe un determinado informe físico, este pueda llegar a sus manos en 24 horas. Si es muy urgente, podemos ponerlo a su disposición en cuatro horas”, asegura Andy Tahmazián, director de producción.

La firma, que hoy controla el fondo Atlas Capital, se creó para manejar los documentos del antiguo Banco Bilbao Vizcaya

Cambios accionariales

La historia de esta empresa implica la de muchas otras, pero a pesar de los cambios que desde el comienzo se han producido en su estructura accionarial, AdeA ha crecido “de forma cabal y sentada”, comenta Pérez Baeza. La compañía nació en los albores del nuevo siglo a partir de las necesidades del entonces Banco Bilbao Vizcaya (hoy BBVA), donde se gestó la decisión de crear una sociedad que se encargase exclusivamente de gestionar y custodiar la documentación de la entidad.

Esta empresa, que pertenecía al 50% a una familia argentina, pasó a formar parte de Azertia y posteriormente de Indra, que en 2008 adquirió el 100% de las acciones. En la actualidad, el 98% del capital de AdeA pertenece al fondo privado Atlas Capital Private Equity y el 2% restante, a los directivos de la firma.

Jesús Pérez Baeza
Jesús Pérez Baeza, director de AdeA. Cinco Días

Internacionalización

Durante todos estos años AdeA ha llevado a cabo un proceso de expansión y de internacionalización paralelo, que en palabras de su directivo, “ha sido todo un éxito”. Primero decidieron llevar AdeA a Portugal. El desembarco no fue fácil. Era la única empresa extranjera que prestaba este servicio en el país y, a pesar de que “somos vecinos y hablamos en euros”, al principio hubo dificultades. Sin embargo, en la actualidad consideran que la inversión ha merecido la pena y la empresa está creciendo en el territorio luso, lo que su directivo califica como un triunfo.

El otro destino de AdeA fue Colombia, donde la estrategia se desarrolló de forma diferente. En este caso se decidió penetrar en el mercado a través de un socio local, porque, según comenta Pérez Baeza, “la cultura empresarial es diferente y entendíamos que con la inversión tan grande que íbamos a realizar necesitábamos a alguien que conociese el sector de primera mano”. Por eso compraron una empresa local de gestión de activos y de digitalización, que les ayudó a crecer y a posicionarse en territorio colombiano.

Estrategia digital

A pesar de que la documentación en formato físico sigue siendo la predominante, es evidente que la digital también necesita ser gestionada y archivada. “Nuestro reto para el futuro es cohesionar ambos mundos. Llevar a cabo la transición a lo digital sin olvidarnos del formato físico”, explica. Para ello, la compañía ha lanzado AdeA Digital, la división encargada de desarrollar y aplicar la tecnología necesaria para que los archivos virtuales estén actualizados y disponibles para el cliente en todo momento a través de una plataforma online.

La cifra

350 empleados tiene en plantilla AdeA. Entre ellos se encuentran los miembros de AdeA Social, una división de la empresa que contrata a personas con discapacidad.

AdeA cuenta con 250 millones de documentos en hosting (alojamiento web) y está preparando un proyecto de archivística digital para un cliente que, según Pérez Baeza, es “uno de los más importantes de España”, ya que implicará la gestión de dos millones de informes anuales de una sola entidad bancaria.

El sistema que está desarrollando para este banco permitirá el reconocimiento y la validación automática de contratos, ya que conforme estos lleguen a los centros de AdeA, la tecnología detectará si son válidos o no. Si lo son, los digitalizará y archivará para su consulta. De lo contrario, los devolverá a la sucursal correspondiente.

La plantilla de AdeA está conformada por alrededor de 350 trabajadores, cifra que ha aumentado, sobre todo después de la absorción de empresas como Logisman o SDM, con quienes competía en el sector de la gestión y digitalización de archivos.

La adquisición de estas compañías ha ampliado todavía más el campo de actuación de AdeA, que, además de tener una nave en Aragón, cuenta con otra en Tenerife. Para llevar a cabo esta expansión, Pérez Baeza habla de la importancia de la gestión administrativa. “Si esta no es buena, adquirir una empresa puede convertirse en un problema”, advierte.

Faraday
En la sala de alta seguridad Faraday se guardan archivos en soportes magnéticos. Cinco Días

Las condiciones de seguridad de las naves de AdeA las convierten en búnkeres antiincendios. Dentro de la nave de Azuqueca se encuentra la denominada Sala Faraday, en la que las medidas de conservación son mucho más extremas. Andy Tahmazián comenta que “esta sala es un búnker dentro de otro búnker”.

La habitación se utiliza principalmente para guardar soportes magnéticos y cuenta con sistemas de extinción por gas. Es una sala modular completamente ignífuga que se puede ampliar desde cualquiera de sus costados. Permite que en el exterior haya temperaturas de hasta 1.000 grados sin que en el interior estas pasen de cinco grados.

Es un lugar completamente estanco y hermético, por lo que los documentos se encuentran protegidos de factores como el polvo, el agua, el gas o la humedad. Además, el recinto está sujeto a un control constante de temperatura y humedad para preservar las condiciones óptimas de conservación.

Instituciones tanto públicas como privadas se benefician de estas medidas de seguridad en la manipulación de sus informes. “Lo más importante es la instalación y el diseño de lo que hay dentro”, comenta el directivo de AdeA. “Lo crucial es la forma en la que te relacionas con los clientes, mostrándoles que estás ahí y que eres solvente”, concluye.

Datos de interés

Huella dactilar
Acceso a las naves con huella dactilar. Cinco Días

Facturación. AdeA Ingeniería Documental facturó más de 14 millones de euros al cierre del año 2016. La compañía prevé finalizar 2017 con una facturación de 19 millones de euros, lo que supondría un crecimiento de un 35%.

Internacionalización. AdeA cuenta con naves en Colombia y Portugal. En España tiene instalaciones en Madrid, Aragón y las islas Canarias.

Adquisiciones. A fin de consolidar su crecimiento y potenciar su laboratorio de I+D, AdeA compró en abril de este año dos empresas que complementan su actividad. Se trata de la aragonesa Logisman y la madrileña SDM (Sistemas de Documentación Multimedia), dedicadas a la custodia y gestión documental y al desarrollo de software de captura automática de datos, respectivamente.

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Los mitos de la digitalización industrial | Compañías

La continua avalancha de acrónimos y de tecnologías para la digitalización de las empresas nos pueden hacer perder el foco de lo realmente importante: el impacto real de la digitalización para las empresas españolas y, por ende, el impacto en la economía de nuestro país.

Creo no equivocarme al afirmar que la digitalización ocupa un lugar destacado en la agenda de empresarios, universidades, consultoras y, por supuesto, en la agenda de nuestros políticos. Permitidme hoy desmontar algunos de los mitos para encarar con mayor probabilidad de éxito la digitalización.

El primer mito hace referencia al hecho de que la digitalización es un tema de grandes empresas. Por supuesto que es un tema que todas ellas tienen ya en sus agendas pero, ¿es suficiente? En España, con solo un centenar de empresas que facturan más de 1.000 millones de euros, la respuesta es simplemente no. Necesitamos focalizarnos en el mid-market: en esas 4.000 empresas que facturan entre 25 y 1.000 millones de euros, las grandes empleadoras de nuestro país, y las que tienen hoy una posición más débil ante la continua demanda de los mercados por una mayor competitividad y flexibilidad.

El segundo mito se basa en afirmar que es imposible cuantificar el impacto en los resultados de la digitalización. La primera pregunta de un director general de cualquier empresa del mid-market español cuando se plantea la digitalización es: ¿cuánto me puede costar? Seguida de: ¿en cuánto voy a poder mejorar mis resultados?

Hay que traducir todas las ventajas de la digitalización en resultados claros para la empresa, sin esto, el CEO se verá ahogado entre datos y tecnologías y postergará su decisión de inversión.

Diferentes análisis nos muestran mejoras de entre el 5% y el 10% en un período de 5-10 años. Las mejoras se consiguen en productividad de personal directo e indirecto, mejora de costes logísticos, reducción de costes de estructura, aunque exista un incremento de costes en inversión y amortizaciones. Todo esto nos lleva a un crecimiento del 1% interanual para sectores donde su beneficio neto no supera el 5%. Es enorme. Exactamente un 20% de mejora.

Si queremos acelerar la digitalización en España es importante que desde clústeres y administración se fomente y ayude a la implementación de proyectos pilotos que permitan cuantificar el impacto en el conjunto de sectores con mayor implantación del mid-market.

El tercer mito asegura que la digitalización es un tema tecnológico. Sin embargo, resultados, empleo, sostenibilidad y talento son variables que también cambiarán y que determinarán el panorama industrial de los próximos años, tanto por sectores como por países.

Si hablamos del efecto en el empleo: ¿los robots sustituirán a las personas? ¿Si está todo conectado, necesitaremos personas en las fábricas? Son preguntas que ya afloraron en Davos y que atemorizan a las autoridades de todos los países. No obstante, gracias a la implantación del industrial internet of things (IIoT) la empresa será mucho más eficiente, podrá personalizar los productos y ofrecerá servicios diferentes que incrementarán sus ventas entre un 0,5% y un 1,5%. Si la empresa crece un 1%, la creación de empleo será neta.

Por último y más importante, la gestión del talento. La capacidad que tengamos de vincular talento dentro de la organización es clave por varias razones: estas nuevas fábricas serán más sencillas de operar, pero se necesitará a los mejores para hacerlo.

¿Realmente es una revolución completamente nueva o estamos simplemente viviendo una gran evolución que genera un impacto revolucionario? Revolución industrial o evolución revolucionaria, claro está que tenemos en nuestra mesa una oportunidad de país y que para maximizarla deberemos focalizarnos en el tejido de empresas de mediano tamaño; impulsar proyectos y pilotos que ayuden a calcular el impacto en la cuenta de resultados de las empresas para acelerar así la toma de decisiones; y fomentar perfiles profesionales más transversales, flexibles, multiculturales y ávidos de conocimiento capaces de liderarlo.

Josu Ugarte es vicepresidente de Industry en Schneider Electric.

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El acero se apunta a la cuarta revolución | Compañías

La producción de acero bruto en España se situó el pasado año en 13,6 millones de toneladas, un 8,5% inferior a la de 2015. Sin embargo, Andrés Barceló, director general de la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid), afirma que “el cambio de tendencia internacional en el segundo semestre hizo que la mayoría de las empresas del sector cerraran el año con mejores perspectivas de cara a 2017”. Un optimismo al que contribuirán también los avances tecnológicos que el sector está aplicando en sus procesos de producción.

Entre ellos destaca la incorporación a la industria 4.0 y la utilización de la nanociencia para buscar nuevos materiales, además de la eficiencia energética y la ciberseguridad, según Asier San Millán, director de Siderex, la Asociación Española de Exportadores de Productos e Instalaciones Siderúrgicas.

El cambio de tendencia augura una recuperación en la producción durante 2017

A su juicio, “la integración de la electrónica, la información y las comunicaciones en los procesos productivos está ayudando a mejorar la automatización y a que el sector se vuelva más inteligente”. En esto, la realidad aumentada y el big data juegan un papel relevante. La primera “permite detectar errores en condiciones extremas” y el segundo “facilita la toma de decisiones, mejora la calidad de la colada y aumenta la eficiencia de los hornos y los procesos”, indica San Millán.

Como recuerda Barceló, la siderurgia es “la base de la cadena de valor metalmecánica de los automóviles, la maquinaria y las infraestructuras, que tienen en el acero un componente fundamental.” Y, en este contexto, desde Unesid destacan la transformación llevada a cabo por el sector con “la implantación de procesos de mejora preventiva y la integración de nuevas tecnologías en el puesto de trabajo”.

En cuanto a la nanotecnología, San Millán señala que “la modificación microestructural de un acero convencional para mejorar sus propiedades y optimizarlo con nuevos recubrimientos inteligentes son algunos de los procesos que permite desarrollar”. Los resultados, como apunta Barceló, son aceros de alta resistencia con menos peso y que “conservan excelentes capacidades mecánicas y pueden competir con otros materiales”.

Mientras tanto, las principales empresas de la industria potencian la tecnología en sus procesos. Sidenor está intensificando la monotorización y el tratamiento de datos. Tubacex se ha propuesto crear productos de mayor valor añadido y Tubos Reunidos está optimizando los procesos productivos.

Frutos positivos

Nanotecnología. Produce aceros de alta resistencia y menos peso, con excelentes capacidades mecánicas y que pueden competir con otros materiales.

Big data. Los datos sirven para mejorar la calidad de la colada y aumentar la eficiencia de los hornos y los procesos.

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Tiempo de la construcción 4.0 en ingeniería | Compañías

En la ingeniería española, más que de big data se habla del “revolucionario sistema BIM” (Building Information Modeling), que se alimenta de los datos. Es, en concreto, una especie de maqueta digital, con una gran base de datos –he aquí la conexión–, que permite en tiempo real el trabajo en grupo en los proyectos de construcción. Y deberá utilizarse durante todo el ciclo de vida de una infraestructura, explican desde la patronal Tecniberia.

Incluso, a partir de diciembre de 2018, será obligatorio en las licitaciones públicas de edificación y, desde julio de 2019, para las públicas de infraestructuras, apuntan. Por eso, el Ministerio de Fomento ha fijado una calendario de implantación, para el cual ha creado una comisión público-privada, de la que también forma parte dicha patronal. No obstante, Fomento recomienda a las empresas que se incluya en todas sus licitaciones desde marzo próximo.

La tecnología ayuda a que se dedique un mayor porcentaje de la inversión a la ingeniería y fomenta el teletrabajo, dicen en Typsa

La herramienta de modelado electrónico e información de las construcciones disminuirá un 33% el coste del ciclo de vida de los activos, reducirá un 50% el periodo de edificación y otro 50% las emisiones de efecto invernadero y aumentará en ese mismo porcentaje las exportaciones, según cálculos del Gobierno británico que refiere Tecniberia.

BAC Engineering Consultancy lo ha aplicado recientemente en Colombia, tras participar en el desarrollo y diseño del Art Center, el mayor auditorio que se levanta en Bogotá. “La transformación digital, que sí han experimentado otros sectores, está pendiente de abordar”, reconoce Miguel Mondría, director técnico de Typsa. Aquí se denomina construcción 4.0, por su analogía con la cuarta revolución industrial, pero es aún incipiente, recalca. El futuro pasa por una mayor industrialización y automatización e incorporación de componentes tecnológicos (sensores) que mejorarán el diseño y la construcción, agrega.

Typsa dirige así sus inversiones a tecnologías de la información, I+D+i, con el foco en la innovación, y a la formación de sus ingenieros. “Las nuevas tecnologías ayudan a que se dedique un porcentaje mayor de la inversión a la ingeniería, lo que reduce el coste total de la infraestructura durante su vida útil, y permiten que parte de la obra se desarrolle lejos del lugar [el 95% de la actividad del sector está en el exterior]”, comenta Mondría. Es el caso del metro de Riad, en el que Typsa participa y que desarrolla desde 10 oficinas distintas en tres continentes. 

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La robotización generará más de dos millones de empleos en España hasta 2030 | Mi dinero

Hasta ahora, hablar de robotización o digitalización de la economía parece abocar irremediablemente a un mensaje apocalíptico en el que los titulares se centran en cuántos millones de empleos desaparecerán cuando la transformación culmine. Sin embargo, el Observatorio para el Análisis y Desarrollo Económico de Internet (ADEI), una iniciativa fruto de la colaboración entre Google, Analistas Financieros Internacionales (AFI) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante, ha elaborado un estudio que pretende ser la visión optimista de los efectos que tendrá esta revolución tecnológica.

Con una adecuada combinación de las políticas públicas necesarias, así como con la implicación de las empresas privadas, la economía española podría conseguir de aquí a 2030 crear dos millones de empleos netos. Esto será posible por el nacimiento de nuevas profesiones y la adaptación de empleos ya existentes. Y otro factor crucial. Gracias a la robotización, el PIB per cápita podría elevarse desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 en 2030, lo que supone un espectacular incremento del 37,5% en apenas 12 años.

El desglose que realiza el observatorio ADEI es el siguiente: En total, el aumento de la ocupación sería de 3,2 millones de empleos adaptados a la digitalización, a los que se sumarían otros 600.000 puestos que requieren un alto componente humano y por ello son poco susceptibles de ser desplazados por las máquinas. A esos ocupados habría que restarles 1,4 millones de empleos que se destruirán por tratarse de ocupaciones fácilmente reemplazables por robots. De cumplirse estos pronósticos, la tasa de desempleo estructural de 2030 disminuirá hasta el 7% de la población activa.

Nuevas políticas

Se trata de un enfoque mucho más positivo de todos cuantos se han realizado hasta la fecha porque pone todo el énfasis en las nuevas oportunidades que puede generar en el futuro la transformación digital.

Pero para conseguirlo, los expertos que han participado en la elaboración de este estudio insisten: hay mucho trabajo por hacer. A su juicio, se debe actuar sobre varios frentes de manera simultánea. En primer lugar, abogan por una reorientación del sistema formativo, por la creación de un potente sistema de orientación, intermediación e inclusión laboral, así como por la generación de un verdadero ecosistema innovador. Además, advierten que se ha de trabajar por promover la extensión de los beneficios de la digitalización al conjunto del tejido productivo y los consumidores, mediante la defensa de la competencia y adaptación de las regulaciones sectoriales a la realidad digital.

Con todas estas medidas es con lo que se podría conseguir que la renta o PIB per cápita se elevara desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 euros en 2030. Todo ello gracias a un aumento medio anual de la productividad del trabajo del 1,3%.

¿Qué empleos son los que crecerán en el futuro? Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), organismo dependiente de la Comisión Europea, las ocupaciones avanzadas son las que mayor potencial de crecimiento tendrán hasta 2025, además de las asociadas al sector de la hostelería y el comercio. La razón es sencilla, son las que presentan un mayor grado de complementariedad con la robotización.

El problema, según pone de manifiesto el informe, es que España parte con bastante desventaja respecto a las grandes potencias mundiales sobre el peso que tienen en el mercado laboral estas profesiones más avanzadas. “El conjunto de empleados que desempeña este tipo de ocupaciones representaba el 28,5% del total en 2016 y apenas llegaría a alcanzar el 30% en el horizonte previsto por Cedefop para 2025”. Y, sin embargo, la media de los países de referencia (EE UU, Reino Unido y Alemania) se situaría ya hoy en día en el 43% del total, casi 15 puntos porcentuales superior a la media española, y próxima al 45% del total en el año 2025.

Así, físicos, ingenieros, matemáticos, especialistas en finanzas, profesionales de las tecnologías de la información y comunicación (analistas y diseñadores de software, especialistas en bases de datos y redes informáticas, científicos de datos, entre otros) serán los profesionales que menos han de temer a la transformación digital, ya que sus tareas son más complementarias y difícilmente sustituibles por completo por las llamadas máquinas inteligentes.

Tampoco hay malas perspectivas para los trabajadores de los servicios de hostelería y restauración, cuidados personales, servicios de protección y seguridad, así como directores y gerentes. Son profesionales que desempeñan tareas “que requieren un alto componente de trabajo humano” y, por tanto, convivirán con la robotización. Las peores perspectivas se ciernen por tanto sobre los trabajos susceptibles de ser sustituidos por los robots, como son los contables, administrativos, trabajadores agrarios e industriales, operadores y montadores, así como ocupaciones elementales (personal de limpieza y peones).

Los retos pendientes

ADEI propone cómo sacar el máximo partido a la revolución.

Diagnóstico. Para saber cómo mejorar la capacitación de los trabajadores, el informe recomienda analizar quiénes están desempeñando hoy esas tareas más avanzadas. Las conclusiones son claras: predominan los menores de 45 años y varones, luego el reto es incorporar a los séniors y más mujeres.

Políticas educativas. Los expertos reclaman una transformación del sistema formativo, complementado con nuevos ciclos y cualificaciones. Para ello, piden fortalecer las habilidades STEM (Ciencias, Ingeniería, Ciencias de la Salud, Electrónica, Informática, Arquitectura y Construcción). Además, exigen potenciar la formación voluntaria y reforzar la continua durante toda la vida laboral.

Innovación y empleo. Otro de los ejes clave ha de ser la completa transformación de los servicios públicos de empleo, de forma que incentiven la recualificación de los colectivos más vulnerables. ADEI insta a impulsar los programas de innovación y estimular el emprendimiento. Las instituciones deben promocionar la competencia, eliminanado barreras regulatorias o normativas y vigilando las prácticas que obstruyen modelos de negocio innovadores.

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Quiero ejercer una profesión digital, ¿qué debería estudiar? | Tendencias

Profesional en el sector de los ‘eSports’

Jose Luis del Carpio, director de márketing de producto en el área de videojuegos de U-tad, expone cómo ha crecido el deporte electrónico y enumera las profesiones que han surgido entorno a este, que abarcan diseñadores, jugadores, árbitros, periodistas y abogados, entre otros.

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“La revolución digital va a transformar hasta la forma de aplicar nuestra Constitución” | Tendencias

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, defendió ayer en el foro El País Retina la oportunidad que tiene España para caminar “hacia la cabeza” del tren de la transformación digital. Una revolución que será más importante que la industrial.

Para aprovechar esas oportunidades, Nadal defendió que “tenemos que tomarnos más en serio la transformación digital” que hasta ahora. Para poder impulsar el cambio de paradigma de la economía española, para que no pierda dicho tren, se debe abordar desde todos los puntos de vista posibles. También desde la política pública. “Tenemos la oportunidad de crear una estructura económica en nuestro país que nos permita ir adelante”, subrayó.

Tenemos que pasar de ser meros usuarios a entender qué es el cambio digital

Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital

El ministro argumentó que la revolución digital “va a transformar hasta nuestra Constitución”. Es la única en Europa que habla de informática, pero todavía es “muy analógica”. Nadal añadió que “esto no supone que se vaya a modificar, pero sí que se va a cambiar la forma de entenderla y aplicarla”. Y así con el resto de marcos regulatorios.

Las modificaciones afectarán también, según apuntó el ministro, al plano fiscal, “que es tremendamente analógico”, para adaptarlo a nuevas actividades como, por ejemplo, el comercio electrónico. “Tenemos que crear nuevas categorías tributarias acordes a los nuevos tiempos”, señaló.

Nadal defendió que la transformación digital debe llevar consigo una reducción de la brecha digital, que se tiene que abordar desde lo más básico que es la educación. “Tenemos que pasar de ser meros usuarios a entender qué es el cambio digital”, subrayó.

Para ello, el ministro destacó la necesidad de mejorar la visibilidad de los estudios y los perfiles científicos “desde la educación secundaria”. “El mundo va a exigir cada vez más perfiles tecnológicos”, añadió.

Las políticas públicas van a tener que desarrollarse para ayudar a impulsar esta transformación. En este campo, el ministro destacó ejemplos como el del sistema sanitario español: “El más digitalizado del mundo”. Estas herramientas tecnológicas creadas en torno a la atención de la salud “han creado un ecosistema tecnológico empresarial que exportamos al exterior”, apuntó. Y esto puede llevarse a otras áreas como el turismo. “Estamos trabajando para tener las mejores estadísticas del mundo en la llegada de turistas”. Pero también al sector energético, cuya revolución y la digital “tienen sinergias muy importantes”.

El ministro defendió en su discurso que “todavía hay un trabajo enorme desde las Administraciones y la regulación”, aunque defendió que el papel de su ministerio, creado en 2016, tiene que ir “más allá que ser meros reguladores. La agenda digital es mucho más amplia”, añadió. “Pero en esto tienen que trabajar todas las Administraciones, las estatales y las autonómicas y locales”.

Otro de los retos, según Nadal, pasa por fortalecer el sistema empresarial español. “En la revolución industrial tuvimos empresas importantes, pero no las supimos consolidar y desaparecieron”, lamentó. Ante la revolución digital, apuesta por “la concienciación y el desarrollo de la oferta”. Para esto último, destacó la necesidad de “una estructura financiera que apoye a proyectos tecnológicos y que no sea tan dependiente de la banca”.

Más allá de todos los retos que se encuentra España para esta transformación, el ministro subrayó también un punto en el que este país tiene una posición de liderazgo, el de las redes. “Tenemos la tercera mayor red de fibra óptica del mundo, con un proceso mucho más eficiente y barato que Alemania o Reino Unido”, señaló. “Solo Corea y Japón nos superan”.

En esta línea, respecto a la tecnología 5G, el ministro aseguró que los fabricantes están pidiendo que se aplique ya, aunque defendió que “lo haremos bien pensado y con calma. El reto es hacer una cobertura que sea amplia y ello supone una inversión”.

El ministro concluyó su participación en el foro defendiendo que “la revolución tecnológica traerá consigo los fines de semana de tres días”.

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¿Son los datos el nuevo oro? Es el talento, estúpido | Compañías

Me sustituirá un robot? Una de las causas del auge de populismos de todo tipo (anticapitalismo, trumpismo, autoritarismos y muchos ismos más) está en la ansiedad extendida entre los trabajadores no ya por la globalización, que por sí misma genera inseguridades, sino por la digitalización. Cunde el miedo a quedarse desfasado como profesional, a que décadas de experiencia sean arrojadas por la borda, a que una máquina haga el trabajo mejor que la persona mejor preparada, a que la empresa más sólida se derrumbe de repente al aparecer nuevos competidores o modelos de negocio.

El temor no es infundado. Pero seguramente el miedo al cambio se ha producido igualmente en otros momentos de la historia. Los cocheros de carros de caballos perdieron su empleo si no aprendieron a manejar motores de combustión. Pero hoy hay mucha más gente trabajando en la conducción que cuando el motor tenía cuatro patas. Claro que, si lo nuevo es el coche autónomo, ¿se acabarán todos los chóferes? Algunos expertos sostienen que hasta los trabajos más cualificados (médicos, profesores, arquitectos)acabarán en manos de máquinas porque demostrarán que rinden mejor. ¿Le pasará lo mismo algún día a los ingenieros, hoy el oficio más buscado y escaso?

Miremos el otro lado de la moneda. Más nos vale, porque no hay vuelta atrás. Los cambios tecnológicos transforman la economía, pero unas actividades desaparecen y otras nacen. La imprenta acabaría con los amanuenses y sus manuscritos, pero generó una explosión cultural que es un negocio fabuloso aún hoy. Este nuevo mundo está lleno de oportunidades para las empresas, porque hay herramientas baratas o hasta gratuitas para tareas antes muy costosas, porque se van difuminando fronteras (a pesar de la peste proteccionista), porque hay nuevas formas de innovar, de producir, de distribuir, de llegar al cliente.

Dicen que el nuevo oro son los datos. Es verdad que el big data es la nueva revolución que lo pone todo patas arriba, y en estas páginas vamos a analizar a fondo el fenómeno. Pero que no se olvide que lo que de verdad es oro (siempre lo fue, hoy más que nunca) es el talento. El conocimiento, estúpidos, es el requisito imprescindible para navegar en el cambio. No hay otra receta para progresar que el saber. Eso pasa por fijar como prioridades absolutas (de Estado, de la UE, globales) la educación y la investigación.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Silicon Valley era un páramo. ¿Cómo se convirtió en el poderosísimo centro de la nueva economía que es hoy? Pues por iniciativas como el Honors Cooperative Program, de la Universidad de Stanford, que dieron acceso a estudios de calidad a las masas trabajadoras que llegaban allí a fabricar transistores. Hace tiempo que dejaron que los transistores se hagan en otro sitio. Aprendamos. Y corramos, no vayamos a llegar tarde al futuro.

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